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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2013

Bahrin, a la espera de su frmula democrtica

Nazann Armanian
Pblico.es


Las peticiones de las organizaciones proderechos humanos cayeron en saco roto y al final la Federacin Internacional de Automovilismo (FIA) se neg a suspender el Gran Premio de Formula 1, previsto para este fin de semana en Bahrin. Su rgimen dictatorial est acusado de detencin ilegal de miles de manifestantes tras la Primavera de 2011, tortura y el asesinato de presos polticos detenidos. El ao pasado, la FIA cancel la carrera por la agitacin poltica del pas. Hoy, adems de la cuestin de la seguridad, estaba en juego la dimensin tica de los participantes, que corren en el circuito Sakhir en la capital Manama, a pocos kilmetros de miles de manifestantes que intentan amargar la fiesta al dictador Hamad bin Isa Al Jalifa de 63 aos, que ahoga con puo de hierro cualquier voz disidente, repitiendo que Bahrin va bien.

La gente pide la libertad de los presos polticos, entre ellos varios deportistas y una veintena de mdicos y enfermeras que atendieron a los heridos durante las revueltas, as como la readmisin en sus puestos de los cerca de 4.000 trabajadores despedidos. Dicen al mundo libre que all las cosas van bastante mal. La lucha de los bahreines, la nica nacin del Golfo Prsico que particip en la Primavera rabe, no recibi la cobertura merecida por los medios de los pases aliados de este rgimen autoritario: desde la CNN y la BBC hasta Al Yazira.

Bahrin -entre mares en rabe-, el pas ms pequeo del Golfo Prsico, es el nico Estado musulmn de mayora chi (un 70% de los 600.000 habitantes), est gobernado por una lite sun que ha conseguido unir a los discriminados chies, los liberales y reformistas sunes, y los intelectuales socialistas que exigen una monarqua constitucional. Se quejan de falta de libertades de toda ndole, del apartheid poltico, laboral, religioso y social que sufren los chiitas, corrupcin, derroche de los fondos pblicos y las alianzas reaccionarias del rgimen en su poltica exterior.

Las protestas convocadas a travs de Facebook y Twitter cada vez son ms violentas, debido a que el Gobierno de Salman Al Jalifa, primer ministro desde hace 42 aos, no solo se niega a escucharlas, sino que ha endurecido la ley antiterrorista: condenar a 5 aos de prisin y una multa de hasta 26.000 dlares a quienes ofendan al rey. Mientras una faccin del poder reconoce la necesidad de reformas y est obsesionada en buscar una mano extranjera detrs de los disturbios -en este caso iran-, ignora el caldo de cultivo generado por el despotismo de una familia real que domina la isla desde hace unos 200 aos.

Una vergonzosa pobreza

Los 5.200 millonarios bahreines, con una fortuna de cerca de 25.000 millones de dlares, cohabitan con una poblacin de unas 600.000 personas cuya mitad est en la pobreza. A la corrupcin de las autoridades se unen la malversacin de fondos pblicos y su indiferencia hacia la miseria de los desempleados que pese a que provocan la bajada de los salarios, alegrando el bolsillo de los empresarios- no reciben ninguna ayuda. El deterioro de la situacin econmica ha disparado el numero de los divorcios y ha empujado a miles de mujeres y nios a trabajos precarios.

Al-Wefaq, el principal partido de la oposicin, de tendencia derechista, pide desde una posicin maximalista, la eleccin por sufragio directo del primer ministro como el primer paso de realizar el cambio. Qu tal empezar por reformas laborales y pan para todos?

El nio mimado de EEUU

La Quinta Flota de EEUU, con sus 15 buques y cerca de 6.000 empleados, est ubicada a 125 kilmetros de la costa de Bahrin y desde esa privilegiada situacin geogrfica espa a Irn, vigila el transporte del 45% del petrleo del mundo que pasa por el Estrecho de Ormuz, presta apoyo a los gobiernos rabes del Golfo Prsico, atiende las necesidades militares de la OTAN en Afganistn y controla Pakistn, Irak, Jordania, Lbano, Arabia Saud, Siria, Yemen y Egipto.

