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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2013

Venezuela reinventa su presente

Campo E. Galindo
Rebelin


Hugo Chvez tena que morir, a tiempo o a destiempo. Su ciclo vital ha terminado y la revolucin Bolivariana que inspir, est pasando su trago ms amargo. La partida del caudillo era una dura prueba largamente esperada por todos, pero especialmente por las burguesas del continente, que nunca dejan de soar con el final de ese proceso de empoderamiento de los pobres y los oprimidos de ese pas que antes era parte de su patrimonio.

Este final del caudillo tuvo una particularidad muy especial. Ocurri por su desaparicin fsica en pleno ejercicio del mximo cargo dentro del estado, poco tiempo despus de cantar la victoria de su nueva reeleccin. Pocas veces un proyecto poltico en pleno desarrollo recibe un impacto de esas dimensiones. Ese trance era un plato servido para frustrar la gesta del chavismo iniciada desde el siglo pasado y como tal abri las ms osadas ambiciones de la derecha internacional.

El apretado triunfo de Nicols Maduro para completar el perodo presidencial iniciado por Chvez, significa para el poder popular alcanzar la otra orilla, haber superado el duelo, reinventar un presente que temporalmente pareci escaprsele.

Entre los triunfos electorales del Chavismo, el del 14 de abril pasado fue el ms estrecho de todos. La oposicin alcanz un notable repunte que la puso a 265.000 votos del ganador. Esa diferencia por haber sido exigua, exacerb an ms los apetitos de la MUD -Mesa de Unidad Democrtica- de Henrique Capriles, que va impugnaciones y descalificaciones pblicas a los resultados electorales, ha intentado voltear a su favor los guarismos ya certificados por el Consejo Nacional Electoral.

Innegablemente a la luz de las cifras, la nueva derrota de la derecha venezolana puede ser leda como un triunfo relativo. Pero las impugnaciones de los resultados, el desconocimiento de las instituciones legtimas y sus actos de violencia, constituyen una patada al tablero y a las reglas del juego limpio y democrtico. De esta manera, una victoria relativa se les est convirtiendo en una derrota moral, similar a la que sufrieron en 2002 cuando luego de secuestrar durante dos das al presidente Chvez, recibieron el contragolpe de la insurreccin cvico-militar, o la del ao siguiente, cuando fue derrotada la larga huelga patronal en PDVSA (Petrleos de Venezuela) y el gobierno pudo golpear la burocracia corrupta que la controlaba.

El intento de deslegitimar al Chavismo y a la institucionalidad a cualquier precio, ha revivido la historia reciente de esas fuerzas polticas que encarnan lo que queda de la IV Repblica venezolana, todava descompuestas por su derrota histrica pero que se reagrupan defensivamente para cada certamen electoral y, no encuentran otra forma de derrotar el poder popular distinta a destruir la democracia misma. El debate sobre los principios y los mtodos de la democracia, siempre recurrente, desnuda una y otra vez el carcter fascista de los mtodos que emplea la gente que rodea a Capriles y que ha querido imponerle su voluntad al poder electoral de la repblica Bolivariana.

Mal puede afrontar el debate democrtico un personaje que evade referirse a su pasado, y que adems ha ganado elecciones con mrgenes porcentuales similares al que hoy obtuvo Nicols Maduro, sin que los derrotados de entonces hayan puesto en duda su triunfo y menos, hubieran llamado a impugnarlo en las calles. La autoridad moral del crculo de Henrique Capriles para reclamar transparencia a la autoridad electoral es nula, y al hacerlo de manera prepotente por fuera de los procedimientos establecidos en la ley, queda en evidencia como un poltico de doble moral, de alta peligrosidad para el sistema democrtico y la paz de Venezuela. Las manifestaciones que ha promovido han degenerado en barbarie cobrado varios muertos, decenas de heridos y daos en edificaciones, entre ellas algunas sedes del PSUV.

