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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2013

Ver la paja en el ojo ajeno

Lzaro Farias
Rebelin


No hay nada ms socorrido que un da detrs del otro, tampoco hay peor sordo que el que no quiere or, as como ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio es cierto, tambin aquello que dice que hagas lo que digo y no lo que yo hago. Como han cursado las cosas a travs de la historia de este pas, todo los dichos anteriores se le pueden aplicar al gobierno de los Estados Unidos. Ejemplos sobran. Veamos algunos de ellos.

En el territorio cubano existen decenas de prisioneros en huelga de hambre. Algunos de ellos, en contra de su voluntad, son alimentados a la fuerza por sus carceleros. Muchos de los huelguistas hace ya mucho tiempo que no deberan estar encarcelados, sin embargo, all permanecen, golpeados y humillados por sus creencias religiosas. Son los presos de la base naval de Guantnamo, son los que el gobierno de los Estados Unidos han mantenido prisioneros por aos.

Ante esta huelga de hambre, el gobierno nada dice y nada hace. Sin embargo, a solo kilmetros de all, cualquier personaje que se hace llamar disidente se declara en huelga de hambre, e inmediatamente el mismo gobierno comienza una campaa de propaganda contra el gobierno cubano, acusndolo de cuantas barbaridades pueda inventar. En este caso especfico, ven la paja en el ojo ajeno y no....

En Cuba hay un preso norteamericano que, bajo contrato con una agencia gubernamental de Estados Unidos, fue a Cuba a violar las leyes, llevando equipos tecnolgicos de ltima generacin, con la intencin de promover la subversin interna, por lo cual fue juzgado y condenado en un juicio abierto y justo a 15 a os de prisin. El gobierno de este pas le exige al gobierno cubano que lo libere y lo regrese para ac, alegando razones humanitarias.

Aqu hay cinco cubanos que fueron condenados a largusimas penas de prisin, solamente por el delito de estar buscando informaciones entre los terroristas de origen cubanos que radican en la ciudad de Miami que se han dedicado a hacer actos terroristas en las ciudades y campos de la isla. Cuba pide su libertad, tambin por razones humanitarias y por lo injustas que son sus condenas. Aqu se la niegan porque para los antiterroristas no hay razones humanitarias que existan. O sea, haz lo que yo digo, no lo que yo hago.

Si uno se toma el trabajo de buscar en la internet la historia de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, encontrar que en muchsimas de esas contiendas el presidente que fue electo no fue precisamente el que ms votos sac. En otras muchas, las diferencias entre el candidato perdedor y el ganador fueron de solamente unos cuantos miles de votos. Nunca, que yo sepa, ningn pas extranjero le ha exigido al gobierno de Estados Unidos el recuento de votos en sus elecciones y muchos menos le han dicho que no reconocen al presidente electo.

No hay que ir tan lejos, se sabe que en las elecciones del ao 2000, entre George W Bush y Albert Gore, este ltimo sac ms de 500,000 votos que Bush y adems, que cuando la Corte Suprema de la nacin, por encima de la decisin de la Corte Suprema del Estado de La Florida, orden que se parara el reconteo de votos en el estado, Bush tena una ventaja de 154 votos solamente. No se sigui contando. Le dieron la presidencia a W Bush y todo el mundo tuvo que aceptar.

Muchas risas y burlas al sistema electoral de este pas se vieron por el mundo, pero nadie se neg a reconocer a Bush como presidente. En este caso, se puede aplicar aquello de que no hay ms sordo como el que no quiere or. A m, qu me importa lo que piense el resto del mundo? Solo oigo lo que quiero.

Ahora, con las elecciones que se llevaron a cabo en Venezuela, el gobierno de los Estados Unidos vuelve al bate. Como su candidato Henrique Capriles perdi las mismas por ms de doscientos mil votos y l mismo no quiere reconocer su derrota, el Departamento de Estado le exige al gobierno venezolano el conteo de los votos como paso previo para reconocer a Maduro como presidente elegido. Despus del fiasco del ao 2000, lo mejor que poda hacer el gobierno de este pas y su Departamento de Estado es nunca ms inmiscuirse en ninguna eleccin presidencial en ningn pas del mundo. No hay nada ms socorrido que un da tras el otro y lo mejor que pueden hacer las autoridades de esta nacin es no meterse en los problemas internos de otros pases.

Nadie le exige a ellos, y nadie le ha dado el poder a nadie para que sea juez de todo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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