Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2013

Notas sobre la formacin intelectual en la colonia (Puerto Rico)
Irracionalismo, compromiso intelectual y el naturalismo crtico

Ral Guadalupe de Jess
Rebelin


Al emprender mis estudios universitarios, all para el ao de 1986, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico me acompaaba la esperanza de formar un espritu crtico en mis estudios en Sociologa. Vana esperanza. Al no ser por ciertas lecturas previas como Los condenados de la tierra de Franz Fanon, Las venas abiertas de Amrica latina de Eduardo Galeano, La lucha por la independencia de Puerto Rico de Juan Antonio Corretjer, la poesa de Luis Llorens Torres, Corretjer y Luis Pals Matos, y Salario, precio y ganancia de Carlos Marx, recomendadas y discutidas con algunos maestros de mis aos de escuela superior, mi pensamiento hubiera cado presa de la filosofa irracionalista que comenz a dominar los estudios acadmicos en la isla a mediados de los aos ochenta. A esos maestros formados en aos de gloria mi deuda eterna.

En este ensayo me propongo trazar algunas reflexiones sobre la hegemona de la filosofa irracionalista en los departamentos acadmicos de la Universidad de Puerto Rico, sobre todo en los campos de las humanidades y las ciencias sociales, y exponer el dao intelectual que las llamadas corrientes posmodernistas, irracionales, han causado a la formacin de un pensamiento cientfico revolucionario para entender y transformar la sociedad. La hegemona de esta escuela irracionalista ha producido consecuencias sobre el compromiso de los intelectuales que ha llevado a empobrecer la produccin de una teora cientfica en la academia puertorriquea. Mis reflexiones estarn atadas a los tejidos que la experiencia de vida tiende sobre el anlisis y el estudio. Por ello, el tono testimonial que en momentos, adems de reflexivo, tendr este ensayo.

Luego de la aventura del posmodernismo irracionalista y a causa del acomodo institucional de un marxismo acadmico y de un dbil nacionalismoi, nos encontramos en un desierto intelectual en el que la generacin de un pensamiento o teora crtica parecen piezas arqueolgicas. No obstante los avatares del irracionalismo, el marxismo como instrumento de anlisis y transformacin de la sociedad sigue siendo una herramienta til unida a reflexiones que se vienen discutiendo en el campo de la filosofa de la ciencia. Una de esas reflexiones es la que el filsofo indio Roy Bhaskar propone con el nombre de realismo crtico.ii

Tambin, los nuevos descubrimientos cientficos en reas como la fsica moderna y la neurocienciaiii nos pueden arrojar luz, caminos analticos por donde poder transitar en estos tiempos de incertidumbres creadas a conveniencias de unas posturas ideolgicas cuyo fin es legitimar el poder hegemnico de la sociedad de mercado. Sostengo que el marxismoiv como herramienta de anlisis tiene que nutrirse de los nuevos descubrimientos en las ciencias naturales y sociales, as como de las innovaciones tecnolgicas para poder nutrir de dinamismo y fuerza dialctica el anlisis materialista de la historia. La relacin entre los descubrimientos cientficos, la filosofa e historia de la ciencia y el marxismo, como mtodo de anlisis para la accin, trazarn el sendero para salir del irracionalismo y sus secuelas, el escepticismo y el relativismo radical.

Por ltimo, analizar como todo este movimiento ha tenido sus consecuencias en el lugar que los intelectuales deben poseer en la sociedad. El compromiso social de los intelectuales hoy parece un tema de la racionalidad clsica ya superado por un nihilismo y un narcisismo perniciosos. Al desterrar a los intelectuales del compromiso social se ha saboteado las capacidades de la produccin de un pensamiento y una teora cientfica para la transformacin social. Las consecuencias inmediatas, y a largo plazo, de todo este proceso ha sido la legitimacin del orden social capitalista colonial en que vivimos. La academia puertorriquea ha sufrido de una nueva colonizacin intelectual.

El irracionalismo posmoderno en la academia puertorriquea

 El universalismo occidentalista de la universidad de Jaime Bentez y su contraparte el proyecto independentista-socialista radical comienza a desvanecerse en los aos setenta. A partir de los aos ochenta asistimos a una segunda colonizacin con la hegemona del occidentalismo de las teoras irracionales del posmodernismo anglo-francs.v

Esta corriente seudocientfico-filosfica de la realidad se anida, como seal anteriormente, en los aos ochenta en la academia puertorriquea, especficamente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Ro Piedras. Hoy es la corriente dominante en los Departamentos de la Facultad de Humanidades y de los dems recintos y unidades del sistema universitario pblico. Es preciso exponer una definicin clara de dicha corriente, antes de hacer un recuento de lo que creo han sido las consecuencias nefastas de esta perspectiva especulativa de la realidad en los estudios universitarios.

