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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2013

"Biohackers" y su Ley Sinde
Pensamiento y accin

Jess Blanco Leblic
El Navegante


Hace unas semanas los medios internacionales se hicieron eco de una noticia que puede cambiar el panorama mundial respecto a los derechos de los titulares de patentes biotecnolgicas. Las consecuencias en Espaa, tras la tendencia prohibicionista del Gobierno y ante el miedo y la presin por evitar ser incluidos en la temida lista 301, podran traer una 'ley tipo Sinde' que, de nuevo, esconda una verdad: la de proteger la privatizacin de lo que es de todos, ayudando a concentrar las posibilidades de innovacin en las gigantes multinacionales la investigacin y, de paso, dificulte el intercambio de informacin.

La noticia bsicamente se centra en el pleito que enfrenta a los modernos David y Goliat, un granjero estadounidense de 75 aos y una multinacional propietaria del mayor porcentaje de patentes de transgnicos. Al fallo que resuelva el procedimiento estn muy atentas las grandes compaas creadoras de 'software' como Apple y Microsoft (En Estados Unidos, al contrario que en Europa, s estn permitidas las patentes de 'software'). Las dos multinacionales, tras aos de batallas de patentes entre ellas, han conseguido copar el mercado de patentes de 'software' y se unen en la lucha contra un enemigo comn. As, manifiestan, desde su privilegiado 'club', la BSA (Business Software Alliance), que en caso de una resolucin no favorable al titular de la patente se facilitar la 'piratera' a gran escala puesto que tanto la programacin informtica como la gentica incluida en las semillas pueden reproducirse fcilmente.

Espaa es el nico pas de la UE en el que el cultivo y explotacin de alimentos transgnicos est permitido a gran escala. El 80% de los cultivos transgnicos de Europa estn en nuestro pas. Sin embargo, pases como Francia o Italia han decidido mantenerse al margen, al no tener constancia de que el consumo de los transgnicos a largo plazo no sea perjudicial. Esta permisividad a la explotacin de transgnicos junto con la crisis que nos asola y el jaleado movimiento emprendedor, hace que cada vez sean ms los urbanitas que abandonan la ciudad y se trasladan al campo donde experimentan con vegetales en busca de obtener la planta ms resistente y el fruto disponible todo el ao. Una suerte de Steve Wozniacks 3.0 que en vez de garajes se alojan en granjas y en vez de trastear con 'software' lo hacen con ADN. Dichos bioemprendedores combinan sus conocimientos de biologa con la tica 'hacker' en la que han crecido, una mezcla que aterra a las multinacionales que quieren que la ley permita que se patenten "hechos de la naturaleza" y obtener el monopolio sobre la observacin de una determinada secuencia de ADN.

La mencionada noticia pas casi desapercibida, pero nos debemos sentir obligados a pensar sobre ella y en consecuencia actuar ante lo que se pueda venir. La multinacional Monsanto es un gigante de puertas giratorias que intercambian altos cargos ejecutivos con gobernantes. De hecho ha conseguido formar 'lobbies' para los dos partidos de Estados Unidos, provocando que, al igual que se dio en las elecciones pasadas, ganase quien ganase, Monsanto tendra representante.

Estos 'lobbies' o grupos de presin se han propagado por el mundo como las semillas transgnicas de Monsanto. En 2010 podamos conocer a travs de uno de los cables de Wikileaks la alianza entre EEUU y el Gobierno Espaol para defender los organismos genticamente modificados. Incluso, la embajada americana lleg a mediar a favor del gigante Monsanto en contra de las posiciones de la Comisin Europea.

Por su parte, el Congreso de EEUU aprob una enmienda al proyecto de Ley agrcola por el que se le quit a los tribunales federales la potestad para "detener la venta y siembra de cultivos genticamente modificados", dicho proyecto de Ley, tambin conocido como 'Monsanto Protection Act', fue impulsado por el senador republicano Roy Blunt quien, segn el diario New York Daily News, colabor con Monsanto en la redaccin de la iniciativa.

Con la aprobacin de la 'Monsanto Protection Act', las empresas de biotecnologa no tendrn que obtener la aprobacin de un juez federal para poner a prueba cultivos y equipos de laboratorio de fabricacin, e incluso, la venta de esos cultivos. Es decir, ms carta blanca para las multinacionales biotecnolgicas, lo que ha provocado que numerosas asociaciones y organizaciones acten recogiendo firmas contra la mencionada clusula y en defensa de los consumidores y el medio ambiente.

