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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2013

La condena al exdictador 80 aos de prisin por genocidio y crmenes de lesa humanidad marca un hito en la lucha contra la impunidad en Amrica Latina
El veredicto a Ros Montt apunta al presidente Otto Prez

Emma Gasc
Diagonal


La sala estaba abarrotada: unas 600 personas, segn retransmitan activistas y periodistas a travs de las redes sociales, esperaban el veredicto al exdictador Ros Montt por genocidio. A este general retirado se le acusaba de haber ordenado entre 1982 y 1983 la matanza de 1.771 mayas ixiles, una minscula parte de los ms de 100.000 muertos posibles durante el periodo, segn escriba la analista Susana Norman para Desinformemonos.org.

Tras horas de retraso, la jueza Jazmn Barrios lea por fin el veredicto, con la voz a ratos entrecortada, repasaba los peritajes y las conclusiones hasta llegar al fallo: Ros Montt era condenado a 50 aos de prisin por genocidio y 30 aos por delitos de lesa humanidad. Un clamor recorri la sala. Entre los espectadores, unas cien personas ixiles, las mujeres con huipiles (la blusa tradicional), los hombres con chaquetas rojas y sombreros de paja, se abrazaban, lloraban, rean. Euforia. Las autoridades indgenas alzaban sus varas de mando tradicionales en seal de victoria.

Mientras los fotgrafos se agolpaban sobre el militar retirado, la sala empez a cantar vivir la vida, no morirla, relataba la periodista Xeni Jardin [@xeni], que lleva meses cubriendo el proceso. Luego empezaron a corear Jazmn, Jazmn, Jazmn!. Agradecemos los aplausos, pero slo hemos hecho nuestro trabajo, contest Barrios. En el pasado, por no dejarse amedrentar por los militares, esta jueza sufri amenazas y atentados. Incluso llegaron a estallar varias granadas en el patio de su casa. Poco falt para que se exiliara. Pero no lo hizo.

La noche del fallo Ros Montt durmi en la crcel. Pase lo que pase, esto ya no nos lo pueden quitar, deca uno de los testigos. Esa noche hubo fuegos artificiales en la ciudad de Guatemala. El 10 de mayo de 2013 pasar a la historia como el da en el que el primer jefe de Estado latinoamericano fue hallado culpable de genocidio. En 2006, fue condenado por genocidio junto con otros militares Miguel Etchecolatz, responsable de todos los centros de exterminio de la provincia de Buenos Aires (Argentina), pero no era jefe de Estado. En 2009, el exdictador peruano de origen japons Alberto Fujimori fue condenado a 25 aos de prisin por violacin de los derechos humanos, pero no por genocidio.

Prxima estacin: Otto Prez Molina

Aunque el veredicto ledo por la jueza Barrios exculpa al exjefe de Inteligencia Militar Mauricio Rodrguez, s ordena al fiscal general investigar a todas las otras personas responsables de las matanzas. Este punto del fallo significa que ahora hay un mandato legal para iniciar la investigacin sobre la responsabilidad en las masacres del actual presidente Otto Prez Molina, que fue comandante de la zona con el sobrenombre de Tito Arias.

Claudia Samayoa es directora de la Unidad de Proteccin a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos - Guatemala y fue una de las principales impulsoras del proceso a Ros Montt. Segn explica a DIAGONAL, en este contexto de genocidio, Otto Prez Molina llev una actitud cuanto menos 'activa'. Tenemos las filmaciones en donde incluso el seor est con los masacrados, asesinados, a sus pies, y l explicando la importancia de lo hecho, dice Samayoa.

En una entrevista tras el veredicto, Prez Molina neg su participacin en las masacres, para luego decir que familias enteras apoyaban a la guerrilla. Segn la Comisin de Esclarecimiento Histrico (CEH), el combate entre Ejrcito y guerrilla slo produjo el 10% de las vctimas. El resto se enmarca en la categora de crmenes de lesa humanidad, en un conflicto que ha dejado 200.000 vctimas mortales, 40.000 desaparecidos y un milln y medio de desplazados internos y externos. Un conflicto de casi 40 aos en el que el 83% de las vctimas era maya y la responsabilidad directa del Ejrcito casi total (un 93% segn el CEH).

Las mujeres que rompieron el terror

La estrategia de terror que impuls el Estado era para que nuestro pueblo ya no hable. Se impuso una cuestin meditica, de que estos son malos y por lo tanto hay que eliminarlos, dice a DIAGONAL el histrico lder maya k'iche' Domingo Hernndez Ixcoy. Aunque oficialmente el conflicto armado se remonta a 1960, todo empez realmente en 1954 cuando EE UU orquest un golpe de Estado para impedir una reforma agraria que perjudicara a la United Fruit Company. A partir de entonces se sucedieron los gobiernos autoritarios, las desapariciones, las masacres y los ciclos de protestas peridicamente reprimidos con crueldad.

A mediados de los '80, las guerrillas se encontraban en un punto de reflujo, muchos lderes estaban en el exilio. Por temor a ser vctimas de tortura o de desaparicin forzada, nadie se atreva a protestar. O casi nadie. En esa poca empiezan a surgir varios grupos de mujeres, indgenas y ladinas [mestizas], urbanas y rurales, que denuncian las masacres, lideran movilizaciones y, segn dice Hernndez Ixcoy, rompen el terror en Guatemala. A travs de las organizaciones creadas GAM, FAMDEGUA, CONAVIGUA y otras le plantan cara a Inteligencia militar.

A muchas les cost la vida, pero el trabajo de estas organizaciones gana los espacios de libertad para la entrada de otros movimientos sociales, explica Claudia Samayoa, y resultara clave durante los acuerdos de paz de 1996. Estas organizaciones de vctimas, junto otras que nacieron para apoyarlas, lideraran los procesos de recuperacin de la memoria y los primeros juicios contra policas y militares por crmenes de Estado.

En 1993 el caso liderado por Helen Mack, hermana de la antroploga asesinada Myrna Mack, deriv en la primera condena contra militares involucrados en ejecuciones extrajudiciales. En 2001, un tribunal condena a dos militares por el asesinato poltico de monseor Juan Gerardi. Precisamente en ese tribunal estaba la jueza Barrios. Uno de los ltimos hitos de la lucha contra la impunidad fue la sentencia de 2011 por la matanza de la aldea Dos Erres, en la que el Ejrcito asesin y tortur con un sadismo desenfrenado a 201 personas. Cuatro militares fueron condenados a 6.060 aos de prisin, cada uno.

Las causas del genocidio perviven

Guatemala avanza dentro del respeto a los valores democrticos, declar Prez Molina tras el veredicto a Ros Montt. Unas semanas antes el exgeneral, hoy presidente, haba impuesto el estado de sitio en los departamentos de Jalapa y Santa Rosa, que se movilizaban para impedir un proyecto minero. Haba mandado 3.500 efectivos a la zona. El analista Andrs Cabanas denomina a esta frmula neoliberalismo militarista y expone: El modelo de acumulacin econmica y exclusin poltica no se sostiene sin violencia. El modelo de acumulacin no se sostiene exclusivamente con violencia.

"Que nos quedemos callados, deca Domingo Hernndez Ixcoy. Pero ya no es posible. Una joven indgena sostena una pancarta en una de las concentraciones durante el juicio: Prefiero no recibir fertilizante a negar el genocidio. Hoy, muchas de las organizaciones sociales guatemaltecas estn de acuerdo en que el tejido social destruido por el genocidio se est reparando a travs de la lucha por el territorio y los bienes naturales. Desde 2005 se han celebrado 74 consultas de buena fe en las comunidades para impedir el robo de tierras para monocultivos o la imposicin de megaproyectos, minera e hidroelctricas principalmente.

Las consultas ante el saqueo del territorio, motivo ltimo del genocidio de los '80 y de los abusos y asesinatos actuales, han motivado un cambio muy profundo, segn explica a DIAGONAL Rosalina Tuyuc, histrica lder maya kakchikquel. A travs de las consultas, se est superando el miedo, explica Samayoa. El 21 de diciembre de 2012, lejos de ser el fin del mundo, para las comunidades mayas era un cambio de era, el comienzo de otro ciclo. Con un veredicto como el ledo por la jueza Barrios, parece que el nuevo baktn empieza bien.

Fuente original: https://www.diagonalperiodico.net/global/veredicto-rios-montt-apunta-otto-perez.html




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