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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2013

Paraguay
Otro triunfo de la "va hondurea"

Carlos Aznrez
Rebelin


Es muy particular lo que viene sucediendo con las "nuevas" dictaduras latinoamericanas. Slo basta recordar el caso hondureo, donde despus de un ao de resistencia en las calles, peleando a brazo partido contra los usurpadores del poder, el campo popular termin contabilizando numerosos muertos debido a las acciones represivas de policas y militares. Adems, un dictador le pas la posta al otro, y para ello utiliz la tan ponderada "va electoral", para facilitarle su acceso al gobierno. As, se produjo el recambio entre Roberto Micheletti y Porfirio Lobo.

Hasta ese momento, los pases de la regin, capitaneados por UNASUR, haban boicoteado, ejemplarmente, al gobierno de facto. Sin embargo, cuando entraron a jugar los votos, en una eleccin amaada por las proscripciones y el fraude, se produjo el "milagro" de un sbito cambio en el perfil de los asesinos. De buenas a primeras, se levantaron las sanciones, y otra vez ingresaron al redil de la OEA, de donde haban sido separados por atentar contra la democracia. La "casa volvi a estar en orden", y las muertes selectivas de militantes populares continuaron en un lento pero doloroso goteo.

Ahora, en Paraguay, la historia vuelve a repetirse. Tras la masacre de campesinos en Curuguaty, sobrevino el derrocamiento de Fernando Lugo, un gobernante que durante todo su mandato no estuvo a la altura de los reclamos de los sectores empobrecidos que lo haban acompaado con su voto. Cay sin pena ni gloria ni lucha, porque l mismo impuso esa impronta vergonzosa.

As fue que otra vez la derecha se qued con el gobierno, y abri las puertas a un fascista "liberal autntico" como Federico Franco, quien no dud recientemente en declarar que la muerte de Hugo Chvez era un milagro para Latinoamrica. El mismo Franco prepar las condiciones (en eso la partidocracia es especialista) para muy pronto convalidar el arrebato ilegal por medio de comicios. En estos ardides, se luce desde siempre el partido Colorado, el mismo del fallecido dictador Adolfo Stroessner, que gobern con mano dura durante ms de 60 aos. El candidato para blanquear la dictadura de Franco, se llama Horacio Cartes, empresario, banquero, propietario de un club de ftbol y con influencia notoria en los medios de comunicacin, denunciado por relaciones con el narcotrfico y otros delitos varios, que le han hecho ganar el alias del "Berlusconi guaran".

Durante toda la campaa electoral, los dos partidos en que se dividi la izquierda (el Frente Guas, de Anbal Carrillo, y Avanza Pas, de Mario Ferreiro) se cansaron en denunciar maniobras proscriptivas y fraudulentas de colorados y liberales, sin embargo la farsa electoral ya estaba "atada y bien atada", como dira el otro Franco, dictador espaol "por la gracia de Dios".

Ahora, como era previsible, la derecha colorada festeja el triunfo de Cartes con un 45% de votos frente a casi un 37% de liberales autnticos y poco menos del 5% de Avanza Pas. En medio del estallido de cohetes y bengalas, se consuma una vez ms la "va hondurea" para blanquear procesos dictatoriales y de esta manera asegurar la impunidad por los crmenes cometidos contra los que siempre ponen los muertos: los de abajo, sean obreros, campesinos o estudiantes. Pero lo que ms llama la atencin es el apuro que han demostrado ciertos presidentes y presidentas de la regin para festejar la victoria del banquero Cartes, y convocarlo a que vuelva al Mercosur. Se acabaron las escasas sanciones aplicadas, y se olvidaron pronto los insultos proferidos por la derecha paraguaya contra sus pares latinoamericanos. Ms an, qued en el pasado, casi como si no hubiera existido, el permanente boicot derechista a que Venezuela ingresara en el Mercosur. Ahora todas son caricias, franeleos y besitos al ganador. De los muertos de Curuguaty, de los presos y presas campesinas que sufren todo tipo de malos tratos en las crceles-tumba paraguayas, ya nadie se acuerda en las cpulas. Mucho menos de las promesas de ampliar el nmero de bases militares yanquis en territorio paraguayo, de la ley antiterrorista y de la continua censura de prensa, propiciada por dirigentes derechistas. Gan Cartes, y con eso pareciera que alcanza para perdonar lo imperdonable.

Todo indica, que quienes estn pensando en repetir las experiencias hondurea y paraguaya en la regin, lo tienen ms que fcil. Slo tendrn que soportar algunos regaos de compromiso en los primeros meses de la asonada, y luego vendrn los premios. Quin entiende a estos demcratas?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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