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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2013

Deconstruccin del paradigma del Vivir Bien y el socialismo comunitario

Arturo D. Villanueva Imaa
Rebelin


Introduccin.

Tres razones y un propsito orientarn el desarrollo del trabajo que se presenta a continuacin. De partida seguramente todos coincidiremos que la complejidad, abigarramiento y condensacin social latinoamericana[1] (y especficamente boliviana), no solo da lugar a un innumerable conjunto de contradicciones y antagonismos que generalmente se traducen como conflictos y disputas (algunas de las cuales se traducen en momentos de crisis y revueltas sociales), sino que tambin provocan un estado permanente de interpelacin sobre el futuro y el destino de nuestros pases, donde se plantean asuntos de fondo y disyuntivas como por ejemplo: desarrollismo extractivista o armona con la naturaleza para Vivir Bien; neoliberalismo o descolonizacin; capitalismo salvaje o socialismo comunitario, etc.

Esta expresin del abigarramiento de las sociedades latinoamericanas, tambin ha despertado desafos y una permanente inquietud (tanto en los movimientos y organizaciones sociales que buscan respuestas y soluciones a sus demandas, como a nivel intelectual), acerca de la alternativa o el modelo (al o de desarrollo) que debera seguirse para abordar y resolver los problemas y conflictos histricos y actuales que presentan nuestras sociedades, las cules adems en la ltima dcada, hemos emprendido procesos de renovacin, cambio y transformacin, como consecuencia de la crisis y el agotamiento del modelo neoliberal que se haba impuesto desde los aos 80 del siglo pasado.

Una tercera fuente de origen a las inquietudes sobre el futuro de nuestras sociedades y por encontrar nuevas vas para resolver los problemas histricos y recientes, emerge de la dinmica misma de los procesos emprendidos por buena parte de los pases latinoamericanos que, en la generalidad de los casos, tiene que ver con el mismo tipo de dilemas planteados ms arriba.

Junto a estas tres razones que han promovido innumerables debates sobre los caminos y alternativas que deberan seguirse para continuar avanzando en cada uno de los procesos iniciados, y asumiendo aquel propsito planteado por Jos Carlos Maritegui [2] por el cual un correcto abordaje y solucin a los problemas comunes que nos aquejan, pasan por adoptar un tipo de socialismo acorde a nuestra realidad que no sea calco y copia (pero que adicionalmente tenga la virtud de rescatar las prcticas ancestrales de los pueblos indgenas que persisten a pesar del sistemtico asedio (neo)colonial y occidental), se efectuar un esfuerzo por deconstruir y fundamentar el paradigma del Vivir Bien y el socialismo comunitario, entendiendo que los mismos constituyen la base y rescatan precisamente aquellas prcticas, los principios y valores de nuestros ancestros, as como el pensamiento y los postulados que responden a la dinmica propia de nuestra realidad.

Bajo esas premisas ser posible entender con mayor claridad por qu por ejemplo el socialismo comunitario para Vivir Bien no se limita a superar la lucha de clases y plantea el establecimiento de una relacin armoniosa con la naturaleza; o por qu no se limita a la lucha anticapitalista y antineoliberal, y proyecta la descolonizacin y el antiimperialismo. O que frente a los valores capitalistas, burgueses y neoliberales del individualismo, la competencia y la explotacin salvaje de la fuerza de trabajo y la naturaleza, el paradigma del Vivir Bien y el socialismo comunitario plantean la lucha por alcanzar la igualdad, al mismo tiempo de recuperar las prcticas comunitarias y los principios de solidaridad, reciprocidad, intercambio y complementariedad de los pueblos indgenas. Que frente a la explotacin clasista, el dominio imperialista y el sometimiento tnico cultural y neocolonial; se plantea la superacin de las condiciones de explotacin del hombre y la naturaleza, la liberacin nacional del imperialismo, y la descolonizacin interna y externa. Es decir, que los postulados que sustentan el paradigma del Vivir Bien y el socialismo comunitario, no se basan exclusivamente en la lucha contra la explotacin capitalista y la disputa de las clases sociales por la apropiacin del excedente y de los recursos naturales disponibles (que corresponden al enfoque y la visin clsica del marxismo); sino que tambin aborda la lucha por la recuperacin del comunitarismo y las prcticas de solidaridad de los pueblos indgenas, a pesar de la permanente y sistemtica presin externa de la sociedad, el mercado y el capital.

