Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2013

La red exterior de la Generalitat catalana, la apuesta soberanista y la riqueza cultural de las comunidades

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Ha sido la crnica de un movimiento anunciado: el gobierno de la Generalitat usa su red exterior para impulsar su proyecto poltico soberanista.

Y el entrecomillado? El dret a decidir que se reclama -cuando se reclama, que no es siempre ni por todos- parece afectar slo a las relaciones de Catalunya con el resto de Espaa (al vnculo Catalunya-Espaa en el lenguaje y decir nacionalistas). Ni una coma, ni un comps, ni siquiera una nota de reclamacin, ni intento alguno de defensa de la muy maltrecha soberana del pas respecto a los sesgados intereses y decisiones unilaterales de las grandes corporaciones (basta con pensar en Eurovegas y en la estrategia poltica seguida por el gobierno de los mejores privatizadores [1]) e, igualmente, en la servil subordinacin a los ncleos centrales del poder europeo y a las polticas antiobreras abonadas por la troika dirigente y autoritariamente dominante.

No tengo acceso al documento de la oficina de voluntarios Dicoplat donde se dan directrices sobre estas cuestiones pero, segn informaciones periodsticas [2], de nuevo se confunden puntos esenciales en la redaccin de las consideraciones y reflexiones generales. Por ejemplo, Espaa y el gobierno espaol son uno y lo mismo. Espaa se identifica en ocasiones con algunos de los partidos polticos de mbito estatal actualmente existentes. Espaa, igualmente, parece quedar reducida a algunos de sus grupos sociales dominantes que la estn conduciendo a pasos acelerados hacia desastre social de dimensiones histricas.

Nada de ello es casual por supuesto. No son errores de redaccin o de enfoque. No fue fruto de un mal da de los redactores tras la derrota del Bara. La ideologa nacionalista conservadora, que parecen compartir en los ltimos tiempos en fuerte y enrgica coincidencia CiU y ERC (el caso de los hermanos Badia es un ejemplo reciente), abona ese tipo de confusiones-mucho-ms-que-confusiones. Segn esta narrativa publicitada, Espaa sin ms matices- es un pas de intolerantes, de brbaros, de uniformistas centralizadores, de incultos. No hay nada ms que hacer. Adis Espaa, sta es su consigna (provisional) de la hora. Con qu trasfondo real, con qu alcance pragmtico? Por el momento, se me escapan algunos vrtices del polgono deseado.

Pero supongamos, aunque no aceptemos, los nudos bsicos de esa cosmovisin poco documentada y con muy escasos matices. Hay algo en lo que vale la pena insistir.

En el documento indicado se afirma lo siguiente: Muchos polticos espaoles, tanto de izquierdas como de derechas, consideran las diferencias entre Catalua y el resto de Espaa no como una riqueza cultural, sino como una amenaza a la unidad nacional. Lo de diferencias entre Catalua y el resto de Espaa es un decir infrecuente, muy infrecuente. Bienvenido sea. Normalmente el lenguaje nacionalista habla de Catalua y Espaa, no del resto de Espaa. De hecho, la expresin muchos polticos espaoles refiere a polticos institucionales no catalanes y no s exactamente qu opina Sabino Cuadra, por ejemplo, de esa taxonoma pero lo puedo imaginar perfectamente.

Lo de muchos en muchos polticos apenas compromete. Vale para casi todo. Sea como fuere, no son todos. Se est reconociendo, pues, que algunos polticos espaoles no van de ese palo. Bienvenida sea tambin esta aceptacin!

Las diferencias, la riqueza cultural y las amenazas a la unidad nacional es el punto a comentar. Y el caso es que, aplicada ahora la consideracin a la propia Catalua, sin negar desde luego que la crtica pueda valer para ciertas formaciones polticas espaolas (PP, sectores del PSOE, UPN, UPD, etc) y ciertas tradiciones culturales hispnicas (el rancio-conservadurismo neofranquista en lugar destacado), la perspectiva crtica de ajusta como un guante adecuado al caso de la Catalua conservadora (no a toda Catalua por supuesto), a las 400 familias que ejercen mando en plaza rodeadas de escndalos y corrucpiones. Tambin para muchas fuerzas conservadoras del pas de Mas, Fain y Millet, que trabajan incansablemente en medios y fuera de los medios para generar consenso, las diferencias culturales en el interior del pas no son vistas como riqueza cultural, como enriquecimiento de todas y para todos, sino como una amenaza latente a la sagrada y homognea unidad nacional acompaada en ocasiones de menosprecio y descalificaciones.

Pruebas? Las que se deseen. Cmo es posible que en algunas instancias culturales se siga considerando el flamenco como algo externo a la cultura catalana? Cmo es posible que Francisco Fernndez Buey o Manuel Sacristn, por poner dos ejemplos entre muchos otros, sean consideradas pensadores no catalanes? Jaime Gil de Biedma no es un poeta que, sin escribir en cataln, forma parte de la cultura catalana? Juan Mars, Juan, Jos Agustn Goytisolo, tampoco son parte de la cultura catalana? No son todos ellos parte de la riqueza cultural del pas? A muchos nos parece ms que razonable que Sefarad tuviera cuatro lenguas oficiales. Ni que decir tiene que nos parece un acto de represin o inadmisible autoritarismo lingstico que Cuadra, Tard o Beiras, si fuera el caso, no puedan usar su propio idioma para intervenir en el Congreso de Diputados. De la misma forma, apelando a la diversidad cultural, a la realidad lingstica de las comunidades, no parece justo ni razonable que en la poltica lingstica que se defiende para Catalunya como nuevo Estado (o en algn caso para el conjunto de los Pases Catalanes) el cataln sea la nica lengua oficial de ese nuevo Estado deseado (admitiendo alguna cooficialidad territorial para el caso del arans). No es la misma o muy similar coaccin pero a la inversa?

El asunto, por lo dems, tiene efectos devastadores poltica, histrica y culturalmente. Ciertas formas de considerar la cultura, la historia del pas y la unidad nacional, aqu, en Catalunya, no hablo ahora del resto de Espaa, son causa de que Francesc Camb o Joan Antoni-Juan Antonio Samaranch [3] tengan, en Barcelona, avenidas o museos a su memoria dedicados. Julin Grimau, por el contrario, un espaol antifranquista torturado y asesinado que vivi en nuestra ciudad en tiempos republicanos, hay muchos ms ejemplos, no tiene ni una pequea calle que lo recuerde en la ciudad de Lpez Raimundo y Teresa Pmies.

Notas:

[1] Todos ellos, curiosa e inconsistentemente, se declaran amantes del pas y de su territorio.

[2] El Pas, 30 de abril de 2013.

[3] El papel de Pasqual Maragall fue decisivo en la reconsideracin de estas dos figuras histricas en ambos casos. Tambin en el resurgimiento del alcalde franquista Porcioles.

Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter