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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2013

El miembro del Seminario de Economa Crtica Taifa, Josep Manel Busqueta, imparte una conferencia en la Academia de Socialismo 21
Alternativas a un capitalismo en crisis

Enric Llopis
Rebelin


No hay alternativa, dijo la celebrada Margaret Thatcher. El pensamiento nico econmico, de corte neoliberal, niega cualquier planteo que impugne la realidad existente. Pero la posibilidad o no de alternativas depende de la correlacin de fuerzas polticas. Algunas las ha descrito el miembro del seminario de Economa Crtica Taifa, Josep Manel Busqueta, en la Academia de Pensamiento Crtico de Socialismo 21.

Qu implica plantear alternativas? Aclara Busqueta que no se trata de presentar un nuevo producto transformador y revolucionario, como si toda nuestra experiencia anterior no sirviera. Por otra parte, no existen las recetas mgicas para la transformacin social; de lo que se trata es de aportar elementos de reflexin.

Otra premisa. Las alternativas no han de presentarse a las polticas de ajuste y recortes; ni a las estrategias neoliberales, ni siquiera a la globalizacin econmica. Porque, segn el Seminario de Economa Crtica Taifa, son formas concretas de la dinmica evolutiva del capitalismo. Se trata de impugnar el sistema capitalista (en su conjunto) por las relaciones sociales que ste implica, y que guardan mucha relacin con la apropiacin privada del excedente producido colectivamente, explica Josep Manel Busqueta. En otras palabras, el capitalismo no puede refundarse ni reformarse, porque ha colapsado y, adems, porque ello es indeseable.

A la hora de proponer alternativas, la izquierda ha de afrontar una carrera de obstculos. Utpicos, los anti-todo son algunos eptetos de los que se echa mano. Tambin se piden alternativas, pero dentro del marco vigente. En otros casos, se exige a los movimientos sociales una suerte de mapa de carreteras en el que se explique al detalle cmo ser la sociedad futura. Pero no podemos caer en estos falsos debates, aconseja Busqueta. Transformar significa cambiar o sustituir unos intereses minoritarios en la sociedad por los de la mayora de la poblacin. Adems, el grupo Taifa recuerda que ningn modelo de sociedad se ha definido previamente ni de antemano. El capitalismo no es la aplicacin de un modelo diseado por un terico del Renacimiento. Ni el reformismo keynesiano de posguerra emerge de la lectura que Roosevelt pudiera hacer de la Teora General de Keynes. Al contrario, este clsico se publica en 1936, despus que muchos gobiernos aplicaran polticas de cariz keynesiano. Parafraseando a Antonio Machado, caminante no hay modelo, se hace modelo al andar, ironiza el economista.

El grupo Taifa considera que las alternativas surgen de la interaccin de tres factores: sujetos de cambio; instrumentos de transformacin y procesos de transformacin. Esto significa que no basta con el desarrollo de uno de los vectores (por ejemplo el tercero, con la constitucin de cooperativas) si no se da el resto (por ejemplo el primero, una masa crtica que aspire al cambio social). Adems, para valorar las posibilidades de construir una alternativa, han de considerarse como Lenin hizo en su da, recuerda Busqueta, otros tres elementos: poder poltico, capacidad econmica y conciencia social.

Taifa apunta cinco caractersticas que debera cumplir una sociedad alternativa al capitalismo: que el sistema de propiedad sea colectivo (no privado) y funcione mediante cooperativas o frmulas de propiedad comunal; un rgimen de produccin comunitario que no derroche recursos; un sistema de distribucin equitativo, es decir, que todo el mundo pueda satisfacer sus necesidades bsicas, apunta el economista. La renta bsica no es algo nuevo; son ideas que ya planteaban Epicuro, Toms Moro o William Morris en Noticias de ninguna parte, agrega. Tambin propone el seminario Taifa la gestin del poder horizontal, no jerrquica ni desptica; y que el nuevo sistema de valores y afectos potencie el bien comn. Porque, recuerda Josep Manel Busqueta, el individuo como categora social al margen de la sociedad es una patraa ideolgica que sirve para el desarrollo del capitalismo; slo desde la mejora colectiva podremos proyectarnos individualmente en la sociedad.

La sociedad alternativa se divisa muy a lo lejos. Qu hacer mientras? Josep Manel Busqueta aconseja atender las palabras de Marx sobre los partos en la historia, cuando subraya que el ser nuevo se encuentra ya de manera potencial- en el vientre de la sociedad presente. Y cita algunas experiencias de nuevas formas de relacin social, que avanzan cmo articular una sociedad diferente: proyectos de municipalismo alternativo; iniciativas de economa social; finanzas ticas; agroecologa; sindicalismo y medios de comunicacin alternativos. Pero nos hace falta una narrativa compartida entre todos estos procesos, agrega. Y actuar de un modo similar a los movimientos de sstole y distole: las manifestaciones masivas contribuyen a visibilizar los problemas, pero despus, segn el miembro de Taifa, hay que desarrollar proyectos concretos en los barrios.