De esa manera, el presente artculo efectuar un esfuerzo por desentraar y analizar las fuerzas y las tendencias ms sobresalientes en el proceso de construccin del paradigma del Vivir Bien y el socialismo comunitario, entendidas stas como el impulso social y el tipo de pensamiento o las ideas que sustentan el accionar de diversos agentes sociales, para materializar aquello que podra denominarse como su destino nacional u horizonte de visibilidad, a decir de Michel Foucault.


El punto de partida histrico y las condiciones impuestas.

Es un hecho incontrovertible que la persistencia del dominio capitalista y el (neo)colonialismo se explican porque el bienestar y la riqueza de los pases capitalistas desarrollados, se subvenciona con la pobreza y el sometimiento de los pases marginales. La nica forma de garantizar la expansin de la economa y garantizar la obtencin del lucro y la ganancia que constituyen el fin ltimo del sistema capitalista, no es nicamente explotar la naturaleza y la fuerza de trabajo del hombre, sino acceder, someter y dominar al conjunto de los pases y las economas del mundo, a fin de imponer su modelo y su lgica de explotacin.

El origen de este planteamiento no es producto de la imaginacin o de un esfuerzo intelectual desconectado de la realidad; sino que proviene de la forma cmo se fueron construyendo los acontecimientos y la propia historia.

De esa manera se explica por ejemplo que el dominio colonial espaol que se caracteriz por el saqueo y la apropiacin de la riqueza explotada en las minas, la encomienda, la mita, la imposicin de tributos, los obrajes, etc.; ha heredado a su vez el colonialismo interno que se traduce principalmente en el racismo, la discriminacin, el patriarcalismo, el prebendalismo y otra serie de prcticas que an persisten en el cotidiano desenvolvimiento de los pueblos latinoamericanos.

Nuestros pases sometidos histricamente a la condicin de semicolonias dependientes, han sido forzados a transferir riqueza primero, y posteriormente proveer de materias primas a las grandes industrias transnacionales, a costa de su soberana y de su hambre. El imperialismo no es un adjetivo resultante de un esfuerzo intelectual, sino de aquel inicial crecimiento de la gran industria que provoc el agotamiento de mercados nacionales, para dar lugar al expansionismo y la internacionalizacin de la economa capitalista. Debe recordarse que aquella segunda ola de dominio neocolonial (que corresponde a la fase de expansin industrial del capitalismo y el periodo republicano de los pases latinoamericanos), se caracteriz por el reordenamiento de la economa mundial en favor del imperialismo y de las grandes empresas transnacionales.

De esta fase, la ms importante caracterstica a destacar es la divisin internacional del trabajo y el sometimiento a la condicin de meros proveedores de materias primas que se impone sobre los pases llamados subdesarrollados, que terminan perdiendo la libertad y la soberana nacionales, para ser sometidos a la condicin de pases dependientes y semicoloniales, a pesar de contar con Declaraciones y Proclamas de Independencia de las antiguas monarquas dominantes. Se trata del establecimiento de Estados aparentes, excluyentes y monoculturales organizados segn la visin occidental desarrollista, pero sometidos a la condicin de dependientes del inters imperialista que, como se puede deducir claramente, dan lugar y explican las luchas antiimperialistas de liberacin nacional y descolonizacin externa que se han emprendido desde entonces.

Por otra parte, tambin resulta importante destacar que a su turno, la explotacin capitalista y el dominio colonial que se impusieron sobre nuestras sociedades, no lograron hacer desaparecer ( en una buena parte de los pases de Latinoamrica), las formas comunitarias de organizacin social y productiva, donde prevalece una lgica diferente de produccin y reproduccin de la vida, cuyos principios son la solidaridad, el intercambio, la reciprocidad y una relacin armoniosa con la naturaleza, que constituyen la base fundamental del nuevo paradigma alternativo al capitalismo y que los pueblos indgenas de Latinoamrica plantean como Vivir Bien, Suma Qamaa o Sumaj Kausay.

Por estas razones se explica el por qu a los pases dependientes y subdesarrollados no solo les queda la alternativa de someterse a la condicin de semicolonias del imperialismo, o luchar por la soberana y la liberacin nacional; sino tambin el de discutir y definir el tipo (modelo) de desarrollo que se emplear para la construccin del Estado nacional (como podremos apreciar ms adelante).

En el caso de la condicin (neo)colonial y a pesar de lo que pudiera pensarse de manera superficial, la descolonizacin no es (exclusiva ni principalmente) una tarea para deshacerse de taras y prcticas heredadas del pasado en diversas esferas, como si esta condicin solo fuese un resabio y una herencia del pasado histrico que se ha quedado arraigado en mltiples prcticas individuales y colectivas, que se las entiende como una especie de resabio por superar. En realidad y quizs constituya lo ms importante de este fenmeno que suele ser muy complejo y esquivo a la comprensin ciudadana, la descolonizacin consiste en romper la condicin de pas penetrado, ocupado y acosado, en diferentes niveles y grados, por el sistema imperialista predominante. Se trata por tanto de una tarea de liberacin nacional, de recuperacin de la soberana y la dignidad nacional, que se traduce en la conformacin de un Estado nacional independiente, pero ya no de los estados monrquicos de los siglos XVII y XVIII, sino del imperialismo capitalista predominante.

Para avanzar en este propsito, se han puesto en marcha diverso tipo de iniciativas y acciones para luchar contra este resabio que se expresa por medio de innumerables prcticas individuales, institucionales, organizativas y estatales. Se trata de una lucha contra el seorialismo, el prebendalismo, el machismo patriarcal, el patrimonialismo, el caudillismo, etc. Es decir, de una lucha para romper con prcticas tradicionales heredadas, para deshacerse y desembarazarse de aquellos simbolismos que corresponden a estructuras y conductas que el sistema reproduce, a pesar de su agotamiento y crisis.

Al respecto, evidentemente no se pueden descuidar las tareas que hacen al desmontaje del colonialismo interno, a la lucha contra el racismo y toda forma de discriminacin, a trabajar en la educacin y la construccin de nuevas prcticas y de una nueva forma de encarar y pensar el futuro de nuestros pases, a la recuperacin de aquellas prcticas y manifestaciones culturales e identitarias que nos permitirn construir la interculturalidad, la igualdad y el respeto por la diversidad y la diferencia. En fin, a deconstruir y reconstruir la identidad nacional y la nueva forma del sujeto (ser) nacional. Pero ello no es suficiente y aun siendo encomiable puede resultar estril.

No hay que olvidar que no es posible separar el proceso de descolonizacin nacional de la lucha contra el imperialismo, porque al hacerlo no solo se truncaran los logros para alcanzar la igualdad entre todos los ciudadanos y superar las condiciones de explotacin y sometimiento tnicocultural y clasista que han sido impuestos, sino que se condenara al Estado y al conjunto de la sociedad, a permanecer en condicin de semicolonia, resignando su libertad, su soberana y su independencia nacionales, en favor de los intereses capitalistas y el modelo de desarrollo occidental que se encuentra en crisis.

Por esta razn, la descolonizacin y la liberacin nacional del imperialismo son impensables sin una propuesta y un proyecto alternativos al sistema capitalista y neoliberal imperantes. No es posible hablar de liberacin nacional y recuperar la soberana econmica y poltica, sino nos planteamos la construccin de un modelo alternativo al capitalismo salvaje, el extractivismo y la condicin de productores de materias primas. Es decir, sino echamos a andar ya el paradigma del Vivir Bien en armona con la naturaleza y la construccin del socialismo comunitario.

No basta superar la opresin clasista y tnico-cultural que se traduce en el colonialismo interno y da cuenta de las desigualdades y la explotacin que an sufren las mayoras populares dentro del pas; debe emprenderse la lucha contra la opresin imperialista, debe encararse la lucha por la liberacin nacional y la soberana econmica y poltica del Estado y la sociedad.

