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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2013

La cultura libre no debe ser cultura libre para el capitalismo (de nuevo Kropotkin y Marx)

David Garca Aristegui
culturalibre.org

Texto indito sobre anarcocomunismo y copyleft para la revista El Solidario.


"Los mercados autorregulados jams van a remunerar de manera justa a quienes crean productos culturales susceptibles de ser digitalizados como canciones, libros, pelculas... Sin embargo, socializar o eliminar la propiedad industrial en la que se basa la Sociedad del conocimiento -hablamos de todas las patentes de empresas como Google, Facebook, Apple, Microsoft...- s sera un verdadero torpedo a la lnea de flotacin del capitalismo tardo. La cultura libre no debe ser cultura libre para el capitalismo".

Introduccin: regreso al materialismo

los materialistas [...] somos unos pelmazos aguafiestas. No nos convence la idea de que los problemas se desvanecen reformulndolos en trminos ms interesantes, emocionantes o novedosos. As que no somos una compaa muy grata para los de la economa del conocimiento, la psicologa positiva, las clases creativas, el empoderamiento o la multitud en devenir Csar Rendueles

Vivimos tiempos confusos, producto de una fe casi ciega en el hipottico poder emancipador de las nuevas tecnologas en general y de internet en particular. Del ciberactivismo hemos pasado a hacer categorizaciones como la de tecnopoltica, que supuestamente tiene la capacidad de cambiar hasta la distribucin de poder. Hay euforia generalizada por internet y las redes sociales, llegndose a hacer lecturas de recientes movilizaciones sociales como de Twitterrevoluciones , o plantearse que una lista de correo puede organizar la accin mejor que un sindicato [1].

Vemos imprescindible, por tanto, recuperar una visin materialista del actual contexto poltico, social y tecnolgico. Para ello revindicamos parte de las ideas y planteamientos de dos materialistas que han sido centrales para el anarquismo y el comunismo, como son Kropotkin y Marx. Hay que rescatar y reactualizar tanto la nocin de apoyo mutuo como la de lucha de clases, para intentar clarificar al mximo qu supone la cooperacin en el seno del capitalismo tardo. Utilizaremos, en definitiva, el materialismo como caja de herramientas para hacer una crtica a los numerosos errores y malentendidos que se dan actualmente en torno a conocimiento y cultura libres.

Kropotkin y el conocimiento libre (el apoyo mutuo).

Ciencia e industria, saber y aplicacin, descubrimiento y realizacin prctica que conduce a nuevas invenciones, trabajo o cerebral y trabajo manual, idea y labor de los brazos, todo se enlaza. Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en el conjunto del trabajo manual y cerebral, pasado y presente. Entonces, qu derecho asiste a nadie para apropiarse la menor partcula de ese inmenso todo y decir: esto es mo y no vuestro? Piotr Kropotkin (La conquista del pan).

Este fragmento de un libro publicado en 1892 sigue teniendo una vigencia total en lo que se refiere a propiedad industrial (patentes, diseos industriales y marcas). Kropotkin lanza esta crtica a la propiedad industrial en un contexto muy concreto: en 1883 se produca la Convencin de Pars, que supuso el primer tratado internacional para la proteccin de la propiedad industrial. Y en 1886 se firmaba Tratado de Berna, en este caso el primer tratado internacional sobre propiedad intelectual (o derechos de autor) de obras literarias y artsticas. Kropotkin conoca de primera mano el mundo cientfico: a modo de ejemplo, resaltaremos que en 1876 comenz su colaboracin con Nature, decana de las publicaciones cientficas y creada en 1869. Y tambin conoca el mundo editorial, al ser un autor prolfico y estar implicado en el lanzamiento de publicaciones como el peridico anarquista LAvant Garde.

Una de las cosas que quedan perfectamente claras al leer La conquista del pan es que Kropotkin estaba radicalmente en contra de la mercantilizacin del conocimiento cientfico y tcnico y, en concreto, del sistema de patentes (como explicit tambin en su texto Trabajo intelectual y trabajo manual). Y en un panfleto publicado un ao antes a La conquista... titulado La moral anarquista, se reflejaba que fue adems uno de los precursores de lo que ahora llamamos conocimiento libre:

El hombre fuerte de pensamiento, el hombre exuberante de vida intelectual, procura naturalmente esparcirla. Pensar sin comunicar su pensamiento a los dems carecera de atractivo. Slo el hombre pobre en ideas, despus de haber concebido una con trabajo, la oculta cuidadosamente para ponerle ms tarde la estampilla de su nombre. El hombre de poderosa inteligencia, fecundo en ideas, las siembra a manos llenas; sufre si no puede compartirlas, lanzarlas a los cuatro vientos.

Es relevante diferenciar entre patentes y derechos de autor, entre la propiedad industrial y la propiedad intelectual. En la actualidad, empresas que patentan de manera compulsiva como es el caso de Google apoyan una mayor flexibilidad (cuando no la desaparicin de facto) en los derechos de autor. Y financian con vistas a estos objetivos a organizaciones como Creative Commons o institutos como el Berkman Center for Internet and Society o The Stanford Center for Internet and Society. Las y los acadmicos de estos institutos suelen ser muy beligerantes con los actuales modelos de propiedad intelectual, pero siendo la propiedad industrial, pilar fundamental en la propiedad de los medios de produccin en el capitalismo tardo, un punto ciego interesado? en sus trabajos ms que sospechoso.

Mientras las patentes no suelen ser demasiado cuestionadas en general ms que en aspectos muy concretos -la denuncia de los grupos ecologistas a las patentes sobre organismos transgnicos, las patentes de software desde el copyleft- parte de la izquierda ha ido adoptando posturas extremadamente peculiares en el campo de la propiedad intelectual, por influencia del mundo del software. El xito del software libre ha propiciado por su influencia que se estn dando situaciones en el mercado de los productos culturales absolutamente paradjicas: el software libre es un tipo de programa informtico cuya licencia permite que ste sea analizado, modificado e incluso revendido sin permiso del autor bajo determinadas condiciones, y a esta filosofa y licencias libres asociadas se le llam copyleft.

Un problema grave que sufrimos en la actualidad es el intento de encajar esta filosofa del software libre y el copyleft a martillazos, en el seno de los llamados productos culturales (textos, libros, canciones, fotografas, cine...), llamando al discutible resultado conocimiento o cultura libre. Y automticamente surge una duda: tiene sentido tratar un texto o una cancin como un programa informtico? El modelo comercial del software libre (regala tus programas, vive del soporte) ha funcionado muy bien en determinados mbitos con el del sistema operativo Linux. Pero... es extrapolable el modelo al periodismo? un ejemplo concreto: tiene sentido que El Pas pueda utilizar los materiales de una publicacin como Diagonal sin remunerar a nadie, pudiendo modificar estos contenidos y sin pedir permiso? [2] eso no es cooperacin ni apoyo mutuo, es explotacin y expolio.

Dudamos que Kropotkin hubiese estado de acuerdo con esto que a da de hoy est sucediendo en medios de izquierda. Creadores como Nacho Vegas ya llevan tiempo denunciando una psima concepcin del conocimiento y la cultura libres, aclarando en el mismo Diagonal que estoy radicalmente en contra del copyleft cuando se emplea con fines liberales: libre difusin es lo contrario a libre comercio. Y esto nos lleva a releer a Marx y lo que este planteaba sobre la cooperacin bajo el mando capitalista.

Marx y la cooperacin bajo el capitalismo (la lucha de clases).

[] la cooperacin capitalista no se presenta como forma histrica particular de la cooperacin, sino que la cooperacin misma aparece como forma histrica peculiar al proceso capitalista de produccin, como forma que lo distingue especficamente. [] por un lado, el modo capitalista de produccin se presenta por una parte como necesidad histrica para la transformacin del proceso de trabajo en un proceso social, por la otra esa forma social del proceso de trabajo aparece como mtodo aplicado por el capital para explotar ms lucrativamente ese proceso, aumentando su fuerza productiva. Karl Marx (extracto del Captulo XI de el Libro I de El capital).

Resulta curioso lo que ha pasado en los ltimos tiempos con el determinismo tecnolgico: hasta hace bien poco, intentar explicar estructuras sociales en virtud de sus distintas relaciones con los modos de produccin capitalista, plantear que la divisin tcnica del trabajo es tambin divisin social, o para acabar, reflexionar que el nivel de desarrollo de la tecnociencia tiene alguna relacin con el contexto social y poltico era considerado de un simplismo insultante, un sonrojante anatema en ciencias sociales [3].

Pero nos encontramos en un nuevo escenario cibereufrico: hay consenso en muchas partes de la Academia en otorgar a internet y a las redes sociales la capacidad de poder cambiar prcticamente todo. Pero lo que no hay que olvidar jams es que la tecnologa -antes y despus de internet- siempre ha estado vinculada y/o aplicada al trabajo como proceso social, es decir, a la cooperacin. La interaccin hombre-mquina es fuente de alienacin, prdida de autonoma de quien tiene que vender su fuerza de trabajo y refuerzo de la capacidad de mando del capital. Esto no es un manifiesto de corte luddita, es simplemente constatacin de la realidad: segn se tecnifican ms los procesos productivos, se trabajan ms y ms horas en todos los sectores, en general por mucho menos salario, mientras aumenta de manera constante el paro. La tecnologa parte de la solucin o parte del problema en la lucha de clases?

Autores como Evgeny Morozov hablan de internet como un mito, una

criatura mtica a la que hemos dotado de ciertas cualidades. Algunas de ellas reflejan ciertas ideas sobre la modernidad, el fin de la guerra fra, el fin de la historia, y tambin con nuestra fascinacin por ciertos proyectos de xito en Internet como Wikipedia o el Software de Cdigo Abierto [o software libre].

En su libro La desilusin de internet Morozov recupera una reflexiones de Angela Davis que mandan a los partidarios del clickactivismo a la lona:

es difcil animar a la gente a pensar en luchas prolongadas, en movimientos prolongados que exigen intervenciones organizadas con mucho esmero y que no siempre dependen de nuestra capacidad de convocar manifestaciones. [ ] Internet es una herramienta increble, pero tambin puede animarnos a pensar que somos capaces de provocar movimientos instantneos, movimientos modelados a imagen de la entrega de la comida basura.

Ninguna tecnologa es neutra al margen de su contexto social, institucional o poltico. Internet plantea un problema doble: por un lado, es la mejor ficcin para ocultar y disimular la lucha de clases: en la utopa digital, todos podemos aparentar lo que que queramos, por ejemplo, el ser ricos y felices. Por otro, tambin es un sucedneo de lo ms adictivo de las luchas colectivas, generndose dinmicas propias en la red que poco tienen que ver con las luchas de antao. Es sintomtico de lo poco que se hablaba hasta hace poco de conflictos sindicales y la Reforma Laboral, y cmo s se debati hasta la extenuacin sobre el papel de la SGAE y la llamada Ley Sinde. Y es que la cooperacin en internet en el seno del capitalismo tarda es extremadamente peculiar.

Hay muchas caracterizaciones (mitos) que hablan de la inteligencia colectiva o la mente colmena, generada por la interaccin de las y los usuarios de internet. Pero la resultante en la prctica de las complejas interacciones culturales y sociales que se dan en la red es la de una feudalizacin de las relaciones sociales y mercantiles. S, han ledo bien, feudalizacin. La masa crtica de usuarios/as de redes sociales y sitios de publicacin abierta se comportan como aparceros digitales: trabajan las redes, las cuales no les pertenecen. Y la solucin a cmo remunerar el trabajo cultural en el capitalismo tardo tambin posee un aire muy medieval: regreso el mecenazgo, en una forma muy 2.0 llamada crowfunding.

Antonio Baos lo reflejaba en su libro "Posteconoma":

"[...] el territorio queda a merced de la autogestin, como pasaba con las villas y las abadas medievales. La comunicacin entre personas queda en manos de seores feudales autnomos (Facebook, Google) con su propia red de lealtades y clientelismo".

Todo tiene que ser libre y fluir, menos las patentes y tecnologas cerradas que subyacen a las redes sociales y buscadores como Google. La inteligencia colectiva y la mente colmena son muy selectivas a la hora de decidir qu hay que liberar. Volviendo a Csar Rendueles, este plantea que el materialismo es una perspectiva histrica que otorga prioridad explicativa a aquellos aspectos de la realidad social ms resistentes al cambio. Por ejemplo, la propiedad de los medios de produccin, analgicos o digitales.

Lejsimos quedan ya los intentos estratgicos de la izquierda en internet, como fue la APC (Association for Progressive Communications). Constituda en sus orgenes en el verano de 1990 por siete redes alternativas, planteaba un sistema mundial de acceso a Internet para colectivos y organizaciones de izquierda, con una estructura de un nico nodo miembro por Estado (en el estado espaol su nodo fue, valga la redundancia, Nodo50). O la filosofa de la pionera red Indymedia, haciendo suya una frase de Jello Biafra (Dead Kennedys): no odies a los medios, convirtete en los medios.

La Sociedad del Conocimiento, ese invento del Gobierno

"Desde mucho antes de la criris, y como justificacin de las sucesivas reformas laborales, se presenta como modelo a empresas de xito como Google, firma de tecnologa puntera en la que trabajadores con una altsima cualificacin (y remuneracin) deciden hasta sus horarios laborales y los proyectos que ponen en marcha. El problema es que, en el caso espaol y europeo, la desregulacin no tiene nada que ver con una flexibilidad de las condiciones [...]. La reforma laboral tiene como objetivo fundamental la desarticulacin de la organizacin de los trabajadores y de su capacidad de negociacin colectiva. Se trata de despedir y reducir salarios sin estorbos". Antonio Mrquez de Alcal (en "Sociedad del conocimiento o gran estafa programada?")

Hay que retomar el apoyo mutuo y la lucha de clases dentro y fuera de internet. Replantear la socializacin de los medios de produccin, analgicos y digitales. E intentar hacer comprender a la mente-colmena que, si las desregulaciones y privatizaciones son malas en las finanzas, lo laboral, en la sanidad, en los transportes pblicos... por qu deberan ser buenas en internet y en lo cultural? Parte de la izquierda sigue hipnotizada con el mantra del anarcocapitalismo: hgaselo usted mismo, pero en redes sociales corporativas/privadas, desregulando totalmente la produccin del conocimiento y la cultura, y aplicando el darwinismo social a las industrias obsoletas (la del disco, la de los libros...). La izquierda cibereufrica se trag la mentira de la Sociedad del Conocimiento (caracterizada por voces crticas como una estafa programada) y sus discursos suelen caer en el fundamentalismo de mercado: internet es un espacio neutro y que se autoregula...

Y es el que el mito de la autorregulacin y de los mercados como asigandores ptimos de recursos est cada vez ms extendido, dentro y fuera de internet. En el paradigma de los postulados neoliberales da igual que un mercado sea de combustibles fsiles, tarifas de ADSL o fuerza de trabajo: el Estado debe no intervenir o intervenir lo mnimo imprescindible, para que los mercados se autorregulen y pueda por fin operar libremente la Mano Invisible de Adam Smith [4].

Pero pronto descubrimos que, por poner ejemplos bien cercanos y conocidos de Espaa, se pactan los precios de la gasolina, tenemos el ADSL ms caro y de peor calidad de toda Europa, y los niveles de precariedad, subempleo, paro y pobreza estn llegando a lmites absolutamente insoportables. Y a pesar de que la realidad es tozuda y muestra cotidianamente los devastadores efectos de las polticas neoliberales, los distintos gobiernos insisten en polticas de desregulacin de los mercados y de privatizacin de los servicios pblicos. Un tipo de fundamentalismo igual de fantico que el religioso: el fundamentalismo de mercado.

En este contexto, la cooperacin tiene que darse desde la perspectiva de la lucha de clases. Desde esta ptica no veramos las desregulaciones como algo positivo y liberador, si no como la herramienta ms til para el capital para imponer la cooperacin bajo su mando y reglas, en el seno del darwinismo social. Y veramos que antes que acabar con los derechos de autor o eliminar la propiedad intelectual, lo que es crtico es eso que suena tan arcaico como es el que tomar los medios de produccin.

Los mercados autorregulados jams van a remunerar de manera justa a quienes crean productos culturales susceptibles de ser digitalizados como canciones, libros, pelculas... Sin embargo, socializar o eliminar la propiedad industrial en la que se basa la Sociedad del conocimiento -hablamos de todas las patentes de empresas como Google, Facebook, Apple, Microsoft...- s sera un verdadero torpedo a la lnea de flotacin del capitalismo tardo. La cultura libre no debe ser cultura libre para el capitalismo.

Para ello deben expandirse propuestas como la del copyfarleft:

"Para que el copyleft tenga algn potencial revolucionario debe ser Copyfarleft. Debe insistir en que los trabajadores sean dueos de los medios de produccin. Una licencia copyfarleft debe hacer posible que los productores compartan libremente y que conserven el valor del producto de su trabajo. En otras palabras, los trabajadores deben poder hacer dinero al aplicar su propio trabajo a la propiedad mutual, pero debe ser imposible que los dueos de propiedad privada hagan dinero al utilizar trabajo asalariado. As, bajo una licencia copyfarleft, una imprenta cooperativa propiedad de los trabajadores debe poder reproducir, distribuir y modificar el stock comn como quiera, pero una compaa editorial privada no podra tener libre acceso". [5]

Con una propiedad industrial socializada y no al servicio de los intereses corporativos de las multinacionales es cuando podramos empezar a revolucionar las bases de nuestra sociedad, es decir, la manera de producir y cooperar en ella, fuera del mando y los intereses capitalistas.

[1] Resignificar la idea de crecimiento Margarita Padilla https://www.diagonalperiodico.net/movimientos/resignificar-la-idea-crecimiento.html

[2] Diez aos de Creative Commons: algo que celebrar? David Garca Aristegui http://www.lamarea.com/2012/12/11/d...

[3] Explicado en "Ciberfetichismo y cooperacin http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83311

[4] Las ideas de esta parte del texto aparece tambin en "Fundamentalismo neoliberal y mercado de trabajo" http://www.eldiario.es/quehacemos/Trabajo_Mercado_neoliberalismo_que_hacemos_6_122547766.html

[5] Copyfarleft, ms all del copyleft http://blogs.20minutos.es/codigo-abierto/2013/02/07/copyfarleft-mas-alla-del-copyleft/

Fuente: http://info.nodo50.org/Entre-Kropotkin-y-Marx-el.html



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