Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2013

Entrevista a Mara Jimena Duzn
La sociedad tiene medios para vincular a la guerrilla a la vida pblica y cesar la guerra

Ainara Lertxundi
Gara


Su labor de periodista la llev a ser testigo de momentos cruciales de la historia reciente de Colombia. Mara Jimena Duzn vivi de lleno la guerra que desat Pablo Escobar en contra del tratado de extradicin con EEUU. Vio morir a ministros, jueces, candidatos presidenciales y al director del peridico El Espectador, Guillermo Cano, quien le introdujo en el peligroso oficio de ser periodista en un pas en guerra. Tras la muerte en atentado de Cano, su vivienda se convirti en una especie de Kremlin, en la que durante seis meses, directivos de los principales medios impresos se reunieron para hacer un frente comn de la prensa contra la declaracin de guerra del narcotrfico, tal y como recuerda en su libro Crnicas que matan, publicado en 1992 y reeditado recientemente por la editorial Aguilar, para traer a la memoria hechos imborrables. En la entrevista telefnica mantenida con GARA, Duzn aborda la cuestin del narcotrfico pero tambin la forma de hacer periodismo ahora y el papel que deberan jugar los medios en cuanto al proceso de dilogo con las FARC.

Durante el proceso de dilogo de La Uribe entre las FARC y el Gobierno colombiano permaneci un mes en el campamento de la guerrilla entrevistando a sus mximos lderes, entre ellos Manuel Marulanda. En febrero de este ao entrevist en La Habana para la revista Semana a Ivn Mrquez, jefe de la delegacin de las FARC. Cmo ve a la guerrilla de entonces y a la de ahora?

La veo muy cambiada, totalmente distinta. La guerrilla que yo vi por primera vez era una guerrilla que haba decidido meterse en la vida poltica a sabiendas de que an poda conseguir el triunfo por la va armada. En ese momento, quien incumpli los pactos no fueron las FARC sino el Estado y la extrema derecha que empezaron a matar a militantes de la Unin Patritica. Despus de esa experiencia, todos regresaron al monte y se volvieron ms ortodoxos, convirtindose en la guerrilla ms asesina y violenta. Empezaron a poner minas antipersona, a secuestrar, a maltratar, a poner a los secuestrados en jaulas... personalmente, detest a esa guerrilla, porque era todo lo contrario de lo que poda ser un sueo revolucionario. En La Habana me encontr con una guerrilla cansada, que sabe que no va a poder hacer nada a travs de la lucha armada, convencida por muchas razones de que esa ya no es la va. Los gobiernos de izquierda de la regin han llegado al poder a travs de las urnas y no de la lucha armada. Eso les hizo mucha mella, adems de los ocho aos de mandato del presidente Alvaro Uribe, que lo nico que hizo fue golpear a la guerrilla. No acab con las FARC, pero s las afect seriamente. El gran cambio es que ha entendido que la va armada no es la forma para cambiar las cosas en Colombia y quiere meterse en la poltica. Tienen claro, adems, que si no es ahora, luego les va a resultar ms difcil porque la guerra deforma, acaba con la condicin humana, vuelve monstruos hasta a los seres ms ingenuos, hermosos y ticamente planteados. Nadie sale bien de una guerra infernal que lleva 60 aos. As los vi. Ese es el drama que tienen las FARC y por eso creo tanto en estas conversaciones de paz. El gran problema es si esta sociedad, que las detesta, les va abrir ese campo.

Acaba de reeditar el libro Crnicas que matan, un crudo relato de la incursin del narcotrfico en la poltica colombia- na durante las dos ltimas dcadas. En l sostiene que Colombia hubiera sido muy diferente si toda esa generacin perdida -en alusin a las muertes de Rodrigo Lara Bonilla, Luis Carlos Galn o Jaime Pardo Leal- que cay por las balas hubiera tenido la oportunidad de llegar al poder. En qu sentido?