En los ltimos aos, Washington ha convertido Bahrin en una colonia. Ha invertido 250 millones en la mejora de sus instalaciones y va a gastar otros 580 millones para duplicar el tamao de su base. El Pentgono, que tambin aqu ha trado a sus Fuerzas Navales del Comando Central (NAVCENT), teme que un fortalecimiento de los chies ponga fin a su presencia en la isla. Al Jalifa ha sacado provecho de las amenazas iranes de cerrar el Estrecho de Ormuz para justificar ante sus ciudadanos los beneficios de contar con esta base en su suelo. Es una Espada de doble filo ya que Bahrin ser uno de los principales objetivos de los misiles iranes si es atacado por EEUU e Israel.

Washington ha enseado los dientes al dictador? Lo que ha hecho ha sido vender a los jeques un paquete de armas por el valor de 53 millones de dlares, que desacredita a Barack Obama por su apoyo y ha radicalizado la postura de los manifestantes. Al presidente de EEUU no le interesa aqu estar en el lado correcto de la historia.

Como si todo este despliegue militar fuera poco, Bahrin es miembro del Consejo de Cooperacin del Golfo (GCC) compuesto por Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Omn y los Emiratos rabes Unidos que hace de la sucursal de la OTAN en la zona, y que adems todos sus integrantes tienen pacto de defensa con EEUU.

La situacin se complica en uno de los ltimos bastiones de la superpotencia en Oriente Prximo. Pues, al hecho de que EEUU y los GCC no defienden una apertura poltica en Bahrin, se aaden otros dos factores. Primero, Bahrin carece de grandes ingresos provenientes de la venta del petrleo con los que se puede sobornar a la poblacin para evitar as un cambio poltico como lo hizo Arabia Saud-. Sus reservas se secarn en menos de dos dcadas y la actual produccin de 48.500 barriles al da no le permite el despilfarro. Segundo, que las protestas en pro de la democracia se estn convirtiendo en conflictos sectarios entre chies y sunes, aumentando la posibilidad de un pulso abierto entre Irn y Arabia.

Las principales organizaciones de la oposicin -Al Wefaq , Al-Menbar y Asalah- no son progresistas, aunque exigen cambios. Por ejemplo, pese a la masiva participacin de miles de mujeres en las revueltas, ninguna de ellas ha respaldado su principal reivindicacin, que es cambiar y unificar las leyes de familia. El Gobierno, adems, utiliza a destacadas mujeres para tapar su naturaleza misgina: tiene a dos mujeres en el gabinete desde 2004 y es el primer pas de Oriente Prximo en el que una mujer presidi en 2006 la Asamblea General de la ONU. Bahrin est en el puesto numero 110 de 134 pases en el ndice Global de Disparidad entre Gneros.

La abogada Ghada Jamsheer ha denunciado al Gobierno por negarse a promover una ley no religiosa de familia, utilizando la cuestin de la mujer (donde los hombres modernos y conservadores suelen estar de acuerdo) en sus negociaciones con los lderes de la oposicin islamistas -todos hombres-, o haber creado el Alto Consejo de la Mujer con el fin de obstaculizar el trabajo de las asociaciones no gubernamentales lideradas por mujeres periodistas, abogadas, mdicos, maestras y amas de casa. Decenas de ellas fueron detenidas y torturadas durante despus de las protestas. Rula Al Saffar, acadmica y presidenta de la Sociedad de Enfermera sufri abusos sexuales y amenazas de violacin durante los cinco meses que estuvo arrestado en 2011. Vivi el mismo calvario la doctora Nada Dhaif que junto con otra veintena de mdicos fue acusada de nada menos que posesin ilegal de armas.

Bahrin y sus aliados han metido sus cabezas en la nieve (o en la arena), para no mirar el barril de plvora con la mecha encendida que tienen delante.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/691/bahrein-a-la-espera-de-su-formula-democratica/



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