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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2013

El laboratorio islands

Vctor Sampedro y Elvira Mndez Pinedo
Pblico


Tras las elecciones del 27 de abril, la prensa internacional ha dictado que los islandeses olvidaron su revolucin y devolvieron el poder al centro-derecha que les llev a la bancarrota. La supuesta revolucin vikinga ni siquiera habra tenido tiempo de devorar a sus hijos; ni estos, por supuesto, de matar al padre. Indignados del mundo y quincemayistas espaoles se preguntan perplejos qu ha ocurrido?, la historia retrocede?

La lectura interesada de los resultados electorales y concebir la historia de forma lineal impiden ver Islandia como el laboratorio donde se intenta fraguar un cambio estructural de gran calado. Este ser (siempre ha sido) un proceso de idas y venidas, avances y retrocesos. No en vano se trata de deconstruir una Islandia vieja, que no acaba de morir, y de avanzar una Islandia nueva: una democracia del siglo XXI marcada por la transparencia, la rendicin de cuentas y la participacin. Donde leen Islandia, pueden escribir el nombre de cualquier comunidad de 300.000 personas que sufran en sus carnes el fraude llamado crisis. De ah la importancia de las falsedades y los silencios que pesan sobre la (r)evolucin islandesa.

Veamos los resultados electorales: el porcentaje de votos, la variacin sobre las elecciones de 2009 y los escaos obtenidos.

Partido Independentista: 26.7% (sube un 3%), 19 escaos Partido Progresista: 24.4 % (sube 9.6%), 19 escaos Alianza Social Demcrata: 12.9% (baja 16.9%), 9 escaos Movimiento Izquierda Verde: 10.9% (baja 10.8%), 7 escaos Futuro Brillante: 8.2% (nuevo partido), 6 escaos Partido Pirata: 5.1% (nuevo partido), 3 escaos

La oposicin islandesa, los dos partidos de centro-derecha ms votados, subieron un 12.6% recabando el 51% de los votos. La coalicin socialdemcrata y verde, que lleg al poder en 2009, perdi un 27.7% de los votos. En consecuencia, el centro-derecha gobernar con mayora parlamentaria, aunque escasa (38 diputados sobre 63). Para algunos estos nmeros bastan para afirmar que Islandia vuelve al pasado. Unos quieren confirmar que solo existe una salida ortodoxa a la crisis. Cultivan as el nihilismo que alimenta el cinismo de los polticos y la resignacin popular. Otros, aprovechan para criticar la impotencia de las (r)evoluciones en curso en otros lugares del mundo y se refugian en la nostalgia de asaltar los palacios de invierno.

Pero como recoge el Icelandic Review, estas elecciones han sido histricas y ms novedosas de lo que se quiere reconocer. La victoria de la vieja Islandia es una simplificacin. El Partido Independentista, que lider Islandia durante el s. XX, fue el ms votado. Cierto, pero este es el peor resultado de su historia, exceptuando cuando fue expulsado del poder en 2009. Es, sin embargo, el Partido Progresista el que se lleva la mxima victoria desde 1979. Y lo hace por su campaa ayudada por la victoria ante el Tribunal de la EFTA por la disputa del banco quebrado Icesave y por sus promesas de reestructurar la deuda privada. Dos importantes novedades en su agenda. Por otra parte, nunca antes nadie haba sufrido una prdida de votos tan acusada como la de la Alianza Social Demcrata. Nunca la participacin ciudadana en unas elecciones generales haba sido tan baja (81.4%). Y, sobre todo, nunca haba sucedido que los cuatro partidos tradicionales y mayoritarios obtuvieran solo un 74.8% de los votos, enfrentndose a 11 nuevos partidos. Gracias a un 13,3% llegan al Parlamento dos nuevas formaciones: Futuro Brillante (ligado al Mejor Partido que rige la alcalda de Reykjavk por una gran mayora) y el Partido Pirata (el primero que entra en un parlamento estatal). Un 12% de votos dispersos no consiguieron representacin parlamentaria y un 2.2% fueron en blanco.

