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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2013

Verdad y valenta a la metira y felona durante la invasin mercenaria de Girn

Wilki Delgado Correa
Rebelin


Aquel episodio, la primera derrota del imperialismo en Amrica y de sus secuaces mercenarios, debe ser perenne leccin histrica y elemento esencial para interpretar hechos similares pasados o por ocurrir en el futuro

A cincuenta y dos aos de ocurridos los acontecimientos de la invasin a Cuba por tropas mercenarias organizadas, financiadas, equipadas y estrechamente acompaadas, dirigidas y supervisadas por el ms alto mando de las Fuerzas Armadas y la CA, con aprobacin previa del presidente de los Estados Unidos, Kennedy, muchos elementos de anlisis pueden exponerse.

En primer lugar, debe sealarse que, salvo el resultado desastroso para los invasores en Girn, este acontecimiento haba tenido muchos precedentes antes en varias partes del mundo, como tuvieron lugar numerosos hechos similares posteriormente hasta nuestros das, todos presididos por la mentira y felona.

En Cuba, la mentira y la felona ligadas a la invasin mercenaria se pusieron en evidencia en muchas fechas previas, durante y posteriores a la invasin, y en escenarios diversos en que participaron todos los integrantes del gobierno norteamericano, incluyendo a su presidente.

Desde antes y desde entonces siempre ha sido as. Se han regado por el mundo las mayores falsedades y mentiras contra Cuba; pocas las han reconocido, incluyendo planes de asesinatos; y la mayora quedan secuestradas en los archivos clasificados de seguridad nacional de Estados Unidos.

En la madrugada del 15 de abril en el horizonte oscuro del mar, justo frente a la ciudad de Baracoa, la ciudad primada y ms oriental del pas, se poda contemplar otra ciudad flotante iluminada, integrada vaya Ud. a saber por una flota de cuntos navos, que parecan desafiar y acechar a la ciudad que se pertrechaba en su oscuridad. Y para darle mayor dramatismo a la escena, aviones desconocidos sobrevolaban a oscuras los cielos de la ciudad. Aquella flota amenazante se mantena all, a lo lejos, amagando o esperando la orden de desembarco y ataque. La estrategia era la misma: engaar, distraer fuerzas, calcular opciones de agresiones dentro de un plan general preestablecido.

Ya en la maana se escuch a travs de la radio la noticia sobre la agresin real. Al amanecer, se haban producido bombardeos por aviones enemigos procedentes del extranjero de los aeropuertos de Ciudad Libertad y San Antonio de los Baos en La Habana y Antonio Maceo en Santiago de Cuba, con vctimas mortales y heridos. Vaya alevosa criminal la de atacar sorpresivamente, en el amanecer, a aeropuertos en plenas funciones!

La noticia propalada por los medios de prensa de todo el mundo fue rica en matices de falsedades. Informaron que fueron aviones tripulados por pilotos desertores de las fuerzas areas revolucionarias los que haban producido tales ataques. El ilustre representante de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, enseando la foto de uno de los aviones que haba aterrizado en Cayo Hueso, territorio norteamericano, ofreca los detalles de las supuestas deserciones de los pilotos y mostraba la insignia cubana inscripta en el fuselaje de dicho avin. De qu clase de impudicia son capaces!

Fue necesario esperar, esta vez pocos das, para que la colosal mentira en realidad todas las mentiras grandes y pequeas- se derrumbara a pesar del escarceo meditico que inundaba el mundo. Haban planificado la destruccin de la flota area revolucionaria con aviones y pilotos procedentes de Puerto Cabezas, Nicaragua; y tuvieron la felona de pintarlos con las insignias de la aviacin cubana como enmascaramiento de guerra. El bombardeo a los aeropuertos era la primera escaramuza de la agresin principal que se planific para ser llevada a cabo por Baha de Cochinos.

Tuvo que esperarse que se consumara la aplastante derrota de Girn para que el propio presidente Kennedy confesara la participacin de los Estados Unidos en la invasin mercenaria, asumiera la responsabilidad y padrinazgo de la aventura fallida, reconociera con pesar que toda la falsedad de la propaganda que el mundo haba conocido a travs de la prensa durante aquellos das, haba sido un invento calculado como parte de la operacin encubierta de la invasin prohijada por su gobierno. Sin embargo, no se conform con ello, y dio inicio a un nuevo plan de destruccin de la Revolucin Cubana, mucho ms peligroso.

No obstante la falta de principios de los invasores y sus apadrinadores, en que la felona y la mentira eran compaeras de sus ideas y acciones, brill tan alto como las palmas y las estrellas la verdad y valenta de Cuba.

En primer lugar prim la denuncia por Fidel de que el ataque a los aeropuertos era el preludio de la invasin mercenaria. Y de ah, como forma de preparacin para la defensa con claridad ideolgica proclam el carcter socialista de la Revolucin de los pobres, con los pobres y para los pobres.

Y durante los combates de los das 17, 18 y 19 de abril, los partes de guerra reflejaban la verdad en el terreno de combates en que se derrochaba decisin y valenta, y en las Naciones Unidas se exponan por Ral Roa todas las verdades sobre la operacin macabra mientras los representantes de los Estados Unidos inventaban y propalaban las ms colosales mentiras, acompaados por la jaura de la gran prensa.

Aquel episodio blico contra Cuba, le cost al pas cerca de dos centenares de vidas y cientos de heridos, y daos materiales considerables. Los prisioneros que participaron en aquella invasin traicionera, ms de un millar, y salidos tambin desde Puerto Cabezas, fueron respetados en su integridad fsica y dignidad humana, fueron juzgados y se les escucharon sus mea culpas inconsistentes y fueron devueltos en 1962 a su pas de origen, los Estados Unidos, como chatarra moral de un ejrcito mercenario que haba sido bautizado como brigada 2506, previo pago de una indemnizacin al pueblo cubano por parte del gobierno de de aquel pas.

Aquel episodio, la primera derrota del imperialismo en Amrica y de sus secuaces mercenarios, debe ser perenne leccin histrica y elemento esencial para interpretar hechos similares pasados o por ocurrir en el futuro. Ojal que la potencia del Norte, que ya lo hizo despus de Girn en otras tierras, jams repita en los tiempos futuros la invasin de tierras de Nuestra Amrica. Y un ojal mayor para que no la repita en otras tierras del mundo.

Honor y gloria y gloria al pueblo que hizo posible, a costa de vidas y sangre, la victoria de Playa Girn, en menos de setenta y dos horas!



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