Es bien sabido que Capriles se neg a firmar el compromiso pblico de respetar los resultados electorales que previamente propuso y suscribi Maduro. Tras su derrota ha chantajeado exigiendo un reconteo fsico del ciento por ciento de los votos uno por uno, con verificacin de huellas digitales y de firmas, es decir, volver a la prehistoria del sistema electoral que tanta ineficiencia y corrupcin generaban antes. El sistema electoral venezolano, computarizado, uno de los ms seguros del mundo, ofrece, y los perdedores las han recibido, todas las garantas de transparencia. As lo han certificado numerosas entidades y observadores internacionales que presenciaron los comicios.

El tema de la apertura de las cajas para el reconteo manual, ser convertido por las derechas en una cuestin de honor, en una bandera que agitarn por el mundo entero como mxima prueba contra los supuestos victimarios chavistas; tras esa bandera caminarn hasta su prxima aventura, y a su paso se agrupar la vieja legin que encabeza la Casa Blanca, los poderes mediticos y las oligarquas latinoamericanas an solidarias con la de Venezuela. Nadie le garantiza a nadie que el reconteo, ya descartado, hubiera dejado tranquilos a los perdedores, adems porque el propio Consejo Nacional Electoral ha sido blanco de sus ataques y sus calumnias. Ese tipo de verificacin no est contemplado en el ordenamiento jurdico y su sola reglamentacin u organizacin abrira un campo de batalla que solo favorece a los malos perdedores. Supeditar el reconocimiento del ganador legtimo, a ese procedimiento sacado de la manga por los Capriles, significa desconocer la soberana jurdica de la nacin vecina. El reconteo manual de votos ya no existe, como tampoco el reconteo manual de dinero cuando alguien considera que su saldo es superior al reportado por la entidad bancaria donde lo deposita.

La derecha venezolana, en fuerte alianza con los emporios internacionales de la comunicacin, no cesar en sus ataques a la legitimidad del nuevo gobierno. Todos se centrarn, como lo vienen haciendo desde meses atrs, en la figura de Nicols Maduro. La oposicin se ha cuidado de tocar la memoria y las ejecutorias de Hugo Chvez, tratando de desligar en las mentes de los ciudadanos al uno del otro. Con la finalidad de aniquilar ms fcilmente a Maduro, parecen dispuestos a aceptar incluso la imagen de un Chvez bueno, que dej un legado y un capital poltico necesario para Venezuela, pero que un sucesor incapaz e inepto decidi traicionar. Ese es el truco que les conviene porque el expresidente ya no es de este mundo, en cambio el presidente democrticamente electo, es quien encarna ahora el presente de la revolucin.

Pero la realidad es bien distinta. Nicols Maduro es politicamente el hijo ms autntico y legtimo de Chvez; su discpulo ms avanzado; nadie mejor que l encarna el legado del comandante; la continuidad Chvez-Maduro es directa y est alumbrada por la ms estrecha lealtad al poder popular que lleva en hombros el proceso de cambio social en ese pas. De suerte que la ferocidad de los ataques contra el actual mandatario y la benevolencia interesada respecto al anterior, solo busca una victoria fcil aislando el componente dbil de la relacin para aplastarlo, simulando que se destruye a un incapaz que solo trajo el caos y la violencia.

El fascismo de nuevo est mostrando sus dientes al pueblo venezolano, como lo hizo en 2002 y 2003; esta vez en cabeza de un poltico joven de solo cuarenta aos, todava de apariencia deportiva, diseado por el capitalismo meditico del siglo XXI para la audacia y los golpes de opinin. No es que la MUD tenga una plataforma ideolgica copiada de la Alemania Nazi de los aos treintas, sino que sus prcticas, desligadas de todo principio tico, reproducen las metodologas de las formaciones fascistas de esa poca.

Nada le duele ms a la oposicin que las enseanzas que van quedando luego de sus aventuras. Esta ltima est demostrando que la lucha desesperada contra el chavismo se hace por fuera de los marcos de la democracia y la legalidad; por ello la campaa presidencial de Capriles fue tambin una campaa de saboteos a la infraestructura elctrica y a los abastecimientos de primera necesidad.