Puede que uno de los grandes retos sea la democratizacin de la economa, idea sobre la que se han escrito toneladas de libros y discursos, y de la que campos ideolgicos muy diversos (incluida la socialdemocracia) pretenden apropiarse. En su trabajo Ms all del capitalismo, el filsofo y matemtico David Schweickart apunta cuatro criterios que debera incluir la democracia econmica: control social de los medios de produccin; control pblico del sector financiero; planificacin econmica con participacin social; y control social de los bienes producidos. La economista Miren Etxezarreta prefiere referirse a estrategias de desarrollo autocentrado, participativas, y que consideren tanto la potencialidad del territorio y el trabajo asalariado digno, como la autonoma respecto a los mercados mundiales.

En lo ms concreto, apunta Josep Manel Busqueta, es imprescindible adoptar modelos diferentes de consumo, ms austeros, menos obsesionados por el consumo individual y ms predispuestos al reencuentro a travs de la colectividad. Aunque antropolgicamente seamos ricos en necesidades, no es lo mismo el consumo local y sostenible que el McDonalds; ni el vehculo privado que el transporte colectivo. Para implementar estos cambios, hace falta tambin un cambio en las actitudes personales. Un cambio de valores. Busqueta recuerda las palabras del Che Guevara: A m, el socialismo como forma de redistribucin de bienes materiales no me interesa.

Los politlogos reflexionan en esta coyuntura crtica sobre cules podran ser los agregadores, los relatos compartidos o la narrativa de la comn que permita acumular fuerzas en la construccin de alternativas. Josep Manel Busqueta lo tiene claro: Hay que basarse en lo obvio. Por qu no sirven los discursos acadmicos ni excesivamente elaborados? Porque lo vimos en el asalto al Palacio de Invierno. La gente peda paz, pan y tierra. No se preocupaba por las relaciones geopolticas de la futura URSS ni por el choque entre los sistemas capitalista y socialista. Este discurso obvio, de lo comn, inteligible para la generalidad de los ciudadanos, la versin actualizada del paz, pan y tierra, son los derechos sociales. Que estn universalmente garantizados.

Si se trata de construir una sociedad alternativa al capitalismo, no ha de ponerse el foco exclusivamente en la base material, aunque sta deba considerarse. Las reflexiones del seminario Taifa incluyen otras reas de actuacin adems de la econmica, como son la ecolgica, la artstica y la cultural, entre otras. Ahora bien, teniendo en cuenta a la hora de luchar por la transformacin, que el mecanismo que explica el funcionamiento de las sociedades es el conflicto, no el consenso.

Hay elementos que permiten albergar esperanzas en una sociedad alternativa. Josep Manel Busqueta recuerda en su intervencin al arquelogo Eudald Carbonell, quien a menudo explica que el ser humano ha sobrevivido como especie gracias a la cooperacin. Es decir, la alternativa al capitalismo es tambin una necesidad. Socialismo o barbarie, exclamaba Rosa Luxemburgo. Tragedias como la pobreza global o el cambio climtico (y, ms an, el colapso de la especie) no pueden repararse si no es avanzando hacia una sociedad comunista, es decir, hacia una redistribucin colectiva de los bienes. De lo contrario, asoman ya los perfiles de formas mucho ms refinadas de fascismo y sociedades en extremo autoritarias y represivas.

Los clsicos de la izquierda se han preguntado hasta la saciedad y han reflexionado sobre el sujeto del cambio social. Quin ha de construir las alternativas? Segn el miembro del grupo Taifa, la gente comn. Cmo? Desde la alegra y el entusiasmo; slo as podremos transformar esta sociedad absurda, triste y fracasada. Pese a toda la presin y las dificultades con las que nos encontramos, no entiendo el proceso de cambio desde la angustia y la tristeza, responde. Y sin caer en dinmicas derrotistas. En su libro Por qu Marx tena razn, Terry Eagleton invita en cierto modo al optimismo. Busqueta lo cita para subrayar que somos muchos ms de los que pensamos y que hay ocasiones en que, a lo mejor de manera inconsciente, la gente se rige por los valores de una sociedad alternativa. Cunta gente se niega a vender a sus amigos por dinero? O rechaza anteponer criterios mercantiles en sus relaciones personales? No hay sociedad alternativa, se construye al andar

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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