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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2013

El final del camino para las fbricas deslocalizadas?

Immanuel Wallerstein
La Jornada


Desde que existe una economa-mundo capitalista, un mecanismo esencial de su funcionamiento exitoso ha sido la fbrica deslocalizada. Tras un periodo significativo de acumulacin de capital por las llamadas industrias lderes (por lo comn 25 aos), el nivel de ganancias termina bajando, debido a que el cuasi monopolio de la industria lder se debilit y a que aumentaron los costos de la mano de obra a consecuencia de acciones sindicales de algn tipo.

Cuando esto ocurra, la solucin era que la fbrica se deslocalizara. Esto significa que el sitio de la produccin se transfera a otra parte del sistema-mundo que tuviera niveles de salario histricamente ms bajos. En efecto, los capitalistas que controlaban las industrias lderes intercambiaban costos de transaccin mayores por los menores costos de la mano de obra. Esto mantena un ingreso significativo para ellos, pese a ser menor que en el periodo previo, cuando todava mantenan el cuasi monopolio.

Los costos de la mano de obra eran menores en la nueva locacin, porque la fbrica deslocalizada reclutaba mano de obra de las reas rurales que antes estuvieron menos involucradas en la economa de mercado. Para estos trabajadores rurales la oportunidad de trabajar en estas fbricas deslocalizadas representaba un aumento en su ingreso real, mientras los dueos de la fbrica deslocalizada le pagaban a estos trabajadores menos que a aquellos que haban trabajado en la locacin previa. Esto es lo que se conoce como una solucin donde ambas partes ganan.

El problema con esta solucin, aparentemente maravillosa, ha sido siempre que no es duradera. Tras otros 25 aos, aproximadamente, los obreros en la nueva locacin comenzaban a emprender acciones sindicales y el costo de su mano de obra comenzaba a subir. Cuando suba lo suficiente, los dueos de la fbrica deslocalizada tenan una opcin real nica volver a dislocarse. Entre tanto, se iban construyendo nuevas industrias lderes en las zonas de riqueza acumulada. As, siempre ha habido un constante movimiento de la locacin de las industrias de todas clases: cuasi monopolios tras cuasi monopolios!, fbricas deslocalizadas tras fbricas deslocalizadas!

Esto ha sido una maravilla del ajuste capitalista a un largo proceso de cambio constante de circunstancias. Sin embargo, este maravilloso sistema ha dependido de un elemento estructural: la posibilidad de hallar nuevas reas vrgenes para relocalizar las fbricas deslocalizadas. Por reas vrgenes quiero decir zonas rurales que han estado relativamente poco involucradas en la economa-mundo.

Sin embargo, durante los ltimos 500 aos hemos venido acabndonos tales reas. Esto puede medirse de manera muy simple en la desruralizacin de las poblaciones mundiales. Hoy, dichas reas rurales se han reducido a una minora de la superficie del mundo y parece probable que para 2050 sean una muy pequea minora.

Para entender las consecuencias de esa desruralizacin masiva necesitamos referirnos a un artculo del New York Times del 9 de abril. Se intitula Hola, Camboya. El artculo describe el vuelo a Camboya de fbricas que estn abandonando China debido al aumento de los niveles salariales en China, un previo receptor de tales fbricas deslocalizadas. Sin embargo, contina el artculo, las compaas multinacionales se estn encontrando que pueden correr de los crecientes salarios de China, pero no pueden esconderse de verdad.

El problema para las multinacionales es que la increble expansin de las comunicaciones ha ocasionado el fin de esta situacin donde ambas partes ganan. Los obreros en Camboya han comenzado las acciones sindicales despus de unos cuantos aos, no tras 25 aos. Hay huelgas y presiones en pos de salarios ms altos y beneficios mayores, y los estn consiguiendo. Esto, por supuesto, reduce el valor de que las multinacionales se muden a Camboya, Myanmar, Vietnam o Filipinas. Ahora resulta que los ahorros por mudarse de China no son para nada tan grandes.

El artculo del New York Times apunta que algunas fbricas se han movido de todas formas, por la peticin de los compradores de Occidente que temen depender de un solo pas. La conclusin de un consultor de manufactura es que hay riesgos en mudarse a Camboya, pero tambin hay un riesgo en quedarse en China. En cualquier caso, hay algn lugar a dnde mudar una fbrica deslocalizada? O es Camboya el final de la lnea?

El fondo del asunto es que la combinacin de una desruralizacin ya de por s enorme y que contina creciendo, junto con la rapidez con que pueden aprender los obreros que sus salarios son relativamente bajos y por tanto pueden emprender acciones sindicales, ha tenido por resultado un aumento continuo en los niveles de la paga de los obreros menos calificados y como tal una presin negativa mundial de las posibilidades de acumular capital. stas no son buenas noticias para las grandes multinacionales.

Todo esto es un elemento en lo que se ha vuelto la crisis estructural del moderno sistema-mundo capitalista. Estamos experimentando una combinacin de presiones siempre crecientes en pos de austeridad para 99 por ciento con un sistema capitalista que ya no es rentable para los capitalistas. Esta combinacin significa que el capitalismo como sistema-mundo est de salida.

Ambos lados buscan alternativas pero es obvio que no son las mismas. Enfrentamos colectivamente una eleccin en las dcadas venideras. Una posibilidad es un nuevo sistema, no capitalista, que replique (y tal vez empeore) los tres rasgos esenciales del capitalismo: las jerarquas, la explotacin y la polarizacin. La otra posibilidad es un nuevo sistema que sea relativamente democrtico y relativamente igualitario. Este ltimo sistema, debemos subrayar, nunca ha existido en la historia del mundo. Pero es posible.

En cualquier caso, Camboya no es el futuro del sistema-mundo moderno. Ms bien representa los ltimos vestigios de un mecanismo que ya no ejecuta su tarea de salvar el capitalismo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/04/21/index.php?section=opinion&article=022a1mun

Traduccin: Ramn Vera Herrera



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