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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2013

Escrache a Rajoy

Jordi Oriola Folch
Rebelin


El 10 de mayo, Mariano Rajoy asista al Saln del Automvil de Barcelona y la PAH le obsequi con el ltimo escrache de la campaa de la ILP. Cuando Rajoy entr, unos 200 activistas le abuchearon desde las vallas. Los periodistas giraron las cmaras hacia la PAH y los agentes de seguridad, con empujones, intentaron impedir que registraran la protesta. Una vez Rajoy ya estaba dentro y el bullicio continuaba, trabajadores de la Feria se comunicaron con los activistas por mvil alentando a continuar porque se les oa mucho desde dentro y calificando la PAH de ser muy grandes... La emocin y el gritero se redoblaron! Luego los activistas y la misma portavoz de la PAH se pusieron delante de la cara un cartn que simbolizaba el marco de una pantalla de plasma, parodiando las ltimas "comparecencias" de Rajoy.

Los 'escraches' son una prctica que ha venido para quedarse. Fueron inventados por la organizacin HIJOS, de hijos de desaparecidos de la dictadura argentina, para denunciar pblicamente a responsables de desapariciones o torturas que vivan escondiendo su pasado.

Lo que ms ha sorprendido de los escraches ha sido la reaccin del PP, que ha dado un paso ms en sus despropsitos, al comparar un movimiento social como la PAH, que se ha ganado el corazn de la gente, con el terrorismo y el nazismo. En 1979 en Italia, con un clima de mucha movilizacin social, el juez Calogero conden por terrorismo una treintena de miembros de la Autonoma Obrera por el solo hecho de defender principios similares a los de las Brigadas Rojas. Fue la estrategia para, aunque injustamente, arrasar con todas las movilizaciones que incomodaban el gran capital y la casta poltica. El mtodo se bautiz como "teorema Calogero". Exactamente lo que copi Baltasar Garzn en el Pas Vasco: todos los que defendan la independencia y el socialismo, aunque utilizaran mtodos perfectamente democrticos, eran susceptibles de ser acusados de pertenencia a banda armada, porque ETA tena objetivos polticos parecidos, y as han ocurrido aberraciones flagrantes que han puesto en cuestin el sistema judicial espaol, como el caso Egunkaria, el caso de los concejales de la Udalbiltza, el sumario 18/98... Pero es totalmente esperpntico que el PP haya intentado relacionar la PAH con ETA... En el fondo es buena seal porque muestra que, estn tan desesperados, que recorren, sin medir la imagen que proyectan, a la estrategia ms burda.

En realidad, un escrache no deja de ser una manifestacin, pero en vez de bajar por Va Laietana y terminar en Plaza Sant Jaume, se concentra delante de la vivienda o trabajo de un parlamentario que pretende votar contra una ILP que cuenta con el apoyo del 80% de la sociedad (incluidos muchos votantes populares!) y que aborda un problema gravsimo que est destrozando vidas (literalmente en algunos casos, por desgracia). Y los polticos nos quieren decir que no les gusta que la manifestacin sea en un lugar donde la notarn tanto si quieren como si no? Que prefieren que sea en Va Laietana para ignorarla olmpicamente? Pues entonces, mucho mejor frente a su casa! Porque un escrache slo es insoportable si uno cree que es culpable de lo que se le denuncia, si uno sabe que votar contra la propuesta de la PAH para beneficiar a los bancos por encima de los ciudadanos. En cambio, si uno estuviera muy seguro de que defiende lo correcto, entonces ni le molestara el escrache ms all del ruido que provoca, ni le costara explicar el porqu de su opcin a familiares y amigos...

Adems, las quejas del PP destilan altivez y pretensin de impunidad. No aceptan poder ser cuestionados como cualquier otra persona. Nos hemos acordado de cuando el movimiento del 15M decidi manifestarse frente al Parlamento de Catalua, y todos los polticos cerraron filas exclamando que aquella protesta era inaceptable y un atentado contra la democracia.

Sin embargo, la PAH cuenta con ms legitimidad que nunca y ha sabido desactivar, a golpe de escrache, la operacin de lavado de cara que el PP pretenda llevar a cabo con la futura ley de desahucios, que podrn imponer con la mayora absoluta, pero que nacer totalmente desacreditada a ojos de la ciudadana.

Jordi Oriola Folch, realizador audiovisual

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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