Para Alan Sokal y Jean Bricmont,vi el posmodernismo es una escuela de pensamiento que se caracteriza por el rechazo ms o menos explcito de la tradicin racionalista de la Ilustracin, por producciones tericas desconectadas de cualquier evidencia emprica, y por un relativismo epistemolgico y cultural con el cual se define a la ciencia como una narracin, un mito o una construccin social. El padre intelectual del posmodernismo (posestructuralismo) fue lo que se denomin el Estructuralismo. El estructuralismo proviene de la palabra latina structura (del verbo struere) que posee, en sus inicios, una definicin arquitectnica. El concepto sigue su desarrollo hasta que en los siglos XVII-XVIII el trmino se modifica por analoga con el cuerpo humano. El concepto vuelve a ser funcional a partir del siglo XIX con Spencer, Morgan y Marx. Aunque en Marx es poco frecuente.vii Sin embargo, el trmino fue consagrado a finales del siglo XIX por Emile Durkheim en Las reglas del mtodo sociolgico (1895).viii El estructuralismo tiene su origen entre los psiclogos que buscaban una alternativa a la psicologa funcional a comienzos del siglo XX, sin embargo, el estructuralismo como corriente se sistematiza con el desarrollo de la lingstica y desde este campo de estudio, impacta a las ciencias humanas. A partir del Curso de Lingstica General de Ferdinand Saussure y de la Escuela de Praga, especialmente con Troubetzkoy y Jakobson, se va a generalizar el uso del trmino estructura y estructuralismo. Luego ser el lingista dans Hjelmslev quien utilizar el trmino lingstica estructural en 1939. Desde entonces el concepto impact a las ciencias humanas para abrirse a un proceso de formacin del estructuralismo como escuela o corriente intelectual desde los aos de 1950 hasta tomar su ms clara cristalizacin en el ao de 1966.

En un intento de periodizacin de esta corriente, Dosse nos dice lo siguiente:

Existen varias formas de apropiacin del estructuralismo en el campo de las ciencias sociales. Ms all del juego de los prstamos, las correspondencias, de una contigidad que nos toca descubrir, siguiendo el consejo de Barthes a los futuros historiadores del estructuralismo, se puede efectuar una distincin que no oculta las fronteras disciplinares: por un lado, un estructuralismo cientificista, representado especialmente por Claude Levi-Strauss, Algiras-Julien Greimas o Jacques Lacan, que por lo tanto ataera a la vez a la antropologa, la semitica y el psicoanlisis; y por el otro, contiguo a esta bsqueda de la Ley, un estructuralismo ms flexible, ms ondulante y tornasolado con Roland Barthes, Grard Genette, Tzvetan Todorov o Michel Serres, que se podra calificar de estructuralismo semiolgico. Por ltimo, existe tambin un estructuralismo historizado o epistmico donde encontraramos a Louis Althusser, Pierre Bordieu, Michel Foucault, Jacques Derrida, Jean Pierre Vernant y de forma ms general la tercera generacin de lo Annales. Pero, ms all de estas diferencias, se puede observar una comunidad de lenguaje y de objetos que da a veces la impresin de leer el mismo libro a pesar de las variaciones de estilo y de disciplina que separan a un Barthes, un Foucault, un Derrida, un Lacanix

Dosse sostiene que el momento faro del estructuralismo como corriente intelectual fue el ao 1966. Ya para el 1968 y los acontecimientos en Pars, el reflujo de su influencia se acrecienta, aunque se instalan de forma programtica en la propedutica universitaria. El impacto en las ciencias humanas no fue al unsono pues cada disciplina tiene su temporalidad. Aun as, disciplinas como la antropologa, la lingstica, la sociologa y el psicoanlisis creyeron encontrar en el estructuralismo un modelo cientfico. En la disciplina de la historia la influencia estructuralista avanza ms tarde. Dosse, al historiar la influencia de esta corriente en el contexto universitario establece lo siguiente: "Desfases temporales, fluctuaciones disciplinarias en estos juegos de intercambio del campo intelectual: en todo caso, el estructuralismo permiti entablar numerosos dilogos, multiplicar coloquios e investigaciones fecundas, trasladar la atencin de forma activa a los trabajos y avances de las disciplinas vecinas. Un periodo intenso, animado por pensadores que en su mayora buscaban articular sus investigaciones con su prctica social."x

Sin entrar en las aportaciones desiguales de la escuela estructuralista, por falta de ms espacio, me interesa llamar la atencin a los denominadores comunes. Uno de ellos es lo que Dosse denomina, el lenguaje comn. El impacto de la lingstica fue central hasta tal punto que el inconsciente freudiano fue definido como un lenguaje por el psicoanlisis lacaniano. El lenguaje considerado como fundamento ontolgico ya haba sido propuesto por Ludwig Wittgenstein y el Crculo de Viena. Otro aspecto unido a la centralidad de la lingstica fue el carcter antihumanista. Como nos dijera Raman Selden; " los mismos estructuralistas han utilizado este adjetivo para poner de relieve su oposicin a todas las formas de crtica literaria en las que el sujeto humano sea la fuente y el origen de significado literario."xi Con estos postulados los estructuralistas ponen de relieve los aspectos que los posestructuralistas o posmodernos van a radicalizar: la extremada y absoluta descentralizacin del sujeto y la concepcin de lo real, la realidad fsica natural y social, como meros actos de lenguaje. Estas dos visiones sobre la realidad llevaron a los estudios acadmicos a una concepcin neoidealista de la realidad.

