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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2013

La hora del poder popular

Editorial
Revista Punto Final


El presidente electo de la Repblica Bolivariana de Venezuela, Nicols Maduro Moros -que jura su cargo el 19 de abril, aniversario de la Declaracin de la Independencia en 1810-, tiene clara la responsabilidad histrica que le corresponde asumir. Lo dijo en el cierre de su campaa en la Avenida Bolvar, de Caracas, ante casi un milln de manifestantes que gritaban: Chvez vive, la lucha sigue!. Para Maduro Venezuela es hoy el epicentro de la revolucin socialista. Los problemas que presenta el proceso tienen solucin si se acude a la piedra angular del socialismo bolivariano: el poder popular. Es un proyecto socialista democrtico, abierto a la participacin y protagonismo del pueblo. El presidente Maduro tendr, pues, que ponerse a la altura de la tarea que le confi Chvez. El comandante de la revolucin bolivariana estaba consciente que el proceso tiene enemigos mortales como la corrupcin, el burocratismo, la ineficiencia y la inseguridad pblica, que la estn minando por dentro. Una seal evidente del desgaste fueron los estrechos resultados de la eleccin del 14 de abril. Esa advertencia obliga a recurrir a medidas enrgicas. Maduro no ser un equilibrista entre tendencias en pugna, ni un simple administrador del Estado. Su historia poltica como luchador social y su aprendizaje junto a Chvez, lo llevarn a cumplir su misin sin vacilaciones.

Para el futuro del socialismo, la avanzada revolucionaria en Venezuela -que hoy necesita profundizarse y consolidarse-, representa en esta poca el aliento ms importante en la bicentenaria lucha independentista de Amrica Latina y el Caribe.

Otra vez las oligarquas en todo el mundo -comenzando por el gobierno de EE.UU.-, arremeten contra la revolucin del socialismo bolivariano. Intentan -una vez ms- desestabilizar ese proceso para someter a los venezolanos e interrumpir el flujo de energa revolucionaria y voluntad de integracin que emanan del ejemplo bolivariano. Se valen para ello del limpio resultado de la eleccin presidencial, como si una diferencia de 236 mil votos otorgara al perdedor el derecho a declararse vencedor. Saben que recontar 14 millones 800 mil votos sumergira a Venezuela en la parlisis y provocara una crisis impredecible. Se trata pues de una argucia para crear el caos. Solo quien desprecia a su patria podra empujarla al abismo.

Venezuela tiene uno de los mejores y ms seguros sistemas electorales del mundo, si no el mejor. Los vicios del anterior sistema manual fueron determinantes en el desprestigio de los partidos y de los polticos. Se acu entonces el trmino Acta mata voto para referirse al fraude habitual que cometan los grandes partidos de esa poca, Accin Democrtica (socialdemcrata) y Copei (socialcristiano). Se repartieron el poder durante 40 aos hasta que Chvez triunf en 1998, con el 56,2% de los votos. Fue un gesto supremo de asco con la corrupcin poltica. Esos partidos hoy estn reducidos a una mnima expresin pero conservan reductos de poder. Sobre todo cuentan con vastas relaciones internacionales -en especial en Washington- que utilizan para atacar a la revolucin bolivariana. Se relacionan en las Internacionales socialdemcrata y democratacristiana -encarnizadas enemigas de Venezuela- con gobiernos, partidos, Parlamentos e instituciones que les prestan todo tipo de ayuda. En Chile sus corresponsales son el Partido Socialista y la Democracia Cristiana.

Durante el brevsimo golpe de Estado de 2002, el gobierno chileno dio un paso en falso al reconocer al empresario-dictador Pedro Carmona. El presidente chileno era el socialdemcrata Ricardo Lagos y su canciller, Soledad Alvear, democratacristiana. Lo peor de todo es que los partidos burgueses fueron reemplazados por un estado mayor opositor de tendencia fascista. All participan el empresariado, los medios de comunicacin, agentes del imperio y representantes de las capas ms conservadoras del pas. Ese estado mayor contrarrevolucionario, dotado de cuantiosos recursos y de un arsenal de instrumentos de guerra sicolgica, carece de toda tica y no tiene escrpulo en utilizar desde la mentira y la calumnia hasta el magnicidio y el golpe de Estado. En pocas palabras: una pandilla de rufianes dirige a la oposicin venezolana. Esto hace imposible el dilogo porque ellos no tienen otro objetivo que terminar con la experiencia socialista, para someter al pas a los intereses del imperio.