Fueron los primeros en plantear cmo iba ser la convivencia con los paramilitares en un pas que se haba cerrado polticamente y si haba posibilidades o no de abrirse y de que entraran grupos ilegales como las FARC o el M-19.

Ellos pertenecan a esa Colombia que abogaba por abrirse y por establecer cmo iba ser nuestra convivencia con el narcotrfico, hasta dnde podamos llegar. Planteaban una serie de realidades que no hemos terminado de dilucidar. A ellos los mataron y todo el tema de que el narcotrfico no deba tomarse el Estado y que los intereses del Estado no deban ser los mismos que los del narcotrfico -que ya se haba tomado las esferas del poder- se perdi.

Todos ellos representaban a una nueva lite poltica en una sociedad muy cerrada como la colombiana. Despus de ellos, volvimos al encierro de las lites, a las mismas familias repartindose el poder. Perdimos la batalla de la apertura poltica y la posibilidad de llegar a otros movimientos que estaban fuera de la va legal. Por eso digo que Colombia hubiera sido muy distinta si no los hubieran matado.

Qu propici la entrada del narcotrfico en la poltica?

Nunca hemos tenido golpes militares y si los ha habido han sido nfimos, ya que fueron puestos por esas lites poderosas y quitados cuando consideraban que se estaban volviendo un peligro. La nica forma en la que se hizo la recomposicin de esas lites fue a travs del narcotrfico.

Pablo Escobar y toda esa nueva gente que se fue vinculando a la poltica sin pertenecer a esas grandes familias provenan de la acumulacin del dinero que produjo el narcotrfico. Los personajes que hoy son importantes en la poltica local provienen de esa nueva generacin que se lucr del narcotrfico, que ha sido un mecanismo de ascenso frente a un sistema poltico muy cerrado.

 

Qu supuso para Colombia el Tratado de Extradicin, firmado entre Colombia y Estados Unidos el 3 de noviembre de 1980 por el Congreso durante el Gobierno de Julio Csar Turbay, y la guerra que desataron Los Extraditables?

En esa poca era un tema de vida o muerte. Ya no los es. Las cosas han cambiado tan rpido que a uno le produce risa, cuando debera darle rabia. Por qu? En ese momento, la extradicin era considerada por los narcotraficantes como una derrota, como una entrega de todo lo que ellos tenan y, por eso, tenan la tesis esgrimida por Pablo Escobar de que preferan una tumba en Colombia que una crcel en Estados Unidos. Hoy, 25 aos despus, ocurre todo lo contrario, los narcos colombianos hacen cola para poder ser recibidos por la Justicia norteamericana porque descubrieron que si confiesan dos o tres pistas les perdonan y pueden incluso regresar a Colombia a seguir traficando tras pagar una pena irrisoria. Ahora, la extradicin es un tema de poca monta, pero en aquella poca mandaban a matar a quienes salan a favor de la extradicin. Hoy pagan para que los extraditen.

Usted rechaz entrevistar a Pablo Escobar. Se arrepiente?

En ese momento no me arrepent, no me senta preparada. Siempre que me intentaban contactar partan de la tesis de que ellos nunca haban tenido nada que ver con el asesinato de Guillermo Cano, director de El Espectador. Yo me preguntaba para qu iba a ir; si queran una entrevista que no me pusieran cortapisas. Adems, no tena la tranquilidad mental suficiente como para hacerla. Estaba muy triste, muy herida con la muerte de mucha gente que Pablo Escobar me mat. Solo hoy, despus de tantos aos, creo que podra hacer la entrevista con profesionalidad porque ya he procesado lo que nos pas. A m, me produjo un dolor inmenso que me ha costado aos dominarlo y entenderlo para no convertirme en un monstruo, que es lo que ocurri en Colombia.

Su hermana Silvia, tambin periodista, muri en una masacre y usted tuvo que exiliarse, adems de sufrir un atentado. Cmo se recupera un pas que en solo un ao, entre 1988 y 1989, perdi a 42.000 compatriotas?

