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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2013

Se ha perdido el rumbo?

Elas Khoury
Al-Quds al-Arabi


No est claro hacia dnde se dirige la regin rabe, pues los primeros indicadores del retorno de la lucha sun-chi a la palestra se convierten en realidades palpables sobre el terreno de las luchas abiertas en Siria. La lucha saud-iran se convierte en un titular prcticamente diario en el que participan los pases del Golfo e Iraq en distinta proporcin, y a todos nos da fiebre ver que casi ha borrado los objetivos del estallido revolucionario que comenz en Tnez y lleg a su cruento punto lgido en Siria. Es como si el Levante rabe perdiera su significado en mitad del arrollador caos que est a punto de comernos a todos, y que acaba con todas las nobles ideas que permitieron a las revoluciones rabes ofrecer una dosis de optimismo y esperanza a una zona que lo necesitaba en sobremanera.

Volvamos al principio, pues en mi opinin ese principio es la metfora de un proyecto poltico y tico, que parti sin planificacin previa ni liderazgo claro, para eliminar la pesadilla de la dictadura que se aferra a las gargantas de los pueblos rabes desde hace cinco dcadas. Los dos objetivos que se marcaron las revoluciones rabes fueron muy sencillos y claros: libertad y dignidad para los ciudadanos y la patria. Pero el camino a dichos objetivos parece sinuoso y ha adoptado diversas formas: fue robado en algn sitio y contaminado de intervencin exterior en otro, adems de resultar ambiguo en muchos lugares y llegar a un punto de mximo peligro cuando los regmenes del petrleo y el gas intentaron dominarlo.

As, el Antiguo Rgimen rabe intenta convertir la revolucin en una contrarrevolucin, utilizando diversas fuerzas con el objetivo de borrar la idea de la libertad y la dignidad y sustituirla por un viejo discurso que abre la lucha en la regin hacia el abismo de la polarizacin sectaria y confesional, hundindonos en nuestra propia sangre. Una lucha de la que nadie ms que el Estado sionista saldr vencedor, porque es el nico que ha sido creado sobre una slida base sectaria y racista, y todo discurso sectario que no vea esta tendencia supone una simple receta para el desplome y el impasse.
Quin es responsable de esta prdida de rumbo?

Es fcil decir que los regmenes autoritarios son los responsables porque acabaron con las lites culturales y polticas y debilitaron la estructura social, pero tras ms de dos aos del estallido de las revoluciones, esta excusa ya no es suficiente. Es hora de que nuevas lites hayan aprendido algo y que se enfrenten por el liderazgo antes de que las riendas terminen de perderse.

Del mismo modo, culpar al mundo a las fuerzas occidentales y a Rusia- no es ms que un sntoma de ingenuidad, pues dichas fuerzas juegan en la zona en esta era neocolonial segn sus intereses. Rusia aduce la defensa de las minoras y su enviado viene a Lbano a revivir la nostalgia decimonnica, mientras que EEUU sigue con su juego de esperar y desangrar a los iranes, los rusos y quienes les rodean.

No hay duda de que gran parte de la culpa puede echarse sobre las fuerzas islmicas que han logrado un dominio parcial del poder en Egipto y Tnez y que han demostrado su inclinacin hacia el diseo estadounidense de la zona por un lado, y su incapacidad de recuperar la iniciativa de manos de los centros petroleros del Golfo por otro. Pero la mayor amonestacin debe caer sobre las fuerzas laicas, civiles y democrticas, que han sido incapaces de dibujar un horizonte poltico en la zona.

La cuestin recae en esa divisin cruel e irreal entre la dignidad del ciudadano y la dignidad de la nacin en la que cayeron las lites liberales, tragndose la doctrina estadounidense de la posibilidad de separar la democracia de la lucha rabe-israel, lo que facilit que cayeran en el foso de la dependencia de los pases petroleros, y que la lucha sun-chi pasara a ocupar un primer plano.

En vez de que las revoluciones rabes recuperaran la centralidad en el Levante rabe, actuando como su foco de la lucha y su norte, facilitaron, tanto el lado de los Hermanos como el de los liberales, la alianza con EEUU bajo condiciones estadounidenses; es decir, la condicin de poner la lucha contra la ocupacin israel en el ms bajo escaln de las prioridades, y con ello perdieron su capacidad de liderazgo y cayeron presos de la terrorfica polarizacin que amenaza a la zona con un desplome total. En contrapartida, la obcecacin iran apoyada por Hezbollah en su enfrentamiento con la revolucin del pueblo sirio, y la locura de la represin que practica el rgimen de la dictadura mafiosa de los servicios de inteligencia en Siria, se han fortalecido en esta direccin y el mundo rabe se ha convertido en parte de la obsesin con la capacidad nuclear iran. Es decir que en vez de ser el proyecto nuclear iran una carta de negociacin rabe para tratar el peligro nuclear israel, el nico peligro nuclear en la regin hasta nuevo aviso, el rgimen rabe se ha convertido en un mero anexo estpido del proyecto estadounidense. Y ello prueba de nuevo que los partidos religiosos, incluso aunque resistan a la ocupacin, estn destinados a volver a su estructura original que los lleva a convertirse en milicias sectarias y confesionales.

Hemos escuchado mucho al coro de los lderes diciendo que la lucha con la ocupacin israel ha empobrecido a la regin, pero esta rendicin no ha significado que el empobrecimiento se haya detenido, sino que ha aumentado su porcentaje de forma terrorfica, especialmente en Egipto. Ya no hay ningn parmetro para cmo se comportan los jeques petroleros con sus ingentes riquezas, mientras los rabes padecen el hambre y la dispersin regional.

Debemos construir un nuevo lenguaje contrario al tiempo de la dictadura, y esta es una misin urgente especialmente en Siria, pues el pueblo sirio que ha ofrecido a los rabes y al mundo un ejemplo nico de resistencia ante el monstruo que no se sacia de la sangre de sus vctimas, merece un liderazgo racional que tome las riendas de la iniciativa y dibuje el horizonte de la revolucin democrtica lejos de este baile de disfraces que tiene lugar en las capitales rabes y extranjeras.

El rgimen dictatorial sirio que orquest una lucha sectaria en Lbano para aplastar a la resistencia palestina primero, y destruir el espritu del patriotismo en segundo lugar, se encuentra hoy en medio de este discurso racista y sectario en su propio ambiente, sacando de l la fuerza moral para seguir su poltica de crimen y asesinato.

La cuestin en Siria hoy se esconde en la recuperacin del significado, y la revolucin siria con todos sus integrantes debe ser consciente de que perder la oportunidad de recuperar el norte es un error imperdonable.

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