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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2013

Entrevista a Subhi al Tufaili, ex secretario general de Hizbul
Irn est sacrificando a Hizbul y, si pudiera, sacrificara a Siria

Mnica G. Prieto
Cuarto Poder


La implicacin militar de las huestes de Hizbul en el conflicto sirio no agrada a toda la comunidad chi libanesa. Ms de dos dcadas despus del final del conflicto civil libans, que cost 150.000 vidas y la destruccin del pas del Cedro, son cada vez ms los chies que se sienten arrastrados por el Partido de Dios a un nuevo conflicto interno que va en contra de sus intereses y que implica nueva destruccin ahora que la reconstruccin de los destrozos ocasionados por Israel en la guerra de 2008 haban sido finalmente consumada.

La llegada de cadveres de guerrilleros de Hizbul cados en Siria es cada vez ms numerosa, y su lder, Hassan Nasrallah, ya no esconde la presencia de su movimiento en territorio sirio oficialmente, a ttulo individual- ni tampoco su disposicin a entrar abiertamente en defensa del rgimen de Bashar Assad. Pero eso suscita una pregunta entre la comunidad chi. Qu tiene que ver la defensa de la dictadura siria con la liberacin de los territorios ocupados por Israel, el motivo que justifica que el partido chi siga disponiendo de uno de los arsenales ms importantes de Oriente Prximo?

Esta no es nuestra guerra. Por qu tenemos que meternos, qu vamos a ganar en Siria? Slo podemos perder si ayudamos a cualquier bando en conflicto, confesaba un residente de Baalbek entre susurros, en un signo de la frustracin que se comienza a imponer en parte de la comunidad chi, pero tambin del miedo a disentir en pblico contra el partido-milicia que, en las ltimas tres dcadas, ha creado fuertes estructuras sociales, econmicas y culturales en las regiones libanesas bajo su control, garantizando as su popularidad en votos y la lealtad de la poblacin. Un intento de organizar una suerte de oposicin chi a la formacin de Hassan Nasrallah termin en absoluto fracaso cuando la reunin entre los promotores, entre quienes figuraban lderes chies como el fundador y ex secretario general de Hizbul, Subhi al Tufaili, el ex mufti de Tiro Ali al Amine, el ex diputado Salah Harakeh o considerado por los medios prximos al Partido de Dios como una marioneta chi al servicio de Estados Unidos- o Riad al Asaad, que lleg a concurrir en las elecciones de 2005 contra Hizbul, nunca se celebr.

En su amplia residencia en la aldea de Ain al Burday, una plcida villa prxima a Baalbek (en el valle de la Bekaa) situada a slo ocho kilmetros de la frontera con Siria, Subhi al Tufaili recibe a cuartopoder.es para repasar el actual momento de Hizbul, la organizacin de la que fue uno de los fundadores, portavoz y primer secretario general entre 1989 y 1991. Alumno del ayatol iran Ruhollah Jomeini durante sus aos de estudios religiosos en Nayaf (Irak), Tufaili carece de influencia en la poltica libanesa sus seguidores se cuentan apenas por docenas, pero protegen el domicilio fortificado del sayyed con sus armas- pero puede considerarse un privilegiado conocedor de la poltica interna chi regional, ya que durante sus aos de influencia en el Partido de Dios visitaba con frecuencia Tehern y Damasco, los dos principales aliados de la resistencia libanesa.

Tufaili fue expulsado de Hizbul en 1998 lanzar la llamada revolucin de los hambrientos, un movimiento que termin tomando las armas y enfrentndose con el Ejrcito libans en unos combates que dejaron vctimas mortales y la escasa popularidad del lder chi por los suelos. Desde entonces, slo se prodiga en los medios de comunicacin para criticar a sus antiguos socios, especialmente desde que su antigua formacin se implicara en la guerra civil siria.

Sentado junto a una chimenea ardiendo, Tufaili comienza el encuentro quitando hierro a la citada iniciativa para debilitar polticamente a Hizbul. Hay grupos que lo estn intentando, pero no tienen apoyo, posibilidades ni tampoco aceptacin social. Yo no trabajara en esta tercera va por ser confesional, no acepto hacer ese tipo de diferencias entre sunes, chies y cristianos, afirma con parsimonia. Hay que acabar con los lemas sectarios y optar por lemas nacionales.

El clrigo s considera que Hizbul est perdiendo el apoyo social en su aventura siria. Hay que diferenciar dos cosas: el miedo y la confianza. Durante mucho tiempo, mucha gente entreg su confianza al proyecto de Hizbul por miedo a que, en caso contrario, ser devorados por las otras sectas. Desde que Hizbul entr en Siria, hay gente que no entiende su implicacin. Incluso dentro del partido, hay gente que confiaba antes en ellos y que ahora lo critica porque sabe que esa implicacin puede incendiar a toda la regin y crear una guerra sectaria sin precedentes, asegura. Gente que antes viva en paz en Hermel ahora ve cmo le puede caer un proyectil procedente de Siria. Hay consciencia de que es Hizbul quien ha entrado sin que nadie se lo pidiera, de que son ellos quienes lo estn haciendo mal. Y los nicos que se benefician de los combates entre musulmanes son Israel y EEUU.

