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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2013

Las inquietantes esculturas de la sudafricana Jane Alexander toman Nueva York

Beatriz Leal Riesco
Rebelin


Existen dos clases de artistas: los que escriben memorias, dan entrevistas y acompaan sus obras como el padre atento a las correras de sus hijos, impidiendo que otros se adueen de su universo de sentido, y aquellos, casi desaparecidos en la poca de twitter y los blogs personales, que se retiran con discrecin una vez finalizada la obra. Dejar que sta hable por s misma es un acto de humildad que engrandece a su autor, quien reconoce la independencia de su creacin y su potencialidad de abrir mundos. La observacin individual se convierte entonces en epicentro liberador y subversivo, en clara oposicin a interpretaciones axiomticas, autoritarias y hegemnicas.

En un segundo momento, se pensar que el peligro acecha en la entrada en escena de los crticos quienes, en ese momento de vaco analtico, se aduean hbilmente del discurso artstico, merodeando alrededor de las obras, buscando filiaciones, marcas de estilo, ancdotas personales, encuentros inesperados, traumas de infancia y pertenencias gremiales En el intento de concebir una narracin en la que mil y un datos funcionen como claves originales de lectura en un mundo superpoblado de artistas, los crticos-curadores se han erigido como directores de esta orquesta polifnica y ruidosa, en la que el lego brega por distinguir al concertino entre los reemplazos de ltimo minuto. Algunos lo hacen con rigor, inteligencia y sensibilidad, permitindonos acceder en sus textos y montajes expositivos a aspectos que hasta entonces se nos resistan, ayudndonos a ampliar miras y destilar el juicio propio, quizs no tan entrenado en las lides de exprimir al mximo el lenguaje artstico. Este dilogo entre el artista y el crtico-curador, que deja atrs narcisismo y espectacularidad y permanece cercano a la obra, favorece el mximo disfrute y comprensin de la misma, ampliando su alcance. Pep Subirs, solicitado por el Museo de arte africano de Nueva York para montar la exposicin Surveys (from the Cape of Good Hope) de la artista Jane Alexander (Johannesburgo, 1959), fue invitado a inaugurar la muestra con una charla, en la que demostr la compleja tarea del que sirve de mediador entre la obra de arte, su autor y el pblico.

Filsofo, escritor y curador independiente, Pep Subirs (Figueres, Girona, 1947) hace aos que, con exposiciones, ensayos crticos y conferencias, viene trabajando por situar al arte africano contemporneo a nivel de igualdad en el discurso artstico internacional, ms interesado en otras latitudes. Dejando de lado su controvertido paso por las ms granadas instituciones culturales catalanas y sus vituperadas relaciones con grandes personalidades polticas, Pep Subirs ha acercado frica a Europa durante ms de dos dcadas, como demuestran sus exposiciones en el CCCB barcelons: fricas: el artista y la ciudad (2001); Bamako03. Fotografa africana contempornea (2004); Bamako05. Encuentros africanos de fotografa. Otro mundo (2007) y Apartheid. El espejo sudafricano (2008). Momento de vacas gordas en el que los presupuestos dedicados a cultura eran generosos, se apuntillar, que quedarn sin embargo en la memoria al haber permitido a tantos deambular por el continente africano a travs de su fotografa y sus artes plsticas contemporneas.

Surveys (from the Cape of Good Hope), organizada por el itinerante Museo de arte africano de Nueva York mientras rematan las obras que albergarn su nueva sede, hace aos que recorre el planeta de la mano del tndem Jane Alexander-Pep Subirs. Sea iglesia, museo o galera el espacio expositivo escogido, los fotomontajes y instalaciones formados por personajes escultricos hbridos medio humanos medio animales, fuerzan en el espectador lecturas diversas ligadas a la historia socioeconmica contempornea sudafricana y mundial. En esta ocasin, es la catedral de San John the Divine la que acoge, del 18 de abril y hasta el 29 de julio, una seleccin de los ltimos 12 aos de trabajo de una de las artistas africanas de mayor xito internacional.