De forma paralela a la traslacin histrica del estructuralismo al posestructuralismo posmoderno, el desarrollo del marxismo occidental confin al marxismo, sobre todo luego de la Segunda Guerra Mundial, a un mero sistema de especulacin filosfica. El divorcio entre teora y prctica paraliz la riqueza terica del marxismo como instrumento de anlisis. Los trabajos realizados por socilogos franceses como Nicos Poulantzas y las especulaciones lacanianas de Althusser abrieron la puerta a lo que en la era del prefijo pos se denomin posmarxismos. Los trabajos de Poulantzas como Las clases sociales en el capitalismo actual y Estado, poder y socialismo, textos que junto a los de Andre Gorz, iniciaron una interpretacin simple de las clases sociales en el capitalismo de posguerra. El foco de sus interpretaciones simplistas centralizaron el mundo del trabajo a nivel de la circulacin (de los servicios) sin adentrarse en los cambios producidos en el nivel de la produccin capitalista local y global, sin atender el efecto de las innovaciones tecnolgicas ni de las crisis cclicas que pone sobre la palestra de la sociedad los conflictos entre las clases sociales. Estas consideraciones posmarxistas unidas a la descentralizacin del sujeto que los posmodernos instalaron en la academia occidental, junto a la teora foucaultiana del poder, la crtica al meta-relato o al concepto de totalidad, la crtica absolutista de la Ilustracin y del pensamiento cientfico, la cada de la Unin Sovitica y el fortalecimiento del bloque capitalista, la teora del fin de la historia fueron las semillas intelectuales de la actual situacin irracionalista de la academia puertorriquea desde la dcada de 1990 al presente.

David Harvey en su texto La condicin posmoderna: Investigaciones sobre los orgenes del cambio cultural (1990; 1998) nos dice sobre la teora del poder de Foucault que ste:

crea que slo mediante un ataque multifactico y pluralista a las prcticas de represin localizadas poda estructurarse algn desafo global al capitalismo que no cayera en las mltiples represiones del capitalismo bajo nuevas formas. Sus ideas apelan a los diversos movimientos sociales que surgieron durante la dcada de 1960 (feministas, gays, grupos tnicos y religiosos, autonomistas regionales, etc.), as como aquellos que se desilusionaron de las prcticas del comunismo y de la poltica de los partidos comunistas. Sin embargo, Foucault, en particular a causa de su rechazo deliberado a cualquier teora global del capitalismo, deja abierta la cuestin de la senda por la cual esas luchas localizadas podran sumarse a un ataque progresista, ms que regresivo, contra las formas bsicas de la explotacin y la represin capitalistas. El tipo de luchas localizadas que Foucault parece alentar no ha tenido el efecto de desafiar al capitalismo, aunque, por cierto, Foucault podra responder razonablemente que slo tendran ese efecto unas luchas libradas para cuestionar todas las formas del discurso del poder.xii

El programa foucaultiano ha calado no slo en el irracionalismo posmoderno sino en la izquierda que ante su crisis poltica se ha limitado a intentar modificaciones en el discurso del estado capitalista. Ciertamente, como apunta Harveyxiii, esa alternativa no ha desafiado al capitalismo, ni a la rapacidad de una burguesa imperialista que, ante la crisis econmica, busca sus fuentes acumulacin sometiendo a las grandes mayoras a la miseria y al hambre por todos los escenarios, a nivel nacional como internacional. La localizacin de las luchas , la parcelacin de estas persigue deslegitimar las teoras de la revolucin que se han fraguado en los pases subdesarrollados. La diferencia histrica consiste en que aun con los errores de los proyectos revolucionarios de liberacin nacional y social, esa teora se prob en la prctica, dirigidas por un pensamiento cientfico, y produjo resultados concretos todava hoy perecederos. Las nuevas teoras posmodernas del poder son construcciones lingsticas, muy entretenidas para los jugadores, similares a los modelos abstractos de la econometra, que tienen muy poco que ver con la realidad social y su transformacin, porque no se trata de transformar la realidad sino de ingeniar formas de expresin. En cierta medida, no slo es una vuelta al idealismo sino a la sofstica antigua.

Lyotard sostiene que el vnculo social es meramente lingstico y est determinado por un nmero indeterminado de juegos de lenguaje. La sociedad es concebida como tomos sociales en unas redes flexibles de juegos de lenguaje. El conocimiento es poder definido como forma lingstica. Para estos filsofos, el uso diferenciado de los trucos de lenguaje crea lenguajes y poderes institucionales. El poder es conocimiento que es igual a lenguaje. Si la transformacin social y del mundo natural solo se puede librar en el terreno del lenguaje entonces no es raro que el desastre ecolgico siga su curso acelerado y que los niveles de pobreza en el globo, o en esta isla csmica como le gustaba decir a Engels, y en la sociedad puertorriquea hayan aumentado exponencialmente en las ltimas dcadas,xiv ante la ausencia de propuestas efectivas formuladas por los intelectuales a estos problemas.

La atomizacin lingstica del mundo no permite una representacin unificada de la realidad. Y si para transformar el mundo se hace necesaria dicha representacin unificada, los posmodernos contestaran que no se debe intentar. De esa manera, se abre paso una especie de pragmatismo norteamericano en donde la accin solo se concibe en la regin de un determinismo local en relacin a alguna comunidad interpretativa cuyos significados perderan todo sentido fuera de esa limitada regin. Nuevamente, la parcelacin de las luchas, la superioridad del fragmento, la reduccin de la resistencia al cuerpo individual, de ah la exageracin hasta la nusea del concepto de deseo, todo en direccin a deslegitimar, y desprestigiar, la nocin de sujeto revolucionario y del mundo como una totalidad posible de transformar.

