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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2013

La lengua de los amos

Joaqun Rodrguez Burgos
Rebelin


Uno de los adiestramientos bsicos que todo esclavo deba superar era el del manejo mnimo del idioma de su amo para poder as cumplir las rdenes de ste y sus capataces con un nivel de competencia aceptable. Junto con la lengua llegaban tambin valores culturales e ideolgicos. Hoy en da, en que la esclavitud ha sido sustituida por el trabajo asalariado, no nos encontramos ante un panorama muy dismil. La diferencia fundamental quiz radique en que los explotadores, la burguesa, extienden o tienden a extender su rea de influencia a todo el planeta, pues el sistema capitalista es expansivo de por s, y con ella la lengua que ha adaptado como propia: el ingls, el idioma de los dos grandes y ltimos imperios capitalistas, el britnico y el estadunidense. Por su parte, las burguesas locales ligadas al sistema capitalista imperial, fieles cumplidores de los designios de sus jefes, han ido implantando poco a poco su enseanza en los sistemas educativos en diferentes grados y ritmos; en paralelo, la presencia social de la lengua inglesa, su socializacin, se ha ido extendiendo a diversos y cada vez ms numerosos mbitos, fundamentalmente en el campo de la industria cultural y comunicativa. A salvo, y no del todo, quedaron en su momento los pases socialistas y algn que otro capitalista con ciertas peculiaridades que aplicaron polticas educativas y culturales protectoras del idioma propio. Entre estos ltimos se hallaba Espaa, gobernada por una lite reaccionaria cuyo nacionalismo extremo era una sea de identidad irrenunciable y para la que la proteccin de la lengua castellana supona, al menos sobre el papel, una de sus polticas identificativas, proteccin que se encarn no slo frente a la que se estaba convirtiendo en la lengua del imperio, sino tambin en diversas ofensivas contra el uso social de las lenguas espaolas minoritariasi.

Muerto el general Franco y reformado el sistema poltico nacido en 1936, la burguesa espaola modifica las estrategias de dominacin cultural para adaptarlas a los nuevos planes liberalizadores del capitalismo espaol, herederos y continuadores de aquellos nacidos de los tecncratas franquistas del Opus: la insercin plena y sin traba del sistema productivo capitalista propio al internacional, insercin que supona reconocer para Espaa una funcin subordinada y cuasi-perifrica. Para ello, se profundiza la liberalizacin a todos los niveles, proceso an ms intenso si cabe hoy en da; las fronteras se abren al capital forneo y con la entrada de Espaa en la Comunidad Europea se ofrece a bajo precio la industria nacional y los servicios pblicos al capital multinacional, en un proceso de abandono de la soberana econmica cuya evidencia se muestra crudamente en la crisis actual. A este proceso le acompaa la dinmica lingstico-cultural, reflejando en este mbito el puesto supeditado que en el plano econmico y poltico le corresponde a Espaa, encaramndose a la cspide de la preeminencia la cultura yanqui y la lengua inglesa, integrando as al pas en el proyecto de uniformizacin cultural y lingstica consustancial a la imposicin uniformadora econmica, poltica e ideolgica. Este allanamiento cultural cumple un objetivo bien claro: optimizar la explotacin y con ello, la obtencin de plusvala y el incremento de la tasa de ganancia de la burguesa. Es imprescindible subrayar que en el concepto de uniformizacin cultural debemos integrar la ideolgica y sociolgica, hablar de cultura en el sentido ms fuerte y amplio de la palabra; y para ello el idioma imperial es un instrumento imprescindible. Las burguesas de las diversas periferias, y la espaola entre ellas, se adhieren e impulsan, por su propio inters, y en la medida que les corresponde dentro de la escala jerrquica en la que estn insertas, este proyecto uniformizador, y han adoptado, en buena lgica, el idioma ingls como herramienta propia.

En un artculo anterior, titulado El proceso de "aculturacin" del Estado espaol, publicado en Rebelinii ya mentaba la utilidad que tiene el aprendizaje del idioma imperial para la burguesa. Deca entonces que los ejrcitos culturales del imperialismo desarrollan su ltima ofensiva, concretada en convertir en pocas generaciones (dos, tres, cuatro?) a la mayora de la poblacin espaola (y de todos los pueblos de Europa occidental) en bilinge, o por lo menos en conocedora de lo que llamar el ingls imperial, ms que una lengua, el rudimento de una lengua lo bastante comprensible como para que el dominador capitalista y burgus (local o forneo), que hace tiempo adopt como lengua propia internacional de dominacin de clase, pueda comunicarse con la clase trabajadora de todo occidente con mayor facilidad y a un coste mucho menor./ De esta manera puede inocular sus valores de clase de forma ms lubricada y adems establecer de modo ms eficaz una relacin jerrquica directa y excluyente entre los diferentes pueblos y el centro del poder capitalista, privndoles no slo del conocimiento de la propia cultura, sino tambin del resto de las culturas sometidas a este mismo proceso. Haciendo un paralelismo histrico, las grandes culturas europeas estn viviendo a nivel internacional un proceso similar de aculturacin al que se llev a cabo (con mayor o menor xito) con las pequeas culturas del viejo continente (vasca, catalana, occitana, irlandesa, bretona) cuando la burguesa capitalista edific sus estados-naciones como unidades de explotacin econmica y de clase y necesitaron (o creyeron necesitar) una uniformidad completa, incluyendo la cultural y lingstica. Ahora tocara edificar, o seguir edificando, despus de la desaparicin de la URSS, no el estado nacin, sino el imperio capitalista global o planetario, por lo que le correspondera, siguiendo el paralelismo con el anterior proceso, una lengua y una cultura unificadoras.

Este proceso de imposicin de ellas es, de momento, incontestable, y como en todo proceso de dominacin cultural e ideolgica, el objeto de la explotacin, en este caso la masa asalariada, ha adoptado en diferente grado los valores ideolgicos y culturales del dominador. As, son los trabajadores mismos, o una parte importante de ellos, fundamentalmente los situados en la escala social ms cercana a la pequea burguesa (y por supuesto y sobre todo los componentes de esta ltima), arrebatados por coloridos anhelos de alcanzar un estrato superior que les permita a ellos y a sus vstagos un bienestar material, un escaln de cierto mando y una ilusin de independencia dentro de la jerarqua social, los que estn aplaudiendo este proceso, al que se suman con entusiasmo. Esta adhesin la ha conseguido la burguesa merced a diversas, incesantes e invisibles ofensivas ideolgicas a travs de sus medios de control social (prensa, cine, televisin, industria cultural, etc.), utilizando un argumentario falaz pero simple y eficaz, repetido hasta la saciedad, presentado en unos envoltorios edulcorados, simpticos, sin posibilidad aparente de ser refutados.

Los argumentos y estrategias dialcticos son sencillos. El primero es identificar a todos los niveles el comprensible y enriquecedor ansia cultural de conocer uno o varios idiomas ajenos, con la premiosidad, cuando no la obligatoriedad, de conocer fundamentalmente un nico idioma: el ingls. Este paso es muy importante porque esta falsa equiparacin condiciona, si no determina, la interpretacin engaosa del resto de los razonamientos. As, se llega incluso por parte de los medios de control social y de los propios gobiernos burgueses a desdear y descartar el estudio de otros idiomas, mxime si no son de un pas del centro capitalista. Siguiendo su senda razonadora, que ya ha partido en falso, se nos obliga a proseguir hasta su segunda premisa, que intenta presentar el desconocimiento de una lengua extranjera (que ya ha sido identificada, merced a la tergiversacin anteriormente sealada, con el idioma del emperador) como un signo de desdoro cultural y de atraso educativo, no slo a nivel individual sino tambin (y quiz sobre todo) a nivel colectivo, social. Estrechando ms el cerco, el discurso ataca con un tercer argumento, presentando el estudio de esa lengua como una necesidad, por no decir inexcusabilidad, para conseguir un trabajo, o al menos para encontrar un buen trabajo; el cuarto es comparativo y se dirige a cotejar, siempre para desdoro, en este caso de los espaoles, el nivel de competencia de idiomas extranjeros (reitero, a pesar de poder parecer repetitivo, que se intenta identificar el conocimiento de idiomas con el conocimiento de ingls), con el nivel en otros pases europeos. Hay otros muchos alegatos pero los principales suelen ser estos.