Apuntaba Subirs cmo una de las peculiaridades de la exposicin reside en habitar un espacio nico y extraordinario, aunque no ortodoxo. La catedral Saint John de Divine tiene una historia propia y una riqueza artstica que se han de respetar, convirtiendo el trabajo conjunto de curador y artista en un privilegio y una responsabilidad. Ya con anterioridad, Alexander haba expuesto en esta catedral y en otros lugares sacros en Inglaterra y Sudfrica, los cuales creaban una atmsfera peculiar que nada tiene que ver con las aspticas salas de galeras o museos a los que estamos habituados, y en los que la divisin por pocas y movimientos artsticos impide establecer conexiones histrico-temporales y simblicas ms ambiciosas.

Las primeras obras de Jane Alexander, nacidas durante el apartheid y ante el cual reaccionaban, se han visto reemplazadas por otras que se hunden en la historia contempornea para abrirla de par en par, obligando al espectador a cuestionarse su confortable posicin. En sus esculturas y fotomontajes, compuestos por elementos reales y elementos creados, se provoca ese cruce que engendra la interpretacin y la bsqueda de sentidos. Arte anclado en situaciones muy reales nos recuerda el crtico-, pues tras su apariencia se mezclan elementos de humanidad y animalidad, estrategias que nos adentran en el dominio de lo imaginario al ubicarse en un contexto real. La artista, vecina de Ciudad del Cabo, sigue nutrindose de lo que acontece a su alrededor, un contexto compartido por el visitante, el cual ha de valerse de sus conocimientos histrico-sociales y de su habilidad de comprensin de las relaciones humanas para, finalmente, cuestionarse su papel en el mundo.

Su famosa instalacin escultrica Butcher Boys (1985-86), con tres mutantes a medio camino entre hombre y bovino (expuesta en la Galera Nacional de Sudfrica), delataba la violencia y el racismo del rgimen segregacionista del apartheid, y en esta lnea seguiran muchas de sus obras hasta finales de los aos 90. Desde ese momento, si bien se sigue inspirando en la vida social y poltica contempornea, su rea de trabajo se ampla, hablando no ya desde el escenario nacional sino desde la integridad del continente. Acierta Subirs al sealar que sus obras ms modernas reflexionan sobre la manera en que frica ha estado sometida a condiciones de dominacin durante siglos, lo cual llev a la paralizacin casi total de su desarrollo autnomo y ha impedido a sus habitantes alcanzar la condicin de ciudadanos.

De los fotomontajes, esculturas individuales e instalaciones expuestas en Manhattan, el comisario cataln coment los conjuntos escultricos ms complejos -Bom Boys, African Adventure, Security e Infantry- sealando que se trataba de su interpretacin personal, tan vlida como la de cualquiera. La artista, silenciosa entre la multitud que asista a la conferencia en una de las capillas del templo, evit manifestarse en todo momento, incluso cuando se requiri su opinin en la ronda de preguntas. Con la excepcin de Security, ubicada en un patio exterior en el transepto norte de la catedral, el resto de instalaciones o tableux se apropian, por sus cualidades pictricas y compositivas, de tres capillas del bside a modo de trptico contemporneo.

Bom Boys (1998), conjunto de esculturas de nios de tamao natural, situados sobre un gran tablero de ajedrez y cubiertos sus rostros con mscaras de animales, est inspirado en una pandilla de nios de la calle, asiduos de una cntrica avenida de Ciudad del Cabo en donde viva Jane hace aos. Alienados e incomunicados, parte de una sociedad que les niega madurar como personas, restringindolos a los instintos ms puros de supervivencia animal, representan un colectivo en ascenso en grandes ciudades de los cinco continentes. Nios olvidados a su suerte, invisibles para las instituciones y arrancados de su humanidad por los ciudadanos que han dejado de verlos. Para Subirs, el enmascaramiento indica que estos jvenes viven en un estadio de animalidad previo a la humanidad, necesitando llegar a adquirir una personalidad plenamente humana que les permita sobrevivir en las duras condiciones a las que se han visto abocados. Por mi parte, considero Bom Boys una obra-manifesto de Alexander, fruto de la urgencia por denunciar la alienacin de estos grupos ultrajados y las contradicciones de nuestras sociedades, las cuales no se deberan llamar civilizadas hasta que incorporen a todos sus miembros ofrecindoles una vida digna. Mientras tanto, cada uno de nosotros nos convertimos en cmplices del sistema, deshumanizndonos en el proceso y vindonos reflejados en las mscaras de esos otros no tan ajenos.