Al igual que los estructuralistas, los posmodernos intentaron darle cierta cientificidad a sus postulados, aun cuando su crtica a la racionalidad cientfica de la modernidad es absoluta. Ya Alan Sokal y Jean Bricmont, han sealado lo desacertado desde un punto de vista epistemolgico de la extrapolacin de algunos conceptos de la matemtica, la fsica moderna y la biologa realizada por los filsofos ms influyentes de esta corriente posmoderna.xv

En los captulos de su libro titulados intermezzo, Sokal y Bricmont aprovechan para reflexionar sobre algunos problemas epistemolgicos en la filosofa de la ciencia, criticando el relativismo absoluto, el solipsismo y los intentos de generalizar o clasificar el mtodo cientfico. La metodologa cientfica debe implantarse partiendo de la naturaleza de la disciplina cientfica, sea natural o social.

Los autores en su crtica a los filsofos posmodernos, hacen la salvedad que ellos no desautorizan a stos en sus particulares disciplinas, si en el mal uso de los conceptos provenientes de las ciencias naturales. De esa misma manera, no paso juicio sobre las concepciones posmodernas en la arquitectura sino en las concepciones de esa corriente en el mbito de las ciencias sociales, incluyendo a la historia, la literatura y la crtica literaria.

Los estragos intelectuales y acadmicos de esta corriente han sido devastadores. Ante una realidad social colonial capitalista en crisis permanente, sin reserva alimentaria, con una economa de la droga en ascenso acelerado, con unos ndices de pobreza, problemas de salud y de violencia, la produccin acadmica puertorriquea ha optado por los juegos de lenguaje. El nihilismo y el narcisismo productos del posmodernismo criollo ha llegado al extremo no solo de negar la existencia de la realidad sino de la existencia antropolgica de la cultura puertorriquea. Otro efecto que ha causado la inmersin de la academia en la corriente posmoderna es la institucionalizacin del pragmatismo, los economistas y los cientficos sociales en carrera de llenar sus bolsillos de dlares se han convertido en asesores de las instituciones coloniales. Los historiadores han sido ms tmidos pero algunos de ellos han logrado obtener espacios de conveniencia como los historiadores neomuocistas y los que se han dedicado a trazar una historia apologtica de las familias e instituciones burguesas de la colonia.

La coincidencia de estos dos movimientos tiene que ver con el auge del irracionalismo en la academia y con el debilitamiento de las posibilidades de la produccin de una teora cientfica de la sociedad puertorriquea. Dicho proceso ha determinado la redefinicin del compromiso del intelectual para con la sociedad.

Harvey, al ofrecer ejemplos de cmo el irracionalismo posmoderno se ha vuelto hegemnico, nos dice que hasta el Papa Juan Pablo II y el Rey Juan Carlos de Espaa expresaban sus opiniones en los trminos de la posmodernidad. En 1991, un amigo y yo ante los sofismas irracionales del profesor del curso de Sociologa del Estado, de forma muy intuitiva decidimos regalarle un afiche del Papa Juan Pablo II, al cierre del mismo.

El compromiso intelectual y la crisis de la cultura de los letrados

Los estructuralistas franceses con Claude Levi-Strauss a la cabeza, enterraron la figura que durante los aos cincuenta y sesenta logr vincular el trabajo intelectual y el compromiso social en Europa, Jean Paul Sartre (una necesidad edipal que tambin exhibieron semilogos como Roland Barthes y el escritor peruano Mario Vargas Llosa). Adems, de El ser y la nada, dos obras adicionales Qu es la literatura? y Crtica de la razn dialctica fueron el blanco de los ataques de los estructuralistas.

La crcel del lenguaje, expresin que tomo de Jameson, les llev a distanciarse de todo compromiso intelectual para con la sociedad. El intelectual (sea socilogo, bilogo, fsico, poltico, filsofo o novelista) deba tener un solo objetivo, hacer su obra. Su nico compromiso deba ser su trabajo intelectual. Es el estructuralismo lingstico el que va a sentar las bases de la huida hacia el nihilismo y el narcisismo de los intelectuales en occidente y en la academia angloamericana. La crtica a la racionalidad clsica de los intelectuales interviniendo en los procesos sociales se generaliza y se convierte en hegemnica. El intelectual contemporneo pretende construir una coartada en su ser. Difcil empresa en un mundo real determinado por la crisis econmica del capitalismo y sus efectos sociales que producen movimientos, estallidos, revoluciones, pobreza, narcotrfico, contaminacin ambiental y toda una secuela de problemas por atender. Ante esta imponente realidad, se est con el capitalismo y su defensa a ultranza, se le busca reformas amortiguadoras a sus efectos o se est en contra. Todos los entramados lingsticos y textuales tratando de salir de esa realidad pretendiendo justificarse con discursos seudo-filosficos al uso se constituyen en una defensa del actual sistema de produccin social capitalista. Pretender negar el estatuto de la realidad y su accin sobre esta, constituye una coartada en el ser que persigue vivir en una selva sagrada, apartada del mundo social.