La historia del granjero de Indiana acusado por la multinacional de infringir sus derechos de propiedad intelectual por reutilizar sin su permiso las semillas de un ao para otro nos plantea la incgnita de si es factible que lo mismo suceda en Espaa; si, como ocurre en el caso de las paginas web, una comisin puede venir a nuestro huerto y cerrarlo por infringir presuntamente los derechos de propiedad intelectual de un tercero.

Pues bien, no es que pueda suceder, sino que de hecho ya est ocurriendo, y adems son ms que frecuentes los casos de agricultores a los que se les imputa por "copiar sin autorizacin", por ejemplo, una variedad de arndanos protegida con licencia o por recolectar mandarinas "sin papeles".

Respecto al asunto, la Ley 10/2002, de 29 de abril incorpora al Derecho espaol la Directiva 98/44/CE, relativa a la proteccin jurdica de las invenciones biotecnolgicas, y mantiene el "privilegio del agricultor" (art. 11.1 de la Directiva) que le permite utilizar el producto de su cosecha para reproduccin o multiplicacin a efectos de explotacin agrcola, aunque matizado por el articulo 14 del Reglamento CE 2100/94 relativo a la proteccin comunitaria de las obtenciones vegetales, que admite el pago de un canon al mejorador.

A su vez, dice la actual Ley de Patentes -de momento- en su articulo 52 que los derechos contenidos por la patente no se extienden ni a los actos realizados en su mbito privado y con fines no comerciales ni a los actos realizados con fines experimentales que se refieran al objeto de la invencin patentada.

Por el contrario, una nueva ley de quien fcilmente cede a las presiones de las multinacionales -endurecedora y restrictiva al estilo Ley Lassalle que limita al mnimo la copia privada-, podra eliminar la posibilidad de que, incluso para uso privado o experimental, alguien pueda utilizar las semillas genticamente modificadas, obtenidas de su cosecha, sin necesidad del permiso del titular de la patente. De esta manera, podra criminalizarse a los investigadores que abogan por el acceso libre a material gentico y tratan de conseguir un bajo costo en sus resultados para no depender de transnacionales monopolistas.

Para controlar a estos "biohackers" las multinacionales cuentan con su propia SGAE, la denominada GESLIVE, la cual lleva a cabo ms de mil inspecciones al ao y acumula en la actualidad docenas de procedimientos judiciales abiertos, habindose dictado mltiples sentencias condenatorias contra agricultores por delitos contra la propiedad industrial. A diferencia de Estados Unidos, donde las compaas de transgnicos cuentan con su Polica gentica privada, en Espaa la encargada de llevar a cabo dicha tarea es la polica pblica, el SEPRONA, la que se encarga de perseguir y denunciar a aquellos que reproducen semillas sin autorizacin.

La diferencia entre las patentes comunes y las genticas, aparte del componente tico y moral que lleva a preguntarnos si se puede tener derecho a patentar la vida y sus diferentes formas de expresin, es el aspecto del decimonnico sistema de patentes, que fue creado para proteger derechos como los derivados de la invencin de un motor biodiesel. A diferencia del caso del motor biodiesel, donde un granjero no se levanta por la maana y se encuentra que su tractor tiene un motor que antes no tenia, en el caso de las semillas, los granjeros s se pueden encontrar con que el viento ha arrastrado desde ms de 500 metros una semilla transgnica que ha contaminado su cultivo sin poder diferenciar entre el cultivo transgnico protegido y el no transgnico.

Mientras tanto, el agricultor que compra semillas modificadas genticamente se ve obligado a pasar por caja ao tras ao y ao, sin poder decir nada al encontrarse que en los contratos de venta de semillas existen clusulas como las que permiten el acceso a sus campos a la polica gentica, o la que obliga a no demandar a la compaa vendedora, la que impone no contar nada a otros agricultores. Por otro lado, habr 'bioemprendedores' quienes, ante las tendencias privatizadoras del Gobierno en Sanidad, Educacin, etctera, y los ltimos acontecimientos acaecidos en los huertos espaoles, tienen razonas suficientes para temer una nueva 'Ley Sinde' persecutoria que concentre en unos pocos la posibilidad de investigacin y que restrinja aquellas prcticas presentes desde que existe la agricultura, como son mejorar, guardar, multiplicar e intercambiar las semillas libremente a partir de la cosecha anterior. Prcticas que son un derecho fundamental de todos los agricultores como ha defendido el Tratado de Recursos Fitogenticos de la FAO.

Pensemos, pensemos y pensemos sobre esto como ya lo hacen agricultores y 'biohackers' y en consecuencia actuemos.

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'El pensamiento es la semilla de la accin'. (Ralph Waldo Emerson)

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(*) Jess Blanco Leblic es abogado. Colabora actualmente con Bufet Almeida.


Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/11/navegante/1368261687.html


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