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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2013

Grupos de consumo: retomar el control sobre la alimentacin

Esther Vivas
Rebelin


Qu comemos? De dnde viene, cmo se ha elaborado y qu precio pagamos por aquello que compramos? Son preguntas que cada vez se formulan ms consumidores. En un mundo globalizado, donde la distancia entre campesino y consumidor se ha alargado hasta tal punto en qu ambos prcticamente no tienen ninguna incidencia en la cadena agroalimentaria, saber qu nos llevamos a la boca importa de nuevo, y mucho.

As lo ponen de manifiesto las experiencias de grupos y cooperativas de consumo agroecolgico que en los ltimos aos han proliferado por doquier en todo el Estado espaol. Se trata de devolver la capacidad de decidir sobre la produccin, la distribucin y el consumo de alimentos a los principales actores que participan en dicho proceso, al campesinado y a los consumidores. Lo que en otras palabras se llama: la soberana alimentaria. Que significa, como la misma palabra indica, ser soberano, tener la capacidad de decidir, en lo que respecta a nuestra alimentacin (Desmarais, 2007).

Algo que puede parecer muy sencillo, pero que en realidad no lo es. Ya que hoy el sistema agrcola y alimentario est monopolizado por un puado de empresas de la industria agroalimentaria y de la distribucin que imponen sus intereses particulares, de hacer negocio con la comida, a los derechos campesinos y a las necesidades alimentarias de las personas. Slo as se explica tanta comida y tanta gente sin comer. La produccin de alimentos desde los aos 60 hasta la actualidad se ha multiplicado por tres, mientras que la poblacin mundial, desde entonces, tan solo se ha duplicado (GRAIN, 2008), pero, an as, casi 900 millones de personas, segn la FAO, pasan hambre. Est claro que algo no funciona.

Algunas caractersticas

Los grupos y las cooperativas de consumo plantean un modelo de agricultura y alimentacin antagnico al dominante. Su objetivo: acortar la distancia entre produccin y consumo, eliminar intermediarios y establecer unas relaciones de confianza y solidaridad entre ambos extremos de la cadena, entre el campo y la ciudad; apoyar una agricultura campesina y de proximidad que cuida de nuestra tierra y que defiende un mundo rural vivo con el propsito de poder vivir dignamente del campo; y promover una agricultura ecolgica y de temporada, que respete y tenga en cuenta los ciclos de la tierra. Asimismo, en las ciudades, estas experiencias permiten fortalecer el tejido local, generar conocimiento mutuo y promover iniciativas basadas en al autogestin y la autoorganizacin.

De hecho, la mayor parte de los grupos de consumo se encuentran en los ncleos urbanos, donde la distancia y la dificultad para contactar directamente con los productores es ms grande, y, de este modo, personas de un barrio o una localidad se juntan para llevar a cabo "otro consumo". Existen, asimismo, varios modelos: aquellos en que el productor sirve semanalmente una cesta, cerrada, con frutas y verduras o aquellos en que el consumidor puede elegir qu alimentos de temporada quiere consumir de una lista de productos que ofrece el campesino o campesinos con quien trabaja. Tambin, a nivel legal, encontramos mayoritariamente grupos dados de alta como asociacin y unos pocos, de experiencias ms consolidadas y con larga trayectoria, con formato de sociedad cooperativa (Vivas, 2010).

Un poco de historia

Los primeros grupos surgieron, en el Estado espaol, a finales de los aos 80 y principios de los 90, mayoritariamente, en Andaluca y Catalunya, aunque tambin encontramos algunos en Euskal Herria y el Pas Valenci, entre otros. Una segunda oleada se produjo en los aos 2000, cuando stas experimentaron un crecimiento muy importante all donde ya existan y aparecieron por primera vez donde no tenan presencia. A da de hoy, estas iniciativas se han consolidado y multiplicado de manera muy significativa, en un proceso difcil de cuantificar debido a su propio carcter.

El auge de estas experiencias responde, desde mi punto de vista, a dos cuestiones centrales. Por un lado, a una creciente preocupacin social acerca de qu comemos, frente a la proliferacin de escndalos alimentarios, desde hace algunos aos, como las vacas locas, los pollos con dioxinas, la gripe porcina, la e-coli, etc. Comer, y comer bien, importa de nuevo. Y, por otro lado, a la necesidad de muchos activistas sociales de buscar alternativas en lo cotidiano, ms all de movilizarse contra la globalizacin neoliberal y sus artfices. De aqu, que justo despus de la emergencia del movimiento antiglobalizacin y antiguerra, a principios de los aos 2000, una parte significativa de las personas que participaron activamente en estos espacios impulsaran o entraran a formar parte de grupos de consumo agroecolgico, redes de intercambio, medios de comunicacin alternativos, etc.

Comer bien versus cambio poltico

De este modo, observamos dos sensibilidades que integran a menudo dichas experiencias. Una que apuesta, en trminos generales, por "comer bien", dando un mayor peso a cuestiones relacionadas con la salud y otra que, a pesar de tener en cuenta estos elementos, enfatiza ms el carcter transformador y poltico de estas iniciativas. He aqu el reto de los grupos y las cooperativas de consumo, reivindicar una alimentacin sana y saludable para todo el mundo. Lo que implica no perder de vista la perspectiva poltica de cambio.

Si queremos una agricultura sin pesticidas ni transgnicos es necesario empezar por exigir la prohibicin de los cultivos transgnicos en el Estado espaol, puerta de entrada, y paraso, de los Organismos Genticamente Modificados en toda Europa. Si queremos una agricultura de proximidad, que no contamine el medio ambiente, con alimentos que recorren miles de kilmetros de distancia (Amigos de la Tierra, 2012), es imprescindible una reforma agraria y un banco pblico de tierras, que en vez de especular con el territorio lo haga accesible a quienes quieren vivir de trabajar la tierra. En definitiva, o cambiamos radicalmente este sistema o "comer bien" se convertir en un privilegio slo accesible para quienes se lo puedan permitir.

Los grupos de consumo son slo un primer paso para avanzar hacia "otra agricultura y otra alimentacin", pero deben ir ms all y cuestionar el sistema poltico y econmico que sustenta el actual modelo agroalimentario. La comida, como la vivienda, la sanidad, la educacin..., no se vende, se defiende.

Referencias bibliogrficas

Amigos de la Tierra (2012) Alimentos kilomtricos en: http://issuu.com/amigos_de_la_tierra_esp/docs/informe_alimentoskm

Desmarais, A. (2007) La Va Campesina. La globalizacin y el poder del campesinado. Madrid. Editorial Popular.

GRAIN (2008) El negocio de matar de hambre en: http://www.grain.org/articles/?id=40

Vivas, E. (2010) Consumo agroecolgico, una opcin polticas en Viento Sur, n 108, pp. 54-63.

* Artculo publicado en la revista Ae Agricultura y Ganadera Ecolgica de la Sociedad Espaola de Agricultura Ecolgica, n11, primavera 2013.

+info: http://esthervivas.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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