Es muy difcil. Hasta hace poco, la cuestin de la impunidad y de las vctimas no estaba en la agenda del pas. A la gente no le importaba. La muerte de mi hermana sigue impune y yo prosigo perseverando en la bsqueda de los culpables. Para eso escrib el libro Viaje al infierno, en el que recupero la masacre de mi hermana junto a unos campesinos en el Magdalena Medio.

Esta historia, de algn modo, me ha ayudado a reivindicarme conmigo misma. Me cost escribirla, pero es parte del ejercicio que ocurre en estas sociedades en las que los conflictos no se solucionan y tienes que aprender a seguir adelante.

 

Qu representa para usted la figura de Guillermo Cano, director de El Espectador, muerto en un atentado organizado por el narcotrfico?

Fue quien me ense el periodismo y me dio los primeros preceptos claros. Cuando me pusieron una bomba en mi domicilio, vino y me dijo una frase con la que sigo trabajando como periodista: Mire Mara Jimena, si usted quiere ser periodista en Colombia, tiene que acostumbrarse a que cuando sale de casa por la maana, existe la posibilidad de no volver. A los cuatro o cinco aos, lo mataron. l me ayud a mirar este pas como debe hacerlo un periodista y no a travs de las encuestas. Y por eso sigo metida en problemas.

Qu valoracin le merece el periodismo de ahora?

Como estamos inmersos en un conflicto no resuelto, hay cosas que se asumen y que, realmente, no deberan ser asumidas por el periodismo. Hay un repudio, con mucha razn, contra la guerrilla, pero hay, en cambio, una gran admiracin en ciertos sectores por los grupos paramilitares. Si eso se aplica al periodismo puede ser fatal, porque entonces terminamos hacindonos eco de esa sociedad en vez de informar sobre lo que pasa en esa sociedad. Seguimos planteando cortapisas para cualquier proceso con las FARC, pero nos abrimos a cualquier proceso con los paramilitares, porque estos s nos gustan y la guerrilla no. Ese no debera ser el trabajo del periodista. Su cometido es plantearse qu pasa en realidad y tratar de mostrarlo. Por eso fui a La Habana, porque, si no iba, no saba qu est pasando y cmo va el proceso y quera darme cuenta por m misma de lo que ocurre en lugar de quedarme con lo que dicen las encuestas.

Qu papel deberan jugar los medios en la actual coyuntura?

Primero, saber qu pasa antes de entrar en juicios y, una vez que uno ha investigado y sabe qu pasa en un lado y el otro, sacar las informaciones y que la gente se ponga a discutir. Me parece que falta eso, que los medios reproducen el mismo juego que hace gran parte la sociedad; con esos tipos no se puede hablar, no se puede discutir porque son unos asesinos. Claro que son terroristas y asesinos, pero las sociedades tienen y encuentran formas de apaciguamiento para poder vincular a esas personas a la vida pblica y cesar la guerra. As se acaban las guerras. Si yo, siendo vctima de los paramilitares, me tuve que tragar un acuerdo con ellos, que era peor que el que est planteando el presidente Juan Manuel Santos, no entiendo por qu esta sociedad es tan reacia a hacer lo mismo con guerrilleros. Hay que encontrar una forma de cesar la guerra, yo soy partidaria de eso. Del resto, no soy partidaria de nada. No soy ni santista, ni uribista. Lo que quiero es la paz y creo que los medios de comunicacin estn todava viendo si hay partidos o intereses polticos en mitad de este proceso. Personal- mente no me interesa quin salga beneficiado, porque, en el fondo, si hay paz nos beneficiamos todos. Esa es la gran discusin de este pas y los medios tendrn que darla. Todava no lo han hecho.

 

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130516/403112/es/La-sociedad-tiene-medios-para-vincular-guerrilla-vida-publica-cesar-guerra


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter