Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2013

Palestina y la izquierda

jacobinmag.com

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


La izquierda tiene una historia de tonalidades cuando se trata de Palestina. Al menos durante las dos primeras dcadas de la existencia de Israel, debido en parte al intento de exterminio de los judos europeos, en parte a los efectos distorsionadores de la poltica exterior sovitica y en parte por la simpata hacia un movimiento supuestamente socialista, casi toda la izquierda occidental vivi de ilusiones sobre el sionismo.

Ideolgicamente, el sionismo era un amplio y heterogneo movimiento nacionalista, con muchas corrientes que competan entre s, de derecha y de izquierda, cada una con diferentes grados de conciencia moral frente al mundo no judo. Pero a medida ha ido manifestando concretamente, el sionismo pretende la creacin de una soberana colonial en la Palestina histrica y todo lo que esto implica, la sustitucin calamitosa de una sociedad palestina compleja de vibrantes comunidades urbanas y agrcolas, profundamente arraigadas en el mundo rabe circundante, por un Estado-nacin europeo.

La construccin de un Estado europeo fuera de Europa signific la destruccin, la expulsin o la asimilacin de los pueblos indgenas, lo que el historiador Patrick Wolfe ha llamado la "lgica de la eliminacin. Esa lgica entonces se racionaliz como una reparacin de los horrores infligidos a los judos europeos entendiendo que se ejerci contra los palestinos, que no fueron responsables de esos horrores.

Por eso el matrimonio forzado entre el sionismo y la izquierda ha sido tan problemtico. El sionismo socialista, an en teora, era el socialismo para los sionistas. En ltima instancia, significaba socialismo para nadie: Israel es hoy la segunda economa ms desigual en el mundo desarrollado.

Mientras tanto, otras interpretaciones dentro de la comunidad pro palestina tambin confundieron el tema. Lo que es esencialmente una lucha clsica por la liberacin nacional ha sido oscurecida por la tendencia a exceptuar la ndole de los crmenes israeles, distrados por una fijacin estril en el derecho internacional y perdidos en un idealismo analtico irremediablemente abstracto. Un corolario de estos equivocados anlisis han sido los llamados grupos de apoyo a Israel, que sostienen que si no fuera por un puado de instituciones que cabildean a favor de Israel, Estados Unidos no podra apoyar la ocupacin o continuar su "relacin especial" con Israel.

Esta seccin especial de Jacobin se ocupa de estos temas. Aqu se exponen los anlisis materialista de las relaciones entre Israel y Estados Unidos, y el papel del lobby de Israel. Se delimita las bases sociales contemporneas de la solucin de dos Estados y la Autoridad Palestina. Se analiza el untuoso de los capitalistas palestinos en Cisjordania y el movimiento de solidaridad en s.

Por qu ahora? Porque casi sin que nadie se diera cuenta, el movimiento de solidaridad con los derechos palestinos, con todo su solipsismo y sus debilidades ultraizquierdistas, sus peleas y la atraccin magntica para excntricos, oportunistas y, s, los ocasionales antisemitas ha crecido hasta convertirse en uno de losms importantes, inspiradores y de rpido crecimiento de los movimientos sociales del pas.

Palestina ya no es una palabra sucia en los mbitos universitarios. La ltima Conferencia Nacional de Estudiantes por la Justicia en Palestina atrajo a ms de 300 delegados de ms de 140 colegios y universidades de todo el pas, que convergieron en Ann Arbor para discutir la formacin del Estado capitalista en Israel, la solidaridad entre los presos, el colonialismo, la persistencia de la ocupacin, los derechos de los refugiados y notablemente, con un mnimo de rencor y sectarismo, el conflicto sirio.

Gran parte de la energa que en el pasado habra encontrado su hogar en los movimientos estudiantiles contra la guerra ha migrado a la causa de Palestina. Eso no est exento de problemas: despus de todo, los nios son asesinados a tiros por helicpteros de combate en Afganistn, tan cierto como que los matan a tiros los francotiradores en la Franja de Gaza. Pero el inters de los estudiantes en este viejo y sangriento conflicto colonial es algo que la izquierda debe tomar en cuenta, porque la izquierda no es slo una idea, sino que es tambin las masas en movimiento y en cualquier lugar que ocurre -exceptuando para los movimientos ecologistas- son personas jvenes en movimiento con una mezcla de mpetu revolucionario y militancia disciplinada talcomo lo son en el caso de Palestina.

Pero la accin radical ha llegado antes que la comprensin radical. En parte, eso se debe a que los jvenes se han involucrado en el preciso momento en que la cuestin de Palestina est en un flujo poltico e ideolgico sin precedentes. Algunos activistas ignoran que, por ejemplo, el apoyo a una solucin de dos Estados no siempre fue la coartada vaca que ahora se percibe. Era la posicin pragmtica de la clase capitalista palestina y sus dirigentes, junto con una gran parte del pueblo palestino y muchos comunistas. De esa manera, esa propuesta se convirti en la posicin por defecto del movimiento de solidaridad de los Estados Unidos en los das superados de Oslo y luego la brutal destruccin de la Segunda Intifada, aun cuando retrocedi ms all del horizonte de lo posible. El nmero de colonos aument hasta superar los 400.000, cada colono se convirti en una "realidad sobre el terreno", en el argot de los planificadores israeles; lo que haca que fuera cada vez ms difcil para los palestinos conseguir la soberana de la Ribera Occidental, Gaza y Jerusaln Este.

En aquellos das, simplemente decir la verdad implicaba una ventaja radical. Denunciar los crmenes de guerra israeles y llamar inequvocamente a acabarcon la ocupacin era exponerse a amenazas de muerte. Tanto ms cuando figuras como Noam Chomsky y Norman Finkelstein, que defendieron a Palestina en la esfera pblica estadounidense, y tambin podemos remontarnos en las ideas para resolver el conflicto a la antigua posicin del Matzpen de la dcada de 1960 y 1970, una revolucin regional, la evaporacin de las fronteras del Estado y el socialismo en el Medio Oriente.

Pero los tiempos cambiaron en algn momento entre el brutal asalto israel al Lbano en el verano de 2006, el asedio de la Franja de Gaza de 2007 a 2010, y la masacre masacre Plomo Fundido de 2008-2009 en la que uno de los ejrcitos ms poderosos del mundo se desesper por destruir la capacidad de resistencia de un pueblo, arras con una pequea franja de tierra llena de campos de refugiados con nios delante de las pantallas de televisin.

En Europa constantemente, por delante de la izquierda estadounidense con capacidad de movilizacin, cientos de miles de personas salieron a las calles en protesta. La reaccin de EE.UU. fue ms moderada, pero incluso en este caso la onda expansiva de las bombas israeles rompi la hegemona sionista en la psique estadounidense. Mirar la cada de fsforo blanco sobre los nios har eso.

Y as, el nivel de la lucha en el trabajo de solidaridad tuvo saltos enormes, pero no sin problemas y malentendidos. Los estudios que presentamos en esta seccin tienen por objeto aclarar algunas cuestiones fundamentales con las que se enfrenta el movimiento.

Como Mezna Qato y Kareem Rabie, junto con Sobhi Samour y Omar Jabary Salamanca, han sealado, "la produccin acadmica refleja con precisin la dinmica de la incoherente poltica palestina contempornea. De hecho, se inspira en ellos. El resultado es que una campaa basada en los derechos ha dado cabida fundamentalmente a un discurso a menudo demasiado liberal. Como Qato y Rabie discuten en esta seccin, ese liberalismo se manifiesta en todas partes: centralizar al Estado de EE.UU. como punto de apoyo clave para todos los activistas estadounidenses, palestinos u otros, un internacionalismo paraltico, repitiendo las mismas consignas viejas, pero sin los enlaces con las comunidades en lucha en Palestina y el mundo rabe, que les dio sentido, y un foco puesto en las personas en lugar de la organizacin colectiva, y a su vez una menor atencin a la prctica poltica sustantiva y autocrtica.

Con un lente diferente, Chris Toensing repasa el nuevo libro de Rashid Khalidi sobre el proceso de paz y lo utiliza como una ocasin para analizar la base de este giro liberal y centrista grupo de opinin, que tanto enmascara la estructura estadounidense que apoya al colonialismo israel y que tambin desplaza la lucha de un campo Norte-Sur global a uno entre diversas variedades del imperialismo estadounidense algunas ms agresivas que otras.

Por ltimo, Adam Hanieh ofrece un anlisis de clases de la vuelta al "proceso de paz". Hanieh explica exactamente quin compone el bloque del proceso de paz en Ramallah y cmo esa elite palestina ha concedido un gran inters no a la libertad, sino a discusiones interminables acerca de la libertad. Lo que este autor demuestra es que esta lite en efecto domin la discusin de la cuestin "nacional" y que esta dominacin ha estado atada a una desviacin de la cuestin de clases interna entre los palestinos. El resultado es la divisin de las luchas y el debilitamiento y la opresin de los palestinos en los planos tanto de clase como de nacin. Argumenta que esto se debe invertir y llevarlo a una perspectiva regional, centrada en la libertad para todos los pueblos rabes no slo de los dictadores que los oprimen, sino tambin de los grilletes econmicos que esos dictadores imprimen en un papel fundamental en la produccin.

Por ltimo, nuestra propia perspectiva. Tomando nuestro ejemplo del movimiento de Boicot Desinversines y Sanciones, creemos que la demanda fundamental que gua nuestra accin debe ser que judos y rabes vivan de igual a igual, a pesar de que sabemos que ese objetivo de ninguna manera es fcil de alcanzar. Por eso apoyamos la autodeterminacin palestina y la descolonizacin sin reservas, y creemos que el trabajo del movimiento es apoyar esos objetivos y no imponer sus propias normas en el medio por el cual los palestinos se liberen. Por lo tanto, mucho ms importante que los esfuerzos sin sentido para dibujar lneas rojas sobre "un Estado" o "dos Estados" - ambas quimeras ahora vacas, tan lejos hasta el momento de la realizacin sustantiva que hace que todo el debate sea irreal, es reconocer que la condicin previa para el progresivo cambio social es la autodeterminacin.

Al mismo tiempo entendemos que los judos de Israel -en especial los del norte defrica y Oriente Medio- tambin pueden ser una clase oprimida en la Palestina histrica. Los ignoramos a nuestro propio riesgo, ya que cualquier cambio que no pasa tambin a travs del prisma de las mentes de la clase obrera juda sera una revolucin desde arriba: la descolonizacin impuesta, que juntocon la continuacin de la estratificacin econmica seguira siendo polticamente frgil y caldo de ms injusticia. Pero esto se vuelve muy complicado en el Israel de hoy, donde slo un pequeo fragmento de la poblacin juda apoya acabar con la ocupacin. Muchos prefieren negar este hecho triste, o simplemente encogerse de hombros y decir que Israel no tiene ningn apoyo para la paz, como si esto resolviera la cuestin de cmo se detendra exactamente la colonizacin de Palestina.

Esto no nos deja en un lugar muy claro. La fuerza poltica que puede forjar una estrategia de liberacin nacional clara no existe, y son los palestinos y solo los palestinos quienes pueden forjar esa fuerza. En lugar de emitir manifiestos intiles e inadecuados de cmo debe avanzar ese proyecto, nuestra piedra de toque debe ser la solidaridad evidente con la lucha palestina.

Pero no como un fetiche idiosincrsico divorciado de la poltica ms amplia de la izquierda. Ms bien debemos devolverla a lo que siempre ha sido: un centro de coordinacin de la lucha antiimperialista, donde los campesinos y habitantes de barrios marginales estn librando una lucha desesperada contra los tanques y F-16, y en los que su mejor arma por el momento puede ser la huelga de hambre hasta la muerte con la esperanza de fracturar el apoyo ideolgico del militarismo israel.

La cuestin de Palestina es una cuestin de justicia. Por eso no dudamos en tomar partido.

Fuente: http://jacobinmag.com/2013/04/palestine-and-the-left/

rCR



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