Aqu, en esta regin, ha habido decenas de miembros de Hizbul que han regresado muertos de Siria, detalla el clrigo. No hay voluntarios ni simpatizantes, son mercenarios a sueldo. Dado que luchan por cosas en las que no creen slo se les puede considerar mercenarios. Algunos son miembros del partido y otros contratados por Hizbul, pero siempre es Hizbul quien paga.

Segn Tufaili, ya son al menos 138 los combatientes chies libaneses que han regresado cadver de la guerra siria. En declaraciones a LOrient Le Jour, el religioso afirmaba que Irn siempre ha incitado a los chies a tomar parte de guerras ilgicas e ilegtimas. Segn mis informaciones, existe un rechazo generalizado en el seno de Hizbul en lo que respecta a los acontecimientos actuales, salvo que la orden ha sido dada por Irn para que intervenga en Siria. Entonces, es Irn quien enva a los combatientes chies a ayudar a Bashar al Assad? Segn explic a Cuarto Poder Tufaili, no se trata de que Damasco haya pedido ayuda a Nasrallah. La decisin no es siria sino iran. Lo que pasa en Siria lo decide Irn. Irn est sacrificando a Hizbul, y si pudiera sacrificara a Siria.

A pocos se les escapa que la involucracin del Partido de Dios chi en Siria mina el abrumador apoyo musulmn que la organizacin disfrutaba cuando limitaba el uso de su arsenal a la defensa del Lbano contra Israel o lo pona al servicio de la causa palestina. El papel de resistencia de Hizbul contra Israel tiene mucho peso, y eso siempre estar ah, pero desde el asesinato de Hariri y la entrada [militar] en Beirut, los comportamientos sectarios de Hizbul y finalmente la entrada en Siria han acabado con su imagen. Ahora tienen una fama sucia y eso no se puede negar. Todo se puede salvar y restaurar, pero no volveran a la imagen inicial. Una operacin esttica puede mejorar el rostro pero no devuelve la juventud.

Segn Tufaili, los intereses de Irn han llevado a Hizbul a alejarse de su lucha contra Israel, pese a que las incursiones israeles sobre territorio libans siguen siendo frecuentes. Todo el que realmente piensa en enfrentarse a Israel no pensara en meterse en una guerra en Siria. Podra ayudar al rgimen polticamente, pero no militarmente. Hizbul se est quedando sin fondos y personal por esta guerra. Si en Siria mueren miles de personas, Hizbul puede terminar quedndose sin personal y en una posicin dbil no slo ante Israel, sino ante potencias ms dbiles que Israel.

Tufaili coincide con todos los observadores que temen que la entrada de Hizbul en el conflicto sirio lleve a una explosin de violencia sectaria en el Lbano. La postura de Hizbul puede llevar al pas a la guerra civil. Todo depende de la capacidad militar de la oposicin siria. Si llega un momento en que sta se siente lo suficientemente fuerte para abrir un frente en Lbano y enfrentarse a Hizbul, ese da comenzar la guerra civil, sostiene.

A juicio del ex secretario general de Hizbul, tanto Irn como las potencias sunes estn jugando a fomentar el sectarismo para infundir el miedo entre sus poblaciones y lograr cohesionar el apoyo social en torno a sus regmenes, denostados polticamente. Una tarea en la que ya se emple Estados Unidos a su paso por Irak. Conoc bien Irak, y nunca vi sectarismo ni siquiera con Sadam Husein. Cuando llegaron los estadounidenses, hicieron aflorar las diferencias sectarias y tnicas. A Arabia Saud le interesa que su poblacin crea que viene el enemigo chi, porque eso cohesiona a la poblacin en torno a su propio rgimen. Le interesa encender fuegos en toda la regin. En el caso de Irn, si Irak fuera una potencia unida estara en contra de Tehern, pero mientras perdure la divisin entre las sectas iraques, Irn puede aferrarse a los chies para mantener el pas bajo control. Le interesa un destrozo sectario en Irak para mantener su control sobre el pas.

Al clrigo chi le indigna la teora conspirativa que asegura que la revolucin siria fue promovida por intereses occidentales para acabar con el rgimen anti-imperialista de Bashar Assad. No hay regmenes anti-imperialistas, ni que busquen la liberacin de Palestina. De hecho, todos los que se califican de tales han trabajado para que se mantenga ocupada Palestina y para que se detenga la vida poltica en los pases rabes. Siria entr en el Lbano con el acuerdo de Estados Unidos e Israel para acabar con la presencia militar palestina. Dnde est el anti-imperialismo?, se interroga.

Fuente original: http://www.cuartopoder.es/elfarodeoriente/subhi-al-tufaili-iran-esta-sacrificando-a-hizbula-y-si-pudiera-sacrificaria-a-siria/4443



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