Realizada para el castillo de Ciudad del Cabo, African Adventure (1999-2002) es una de las composiciones ms conocidas por el pblico internacional, en la que se recrean los diferentes elementos y actores que, desde el exterior, parecen definir la sociedad sudafricana y, por extensin, la del continente perdido. Pobreza, violencia, petrleo, corrupcin, explotacin de riquezas naturales, lucha entre tradicin y modernidad, xodos rurales, persecuciones tnicas, racismo son stos los nicos elementos que se deben tratar al reflexionar sobre frica? no ha resumido Occidente, de manera interesada, el discurso africanista a lugares comunes? El que acude a la instalacin African Adventure se topa ante un rectngulo a modo de coso taurino en el que unos humanoides ponen en escena el microcosmos africano, lo que le forzar a recurrir a todas las herramientas crticas a su disposicin para cuestionar el discurso repetido hasta la saciedad por los poderes hegemnicos.

La ms reciente de las cuatro instalaciones, Infantry (2008-2010), es quizs la ms inquietante. Sobre una alfombra roja marcha un ejrcito masculino de cuerpos antropomrficos y rostros de chacales, organizados en tres grupos de nueve individuos que desfilan con sus cabezas giradas en la misma direccin. Absolutamente idnticos en tamao y facciones, nicamente su piel moteada de negro y/o blanco parece otorgarles una cierta singularidad. Eleccin de pigmentacin interesada que alude a las dramticas y mezquinas divisiones raciales y que recuerda a hienas u ovejas. Especula Subirs: soldados? mercenarios? gente en una manifestacin popular?. Las lecturas son complejas como lo son las experiencias y la personalidad de cada ser humano, elucubraciones que nos asaltan fruto, en buena medida, de la eleccin de cabezas de animales cuyo comportamiento da sentido a la obra; investigacin a la que la artista se ha lanzado en este ltimo perodo.

Los crecientes movimientos migratorios y las medidas para controlarlos, las desigualdades econmicas y sociales, el control que los poderes econmicos, polticos y militares ejercen sobre cada uno de nosotros todos stos temas sobrevuelan en la mente del pblico que examina Security (2006); una jaula de doble valla metlica de tres metros de altura, entre las cuales se desparraman por igual guantes de plstico color sangre y machetes. En el interior, una figura medio humana-medio pjaro observa al visitante. Una pregunta nos atenaza: est el mutante encarcelado o se protege de una injerencia exterior? Los guantes y los machetes pueden servir tanto como instrumentos de trabajo como de muerte y defensa, y no sabemos si el propietario del terreno lo ha vallado l mismo o bien han sido otros quienes lo han recluido all con intenciones opuestas Security juega sabiamente con la ambigedad, apremiando al visitante a mantenerse en guardia y a no dar nada por sentado en la sociedad de la informacin-control actual.

Para terminar, recordaba el crtico en sus conclusiones que el trabajo de Jane Alexander ha sido catalogado como oscuro por enfatizar aspectos dramticos de la realidad, opinin con la que discrepa, pues una de sus caractersticas ms notables radica, a su parecer, en abogar por la dignidad, el respeto y la humanidad. Si bien expone la inseguridad en la que vivimos, los vicios del poder de los dominantes, la injusticia y la desigualdad crecientes, su intencin ltima es radiografiar la condicin humana y el mundo enigmtico en el que vivimos. La promesa abierta de futuro que reside en admitir que nuestra existencia de seres humanos es nica y compleja y que puede ser cambiada es, probablemente, su gran hallazgo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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