Durante el llamado Pacto de Punto Fijo (la repartija del poder entre AD-Copei) se efectuaron ocho elecciones presidenciales. Slo dos se ganaron con poco ms del 50% de los votos. El caudillo adeco Rmulo Betancourt, obtuvo el 49,1% en 1958. Pero hubo presidentes como Rafael Caldera, socialcristiano, que gan con menos del 30% en 1968 y fue reelegido, en 1993, con 30,46%.

La revolucin bolivariana no slo ha reivindicado el socialismo como una aspiracin noble y legtima de los pueblos. Rescat a la vez los valores ms profundos de la democracia burguesa. La consulta al pueblo se convirti en un procedimiento habitual. La Constitucin reconoce el derecho a revocar el mandato de las autoridades, incluyendo el presidente de la Repblica. En los ltimos 14 aos se han efectuado 18 elecciones y referndums, incluyendo el de agosto de 2004 para revocar el mandato de Chvez y que ste gan con el 59,1% de apoyo popular. El desaparecido lder perdi slo una consulta: el referndum de diciembre de 2007 sobre reforma constitucional. El No gan con 50,7%. Chvez reconoci de inmediato su derrota.

La Constitucin Bolivariana agreg dos poderes a los tradicionales tres de las repblicas democrticas. En Venezuela existen tambin el poder ciudadano, conformado por el Ministerio Pblico, la Contralora General de la Repblica y la Defensora del Pueblo; y el poder electoral, representado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), una rama autnoma del poder pblico y expresin de la transformacin de la democracia representativa a la democracia participativa y protagnica. El sistema y el propio CNE tienen mucho prestigio, que se refleja en la alta participacin ciudadana: ms del 78% vot el 14 de abril.

La rapidez para votar y escrutar que permite la automatizacin, se ve reforzado con el control manual. La mquina arroja un comprobante que el elector deposita en una caja de resguardo. El 14 de abril presenciamos -con un grupo entre los que haba un ex presidente de Guatemala y un ex presidente del Parlamento de Espaa(*)- el funcionamiento del sistema. En la maana visitamos siete recintos electorales en Caracas y en la noche asistimos al cierre de mesas y escrutinio en el Liceo Fermn Toro, cerca del palacio de Miraflores. En todos los lugares haba testigos de los candidatos Maduro y Capriles, y no escuchamos ninguna denuncia ni protesta. Impugnar este sistema, reconocido como seguro por entidades insospechables, de simpatas hacia la revolucin bolivariana slo puede obedecer al turbio propsito de socavar la institucionalidad del pas(**).

El tema de fondo de Venezuela, como reconoce el presidente Maduro, es que se necesita renovar la revolucin, refrescarla con nuevo impulso. Es claro que la oposicin ha ganado terreno, sntoma inquietante de que algo anda mal al interior de la revolucin. Esos problemas tienen nombres y Maduro -como antes hizo Chvez- no titubea en mencionarlos: corrupcin, burocracia, ineficiencia, indolencia, inseguridad, sabotaje, desabastecimiento. Maduro, que realizar el programa que Chvez propuso en 2012, ha reafirmado que el camino es el socialismo. Su gobierno, dice, estar inspirado en un espritu de paz, honestidad y eficiencia. La trayectoria del presidente avala sus palabras, son las de un revolucionario forjado en la lucha social y poltica. A los 50 aos, acumula una experiencia que se inici en la militancia en la Liga Socialista y luego en su incorporacin al Movimiento V Repblica, fundado por Chvez, y al actual Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Como dirigente sindical, diputado, presidente de la Asamblea Nacional y ministro de Relaciones Exteriores, todos estos aos fueron de aprendizaje poltico junto a Chvez, que le confi la responsabilidad que ahora asume. Su concepcin poltica es el poder popular. Lo mismo crea Hugo Chvez. El presidente Nicols Maduro tiene las condiciones que se necesitan para fortalecer la revolucin y mantener a raya a sus enemigos.


MANUEL CABIESES DONOSO

En Caracas

(*) El Consejo Nacional Electoral (CNE) invit al director de Punto Final a participar como acompaante internacional en las elecciones del 14 de abril.

(**) Henrique Capriles fue elegido gobernador del Estado Miranda con este sistema electoral, al igual que los diputados opositores de la Asamblea Nacional.

LECTURA DE FOTO

EL elector marca en la pantalla su preferencia y oprime un botn que registra su voto. La mquina arroja un comprobante que seala la preferencia. El elector comprueba y deposita el papel en la urna. Al finalizar la jornada, se hace un conteo manual en algunas mesas para corroborar el buen funcionamiento del sistema.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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