Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2013

Desde la Cuba presente y posible, para una Cuba futura y soada

Ailynn Torres Santana
Revista Temas


En das pasados ha circulado en espacios electrnicos de debate pblico el documento Cuba soadaCuba posibleCuba futura, redactado por el Proyecto Laboratorio Casa Cuba (LCC). Dicho texto ha suscitado reacciones, comentarios y anlisis, venidos de dismiles posicionamientos ideolgicos, que se han referido a sus ausencias lo que el texto no dice, sus insuficiencias lo que no dice de modo completo o profundo sus aportes, su pertinencia, o inconveniencia, en el contexto nacional, etctera.

Potencialmente, la discusin debera tener una deriva propositiva: la ampliacin y enriquecimiento de un debate solicitado por, y necesitado en, distintos niveles y espacios de organizacin poltica de la nacin. Sin embargo, las respuestas han mostrado que no todos comprenden, o comparten, la importancia de un debate ampliado en Cuba que contribuya a la discusin democrtica de los cambios presentes y por venir.

Partiendo de ese escenario, a continuacin har algunas observaciones, si bien breves, que tienen el nico fin de compartir en voz alta en el espacio pblico disponible, reflexiones que me han evocado las (re)lecturas del documento y el debate que ha producido fuera en mayor medida y dentro de Cuba ojal que en medida creciente.

I. Apuntes para la discusin: fuentes, contenidos y ausencias

De dnde salen las propuestas de Cuba soada? Todas, sin excepcin, son parte de lo que podramos considerar la agenda pblica cubana: se sostienen en las discusiones que estn teniendo en la Isla a propsito del actual proceso de cambios, y han sido colocadas all tanto por las instituciones oficiales como por la sociedad civil. Para confirmarlo, basta analizar la propia agenda de cambios, hacer un recorrido por los discursos del presidente Ral Castro, y por las publicaciones y espacios de revistas como Temas, Caminos, Espacio Laical, por las noticias que circulan en las redes sociales, etc. Adems, como es obvio pero no por eso menos importante de indicar, las preocupaciones que las inspiran trascienden el campo de anlisis intelectual y el de la gran poltica, y recorren las calles a pie, en los deseos, estrategias y planes inmediatos y futuros de cubanos y cubanas. All, el documento encuentra una doble legitimidad.

De ese modo, ms que una plataforma de nuevos contenidos, el texto funciona como una sistematizacin de temas que se vienen desarrollando en distintos espacios de debate pblico sobre y dentro de Cuba; los cuales cuentan, por cierto, con caminos avanzados de estudios, iniciativas y resultados por distintos actores sociales, estatales y no estatales. Lejos de ser una limitacin ese es, a mi entender, uno de sus valores ms importantes del documento: abrir la posibilidad de que otras personas/grupos/instituciones se reconozcan en l y le exijan y pretendan ms profundidad y claridad.

Un mayor alcance de sus contenidos requiere, sin embargo, de un balance de los temas que aborda, de su evaluacin y de la consideracin de sus contextos, de un examen, en definitiva, de sus condiciones de posibilidad. En ese sentido comparto la idea del profesor Juan Valds Paz aparecida en la seccin Catalejo de la revista Temas sobre la necesidad de una discusin sobre la Cuba presente que acompae propuestas de esta naturaleza. La ausencia de tal referencia en documento no le resta validez ni legitimidad, porque su vocacin no es exhaustiva sino estimuladora: relanza debates en el ejercicio ciudadano de articular y construir espacios polticos de deliberacin.

No obstante, s se hace sentir una carencia dentro del propio discurso de las propuestas de LCC: la falta de referencias al mbito de la propiedad, de la economa, de la reproduccin material de la vida. Un anlisis solo algo ms detenido de los veintitrs puntos permite agruparlos en cuatro grupos de cuestiones:

- Autoridad poltica: elecciones, elegibilidad de representantes y funcionarios pblicos, separacin de funciones y control mutuo

- Legalidad: cambios constitucionales/control constitucional

- Derechos y garantas.

- Institucionalidad: autonoma/centralizacin/descentralizacin

Si bien ellos se atienen y respetan los ncleos del republicanismo, al dejar fuera la propiedad, los autores no completan su propio referente. Esto es un error terico, metodolgico y poltico, que reproduce una separacin entre economa y poltica que sabemos que es, cuando menos, falsa. No es posible hacer propuestas polticas sin implicar al campo de la reproduccin material de la vida, ni viceversa. Dejarlo para despus para prximos textos o para prximos debates es otro modo de otorgar prioridades que a la postre no pueden operacionalizarse, porque no consiguen un compromiso con las realidades de las que hablan. La poltica no es menos concreta que la economa, ni la economa menos definitiva para el curso democrtico. La separacin de ambas termina secuestrndolas, e impide el real avance democrtico en cualquiera de los dos campos.

Por lo anterior, sera necesario incorporar al debate reflexiones y propuestas sobre las formas de organizacin productiva, sobre las relaciones de dependencia econmica y poltica derivadas de relaciones de dominacin en el mbito del trabajo, sobre las implicaciones del sector privado de la economa y sus impactos en la organizacin social cubana y en nuestro proyecto de pas, sobre la necesidad de apertura y estimulacin de formas productivas colectivas que fortalezcan la organizacin social, y otros muchos de profunda sensibilidad y aguda y antigua discusin en Cuba.

II. Para una Cuba, a la vez, posible y soada.

Por ltimo, me atrevo a comentar lo que creo que es el desafo mayor que nos deja un debate como el que ha propuesto el documento elaborado por el LCC: comunicar sus propuestas con el real acumulado poltico, social, y cultural de la sociedad cubana. Ese acumulado de reflexiones, emprendimientos y resultados se encuentra en lugares distintos: en la produccin intelectual, en la vida organizada de comunidades, grupos e instituciones que han trabajado durante dcadas por su Cuba soada y han acompaado legtimas y democrticas iniciativas en todos los lugares de nuestra Isla. Todos esos lugares requieren de visibilizacin y articulacin.

Desconocer que es til y necesaria la discusin en el campo intelectual comprende un error: el de creer que la poltica tiene un campo exclusivo desde donde hacerse; pero hacer de un debate de trascendencia para Cuba una cuestin solo de intelectuales comprende el error contrario: desconocer que en los otros espacios de vida social tambin hay formas de organizacin y culturas polticas que se reconfiguran constantemente y que son definitivas para el curso de la nacin.

Con todo, es necesario evitar hacer de esta una polmica entre intelectuales, cuando requerimos mirar hacia la sociedad cubana y sus necesidades. Ese ser el modo ms fecundo de ampliar los contenidos del documento y llenar sus vacos. Ah, en la amplitud y diversidad de lo que Gramsci llam la pequea poltica, y en su vnculo con la gran poltica, es donde se define, y se definir, la vida de nuestra nacin, y es ah donde cubanos y cubanas podemos reinventar mejores caminos para que la Cuba presente y la Cuba posible, se parezcan cada vez ms a la Cuba soada y futura, que es, para m, una Cuba que busca y encuentra nuevos caminos democrticos y socialistas.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter