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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2013

Cubanos de alquiler

Ren Vzquez Daz
Rebelin


Desde 1960, los millones repartidos anualmente por Estados Unidos para reconquistar Cuba han creado ms personajes de ficcin que todos nuestros novelistas.

Todo empez con la consigna de la CIA de que los atentados, los asesinatos, las invasiones, la guerra bacteriolgica, las campaas de difamacin y todo tipo de terrorismo contra Cuba deban ser plausibly deniable : cometer salvajadas hacindose los bobos, mediante cubanos alquilados a los que haba que consagrar como hroes reales.

Unos das antes de la invasin de Playa Girn, la revista Times lanz (con foto de portada) al honorable profesor Mir Cardona como "lder de los rebeldes". Times public tambin una arenga de oficina que, ella sola, era suficiente para que los carboneros en harapos de la Cinaga de Zapata, esclavizados en el fango hasta que la Revolucin los dignific, recibieran a tiros al lder de Times: " A las armas, cubanos, que es preciso vencer para no morir asfixiados en la esclavitud!", exhortaba el profesor Cardona.

Los expedicionarios de alquiler, muchos de los cuales moriran matando milicianos, ni siquiera haban visto a aquel glorioso lder de ida y vuelta ni a su gabinete de postalita, cuyo valor histrico consista en solicitar a tiempo la intervencin arrasadora del ejrcito norteamericano. Veinte meses despus de la derrota de Girn, los compaeros en armas de Cardona (que desertaron sin honor de la Jefatura de la invasin cuando sus subordinados an combatan en Girn y San Blas) entregaron solemnemente al presidente Kennedy (su jefe mximo) la bandera de la Brigada 2506 en un patritico acto de masas en Miami. Emocionado, Kennedy prometi que aquella gloriosa insignia, que haba ondeado sobre el zafarrancho y la sangre de Playa Girn, sera devuelta a los cubanos "en una Habana libre".

Esas palabras retumbaron en el mundo entero, pero aquel trapo no era ms que otra imagen viviente de la fabricacin de smbolos fulleros en la historia de la reconquista de Cuba, ya que jams onde en ningn combate sino que est histricamente comprobado que fue confeccionada, a la carrera, en una casa de la sagesera poco antes del magno acto.

Las palabras vinculantes de Robert Kennedy 1 consolidaron desde entonces el uso de los smbolos esperpnticos cuando afirm que la reconquista de Cuba (el eufemismo de la poca era the Cuban problem ) constitua "la mxima prioridad de los EE UU --todo lo dems es secundario-- y en ello no ahorraremos ni tiempo, ni dinero ni esfuerzos ni mano de obra".

Esa prodigalidad vaci de dignidad no slo a la contrarrevolucin pura y dura, la de las bombas y las infiltraciones armadas, sino tambin a los prceres de la oposicin en su condicin de mano de obra alquilada. Contra toda lgica, esa vieja estrategia generadora de impostores no ha cambiado. Desde enero de 2001 a noviembre de 2012, slo la Oficina de Transmisiones para Cuba ( Offic e of Cuba Broadc a sting ) reparti 6,781,861.30 de dlares entre artistas, escritores y periodistas para que aborden los asuntos cubanos de manera que contribuya a alcanzar los objetivos de la poltica exterior norteamericana.

El periodista Tracey Eaton 2 exigi que la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) mostrara las cuentas del dinero destinado a los cubanos de alquiler en los ltimos aos. La USAID respondi tachando muchos nombres de personajes financiados ( Plausibly deniables ). Pero aun as, las cifras que mantienen vivos a esos entes de ficcin poltica es impresionante: desde 2007, EE UU ha destinado 94 millones de dlares para convencer al mundo de la necesidad de derrocar al gobierno de Cuba.

Al que quiera hacerse una idea de la magnitud de ese dineral, le basta con visitar la pgina web de la NED, National Endowment for Democracy 3 : slo en 2011, un milln quinientos ochenta y nueve mil novecientos quince dlares fueron repartidos entre organizaciones fantasmas e individuos igualmente espectrales, que luchan por la reconquista norteamericana de Cuba a espaldas de los propios cubanos. Eso sin contar los libelos que machacan la misma noticia, maltratando la inteligencia con textos de un nivel muy bajo. Los que escriben en publicaciones como Diario de Cuba , Encuentro en la Red y Cuba Net ejercen, en su calidad de becados de una potencia extranjera, una independencia de pacotilla. Si los subsidios de Estados Unidos desaparecen, se esfuman ellos. Por lo tanto dicen lo que los financiadores necesitan or.

M uchos diplomticos europeos, obligados por sus gobiernos a amamantar a toda una clientela de disidentes alquilados, se preguntan: cmo es posible que unas cantidades tan desorbitadas, extradas del bolsillo del contribuyente estadounidense (y ahora tambin de los bolsillos de un contribuyente europeo cada vez ms depauperado) no consigan ms que fabricar tahres de los derechos humanos y escribidores ajenos a los verdaderos problemas del pas? De verdad se lograr el ansiado cambio de rgimen en Cuba mendigando financiacin poltica en las embajadas, coordinando las acciones con la Sina (Seccin de Intereses de Estados Unidos en La Habana) e inflndolo todo en Radio y TV Mart, esos engendros de Ronald Reagan que son propiedad de un gobierno extranjero?

El caso de Yoani Snchez se inscribe en esta larga tradicin rutinaria de fabricacin de ficciones anticastristas. Cuando Snchez empez con su blog, era un placer leer a una joven que odiaba ferozmente a la Revolucin y que lo describa todo como quien ve la realidad a travs de un tubo. Pero lo haca con una prosa limpia que me encantaba. Ella menta por omisin pero an no por encargo. Hoy en da Snchez ha sido tristemente obligada a ponerse en la fila de los demcratas criollos de mentirita. Inflada de premios y agasajos, ha dejado de ser periodista para convertirse en una seora adinerada que miente por omisin y por encargo. Como una politiquera ms, Snchez acomoda su discurso a las exigencias de mano de obra de la que hablaba Robert Kennedy.

Snchez no puede analizar la brutalidad del bloqueo. No puede hablar del centro de torturas de Guantnamo. No puede hablar del terrorismo contra Cuba ni analizar el por qu real del tozudo apoyo a la Revolucin que existe en lo ms hondo de la Nacin. Mientras ella misma y la gente a su alrededor se benefician con los cambios estructurales que el Gobierno est implementando, Snchez est obligada a negarlos con una actitud patticamente parecida a la de los perritos que ladran por principio.

Y quien sabe si ya alguien en la Casa Blanca le tiene reservado el honor histrico de recibir la gloriosa bandera falsa de la Brigada de Asalto 2506, tal y como lo prometi Kennedy, en "una Habana libre". Es decir cuando Cuba pase al fin por el aro "y vuelva a la normalidad".

1 Politics of illusion. The Bay of Pig Invasion Reexamined, Lynne Rienner Publishers ,1998

2 http://cubamoneyproject.org/

3 http://www.ned.org/where-we-work/latin-america-and-caribbean/cuba

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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