Encarar las tareas de la descolonizacin bajo la perspectiva de la liberacin nacional (y no solo como descolonizacin interna), tiene dos virtudes importantes. Primero, que contribuye a otorgar un sentimiento y una conciencia de liberacin a las clases y sectores populares, lo que les otorga la fuerza y el impulso necesario para profundizar los cambios y transformaciones, y emprender tareas de esa envergadura. De esa forma, no solo se favorecen condiciones para avanzar en el proceso de cambio, sino que al contar y compartir un mismo objetivo e identificar un enemigo comn, las clases populares tienden a unirse y se movilizan aliadas. Al asumir en carne propia la explotacin, el dominio y el sometimiento que ejerce el imperialismo y los intereses transnacionales sobre la soberana nacional, los sectores populares tienden a aliarse y emprender una lucha conjunta.

En otras palabras, cuando los procesos revolucionarios y/o sus conductores (en tanto lderes y sujetos colectivos ms esclarecidos) dejan pasar la oportunidad, o lo que es peor, alientan el faccionalismo de las clases para promover o consentir que los sectores sociales acten por su cuenta, con liderazgos e intereses corporativos y egostas que pugnan nicamente por resolver sus problemas ms inmediatos y sectoriales; entonces no solo se pierde la ocasin de profundizar las transformaciones, sino que se convierten en artfices de la divisin, el conflicto, el enfrentamiento y la confrontacin por intereses mezquinos y excluyentes. Aunque evidentemente no se puede negar la justeza que pudieran expresar sus demandas, resulta claro que se ha perdido el horizonte de transformaciones mayores, para reducir el proceso de cambio y transformacin, a un escenario de apaga incendios de conflictos y demandas que, dependiendo de su violencia y radicalidad, inclusive pueden poner en jaque la propia gobernabilidad y la estabilidad democrtica.

Segundo, al encarar de manera simultnea la resolucin de las contradicciones internas y las tareas de liberacin nacional, no solo se evita el riesgo de que las (nuevas) clases dominantes tiendan a realizarse plenamente y organizar la sociedad de acuerdo a sus intereses y, por tanto, mantener la condicin dependiente y semicolonial del pas frente al imperialismo y los intereses transnacionales; sino que se contribuye a establecer condiciones para que los sectores populares y las organizaciones revolucionarias avancen ms all, hacia el cumplimiento de la liberacin nacional y el establecimiento de una sociedad socialista. Por esta razn se dice que los pases dependientes y semicoloniales para liberarse deben cumplir simultneamente la tarea de vencer y superar el dominio burgus nacional, y al mismo tiempo encarar la lucha por la liberacin nacional contra el imperialismo y la descolonizacin.

Estas son las razones y el fundamento principal que sostienen la necesidad de no desvincular las tareas de la descolonizacin con la lucha contra el imperialismo, pero a condicin de que ellas, al mismo tiempo y juntas, articulen la construccin y puesta en marcha del paradigma del Vivir Bien en armona con la naturaleza, como instrumento de liberacin nacional y construccin del socialismo comunitario. A pesar del riesgo de la redundancia, la descolonizacin interna es un desafo irrenunciable, pero ser intil y estril si paralelamente no se aborda la lucha por la liberacin nacional con base en los principios del Vivir Bien, que constituye al paradigma alternativo al capitalismo y el neoliberalismo.


El escenario de la planificacin y el desarrollo.


Un segundo escenario fundamental en el proceso de construccin de vas alternativas al capitalismo, se da en el mbito de la planificacin nacional.

En este mbito, las preocupaciones fundamentales estn centradas en la forma de cmo resolver los problemas de hambre, pobreza, desigualdad, el acceso a servicios, etc., que casi siempre va unida al tipo o modelo econmico y productivo que se decide llevar adelante. Ello ha sucedido en situaciones donde el antiguo sistema neoliberal imperante ha sido sustituido y se plantean nuevas alternativas (de o al) desarrollo, como es el caso por ejemplo de Ecuador y Bolivia, que expresa y constitucionalmente han formulado el paradigma del Vivir Bien (Sumak Kausay y Suma Qamaa), como aquel horizonte de posibilidad y objetivo estratgico que emerge de las luchas y el mandato popular. Este desafo para disear y construir una nueva forma de concebir y planificar el desarrollo, as como de incorporar las tareas de transformacin y cambio del antiguo modelo, tambin contrae diverso tipo de opciones y maneras para encarar y resolver aquellas deudas histricas y sociales heredadas.

