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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2013

Groenlandia se calienta

Luis Matas Lpez
Pblico.es


Por qu Groenlandia? Con Venezuela a punto de elegir al sucesor de Chvez, con los tambores de guerra en Corea, con Obama en evidencia por su guerra de los drones y la vergenza de Guantnamo, con los palestinos tan lejos de tener un Estado como de costumbre, con Siria en plena guerra civil, con los chipriotas asfixiados y temiendo que lo peor est por venir, con la poltica italiana estancada tras unas elecciones que ni siquiera enterraron a Berlusconi, con el Gobierno portugus planeando nuevos y dolorosos recortes para contrarrestar el varapalo del Tribunal Constitucional, con David Cameron bajando los impuestos a los ricos mientras cercena an ms el Estado del bienestar, con Franois Hollande hundido en las encuestas y navegando a duras penas entre dos aguas, con la extrema derecha avanzando en varios pases de la Unin Europea, con Bruselas amenazando con sancionar a Espaa porque considera demasiado tmidas las reformas que nos estn estrangulando, con Rajoy suplicando polticas expansivas como las de Estados Unidos que impulsen la esquiva recuperacin Con todos esos problemas, y muchos ms, por qu tratar de Groenlandia ahora?

Veamos.

Groenlandia: la mayor isla del planeta, excluida Australia: cuatro veces la superficie de Espaa. Cubierta de hielo perpetuo en ms de un 80%. Apenas 57.000 habitantes. Ni vas frreas ni carreteras dignas de ese nombre. Americana por geografa, danesa por adscripcin poltica, aunque sin formar parte por decisin propia- de la UE. Con derecho a la autodeterminacin, control sobre sus recursos econmicos y cesin a Copenhague de momento- de las relaciones exteriores, la defensa, la poltica monetaria y poco ms. Con la pesca la prctica, la exportacin, la venta de licencias- como principal fuente de riqueza. Y lo ms importante: con el cambio climtico, el calentamiento global que deshiela el rtico, que va abriendo la gran ruta del Norte al transporte martimo y roba cada da un trozo de la capa helada de la Tierra Verde, como la bautizaron los vikingos de Erik el Rojo all por el ao 982.

Groenlandia se calienta, y con ello se hacen ms visibles, no solo las posibilidades de aumentar la tierra cultivable y eliminar la dependencia exterior en cuanto a alimentos, sino sobre todo los apetitos externos por una suculenta tarta entre cuyos ingredientes figuran fabulosos yacimientos de petrleo y gas en sus aguas y un subsuelo rico en valiosos minerales: uranio, hierro y, sobre todo, tierras raras,muy escasas (de ah su nombre) y vitales para los modernos sistemas de armas y, en general, para nuevas tecnologas como las de los smartphones, las pantallas de televisin y las bateras de coches elctricos. China, con el 90% de la produccin mundial de estos minerales de creciente importancia estratgica, ha convertido la suspensin de las exportaciones -o la amenaza de hacerlo- en arma econmica y poltica. No ha dudado por ejemplo en utilizarla en sus disputas territoriales con Japn, para cuya industria electrnica resultan vitales.

Es lgico, por tanto, que las recientes elecciones legislativas en la isla hayan sido seguidas con enorme inters desde Pekn, Washington, Tokio, Copenhague, Londres, Canberra, Mosc o Bruselas. Para la poblacin autctona, estaba en juego cmo obtener el mximo rendimiento, con el mnimo dao a su estilo de vida, de la apertura de sus riquezas minerales a la inversin extranjera. Se trataba adems de cmo reducir o eliminar la dependencia de Dinamarca, que aporta ms de la mitad del presupuesto (unos 500 millones de euros anuales), lo que convierte an en una quimera pensar en una pronta independencia, el inevitable resultado del casi seguro resurgir econmico.

La victoria fue para la oposicin socialdemcrata encabezada por Aleqa Hammond, partidaria de cobrar mayores regalas a las empresas forneas, antes incluso de que obtengan beneficios, y opuesta a una apertura a las inversiones extranjeras tan incondicional y amistosa como la del derrotado primer ministro. ste, el socialista Kuupik Kleist, haba hecho aprobar una ley que permita la importacin masiva por parte de las multinacionales extranjeras de mano de obra no sujeta a la legislacin de trabajo local. Ya estaba prevista la llegada de entre 2.000 y 3.000 chinos para el proyecto de una empresa minera con base en Londres que iba a vender a Pekn su produccin de mineral de hierro.

Conseguido ya el reconocimiento del derecho a la autodeterminacin, Kleist apostaba por avanzar hacia la independencia. No es que Hammond la rechace, y parece claro que proclamarla ser solo cuestin de tiempo, gobierne quien gobierne, pero su partido ha guardado tradicionalmente una cercana relacin con su hermano de Copenhague. Tanto el ex primer ministro como la nueva son partidarios de la apertura de la explotacin de los recursos minerales. Esta claro el motivo: solo as se dejar de depender de Dinamarca. A juzgar por el veredicto de las urnas, Hammond jug con ms habilidad sus cartas, empezando por la ecologista, al sostener con nfasis que la explotacin del subsuelo es compatible con el respeto al medio ambiente y el mantenimiento de las singularidades de la forma de vida autctona.

La explotacin de las tierras raras se ha visto impedida hasta ahora en la prctica por la prohibicin, emanada desde Copenhague, de extraer uranio, frecuente e indeseado acompaante de estos escasos y preciados minerales. Pese a los riesgos de una explotacin particularmente sucia, y a su vitola ecologista, Hammond, coligada con los liberales y un pequeo partido izquierdista inuit, quiere levantar el veto al uranio, aunque con regulaciones muy estrictas que reduzcan al mnimo el riesgo de contaminacin.

Entre tanto, y alegando preocupaciones medioambientales, frena las licencias a las grandes petroleras, como Shell, mientras se preparan nuevas regulaciones de seguridad para prevenir potenciales vertidos en el rtico, el ocano ms amenazado y la ltima frontera econmica del planeta. Una comisin parlamentaria debe elaborar controles mucho ms estrictos y garantizar la mxima transparencia sobre los riesgos que entraan las prospecciones en busca de petrleo y gas.

La principal baza durante la campaa de la primera jefa de Gobierno de Islandia que de nia curta pieles de foca y cuyo padre muri en un accidente en el hielo mientras cazaba- fue su oposicin frontal a la venta del pas a los tiburones extranjeros, cuya consecuencia inevitable, sostuvo, sera el fin de la forma de vida tradicional de los inuits. En su programa figuraba convertir el groenlands en la lengua predominante en la isla. Por su parte, el derrotado primer ministro, que de joven caz ballenas con arpn, negaba la mayor y sostena que solo su poltica garantizaba un flujo de ingresos que permitira desvincularse cada vez ms de Dinamarca.

El tiempo dir si Hammond cumple lo que promete, si el subsuelo y las aguas de Groenlandia se convierten en un nuevo Eldorado, si los habitantes de la isla se enriquecen con el gas y el petrleo como les ocurri a los noruegos gracias al crudo del Mar del Norte, si las tierras raras se extraen en cantidades suficientes como para amenazar el monopolio chino, si Pekn se mueve para evitarlo y se hace con una buena porcin del pastel, si la independencia llega con rapidez, si la poblacin autctona es capaz de conservar su estilo de vida tradicional Demasiados sies, pero suficientes para hacer comprender por qu Groenlandia, hoy, importa, y mucho.

Fuente: http://blogs.publico.es/elmundo-es-un-volcan/2013/04/12/groenlandia-se-calienta/



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