Reinventar el presente de Venezuela, ser abrir un nuevo captulo de la lucha contra el fascismo y sus nuevos rostros cndidos. Si esa fuerza se refresca, tambin el poder popular tendr que erguirse y poner su dedo acusador donde corresponda, tanto dentro como fuera de su territorio nacional. El gobierno de Estados Unidos y la Unin Europea, consuetudinarios animadores de la oposicin antichavista, tambin decepcionados por el dictamen de la democracia, se han declarado a la espera del recuento manual del ciento por ciento exigido por los Capriles, antes de reconocer al nuevo gobierno. Pero nunca en sus territorios, se deslegitiman resultados electorales cuando son ajustados o incluso discutibles, luego de que las autoridades electorales legtimas dan su veredicto, porque el respeto a las reglas del juego son un supuesto, un principio, y no una conveniencia. Los alebrestados de hoy con los resultados electorales venezolanos, se transforman en prudentes y hasta reverentes cuando en Europa o Estados Unidos los mrgenes de diferencia son estrechos o polmicos. Pero cuando del tercer mundo se trata, y especialmente de un poder popular en construccin, se desbocan a intervenir y a instigar a sus aliados empujndolos hacia afuera de los marcos de la ley.

La emergencia de la barbarie remozada con fuertes anclajes internacionales, le seala a las fuerzas de la democracia en Venezuela un replanteo de su agenda inmediata, una profundizacin de la lucha contra el golpismo y una educacin democrtica generalizada. La derecha de la MUD no lograr mediante los procedimientos civilistas sepultar el proyecto que han abrazado los ciudadanos de a pi. Los hechos sangrientos posteriores al 14 de abril, pasarn a la historia del pas hermano como un captulo repetido protagonizado por los mismos de siempre, como un nuevo intento de frustrar el proyecto que ha otorgado la ciudadana real a millones de excludos y hoy como nunca antes, se sienten orgullosos de ser venezolanos. Ya no viven en un pas ajeno.

El fascismo que habita en el proyecto de la MUD haba cambiado su traje para la campaa electoral; se visti de democrtico y como suele hacerlo, se declar ni de izquierda ni de derecha, ni chavista ni antichavista, fue por unos das el puro centro del espectro poltico de Venezuela. La votacin obtenida indicaba que la cara les estaba quedando bien lavada. Pudieron los Capriles haber celebrado con algaraba su triunfo relativo hasta ms all de las fronteras, y hoy estaran dedicados a preparar la batalla siguiente, quiz la revocatoria de Maduro. Pero pesaron ms su arraigo ideolgico y los fantasmas de su pasado; prefirieron patear la mesa y lanzarse a una aventura que terminar en nueva derrota moral.

El Consejo Nacional Electoral accedi recientemente, no al reconteo manual, sino a la auditora del cuarenta y seis por ciento de la votacin, pues la ley solo obliga a auditar el cincuenta y cuatro por ciento que ya se hizo el mismo 14 de abril. Aproximadamente un mes durar tal procedimiento, y aunque se har con delegados de la oposicin, esta continuar descalificando la institucionalidad electoral y los resultados.

Muchos analistas estn tratando de entender e interpretar la situacin de la Venezuela de estos das. Algunos han hablado de lucha de clases, y no les falta razn, pero esa confrontacin clasista ha tenido y tiene hoy como nunca, la forma de la lucha cerrada y cotidiana entre la verdad y la mentira. Es vergonzosa la manera impune como en los ltimos das estn circulando por radio, televisin, medios escritos y redes sociales, noticias, fotografas y videos falsos que corresponden a calumnias y montajes, malintencionadamente difundidos por los medios, como el de la supuesta destruccin de cajas y boletos electorales. Esos videos y fotografas se han denunciado y desenmascarado uno por uno dentro de Venezuela, incluso por sus mismos protagonistas, sin embargo las derechas los siguen difundiendo sin rectificacin por todo el mundo.

La juramentacin de Maduro el 19 de abril como jefe del estado venezolano y el masivo apoyo popular que ha recibido, significan un nuevo triunfo de la democracia en ese pas, un relanzamiento del poder popular sobre la base de necesarias rectificaciones, la cuota inicial para la construccin de liderazgos nuevos y ms colectivos, un tatequieto a las ansias intervencionistas de EE.UU. y una nueva leccin para los conspiradores y violentos de dentro y fuera de ese pas. Es la manera como Venezuela est reinventando su presente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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