De esa manera, siendo que la lucha contra la pobreza, el hambre (seguridad y soberana alimentaria), la provisin de servicios bsicos, etc., son objetivos irrenunciables y pendientes que no pueden ser dejados de lado; la pregunta principal tiene que ver con el mtodo y la forma de conseguir erradicar estos males y no solamente combatirlos para reducir su incidencia. Surge el dilema entonces acerca del tipo o modelo de desarrollo que se requiere para afrontar y resolver adecuadamente los problemas nacionales. De esta forma se explica por qu por ejemplo los pases dependientes y subdesarrollados se plantean la alternativa de someterse a la condicin de semicolonias del imperialismo, o luchar por la soberana y la liberacin nacional; as como el de discutir y definir el tipo de desarrollo que se emplear para la construccin del Estado nacional. En virtud a ello se puede afirmar que no todos los tipos de desarrollo liberan, sino que inclusive dependiendo del modelo y el contenido del desarrollo que se adopte, bien puede favorecerse la condicin colonial o semicolonial y la dependencia de un pas.

Bajo dicha perspectiva, una agenda de desarrollo con enfoque capitalista y neoliberal como es la de los Objetivos del Milenio [3], no se plantea en ningn caso atacar las causas que originan la pobreza, el hambre, la falta de acceso a los servicios bsicos, etc., sino nicamente para reducir su incidencia y aplacar los efectos que sufre la mayora de la poblacin. Una agenda de desarrollo de ese tipo, solo busca combatir los efectos perniciosos de la explotacin del hombre y la naturaleza, pero nunca para resolver y erradicar las causas que los originan. En otras palabras, debera considerarse que al no atacar las causas que originan los males, en realidad lo que se hace es contribuir a perpetuar el sistema y la lgica de desarrollo extractivista que constituye su base de sustento.

Desde esa perspectiva, puede afirmarse que los objetivos del Milenio acordados en el marco de la ONU, constituyen el instrumento (sutil y perverso) que el sistema capitalista y neoliberal ha creado para perpetuar la lgica de desarrollo extractivista del capitalismo salvaje, porque si bien muestra una voluntad para mejorar y reducir la incidencia de los males que aquejan al mundo, en realidad anulan toda posibilidad de atacar y resolver las causas que los originan y, mucho menos, cambiar y transformar el sistema de explotacin que da lugar al hambre, la pobreza y la desigualdad que supuestamente se combate.

Habr resultado un esfuerzo descomunal equiparable al parto de los montes si, a ttulo de superar las desigualdades y lograr el desarrollo, fortalecer la economa, luchar contra la pobreza y el hambre pero sin afectar las causas originadas en la explotacin desmedida de la naturaleza y la fuerza de trabajo, y adoptando el modelo occidental capitalista de desarrollo; terminamos embargando el futuro de igualdad, libertad, independencia y soberana nacionales que, ellos s, constituyen los objetivos irrenunciables.

Persistir en la repeticin y reproduccin del antiguo modo de planificacin y desarrollo, entraara adoptar una nueva contradiccin entre el discurso anticapitalista y antiimperialista que se utiliza, al mismo tiempo de impulsar en la prctica el modelo que se basa en la idea de impulsar el crecimiento econmico, pero sobre la base del extractivismo y la explotacin de los recursos naturales, el impulso a las inversiones que nos harn cada vez ms dependientes de los intereses transnacionales y la construccin de mega obras que favorecern a las empresas capitalistas que se dice combatir, pero que adems contribuirn a someter la soberana nacional.

Encarar una opcin del tipo mencionado anteriormente, donde lo que importa es expandir la economa del consumo y la explotacin extractivista de los recursos naturales, importara favorecer el proceso de extincin y genocidio de los pueblos y las culturas originarias que todava persisten y continan utilizando el sistema de intercambio, la solidaridad, la reciprocidad y la complementariedad, que al mismo tiempo de constituir la base fundamental de su economa y del modo de relacionarse e interactuar socialmente, tambin (y principalmente) son la base del paradigma alternativo del Vivir Bien en armona con la naturaleza. Es decir, implicara favorecer la destruccin y el exterminio del instrumento fundamental de la lucha contra el imperialismo y de la propuesta de alternativa civilizatoria al capitalismo salvaje y el neoliberalismo, que los pueblos oprimidos y dependientes todava disponen.

En pases como Bolivia donde no se ha logrado establecer y desarrollar una burguesa nacional y un sistema capitalista de corte industrial (que se entenda era la base para establecimiento de una sociedad de bienestar), parece como si hubisemos asimilado tan profundamente aquella idea por la que al permanecer como proveedores de materias primas, bamos a perpetuar la subordinacin y dependencias tan caractersticas de nuestra pobreza y subdesarrollo, que hemos perdido de vista que aquella industrializacin y sustitucin de la matriz primario exportadora que tanto se desea, bien podra constituir la nueva y moderna forma de reforzar al capitalismo y los lazos de dependencia y subordinacin al capital transnacional que debera constituir, ese s, el eslabn de la cadena de opresin y colonialismo por romper. En otras palabras, parecera como si no existiese capacidad para imaginar proyectos de desarrollo alternativos al extractivismo y la industrializacin a ultranza. Parecera como si estuvisemos condenados, una vez ms, a reproducir aquella paradoja seorial a la que haca referencia Ren Zavaleta Mercado, por la cual estamos destinados a retornar y repetir los antiguos y despreciados modos de hacer las cosas, como reflejo instintivo y mecnico de la condicin colonial impuesta.


La disputa por los recursos naturales.


Se trata de un antiguo escenario histrico pero que ha cobrado actualidad, en vista de que los pases latinoamericanos, unos ms que otros, desde siempre hemos sufrido la ambicin de los pases del norte, porque nos convirtieron en una especie de botn y fuente para cubrir sus necesidades de acumulacin y/o enriquecimiento, casi siempre por medio de la extraccin y explotacin de los recursos minerales, hidrocarburiferos, forestales y de la fuerza de trabajo disponible.

En la actualidad y teniendo como teln de fondo el mismo tipo de recursos naturales como el agua, los bosques, los hidrocarburos y los minerales de diverso tipo, a los que se incluye la construccin de mega obras de infraestructura que facilitan la explotacin de los mismos; solo ha variado el contenido de la disputa que actualmente adopta la denominacin de medio ambiental, en vista de que ms all del propsito y los trminos de la explotacin y extraccin de los recursos naturales, lo que se discute son los temas de la contaminacin, los daos socio ambientales y la violacin de los derechos de los pueblos y comunidades indgena originario campesinas, que se han constituido en una especie de ltima frontera contra la codicia capitalista extractiva y, al mismo tiempo, portadora y protagonista de la construccin del paradigma alternativo a ese capitalismo salvaje que no solo los amenaza, sino que pone en riesgo al conjunto de la humanidad y el equilibrio natural de la biodiversidad del mundo.

En este contexto se ha planteado un debate global que aunque surge como respuesta a la crisis climtica y medio ambiental que se viene discutiendo desde hace algunas dcadas a nivel de los foros mundiales, para los pases latinoamericanos tiene adems un fuerte contenido prospectivo acerca del tipo de sociedad a construir, en vista del surgimiento de procesos populares de cambio que han puesto sobre la mesa de discusin de nuestros pueblos, el futuro y la vocacin econmica y productiva que busca compatibilizarse con el discurso de la defensa de los derechos de la madre naturaleza, as como de la construccin del paradigma alternativo del Vivir Bien, frente al capitalismo decadente,

Esta disputa que pone en juego el tipo de acceso, uso, propiedad y forma de explotacin de los recursos naturales, se expresa a travs del posicionamiento medioambiental que se adopta.

Una de las vertientes de dicha discusin plantea que el ambientalismo es una nueva forma de colonialismo()[4]. Esta definicin tan corta, pero al mismo tiempo tan precisa y de profunda significacin; ciertamente entraa no solamente los nuevos desafos que se plantean en el mundo moderno sobre la forma cmo debe encararse el desarrollo, la forma de relacionamiento del hombre con la naturaleza y las nuevas formas que adquiere la dominacin y explotacin capitalista, sino que tambin contiene los dilemas y encrucijadas a las que se enfrentan procesos de cambio y transformacin como el de Bolivia, en un escenario en el que an predominan visiones y enfoques neoliberales y proimperialistas.

El ambientalismo al que hace referencia la afirmacin citada, no puede ser otra que la que corresponde a aquella lgica mercantil que propone la denominada economa verde. Es decir, hace referencia a un enfoque (mtodo) para establecer una forma de relacionamiento con la naturaleza, que no es precisamente de armona para Vivir Bien. En realidad el ambientalismo como nueva forma de colonialismo, corresponde al enfoque del desarrollismo extractivista que, arguyendo razones de un supuesto manejo responsable de los recursos naturales, pretende mantener la lgica de explotacin y mercantilizacin de los mismos, en correspondencia a los intereses transnacionales capitalistas. Es ms, el ambientalismo de la economa verde acta hipcritamente, porque al mismo tiempo de preocuparse por impulsar campaas nacionales (e inclusive mundiales) para cambiar focos de luz, apagarla por unas horas, o dejar de utilizar envases y bolsas de plstico; se rasga las vestiduras cuando se trata de cumplir los controles ambientales sobre las inversiones o los proyectos de explotacin que pretende llevar adelante, o cuando debe dar cumplimiento y garantizar el ejercicio del derecho de consulta y participacin de los pueblos indgenas.

Este tipo de ambientalismo hipcrita, est estrechamente asociado al desarrollismo neoliberal y extractivista que impulsa y promueve el emprendimiento de mega obras de ingeniera hidrulica, de transporte, comunicaciones y de explotacin de recursos naturales hidrocarburferos y mineros. Fomenta el desarrollismo basado en la inversin de capitales transnacionales y la construccin de obras de envergadura elefantesica, sobre la base del ofrecimiento de facilidades a la inversin, pero que implican reducir (o inclusive anular) las exigencias ambientales y conculcar los derechos socioambientales y de los pueblos indgenas. Es decir, que al mismo tiempo de adoptar como panacea el desarrollismo y la industrializacin a ultranza, como supuesto paso indispensable para lograr el desarrollo y la viabilidad nacional, en realidad lo que hace es favorecer el extractivismo (va el ofrecimiento de facilidades a la inversin) y, lo que es mucho peor, hipotecar la soberana nacional y acrecentar los lazos de dependencia del capital transnacional.

Parece olvidarse que esta nueva panacea del desarrollismo y la industrializacin corresponden a una tarea de aquel nacionalismo populista de los aos 50 o del nacionalismo dictatorial de los aos 70 y 80, que actualmente (dadas las circunstancias internacionales y el escenario mundial de la economa y las finanzas) tendra una muy dudosa ventaja econmica sobre las supuestas ganancias y divisas que podra conseguirse, que puede ser claramente cuestionable y demostrable si se toma en cuenta los graves y profundos daos sociales, ambientales y polticos (dependencia de las transnacionales y prdida de soberana), que se pueden advertir cuando se emprenden este tipo de iniciativas.

Es claro que este tipo de ambientalismo se encuentra en la antpoda del posicionamiento global de los movimientos sociales y las organizaciones populares que han planteado la construccin de un nuevo paradigma alternativo al capitalismo basado en una relacin armoniosa con la naturaleza para Vivir Bien, y han emprendido luchas por la defensa de la Madre Tierra (Pachamama) y los derechos de los pueblos indgenas.


A modo de conclusin.

Segn la tercera ley fsica de Newton, a toda accin le corresponde una reaccin igual y de sentido contrario que contiene a su interior la misma fuerza y la misma potencia reactiva. Este principio aplicado a la realidad social, puede traducirse en el hecho de que los procesos de cambio y transformacin contienen a su interior fuerzas reactivas (reaccionarias) que tienden a retornarlo al punto de inicio; es decir, devolverlo al estado conservador previo. Por eso se explica en muchos casos el retorno, la traicin o la degeneracin de los procesos de cambio a su condicin original pre o contrarrevolucionaria. Por eso se dice que los procesos que no avanzan, se estancan y retroceden. As, la revolucin se hace contrarrevolucin y la izquierda se reconstituye como la nueva derecha.

De esa forma, al adoptar vas desarrollistas y extractivistas a nombre de la necesidad de luchar contra la pobreza y reducir las desigualdades, o de cambiar la matriz productiva y el patrn de acumulacin sin asegurar la soberana nacional; lo que se hace no es cambiar el modelo establecido, sino reafirmarlo de un modo ms contundente, pero a costa del pueblo y en contra de su voluntad, que suele ser usurpada por un grupo dirigencial y/o un sector social que raptan y sustituyen el liderazgo nacional, para imponer intereses antinacionales y sectarios, y apostar por el clculo poltico, la conveniencia coyuntural o la componenda.