Bajtin, en su ensayo de principios de los aos veinte, Hacia una filosofa del acto tico, nos dice al respecto:

El mundo como contenido del pensamiento cientfico es un mundo singular, autnomo, ms no aislado, sino integrado, mediante el acto tico real, en el nico y global acontecimiento de ser (sobytie bytiia). Pero este acontecimiento nico de ser (edinstvennoe bytie-sobytie) ya no es pensado, sino que es, se lleva a cabo real e irrevocablemente, a travs de m y a travs de los otros; por cierto, que tambin en el acto de mi propio proceder en cuanto a conocimiento (postupok poznania), se vive, se afirma de un modo emocional y volitivo, y en esta vivencia-afirmacin integral la cognicin no representa ms que un momento. La unicidad singular no puede ser concebida, sino que tan slo puede ser vivida participativamente. Toda la razn terica no es sino un momento de la razn prctica, es decir, de la razn que viene de la orientacin moral de un sujeto en el acontecimiento singular de su ser. Este ser no puede definirse en categoras de una conciencia terica indiferente, sino que se determina mediante las categoras de una comunin real, es decir, de un acto tico, en las categoras de una vivencia eficientemente participativa de la singularidad concreta del mundo.xvi

Es sumamente interesante como esta reflexin de principios del siglo pasado todava conserva una actualidad y pertinencia inevitable. Para Bajtin, el sujeto tiene una funcin en el mundo y est integrado y comprometido con el mismo en la accin. La unicidad del ser para con el mundo por medio de su accin en el espacio es fundamento indispensable para la forma en que aprehendemos el mundo natural y social. Los ltimos estudios en la neurociencia coinciden con las apreciaciones de Bajtin. La raz de la cognicin adems de tener un eje endgeno, la comunicacin de las neuronas por medio de la accin de los axones (que transportan energa) en las membranas, tambin posee un eje exgeno que es fundamental y que tiene que ver con la funcin de los sentidos sensoriales, como instrumentos de la funcin de las neuronas, y el desplazamiento de la especie en el espacio creando un proceso de ensayo y error que induce al desarrollo de funciones cerebrales como la mente y el pensamiento o el desarrollo de la reflexin.xvii Dicho proceso, la accin del sujeto sobre el mundo, ya lleva contenida un compromiso con el mismo, ya sea un compromiso de derecha, de izquierda o de centro, incluso hasta religioso.

Las nuevas investigaciones en la neurociencia ubican al lenguaje como un instrumento epistemolgico, como una herramienta que nos ayuda a aprehender de forma prolongada el mundo natural y social. El mundo no es el lenguaje. Esa premisa cientfica significa una ruptura cognoscitiva con el giro lingstico del irracionalismo posmoderno y con la coartada en el ser que han impuesto como programa intelectual.

Si bien, la abundante investigacin cientfica sobre la naturaleza y la sociedad sigue produciendo informacin y hechos fcticos, la academia puertorriquea en trminos generales ha asumido el irracionalismo como horizonte epistemolgico. Una de las primeras tareas de sus exponentes, provenientes de la izquierda marxista en sus distintas modalidades, es emprender un ataque ideolgico al nacionalismo y a los sectores de la izquierda socialista. No bast con exorcizar al marxismo y al nacionalismo anticolonial de las aulas acadmicas sino que hay que emprenderla contra la izquierda poltica organizada. Su primera embestida poltica fue su crtica a los sectores polticos de izquierda y sindicales que se opusieron de forma militante a la venta de la Compaa Telefnica por el gobierno de Pedro Rossell Gonzlez. La crtica posmoderna se realiz en una revista, dirigida por ellos, titulada bordes y que luego uno de sus exponentes ms visibles, Carlos Pabn, volviera a retomar en su libro Nacin posmortem. En ambos escritos se culp a la izquierda nacionalista por haber impuesto su intransigencia poltica cosa que imposibilit un manejo ms flexible del conflicto. Los filsofos irracionales posmodernos al no estar vinculados al proceso de lucha no se percataron que la llamada izquierda nacionalista era y es casi inexistente, y que no tuvo, ni tiene la fuerza para dirigir un proceso huelgario. Fabricaron un mueco de paja con el cual pelear. Sin embargo, lo que registramos fue un apoyo a la poltica de privatizacin del gobierno de Rossell Gonzlez y una profunda molestia por la resistencia de diversos sectores amplios del pueblo en contra de la venta. Lo mismo sucedi con la lucha contra la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Vieques. Parecera que los movimientos de la realidad les causan molestia, le incomodan, porque no se ajustan al mundo fantasmagrico que llevan en sus cabezas.

De la misma manera en el 2001, luego de los ataques del 11 de septiembre, este grupo de filsofos irracionales publicaron en el peridico Dilogo de diciembre de ese ao , un artculo endosando los ataques del imperialismo estadounidense a Afganistn. El artculo lo titularon La amenaza fundamentalista global: un punto de vista independiente , utilizando de una forma ahistrica a Marx, bajo su premisa que el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo signific una revolucin progresista (argumento que hoy tenemos que ajustar al desarrollo histrico de los acontecimientos, sobre todo a los efectos de la acumulacin capitalista sobre el planeta y la especie), entendieron que las miles de toneladas de bombas sobre ancianos, mujeres y nios afganos se justificaba. Su aliciente, segn ellos, es que era un apoyo crtico. La barbarie y destruccin que causan las bombas desde el aire a una sociedad no se puede justificar con ningn apoyo crtico. Pudieron justificarlo apoyando de forma abierta y sincera al imperialismo. Ahora, apoyaron al imperialismo y a sus singulares condiciones de vida colonial desde la hipcrita y sarcstica postura del apoyo crtico. De nuevo, en ese artculo desdichado para ellos, volvieron a pelear con una izquierda de paja, solo existente en sus mundos imaginarios.