A pesar de que puedan parecer incontestables, creo sin embargo que no lo son. Comenzando por el trastrueque del estudio de un idioma ajeno (por qu obligatoriamente extranjero?) por el del ingls no hace falta extenderse demasiado, pues ya he insistido anteriormente. Este sencillo trile, combinado con los otros juicios, trabaja para echar en cara el desconocimiento del ingls a todo aquel que rechace el estudio de otro idioma distinto del materno, ya que, efectivamente, no es fcil mantener, en un mundo ampliamente interconectado, la inconveniencia de una segunda lengua. Pero es tan simple la tctica que se ha convertido en transparente y creo muy necesario incidir en romper esa identificacin, no slo por mentirosa y deformante, sino porque interesa dejar claro que, una vez quebrada, se debe defender e impulsar el conocimiento de uno o ms idiomas no maternos, incluido por supuesto el ingls (por no mencionar los idiomas nacionales minoritarios y el que un da pudo haber sido el cdigo de comunicacin internacional de la clase trabajadora: el esperanto).

Siguiendo con el ideario burgus, lo que es un poco menos defendible es que la ignorancia de un segundo instrumento de comunicacin lingstica sea un signo de incultura o de retraso educacional. A veces, ms bien, puede ocurrir lo contrario, como bien podran certificar algunos profesores de los colegios bilinges madrileos. As, por ejemplo, la Asociacin de Profesores de Filosofa de Madrid tiene publicado un breve pero acertado anlisis en el que se incide en la mala formacin recibida por los alumnos de estos programas. Por un lado, el texto informa de la poca preparacin de los profesores bilinges para dar las materias asignadas, pues no cumplen ningn requisito pedaggico para ser seleccionados, salvo el manejo del idioma en cuestin. Por otro, contina el artculo, los conocimientos de ingls de los nios no son suficientes para entender una clase dada en ese idioma, por lo que no queda ms remedio que bajar los contenidos curriculares de las materias, descendiendo con ello el nivel cultural, hasta aspectos nfimos, segn este colectivo. As, los alumnos que vayan a estos centros recibirn necesariamente menos contenidos, pues el instrumento para los mismos ser ms deficitario por su bajo conocimiento frente al espaol. Sin embargo, y esto es la clave, saldrn sin duda sabiendo ms ingls, un saber instrumental. Ese saber instrumental es precisamente el que interesa a la burguesa pues su objetivo no es ms que dotar a las clases trabajadores de una herramienta de comunicacin til a la generacin de plusvala. Siguiendo la lnea argumental del artculo diremos que al capitalismo no le interesa un modelo educativo que prime la formacin integral de la persona sino uno que ofrezca al sistema productivo mano de obra (mejor o peor) preparadaiii.

En cuanto a lo que concierne al mbito laboral no hay ms que girar la cabeza 360 y observar el triste panorama espaol de hoy en da: una tasa de ms del 27% de paro y una de ms del 50% entre los ms jvenes, precisamente la poblacin con ms conocimientos de ingls que ha habido en los ltimos aos. Imaginemos que todos esos millones de jvenes, y no tan jvenes, hablaran perfectamente ingls; se acabara as el desempleo? Respndanse ustedes mismos. Y a la contra. Es que el 73% de la poblacin activa que hoy trabaja sabe ingls? Pregntense a ustedes mismos y a los que les rodean, a los que tienen trabajo y a los que no: amigos, conocidos, familiares, compaeros Evidentemente el idioma ingls es necesario para muchos trabajos, pero slo para una minora de ellos. Satisfaciendo a los amigos de los datos y citas me remitir a la encuesta elaborada por la Direccin General de Educacin y Cultura de la Unin Europea titulada Los europeos y las lenguas: una encuesta especial de Eurobarmetro, en que se establece que el principal uso de los segundos idiomas tiene lugar durante las vacaciones en pases extranjeros, no en el mundo laboral. Esto ocurre tanto para el ingls, como para el francs, el alemn, el castellano y el italiano. Pero en lo que concierne al ingls, su segundo uso es la visin de pelculas, el tercero la navegacin por internet y slo en cuarto lugar las conversaciones en el trabajoiv. Que es ms necesario el ingls que cualquier otro idioma, en trminos generales, es una evidencia innegable, entre otras razones por lo que se est exponiendo en este artculo, pero que hay sectores en que otros idiomas son ms necesarios es otra evidencia, idiomas cuyo estudio no suele ser fomentado, ni siquiera contemplado, por los medios de control social burguesesv, en una estrategia de ocultamiento afn a este proyecto uniformador.

Y en cuanto a la ltima maniobra, comparar los niveles de conocimiento de idiomas entre los pases, para impulsar/azuzar a los rezagados a alcanzar el nivel ideal (de ingls, por supuesto), es casi hasta infantil, si no estuviera basada igualmente en cierta deformacin y ocultacin de la realidad. En lo que atae a Espaa son continuas las referencias de la prensa flagelando a la sociedad espaola por sus bajos conocimientos de idiomas forneos, comparndola para ello con los pases cuyos porcentajes son mayores, o con la media de la Unin Europea. Pero constatamos que segn una encuesta reciente, del ao 2012, la diferencia existente entre las capacidades y conocimientos lingsticos de los espaoles y los de los europeos es bastante pequea. El 54 % de los comunitarios son capaces de mantener una conversacin al menos en un idioma extranjero frente al 46% de los espaoles. Y el 18% de stos al menos con dos idiomas, frente al 25% de los europeosvi. Pero no solamente esto, es que este mismo estudio revela que en los ltimos aos el conocimiento de idiomas ha disminuido en un buen nmero de pases europeos, entre los cuales no figura Espaa, pero s otros como Blgica, Hungra, Polonia o Portugalvii. En todo caso, esa tctica del latigazo no demuestra ms que el ansia que aflora en los escribas del capital para que el pueblo trabajador espaol presente sus tareas aplicadamente al da ante el amo angloparlante.

Mas a pesar de ello, sirvindose y justificndose en esta tenaz y eficaz campaa, siguen con sus esfuerzos para inculcar en las conciencias obreras el instrumento comunicativo que han adoptado como suyo sus explotadores: expansin de los colegios bilinges, aumento de las horas de clase del idioma ingls, a veces en detrimento de las lenguas minoritarias espaolas, uso abusivo e innecesario de anglicismos en los medios de comunicacin y acadmicos, tanto de palabras como de locuciones, que tienen como efecto directo el empobrecimiento de vocabulario y expresin tanto del hablante como de la propia lengua castellana (y del resto de las lenguas espaolas), carencia de traducciones en mensajes televisivos, cinematogrficosviii o publicitarios, largas citas en ingls sin traduccin en estudios acadmicos y universitarios, programas y canales de televisin educativos de aprendizaje del idioma ingls, mensajes en ese idioma en la megafona de los trenes de cercanas, fragmentos o secciones en peridicos escritos en ingls Todo ello unido con otro fenmeno tan o ms importante, a saber: el olvido, desconocimiento, desinters, desdn, cuando no simple rechazo de ciertas manifestaciones de la cultura propia, particularmente las relacionadas de alguna manera con el idioma: msica, folclore, cine, literatura, etc., acompaados de una ponderacin y sobreestimacin de la tradicin esttico-cultural estadunidense ix.

Lamentablemente la respuesta a esta estrategia parece no ser prioritaria entre los grupos que luchan en estos momentos en el seno del debilitado movimiento obrero. De igual manera han cado en el olvido tanto la necesidad de teorizar sobre cuestiones culturales como las aportaciones del que quiz haya sido el ms importante lidiador en esta plaza, el pensador marxista Antonio Gramsci, cuyas teoras deberan ser recuperadas y adaptadas a las necesidades actuales de la lucha. En cualquiera de los casos es manifiesto que la cultura, y la lengua dentro de ella, siempre ha sido elegida por el burgus como un campo de pugna privilegiado mientras que sus oponentes no siempre lo han considerado as. Por tanto, defiendo la urgente obligacin de hacer frente a la ofensiva burguesa en el mbito cultural y lingstico, transitando el camino del reforzamiento de las tradiciones culturales propias (lo cual no significa desdear por supuesto influencias ajenas, incluida la estadunidense), y de la recuperacin de las teoras culturales anticapitalistas y antiimperialistas, sin desdear propuestas pretritas como la del movimiento esperantista, que impuls en su da un medio de comunicacin internacional entre las clases trabajadoras, respetuoso hacia las culturas y las lenguas de todo el mundo.

Notas:

i Este papel protector frente a los idiomas extranjeros, y en particular frente al ingls, tuvo lugar principalmente en la etapa ms falangista del rgimen. Con la derrota del Eje y el consiguiente arrinconamiento poltico del fascismo, la llegada de los opusdestas liberales y la firma de los tratados hispano-yanquis, la impermeabilidad a la influencia de la lengua inglesa comenz a resquebrajarse.

ii http://www.rebelion.org/noticia.php?id=150437

iii Mesa Garca, P.: Centros educativos bilinges (No, I dont). El artculo, que no tiene desperdicio, aborda adems el aspecto socio-ideolgico del problema cuando sostiene que el idioma ingls ha servido para reforzar la doble y discriminadora va del sistema educativo espaol, intentando asimilar los colegios pblicos bilinges a la va privilegiada de la educacin concertada y dejar la pblica monolinge para las clases trabajadoras ms pobres, a las que se las destina a mano de obra de menor cualificacin y precio. Ver http://www.profesoresfilosofia.es/articulo2.htm.

iv Esta encuesta fue realizada en el ao 2000 y publicada un ao despus. Est accesible en internet en la siguiente direccin: http://ec.europa.eu/education/languages/archive/policy/consult/ebs_es.pdf

v Un ejemplo: segn un despacho de Europa Press de 1 de febrero de 2013 el rumano fue el idioma ms demandado (y con l sus intrpretes) en los juzgados de la Comunidad Autnoma de Madrid durante el segundo semestre de 2012, segn la empresa que provee de traductores e intrpretes a esta Administracin. El segundo, el rabe y el tercero el chino mandarn. Slo en cuarto lugar apareca el ingls como idioma solicitado para ser traducido en la Administracin Madrilea de justicia.

vi http://ec.europa.eu/languages/documents/eurobarometer/e386-factsheets-es_en.pdf. Este enlace conduce a unas tablas del Eurobarmetro referido en la nota siguiente.

vii Eurobarmetro especial n 386. Los europeos y sus lenguas-RESUMEN, publicado por la Comisin Europea en junio de 2012: http://ec.europa.eu/languages/documents/eurobarometer/e386summary_es.pdf

viii Desde hace aos los distribuidores cinematogrficos ya ni se molestan en traducir los ttulos ingleses de un gran nmero de pelculas estrenadas en Espaa. Lo que se ahorran en cartelera y promocin engrosa sus bolsillos. De igual manera, desde la implantacin de la Televisin Digital Terrestre, muchos ttulos de programas de televisin (la inmensa mayora provenientes de EE.UU.), tampoco son traducidos, ante el silencio ms absoluto de los dciles espectadores.

ix Captulo aparte merecera el deslumbramiento, por no decir papanatismo, de buena parte de la crtica, o mejor dicho del gacetillerismo, cultural de este pas hacia todo lo proveniente de los EE.UU. y de su rbita anglosajona; papanatismo que, unido al desdn hacia buena parte de las tradiciones culturales espaolas e hispanoamericanas, ha dado como resultado un proceso de sustitucin en el imaginario colectivo de la tradicin propia por otra ajena, cuyas claves ntimas y profundas se es incapaz de entender, interpretar, sentir, comunicar ni reproducir. Ciertos estudiosos, de manera aislada y hasta tmida, ya han comenzado a interesarse por este fenmeno del desprecio de la crtica hacia la cultura propia, cuya causa y consecuencia es el desconocimiento de la misma. Esta multiplicadora combinacin de desprecio-rechazo a lo hispano con sobreestimacin deslumbrada de lo anglosajn que se ha dado en la intelectualidad ms chic, es decir la ms, no por casualidad, influyente, ha sido, como no poda ser de otra manera, comunicada a la mayora de la sociedad espaola, tanto a su fraccin ms desarmada cultural y educacional, las clases ms proletarizadas, como a las aristocracias obreras y a la pequea burguesa, cuyos miembros, en una buena parte y sobre todo en las generaciones ms jvenes, pueden tatarear las melodas de un Porter o un Lloyd Webber, pero no las de un Vives o un Solozbal, las canciones de los hermanos Everly o de los Ramones, pero no las de Joaqun Daz, Oskorri o Snchez Ferlosio, conocer cada detalle de la pelcula La guerra de las galaxias o de cualquiera de las de la serie de Harry Potter, pero no los de Surcos, Amanecer en Puerta Oscura o El mundo sigue. En el mismo paquete de insercin de la cultura yanqui en el imaginario mental hispano se encuentran las referencias histricas. As, un adolescente sabr con cierto nivel de detalle avatares biogrficos bsicos de un Lincoln o un Kennedy, pero se quedar un tanto pasmado al mencionarle a Pi y Margall, Juan Negrn o a Juan Peir. A este respecto no sobra recordar que no es inocente ideolgicamente la eleccin de los referentes culturales yanquis impulsados por la burguesa. Ella nos azotar con Michel Jackson y nos privar de Paul Robeson, nos intentar convencer de las virtudes de un Spielberg pero tratar de ocultarnos la perseguida obra de un Biberman.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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