Las elecciones, por tanto, no implican precisamente una vuelta al (mismo) centro-derecha, aunque conduzca a un gobierno de coalicin de ese signo. Islandia retir la confianza a un gobierno reformista que incumpli mandatos ciudadanos claros. Le ha dado la victoria, sobre todo, a un Partido Progresista con una agenda renovada. Y ha apostado por partidos emergentes: formaciones que consiguen representacin parlamentaria reclamando cambios de enorme calado y con prcticas polticas innovadoras.

Por qu se derrumba el Gobierno socialdemcrata y de izquierda?

Colabor con el FMI para recuperar el crecimiento econmico y el margen de maniobra. Protegi a los ms vulnerables y consolid el presupuesto con aumento fiscal. Pero dos incumplimientos les han pasado factura: su apuesta por la negociacin diplomtica en el conflicto Icesave y su impotencia para cancelar y renegociar la deuda. A esto se aade la renuncia a impulsar la primera wikiconstitucin redactada por la ciudadana. Ignoraron, en suma, las demandas democrticas y legtimas de la ciudadana que decan representar. En lo inmediato y material, nos referimos a Icesave y a la deuda privada. En las aspiraciones de regeneracin democrtica, al proceso constituyente iniciado desde abajo.

En dos plebiscitos (2010 y 2011) el 93% y el 60% de los ciudadanos rechazaron los acuerdos del Gobierno y el Parlamento para convertir la deuda privada de los bancos y, en especial, la de Icesave en deuda soberana. No exista obligacin jurdica europea o internacional para ello, tal como dictamin el Tribunal de la EFTA en enero de 2013. Y para muchos islandeses, la elite poltica que les haba permitido hablar directamente en los referndums traicion su mandato.

Adems el Ejecutivo salido de la revolucin de las cacerolas no abord la incorrecta estimacin de la deuda que abruma a numerosas familias y pequeas empresas tras el colapso financiero. Su lista de acciones y omisiones es larga y dolorosa. El Gobierno ignor protestas masivas, minimiz con datos sesgados el problema, adopt una ley (declarada parcialmente inconstitucional) contra quienes tomaron prstamos indexados a divisas extranjeras y aprob una legislacin de mnimos que fue desactivada por el sector financiero. Esto afecta tambin a los fondos de pensiones y permite la discriminacin arbitraria segn el banco con el que se trate. Por ltimo, se ignor la iniciativa legislativa popular de un 20% del electorado para acabar con la indexacin de los prstamos a la inflacin.

El nuevo lder de los socialdemcratas, Arni Pll, fue tachado frecuentemente en Internet como el enemigo pblico no1 de Islandia. Traicion a los deudores atrapados en una legislacin favorable a los bancos y que fue impugnada ante la Comisin Europea, la EFTA y el Parlamento Europeo. Traicion la reforma constitucional prometida por la Primera Ministra y ahora aparcada sine die, tras el referndum de apoyo mayoritario de octubre de 2012. El electorado se ha decantado, por tanto, por la necesidad ms pragmtica: solventar sus problemas econmicos. El Movimiento Ciudadano y Alerta Democrtica que situaron la reforma constitucional como mxima prioridad no obtuvieron escaos. Pero en alianza electoral habran superado el 5%. La divisin de fuerzas en un sistema electoral, no reformado y con ese umbral mnimo de representacin parlamentaria, es un aviso para navegantes de otros mares.

Por qu se otorga confianza al Partido Progresista?

Apoyado en un discurso resistencialista en la disputa de Icesave y con la suerte de una sentencia europea favorable, este partido ha avanzado prometiendo que reestructurar la deuda privada, ayudando a los hogares y emprendedores, y comprometindose a ilegalizar la indexacin de los prstamos a la inflacin. Por la magia de la configuracin y estructuracin de los crditos, unas cuantas generaciones de islandeses se ven atrapados en una prisin econmica de por vida. Este partido de centro renace de sus cenizas, se regenera y promete solucionar los problemas sin crear dficit pblico, buscando que sean los fondos de inversiones los que sufraguen va impuestos una medida excepcional. El Partido Progresista ha prometido que quienes recompraron los bancos de Islandia a precio de saldo (y ahora obtienen pinges beneficios por la indexacin de los prstamos) contribuyan al bien comn aliviando las circunstancias brutales de los endeudados desde 2008. Una de las propuestas ms interesantes de este partido ha sido soslayada. Se trata reformar el sistema financiero y monetario tal y como postulan economistas crticos como Stiglitz y otros allegados al FMI. Apuestan por soluciones radicales: aumentar el control pblico del sector, separar la banca clsica y la de inversin, regular la creacin de dinero-deuda privada, e impedir el uso de los depsitos bancarios para inversiones de riesgo que amenazan la estabilidad del sistema financiero. Ante esta agenda electoral y quizs de gobierno, cabe seguir afirmando un retroceso, una vuelta a lo de siempre?

Quo vadis Islandia?

No est tan claro que Islandia vuelva a lo peor de su pasado. La poblacin ha perdido la inocencia tras la crisis y casi la mitad (49%) no vot a los dos partidos de centro-derecha. Los nuevos partidos podran ejercer de bisagra, manteniendo viva la senda (r)evolucionaria de la interesantsima ley de libertad mxima de medios e informacin (IMMI) y la constitucin del pueblo. Junto a socialdemcratas y verdes-comunistas puede surgir una oposicin crtica en el Parlamento, pero la partida de la legitimidad se jugar en la calle. Las reformas emprendidas en Islandia son de largo alcance y algunas no permiten marcha atrs. Un ejemplo: tras las elecciones, el 1 de Mayo desfilaron por Reykjavik miles de ciudadanos. Una marea roja celebraba el da del trabajador y otra verde exiga la proteccin ambiental, frente a los nuevos proyectos de explotacin hdrica y fbricas de aluminio. Garanticemos un desarrollo econmico social y sostenible, este es el mensaje lanzado al nuevo Gobierno. Recordemos que el 82% de los votantes del proyecto constitucional refrendaron que los recursos naturales no sujetos a derechos de propiedad privada (como recursos pesqueros) fuesen bienes comunes, propiedad de la nacin.

Respecto a la restructuracin de la deuda, se abre un nuevo frente apasionante de ser seguido. Estamos ante un nuevo populismo islands asentado en falsas promesas electorales? Es un brindis al sol o legislarn para los ciudadanos y no para los bancos? Gobernarn para los suyos, ayudando a sus ms allegados, como se le acusa de haber hecho en el pasado? O gobernarn para todos como han prometido en campaa? Y con qu resultados econmicos?

El desencaje entre la democracia representativa y la directa, expresada en referndums, la protesta en la calle y la participacin digital. La urgencia de que los partidos con opcin a gobernar incorporen agendas en verdad transformadoras y de que se consoliden bloques electorales que las radicalicen. La necesidad de crear entidades polticas conectadas a la calle y a la red, y de que la ciudadana siga presionando desde ambas esferas. algun esferas.sn su segundo aniversario.tuir bloques de progreso.Estas son, a nuestro entender, algunas lecciones del laboratorio islands. All se siguen ensayando cambios estructurales de largo aliento. Pero a la ciudadana solo se le brinda la potestad de emitir un voto cada cuatro aos para hacerlo avanzar. Quizs la lder del Partido Pirata, la diputada Birgitta Jnsdttir, acierte al afirmar: Les ha costado veinte aos arrebatarnos nuestros derechos y necesitaremos otros tantos para recuperarlos. Y porque se intenta ms que recobrar, redefinir y actualizar esos derechos, otros por aqu sealan que vamos despacio, porque vamos lejos. Las elecciones en Islandia no conllevan el fracaso de una (r)evolucin muy ambiciosa y compleja, por lo que anhela y por lo que propone. Lo importante es que la ciudadana que un da despert siga en vela. Precisamente, el mensaje del 15M en su segundo aniversario.

Vctor Sampedro es Catedrtico de Comunicacin Poltica de la URJC y Elvira Mendez Pinedo es Catedrtica de Derecho de la Universidad de Islandia, autora de La Revolucin de los vikingos.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6932/el-laboratorio-islandes/



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