Debe reiterarse que la construccin de un nuevo poder y de una nueva hegemona (aun cuando en principio suponga la sustitucin de las viejas lites conservadoras y la emergencia de un nuevo protagonismo social en base a los sectores histrica y tradicionalmente excluidos como ha sucedido en el caso de Bolivia); contiene el germen de una nueva dominacin, cuyo contenido no siempre es revolucionario, puesto que puede estar permeado por la persistencia y no destruccin de antiguos grmenes coloniales, racistas o liberales, que han sido asimilados en el antiguo estado capitalista y neoliberal. El dominado espera ser el nuevo dominador.

Por estas razones, el desafo de todo proceso de transformacin y cambio (si efectivamente se plantea ese horizonte) consiste en deshacerse y superar las relaciones sociales y de produccin prevalecientes, lo que supone superar la lgica de explotacin capitalista y neoliberal, el colonialismo y las prcticas de sometimiento y explotacin que de ellas se derivan.

Las acciones de un proceso de ese tipo, no deberan limitarse al cumplimiento de las tareas democrtico burguesas y nacionalistas que no fueron cumplidas durante todo el periodo histrico previo, sino que debera encarar al mismo tiempo las tareas de liberacin nacional, para recuperar la soberana econmica y poltica (que no es lo mismo que la sola recuperacin de los recursos naturales al patrimonio nacional, sino que implica capacidad de control y decisin sobre el tipo de produccin y la economa). Es decir, que al mismo tiempo de realizar las tareas rezagadas correspondientes al Estado capitalista y monocultural que se busca superar, tambin debera emprenderse la lucha contra el imperialismo, para liberarse de las condiciones de dependencia econmica y el sometimiento neocolonial, donde la recuperacin de la identidad nacional est estrechamente relacionada con la recuperacin de las prcticas culturales basadas en la solidaridad, la reciprocidad y la complementariedad que constituyen la base principal del paradigma alternativo del Vivir Bien en armona con la naturaleza.

En fin, lo que se busca es sustituir aquella forma de organizar la vida social basada en la ley del valor y la competencia, por otra forma de vida basada en la armona entre los hombres y con la naturaleza para Vivir Bien.

Arturo D. Villanueva Imaa es socilogo boliviano.

Notas:

[1] Para una mejor comprensin de lo sealado, se adopta aqu el concepto de formacin social abigarrada que plantea Ren Zavaleta Mercado, porque en ella no solo se han superpuesto las pocas econmicas sino donde lo mltiple y diverso conviven en verdaderas densidades temporales mezcladas no obstante no solo entre s del modo ms variado, sino que tambin con el particularismo de cada regin porque aqu cada valle es una patria, en un compuesto en el que cada pueblo viste, canta, come y produce de un modo particular y habla todas las lenguas y acentos diferentes sin que unos ni otros puedan llamarse por un instante la lengua universal de todos. (Ver: Ren Zavaleta Mercado (comp.)., Las Masas en Noviembre. En: Bolivia, hoy. Ed. Siglo XXI; Mxico, diciembre 1983).

[2] no queremos ciertamente que el socialismo sea en Amrica calco y copia. Debe ser una creacin heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano". Jos Carlos Maritegui., 7 Ensayos de interpretacin de la realidad peruana. Impacto Cultural Editores AC. Per, Abril 2010.

[3] No debe olvidarse que los compromisos mundiales de la Agenda del Milenio acordados en el seno de la ONU, fueron establecidos precisamente en el apogeo del neoliberalismo, a finales de los aos 90, como un esfuerzo para reducir las enormes brechas y desigualdades que se haban evidenciado ya en esos aos entre el cada vez ms reducido y selecto grupo de ricos y la inmensa mayora de pobres y excluidos que resultaban y continan siendo producidos por el modelo neoliberal imperante.

[4] La afirmacin corresponde al Presidente Evo Morales de Bolivia, que reproduce una declaracin efectuada en visita realizada al Presidente Manuel Santos de Colombia, de fecha 16 de marzo de 2012.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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