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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2013

La radicalizacin terrorista de los hermanos Tsarnaev: Ojo por ojo

Gary Leupp
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Dnde, cmo, cundo, por qu y por quin se radicalizaron los hermanos Tsarnaev? Estas son las preguntas que el periodismo de los principales medios plantea y se esfuerza en contestar. Pero uno de los antnimos de radical superficial- describe bien este enfoque.

Dejemos a un lado el hecho de que la radicalizacin es un concepto vago e intil sin ningn contenido definido moral o poltico, y que muchos de nosotros nos hemos radicalizado respecto a diversas cuestiones de forma apropiada y positiva. En la dcada de 1960, hubo una especie de radicalizacin que estaba en funcin de la conciencia poltica y de la decencia. (Lo que era radical entonces la oposicin a la Guerra de Vietnam, el apoyo al Poder Negro, la liberacin de la mujer, los derechos de los homosexuales-, est prcticamente hoy fuera de toda discusin.) El uso que se hace del lenguaje (izquierdista, marxista, antiimperialista) es un insulto para radicales como yo mismo y presupone implcitamente una moderacin colaboracionista como norma deseada. Pero el principal problema de este enfoque es que confunde la verdadera cuestin: Cmo fue que los hermanos Tsarnaev llegaron a creer que estaba bien matar civiles al azar?

No deberas matar, pero

Para la mayora de la gente resulta difcil de entender. Hay algo ms fundamental para el contrato social subyacente en la sociedad humana que la norma de No matars? El principio est consagrado en todos los cdigos de leyes y tradiciones religiosas. Sin embargo, esas mismas tradiciones permiten excepciones, incluso las ordenan en ocasiones.

Las mismas Leyes de Moiss que afirman No matars exigen la ejecucin de adlteros (Deuteronomio 22:22) y de cualquier hombre que yazga con otros hombres (Levtico 20:13). O peor an, el mismo Dios que establece la ley ordena a su Pueblo Elegido que aniquile a pueblos enteros. Obliga al lder hebreo Josu a ejecutar la maldicin de la destruccin contra la ciudad de Jeric: Hombres y mujeres, jvenes y viejos, incluso los bueyes, las ovejas y los asnos, matarlos a todos (Josu 6:21). El Dios del Universo ordena al Rey Sal que castigue a los amalecitas por los hechos de sus antecesores: Ahora, ve y aplasta a Amalec: ponle bajo la maldicin de la destruccin con todo lo que posee. No le evites nada, mata a hombres y mujeres, a nios y lactantes, a bueyes y ovejas, camellos y asnos (Samuel 15:3).

Uno podra seguir adelante con citas de ese tipo, pero no quiero referirme nicamente a la tradicin judeo-cristiana (o a la tradicin judeo-cristiana-islmica, ya que estas tres fs abrahamicas recurren todas a los mitos y valores del Antiguo Testamento). Los cdigos morales de los paganos prohiban de forma similar matar pero con diversas excepciones. Los vikingos tenan duras leyes contra el homicidio dentro de sus propias comunidades. Pero cuando salan a atacar las costas de Bretaa, Irlanda o Francia, no tenan reparo alguno en matar al azar. Hacer el vikingo era tomarse un respiro de la moral normal practicada alrededor de los fiordos.

La moralidad interna habitual contrastaba con la moralidad que se aplicaba a los de fuera. Esto qued muy bien ilustrado en 1944 cuando el 13% de la gente encuestada en EEUU declaraba que las tropas estadounidenses deberan matar a todos los japoneses. En slo una noche, en marzo de 1945, las fuerzas de EEUU mataron a 100.000 hombres, mujeres y nios en Tokio mediante bombardeos convencionales. Esa era la calculada intencin; el General Curtis LeMay alarde de su deseo de quemar, hervir y cocinar hasta la muerte a innumerables japoneses. (LeMay lleg a convertirse en el candidato a la vicepresidencia de la lista encabezada por el gobernador segregacionista por Alabama George Wallace). Las bombas atmicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki mataron a ms 200.000 seres. Quienes ordenaron los ataques pudieron justificar en sus propias mentes que se inflingiera dolor deliberadamente. Truman no sinti escrpulo alguno por arrojar bombas sobre los bebs. Por qu no?

Porque ellos nos atacaron. Por esa razn, se merecen ellos que les bombardeemos?

Seguramente que haba otros factores en juego, y no era precisamente el racismo el de menor importancia, que ayudan a explicar tambin la muerte masiva de civiles en las guerras coreana, vietnamita, afgana e iraqu. Mi opinin es que la nocin de culpa colectiva justific, y contina justificando, las carniceras perpetradas al azar.

Esta disposicin a confundir civiles con militares, culpables con inocentes en virtud del nacionalismo, y a matar a hombres y mujeres, jvenes y viejos, es un rasgo de la mentalidad terrorista. Estamos acostumbrados a asociarla con militantes islamistas o extremistas musulmanes. Algunas personas la asocian con el Islam en general, aunque uno busque en vano en el Corn relatos de genocidios ordenados por la divinidad como los que aparecen en la Biblia. Pero, cuntos civiles inocentes han muerto en los ataques terroristas de musulmanes a lo largo del pasado siglo y cuntos a causa de las bombas estadounidenses y de los escuadrones de la muerte apoyados por EEUU?

Por qu los Tsarnaev llegaron a pensar que matar era justo?

Dzhokhar Tsarnaev ha declarado ante sus interrogadores que l y su hermano se sintieron impulsados a colocar las bombas en el Maratn de Boston como consecuencia de las guerras de EEUU en Iraq y Afganistn. No es sorprendente que ese fuera el catalizador. Un estudio de 2003 encargado por las Naciones Unidas hall que la Guerra contra el Terror haba servido en realidad para aumentar el terrorismo. Gareth Evans, ex ministro de exteriores de Australia y director del International Crisis Group, sealaba lo mismo en 2004: La amarga verdad es que el resultado neto de la guerra contra el terror, al menos hasta ahora, ha sido ms guerra y ms terrorismo. Una Estimacin de la Inteligencia Nacional, en 2006, en representacin del consenso de todas las diecisis agencias de inteligencia estadounidenses, afirmaba que la guerra de Iraq haba empeorado el problema global del terrorismo.

Algunos se convirtieron en terroristas (o, en algunos casos, decidieron tomar las armas contra los ocupantes e invasores estadounidenses, a quienes Washington y el Pentgono podan considerar como terroristas o combatientes ilegales-, aunque deberamos sentirnos libres de cuestionar esas designaciones) porque un ser querido pereci en un ataque de los aviones no tripulados o fue torturado durante los interrogatorios. Se sienten motivados por el honor y la venganza personal. Otros se consideran correligionarios de los musulmanes masacrados en cualquier lugar y estn dispuestos a escuchar la llamada a la yihad en algn pas lejano. Otros optan por dar rienda suelta a su furia haciendo estallar a gente al azar en lo que consideran el vientre de la bestia.

Imaginemos que los hermanos Tsarnaev estaban en efecto indignados por los hechos que suelen ofender a mucha gente normal. Imaginemos que ambos llegaron a considerar la guerra en Iraq, que se propag a partir de 2003 (cuando los chicos tenan 9 y 16 aos) hasta 2011 (cuando tenan 16 y 24), por lo que realmente fue: una guerra basada en mentiras que asesin a ms de 100.000 civiles. Una horrenda guerra criminal de espeluznantes y duraderas consecuencias por las que nadie ha sido juzgado ni rendido cuentas.

Sin duda que vieron las repugnantes fotos de las humillaciones y torturas de los prisioneros musulmanes en la prisin de Abu Ghraib en Bagdad hechas pblicas en 2004. Esas fotos pudieron hacer fuerte mella en unos chicos de nueve y diecisis aos. Quiz aprendieron que ese trato dado a los prisioneros musulmanes, la mayora de ellos sin acusacin alguna y completamente inocentes, era la tpica conducta seguida tambin en Bagram, en Afganistn y en Guantnamo. Uno puede imaginar sentimientos variados de indignacin.

Quiz vieron el video del tiroteo efectuado desde la cabina del piloto del helicptero Apache en uno de los ataques sobre las calles de Bagdad en 2007, dado a conocer por WikiLeaks en 2010, que mostraba a los pilotos y a la tripulacin de tropas de tierra discutir despreciativamente la matanza de una docena de hombres iraques inocentes, entre ellos dos empleados de Reuters . Vamos a disparar!, grita alguien pidiendo permiso para disparar en el momento en que una furgoneta se detiene. El tiroteo prosigue, hiriendo a dos nios a los que se llevaba al colegio. Bien, la culpa es de ellos por meter a los nios en una batalla, dice un piloto.

Tal vez se sintieron indignados, como cualquier persona decente normal, ante la sed de sangre de los pistoleros (quiz reafirmados en la falsa creencia de que estaban vengando a las vctimas del 11-S). Esa misma indignacin habra sido completamente apropiada, no creen?

Quin es un civil inocente?

Por supuesto, deberamos distinguir entre los responsables de todos esos crmenes y la gente de este pas, como Vd. y como yo. Esa es en efecto nuestra premisa al preguntar: qu pas para que esos jvenes empezaran a pensar de forma diferente?

Pero la distincin entre el rgimen culpable y la gente inocente de EEUU se enturbia bastante cuando lees encuestas que muestran, por ejemplo, que el 42% de la gente en EEUU pensaba el pasado mes de marzo que la Guerra de Iraq no fue un error, mientras (slo) el 53% pensaba de otra manera. Y el 42% de la poblacin adulta estadounidense son aproximadamente cien millones de personas. Sus opiniones no deberan condenarles; estn en cualquier caso y en gran medida moldeadas por los medios de comunicacin de masas, los plpitos de expresin y su propia ignorancia. Pero el hecho de que haya tanto apoyo popular en un momento determinado ante las atrocidades de EEUU entre la gente de este pas (y en algunos momentos ese apoyo es abrumador!) debe hacer que en el mundo mucha gente se cuestione la presuncin de nuestra inocencia colectiva.

Por qu los estadounidenses, se preguntan seguramente, que disfrutan de la libertad de participar en elecciones, eligen siempre gente que se dedica a atacarnos, a invadirnos y a bombardearnos? Por qu no les quitan del poder cuando hacen todo eso? Por qu en cambio les vuelven a elegir y no procesan nunca a ningn dirigente por esos crmenes de guerra? Si su gobierno es realmente el de ellos libremente elegido y apoyado-, no son ellos tan enemigos nuestros como sus dirigentes?

(Por cierto, no es tambin escandaloso que esas encuestas realizadas tras las guerras, incluidas las de Vietnam e Iraq, den siempre al encuestado las dos opciones error o no error? Se asume as que los responsables de las guerras tenan buenas intenciones. No hay forma de responder: Creo que fue un crimen calculado. Esto le dice bastante al mundo acerca de la capacidad de EEUU para la autocrtica.)

La distincin entre rgimen y pueblo tambin se difumina cuando lees que el 65% de los habitantes de EEUU encuestados apoyan los ataques con aviones no tripulados que estn provocando ms terrorismo en Pakistn, Afganistn, Yemen y Somalia. Incluso cuando vas al Parque Fenway en Boston y slo quieres disfrutar del beisbol, te ves obligado a escuchar los requeridos homenajes a nuestros hroes, que supuestamente defienden nuestras libertades, y observar la entusiastica respuesta de la muchedumbre ante cualquier mencin de nuestros hombres y mujeres de uniforme. No puede parecer que a muchos les gusta aplaudir la matanza de inocentes?

Y no debe la vista de las multitudes agitadoras de banderas gritando USA! USA! USA!, afirmando de forma agresiva su orgullo por su pas (unindose as implcitamente al 1% que controla de hecho este pas) causar escalofros en la espina dorsal de cualquier persona consciente? Esto, despus de todo, suena muy parecido a esto

Uno podra pensar de forma compasiva: Bueno, esta gente es ignorante, le han lavado el cerebro. O uno podra pensar tambin: Esta gente es malvada. Si eres musulmn y formas parte de una comunidad bajo constante vigilancia y sospecha, podras ver en cada matanza estadounidense de musulmanes, en la que no ha mediado provocacin, un ataque contra ti mismo. No es acaso el patriotismo descerebrado estadounidense y el apoyo irreflexivo a cada nueva guerra una amenaza tambin para uno mismo? Cmo responder entonces?

EEUU respondi al ataque de algunos musulmanes hace doce aos atacando a un sinfn de musulmanes que no tenan vinculacin alguna con el ataque. La carnicera en marcha en Afganistn no tiene nada que ver con al-Qaida y el 11-S, sino que es ms bien un esfuerzo para contener el resurgimiento de los talibanes (que no son y nunca fueron lo mismo que al-Qaida) y las fuerzas alineadas con ellos que luchan para derrocar al muy corrupto e impopular rgimen de Karzai impuesto por EEUU. En este esfuerzo, al igual que en Iraq, las fuerzas estadounidenses estn asesinando civiles con total impunidad.

La cuestin moral se plantea as: Si George W. Bush pudo asesinar a civiles iraques en nombre de combatir el extremismo musulmn, y si Barack Obama puede bombardear inocentes en varios pases musulmanes prcticamente a voluntad, por qu no pueden los musulmanes matar a civiles estadounidenses para contraatacar? No es acaso una cuestin ojo por ojo y diente por diente, como se dice en la Biblia (xodo 21:24; vase tambin el Corn 2:178)? En algn momento, el mayor de los hermanos debi llegar precisamente a esa conclusin.

Uno debera mencionar que hay realmente una diferencia entre la mentalidad tribal del nosotros frente a ellos y el principio del ojo por ojo. Este ltimo al parecer intentaba poner freno a la prctica de la venganza indiscriminada y desproporcionada. En vez de matar a alguien en el pueblo de al lado por la muerte de uno de los tuyos a manos de uno de los suyos, matas a cualquiera y ya estamos en paz. (No quiero hacer una digresin acerca de la irona subyacente en el hecho de que los dirigentes israeles contemporneos, rechazando en efecto el xodo 21:24, se jacten de sus deliberadamente respuestas desproporcionadas ante cualquier ataque contra ellos. Se esfuerzan en aterrorizar a todos sus enemigos.)

En la historia de la religin, uno ve otra evolucin de ese principio del ojo por ojo al principio (podra decirse superior) de la misericordia. As encontramos en el Dhammapada del budismo:

Cmo va a dejar de odiar un hombre si siempre piensa:

me maltrat, me hiri, me derrot, me rob?

Voy a odiarle siempre si l si no es consciente de

que me maltrat, me hiri, me derrot, me rob?

Slo hay una ley eterna:

El odio nunca acaba con el odio: slo el amor lo hace.

Y, desde luego, se supone que Jess dijo (Mateo 5:38):

Has escuchado decir: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo te digo esto: no ofrezcas resistencia ante los malvados. Al contrario, si alguien te golpea la mejilla derecha, ofrcele tambin la otra En la teologa de San Pablo, la Nueva Ley de la misericordia cristiana sustituye a la Vieja Ley de la venganza de la ley mosaica.

Pero esos refinados pensamientos raramente han impactado en la conducta de los estados modernos. En efecto, la norma ha sido: Acaso no es correcto hacer les sentir nuestro dolor matando a sus nios, tan llenos de esperanzas y promesas, destrozando la paz de sus mentes porque viven sus vidas apoyando activa o tcitamente al gobierno que nos ha provocado? Seguramente que esos eran los sentimientos del General Curtis LeMay cuando emprendi su guerra sin piedad. Pienso que es tambin as cmo llegaron a sentir los Tsarnaev.

Algunas comparaciones

Las bombas que los hermanos hicieron estallar el 15 de abril mataron a dos mujeres jvenes y a un nio, ocasionando un desbordamiento nacional de pena e innumerables homenajes a la supuesta valenta de nosotros, los bostonianos, y al herosmo de la polica local.

Ese mismo da, en Bagdad, segn Iraq Body Count, treinta civiles murieron asesinados por coches-bomba y artefactos explosivos improvisados (AEIs) por razones directamente vinculadas con la invasin y la ocupacin estadounidenses. En todo Iraq murieron 62 personas por bombas o disparos por las mismas razones, conformando otro tpico da en ese asolado pas.

El mismo da, nueve civiles afganos fueron asesinados en la guerra civil en marcha provocada por la invasin y la ocupacin. Una bomba colocada junto a la carretera mat a siete personas. Cuatro murieron al da siguiente a causa de un AEI. Una semana antes, los ataques areos estadounidenses haban matado a 17 civiles, incluidos 12 nios, en la provincia de Kunar; el clamor pblico oblig a Presidente Karzai a ordenar a las fuerzas especiales de EEUU que salieran de la provincia.

Segn la OTAN, de enero a marzo de este ao, 475 civiles han muerto en el conflicto afgano. En Iraq, slo durante el mes de abril han muerto a causa de las bombas o los disparos 561 civiles. Tal es la magnitud del sufrimiento inflingido por el imperialismo estadounidense en slo esos dos pases del mundo musulmn. Mientras, tanto Libia va de mal en peor tras haber sido liberada por los bombardeos de la OTAN; Mali est sufriendo las secuelas de la intervencin en Libia; Siria e Irn siguen en el punto de mira de EEUU; y en Yemen arde el resentimiento por los ataques con aviones no tripulados (54 ataques slo en el mes de abril).

Algunos clrigos musulmanes uno debe hacer hincapi en que son slo una pequea minora- miran todo este panorama y dicen: EEUU est atacando al Islam. Es nuestra obligacin religiosa defender a nuestros hermanos y hermanas. Ya que no podemos derrotar a nuestros enemigos por las vas convencionales, debemos utilizar el terrorismo para hacer que comprendan que su propio terror tiene un precio. Es precisamente ese el sentimiento trasmitido por un poeta hebreo hace dos mil quinientos aos, al desahogar su rabia contra los babilonios que haban conquistado y dispersado a su pueblo:

Hija de Babel, condenada a la destruccin

Bendicin de nadie

Aquel que te trate como t nos has tratado,

bendito sea quien se apodere de tus bebs

y les estrelle contra una roca!

Les dan escalofros en la espina dorsal? Sin embargo son Escrituras Sagradas, para judos y cristianos: el final del Salmo 137:8-9. Y encontrarn un sinfn de clrigos-blogueros judos y cristianos que saltan en su defensa. Uno de los himnos bblicos sin igual de todos los tiempos, dice uno. En ningn sitio dice que Dios apruebe esa peticin del salmista, escribe otro, ni que le satisfaga. Slo porque se haya recogido que el salmista escribi la imprecacin, no significa que Dios la aprobara. Otro escribe: Ahora el salmista dice que pronto alguien destruir Babilonia. Tena razn! Otros escriben que el poeta est simplemente expresando satisfaccin de que la profeca se cumpla.

Ojo por ojo, incluyendo a tu beb

En realidad, no hay duda de que esto justifica el asesinato masivo, o al menos lo justific para alguna gente durante un perodo de tiempo. Es ms que ojo por ojo y diente por diente. Es el ojo o el diente de cualquiera de tu pueblo , incluyendo a los nios inocentes o ms bien una expresin de la idea de que no hay inocentes en este gran conflicto entre el Pueblo de Dios y sus enemigos. No hay un gran salto entre esta mentalidad (enferma) y la de del ocasional imn islmico que describe que cualquiera en este pas es un objetivo adecuado.

Pero necesitaron los Tsarnaev algn tipo de mentor religioso-poltico (el misterioso Misha, William Plotnikov, Mansur Nidal, Awlaki) para dar el salto de la mera indignacin a estrellar bebs contra la roca? O fue el modelo moral que tenan ya a mano en las guerras basadas en mentiras, en las fotos de Abu Ghraib, en los asesinatos de Blackwater en Bagdad de septiembre de 2007, en el video del asesinato gratuito en Bagdad y en tantos y tantos espantos ms?

Es culpa suya por traer a sus nios, dijo el piloto en el video filtrado, orgulloso de haber liquidado a ocho iraques. Tamerlan Tsarnaev, orgulloso de haber matado a tres bostonianos, podra decir precisamente con idntico grado de legitimidad moral: Es culpa suya por atacar a nios musulmanes!.

No entender esto es invitar a un intercambio inacabable de ojos por ojos y dientes por dientes. Uno siente que esto era lo que Obama bin Laden quera cuando plane o aprob los ataques del 11-S. Pens que EEUU iba a lanzar una cruzada general, incluyendo ataques contra objetivos que no tenan nada que ver con al-Qaida (como Iraq), uniendo por tanto en las hostilidades a ms musulmanes. Si provocas ms terrorismo, ste responder del mismo modo, engendrando ms en respuesta, etc., polarizando el mundo, trazando una lnea cada vez ms firme entre Occidente y un Islam reavivado con visiones de un nuevo Califato global. Podra haber l imaginado que dos chicos no creyentes varo-chechenos de Kirguisia, que haban crecido en EEUU, se subiran alguna vez a bordo del carro yihadista-terrorista?

Probablemente no le habra sorprendido, suponiendo que el curso de los mismos acontecimientos radicalizara a los hasta entonces apticos muchachos. Una publicacin en la red de al-Qaida insta, al parecer, a sus seguidores en los pases occidentales a quedarse en casa y actuar en sus propios pases. Probablemente, los dirigentes actuales piensan que proezas como la del Maratn agudizarn el sentimiento de nosotros frente a ellos, producirn reacciones violentas contra los musulmanes, provocando ms violencia dentro de lneas de batalla cada vez ms claras, allanando el camino a la victoria final. La visin, aunque demencial e imposible, adquiere ms resonancia con cada nueva informacin sobre la muerte de un civil musulmn a manos estadounidenses.

Radicalizados aqu o all? Cul es la diferencia?

Se supone que Gandhi dijo: Ojo por ojo hace que todo el mundo acabe ciego. Incluso la ms primitiva mentalidad del nosotros frente a ellos ha cegado desde siempre a la mayora de la clase poltica y a los medios de comunicacin dominantes.

Frente a la tragedia de Boston, todo lo que pueden preguntar es: En qu lugar del extranjero se radicalizaron los chicos? O sucedi aqu?. Expresado de otro modo: Fue su decisin de expresar su indignacin ante las guerras de Iraq y Afganistn a travs del terrorismo un acto implantado en sus mentes por musulmanes con los que se reunieron en el extranjero, en peligrosas mezquitas en Daguestn o Chechenia? O proviene de su propio fracasa para adaptarse a la sociedad estadounidense y del odio hacia este pas enraizado en su propia religin hereditaria? De cualquier forma, la cuestin se convierte simplemente en nosotros frente al Islam radical, dejando a un lado las guerras mencionadas, como si slo hubieran jugado un papel marginal en la radicalizacin de los chicos.

Los ciegos estn guiando a los ciegos. El instinto de George W. Bush el da 11-S fue el de atacar a Iraq! Y declarar una Guerra indefinida contra el Terror contra cualquiera que pudiera ser difamado con la acusacin de apoyar terroristas o perseguir programas de armas de destruccin masiva. No importa que estos fenmenos sean muy diferentes de por s, o que EEUU apoye a terroristas en ocasiones y mantenga tambin la mitad del arsenal nuclear mundial. Mientras insista pblicamente en que EEUU no estaba contra el Islam (Cielos! Cmo alguien puede pensar eso?), Bush sola ignorar los sentimientos antimusulmanes para reunir apoyos para su guerra contra Iraq, describiendo esa guerra como la respuesta al 11-S.

O ests con nosotros o contra nosotros, vociferaba, obvia y desvergonzadamente invocando la afirmacin de Jess: Quien no est conmigo est contra m (Mateo 12:30), para dividir el mundo en dos. Obama no ha dado un solo paso atrs desde ese crudo maniquesmo. Critic la guerra de Iraq por ser un error estratgico, pero no ha cuestionado nunca la moralidad de utilizar la mentalidad del nosotros frente a ellos para conseguir apoyos para esa accin criminal. En cambio, alab a los veteranos de la Guerra de Iraq como hroes y se neg explcitamente a ordenar al Departamento de Justicia que persiguiera las acusaciones contra los responsables de una guerra criminal.

Ha apoyado siempre la invasin de Afganistn, intensificndola de forma aguda mientras aterrorizaba al pueblo del vecino Pakistn, hacindoles colectivamente responsables de ayudar a los talibanes que ahora florecen en ambos pases. Est pensando en atacar objetivos en Siria, Irn, quiz Mali, que no suponen ms amenaza para Vd. o para m que las imaginadas armas de destruccin masiva.

Gran parte de la humanidad est viendo todo esto. No est ciega. Se mira con inquietud, cuando no con horror, la escala e impunidad de la violencia estadounidense. Si se radicalizan (de una forma positiva de afirmacin de la vida), no es a causa de la religin ni de la pasin por la guerra santa, sino por la natural repulsin del ser humano ante las payasadas macabras de un Cclope herido, el monstruo de un solo ojo que es el imperialismo estadounidense del siglo XXI.

Gary Leupp es profesor de Historia en la Universidad Tufts y profesor adjunto de Religin Comparativa. Es autor de Servants, Shophands and Laborers in the Cities of Tokugawa Japan ; Male Colors: The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan ; e Interracial Intimacy in Japan: Western Men and Japanese Women, 1543-1900 . Ha colaborado tambin en el libro Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press). Puede contactarse con l en: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/05/07/the-terrorist-radicalization-of-the-tsarnaev-brothers/



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