Lo peor de este proceso no es que desde su irracionalismo apoyen o no a las fuerzas polticas del poder imperialista. Ese es su acto tico y por ello son responsables. Lo peor no es que la emprendan contra la cultura puertorriquea (no criticndola para mejorarla sino negando su existencia), que la emprendan contra los movimientos estudiantiles llamndoles turbas, contra los movimientos sindicales, entre otros. Lo peor es que conviertan su apostolado irracional en los programas acadmicos del pas. De esa manera, tronchan toda capacidad universitaria para el desarrollo de un pensamiento y una teora cientfica que impacte de forma coherente a la sociedad.

La vida en el lenguaje y en la coartada en el ser sume a los estudiantes en un pesimismo nihilista y narcisista sin precedentes en la historia puertorriquea. La investigacin histrica se ha convertido en una especulacin metafsica de lo que sea o para ensalzar las figuras del muocismo. Los profesores de economa se han convertido en asesores a sueldo del gobierno y de las empresas, sin desarrollar planes ni propuestas para un desarrollo local y verdaderamente sustentable. Los socilogos andan en la metafsica francesa que importaron en los aos ochenta o en una sociologa positivista norteamericana sin ninguna aplicabilidad a la sociedad nuestra.xviii Los crticos literarios en su mayora andan divirtindose con los signos de un lenguaje que muy poco tiene que ver con nosotros como sociedad.

Este estancamiento del mundo letrado puertorriqueo incentiva el callejn sin salida de nuestra sociedad colonial. El intelectual comprometido con su ser, con su palabra y con su bolsillo pierde de perspectiva el conjunto de la sociedad. Sera injusto sumarle todas las culpas a los filsofos irracionales de la posmodernidad. Ellos ocuparon el lugar que se propusieron y lo han desmontado, los centros acadmicos. Por su parte, la izquierda anticolonial en todas sus vertientes tambin ha sido presa del giro lingstico y de la aceleracin y virtualidad de los medios de comunicacin masiva. Sin embargo, su mayor responsabilidad recae en la no discusin a fondo de los efectos del irracionalismo en la vida cultural y poltica del pas, y en no poder elaborar una crtica sistemtica para el debate ideolgico.xix Este ltimo aspecto, as como la responsabilidad de los cientficos naturales, lo desarrollo en otro trabajo en proceso.

Aspectos generales del naturalismo crtico

 En los ltimos aos, en el mundo de la filosofa de la ciencia ha advenido un terico fundamental, Roy Bhaskar. Sus trabajos A Realist Theory of Science (1975; 1997) y Dialectic: The pulse of Freedom, (1993) crean las bases para una nueva forma de estudiar la naturaleza y la sociedad desde una perspectiva materialista.xx

Bhaskar alejndose del giro lingstico y de la extrapolacin indiscriminada de conceptos y teoras de las ciencias naturales realizada por los filsofos irracionles, y que Sokal y Bricmont expusieran de forma clara y sin lugar a dudas, nos define su realismo o naturalismo crtico como una unidad fundamental del mtodo entre las ciencias naturales y sociales. Nos previene de caer en el reduccionismo (identidad entre materia y sujeto) y en el cientismo que expone que no hay grandes diferencias metodolgicas en el estudio de la materia y el sujeto. Para Bhaskar es obvio que para el estudio de la sociedad se deben considerar mtodos especficos. El mtodo cientfico para el naturalismo crtico no es un enfoque terminado y fijo si no todo lo contrario es un mtodo que se especfica segn su objeto de estudio.

Para el naturalismo crtico la evaluacin crtica del positivismo y la hermenutica es fundamental como tambin el reconocimiento del carcter objetivo de la realidad con sus propios mecanismosxxi de causa y efectos, y su propia estratificacin. Para Bhaskar es un hecho que la naturaleza es y existe independiente de nosotros. Al ocuparse de la sociedad la perspectiva cambia pues la sociedad no puede existir sin nosotros. Ello supone una perspectiva epistemolgica importante. El mtodo cientfico, como exponen Sokal y Bricmont, no puede ser convertido en una metodologa universal ni en un esquema cerrado. El mtodo cientfico debe concebirse abierto y riguroso segn los problemas a estudiar. Esta perspectiva es central para el marxismo, pues este elabor las concepciones de materialismo dialctico y materialismo histrico partiendo de los descubrimientos y experimentos cientficos en su momento histrico. Los avances cientficos y tecnolgicos llevaron a crear una perspectiva de estudio de la sociedad y la naturaleza muy singular en la filosofa occidental. Marx y Engels pecaron de eurocentrismo en algunas ocasiones y en otras rectificaron dicha perspectiva a la luz de un mtodo de estudio de la realidad que no era cerrado, ni dogmtico, si no abierto y dinmico. Esa perspectiva es la que Roy Bhaskar rescata en el naturalismo crtico. Su inters es el conocimiento generado por experimentos cientficos y la investigacin cientfico social. Bhaskar crtica que la investigacin se rija por la imposicin de las estructuras de nuestra mente al mundo y a la sociedad. Las deducciones en el campo de la investigacin no son fijas si no histricamente temporales.xxii

Una de las aportaciones de Bhaskar para el marxismo es su consideracin y rescate, en cierta medida, del materialismo dialctico. Su esbozo de un mtodo dialctico crtico de argumentacin vuelve a poner sobre ejes apropiados la dialctica materialista. La consideracin de los mtodos y tcnicas de investigacin, tanto para la ciencia natural como la social, como instrumentos epistemolgicos transitivos, no dogmticos, aleja la confusin que las filosofas irracionales han sostenido de subsumir la epistemologa en la ontologa. Estas aportaciones de Bhaskar complementa las aportaciones de Sokal y Bricmont.

Con la crisis poltica y epistemolgica del marxismo, luego del ao de 1989, esta perspectiva revolucionaria no cabe duda que entr en una crisis en la que todava permanece. Una crisis de conocimiento profundo de la realidad. La perspectiva marxista en Puerto Rico ha adolecido de un estudio concreto de la realidad sobre la cual operar. No basta con repetir modelos de anlisis econmicos de la academia estadounidense o europea sin emprender un anlisis de la economa poltica de la colonia con la perspectiva en el horizonte de una transformacin revolucionaria. El marxismo puertorriqueo en sus anlisis de los ltimos aos se ha dedicado a ofrecerles recetas al estado colonial y al imperio, intentando abrir caminos de reformas pero no de transformacin revolucionaria. Han convertido la perspectiva marxista en un ejercicio heurstico, en el uso y manejo de categoras fijas como si la realidad colonial no fuera una dinmica, aunque la estructura econmica del coloniaje sea reproducida y mantenida por el poder imperialista en la isla. En otras palabras, hemos convertido el mtodo de anlisis del marxismo en uno cerrado, de categoras fijas, en consignas reproducidas desde los aos ochenta, citando programas de transicin de los aos cuarenta, sin analizar de forma cientfica el contexto social puertorriqueo del nuevo siglo.

Creo conveniente, regresar a la perspectiva abierta, dinmica y cientfica del marxismo enriquecindolo con las nuevas perspectivas producto de la investigacin y experimentacin cientficas, tanto de la naturaleza como de la sociedad, que se vienen creando en la filosofa de la ciencia, en la neurociencia, la fsica, la biologa y en las investigaciones sociales que se estn realizando en el campo del marxismo, sobre todo por investigadores del llamado Tercer Mundo. Volver al simple postulado, y a la misma vez complejo, de entender la realidad para transformarla desde la perspectiva revolucionaria. Para ello, los postulados del naturalismo crtico de Roy Bhaskar, entre otras, pueden ser un camino de comienzo muy rico.xxiii


Notas

i Cuando describo al marxismo acadmico como uno pedestre me refiero a la enseanza de los conceptos marxistas de una manera esquemtica y dogmtica. Claro, siempre hay sus excepciones. Cuando hablo de un dbil nacionalismo amelonado me refiero a toda una tradicin de la izquierda independentista que surge con fuerza poltica a partir del ao de 1976 en el Partido Socialista Puertorriqueo. Luego esta corriente poltica cristaliza en la universidad en el ao de 1984 con el triunfo electoral de Rafael Hernndez Coln y el Partido Popular Democrtico, y la presidencia de la UPR de Fernando Agrait. Vale aclarar que el melonismo arrop a los marxistas como a los nacionalistas.

ii Roy Bhaskar llam a su filosofa naturalismo crtico pero los estudiosos de sus postulados han impuesto la denominacin de realismo crtico. En mi uso y estudio de la obra de Bhaskar utilizar el trmino de naturalismo crtico por parecerme ms apropiado.

iii Sobre todo los estudios y descubrimientos en la neurociencia realizados por neurobilogos como Rodolfo L. Llins y Humberto Maturana, entre otros.

iv Utilizo el marco conceptual del marxismo por entender que la fortaleza de dicho concepto todava no ha sufrido la expropiacin de su significado en el mundo de la filosofa irracionalista posmoderna. En el mundo acadmico estadounidense y europeo (angloeuro-occidental) el concepto de teora crtica se utiliza para denominar de manera indistinta campos como el posmodernismo, el estructuralismo, el marxismo, el culturalismo y el narrativismo. Esa manera de operar lleva a crear una madeja de tinieblas conceptuales que no son propias para la investigacin cientfica. De hecho, cuando utiliz el marco conceptual marxista o del materialismo histrico lo denomino precisamente como marco conceptual por entender que una teora es una hiptesis probada y validada como un hecho; teora de la gravedad, teora de la evolucin de las especies, etc. Hay en el campo conceptual del marxismo algunos anlisis que se acercan a esa cualidad de la teora cientfica, por ejemplo la teora de las crisis cclicas del capitalismo.

v En esta nota me refiero a al proceso ideolgico colonial en la confeccin de los estudios universitarios. El autonomismo dise una visin hispano-puertorriqueista colonial de la historia y la cultura de nuestro pas con la generacin del treinta. Algunas voces fuera de la academia respondieron de forma crtica a esa definicin. No obstante, esa fue la visin ideolgica de nuestra cultura diseada por la academia. Luego esa visin es reforzada por el occidentalismo y la poltica de la casa de estudios de Jaime Bentez. La poltica de Bentez sufre la embestida de la fuerza ideolgica del marxismo y las luchas anticoloniales en el Tercer Mundo. A ello se une la radicalizacin del movimiento estudiantil y de algunos intelectuales que ponen en jaque la institucin confeccionada por Bentez. Para finales de los aos ochenta la crisis de las luchas anticoloniales, la crisis de los estados socialistas y el viraje de los intelectuales hacia posturas reformistas abren las puertas de la academia a la invasin de las teoras irracionales del posmodernismo y del giro lingstico.

vi Ver su libro titulado Imposturas intelectuales, (199).

vii Solo en la Crtica de la economa poltica de 1859.. volver al respecto

viii Franois Dosse. Historia del estructuralismo. Tomo I: El campo del signo, 1945-1966. Akal. Madrid, 2004.

ixIbid, 13.

xIbid, 14. Tambin, debemos recordar que los estrucutralistas se vieron influenciados por la traduccin que hiciera Tzvetan Todorov de los textos de los formalistas rusos titulada Teora de la literatura de los formalistas rusos en 1964. Por otro lado, el encuentro entre el etnlogo Claude Levi-Strauss y Roman Jakobson abono a esa influencia de los formalistas rusos en los estrucutralistas que en cierta forma fueron los continuadores del programa investigativo de los formalistas.

xi Raman Selden, Meter Widdowson, Meter Broker, La teora literaria contempornea , 2001, pp.88. El estructuralismo segn el estudio de Maurice Corvez abarc los campos de la antropologa, la lingstica, la etnologa, el psicoanlisis, el marxismo, la literatura, la crtica artstica y a la historia de las religiones.

xii David Harvey, pp.63.

xiii El mismo Harvey establece lo siguiente: Pero estos cambios, cotejados con las reglas elementales de la acumulacin capitalista, aparecen ms como desplazamientos en la apariencia superficial que como signos del surgimiento de una sociedad poscapitalista, o hasta posindustrial. pp.9

xiv Existen otras posturas muy cercanas en la tradicin posmoderna que definen la realidad como un entramado de textos o la textualizacin de la misma como se deduce de la deconstuccin de Jacques Derrida.

xv Sokal y Bricmont, op. Cit.

xvi Bajtin, p. 20.

xvii Ver libro de Rodolfo R. Llins, El cerebro y el mito del yo: El papel de las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos , (2003).

xviii Esa sociologa en ocasiones asume lo que se ha denominado culturalismo partiendo de una concepcin idealista de la cultura. Despojando al concepto de sus races materiales como la definiera en su momento Raymond Williams.

xix En algunos momentos hemos realizados esbozos para el estudio metdico y cientfico de la realidad. Dichos esbozos se han quedado en las fronteras de grupos pequeos, aislados de las fuerzas sociales, sin ningn impacto real en la sociedad.

xx Bhaskar continua y aporta a la mejor tradicin filosfica marxista de trabajos como Dialctica de la Naturaleza y el Anti-Dhuring de Federico Engels, y de El Capital de Karl Marx.

xxi El concepto de mecanismo para nada tiene que ver con la nocin newtoniana al respecto.

xxii Aqu solo he expuesto los postulados generales del naturalismo crtico en la filosofa de la ciencia. El lector interesado puede remitirse a los textos de Bhaskar.

xxiii Uno de los campos de los cuales debemos estar al tanto son los adelantos en los estudios del genoma. John Sulston en entrevista con Jorge Halpern nos habla de la importancia de los descubrimientos cientficos en este campo para la sociedad humana en El genoma y la divisin de clases: Conversaciones con Jorge Halpern (2007). Al igual que los trabajos en la fsica cuntica que realizan cientficos como Zvi Bern, Lance J. Dixon y David A. Kosover.

Ral Guadalupe de Jess, Ph.D. Profesor de lengua y literatura en la Universidad de Puerto Rico en Bayamn y en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Poeta, ensayista e historiador.

Bibliografa

Maurice Corvez. Los estructuralistas: Foucault, Levi-Strauss, Lacan, Althusser y otros. Amorrortu editores, Argentina, 1979.

Mijail Bajtin. Hacia una filosofa del acto tico. De los borradores. Anthropos- EDUPR, Espaa, 1997.

Roy Bhaskar. A realist Theory of Science. Verso, London-New York, 1997.

__________. Dialectic. The pulse of freedom . Verso, London-New York, 1993.

Franoise Dosse. Historia del estructuralismo. Tomo I: El campo del signo, 1945-1966. Akal Ediciones, Madrid, 2004.

Fredrich Engels. Dialctica de la naturaleza. Grijalbo, Barcelona, 1979.

David Harvey. La condicin posmoderna. Investigaciones sobre los orgenes del cambio cultural. Amorrortu editores, Buenos Aires, 1998.

Rodolfo R. Llins. El cerebro humano y el mito del yo. El papel de las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos. Grupo Editorial Norma, Bogot, 2003.

Georg Lukcs. El asalto a la razn. La trayectoria del irracionalismo desde Schelling hasta Hitler. Grijalbo, Barcelona, 1976.

La filosofa y la ciencia en nuestros das. Grijalbo, Mxico, 1976.

La filosofa y las revoluciones cientficas. Grijalbo, Mxico, 1977.

Humberto Maturana R. La realidad: objetiva o construida? I. Fundamentos biolgicos de la realidad. Antrhopos-Universidad Iberoamericana- iteso, Espaa, 1997.

Nicos Poulantzas. Las clases sociales en el capitalismo actual. Siglo Veintiuno Editores, Mxico, 1987.

Nicos Poulantzas. Estado, poder y socialismo. Siglo Veintiuno Editores, Mxico, 1979.

Raman Selden, Peter Widdowson y Peter Brooker. La teora literaria contempornea. Ariel, Barcelona, 2001.

Alan Sokal, Jean Bricmont. Imposturas intelectuales. Paids, Barcelona, 1999.

Teora de la literatura de los formalistas rusos. Antologa preparada por Tzvetan Todorov. Siglo Veintiuno Editores, Mxico, 1970.

Sebastiano Timpanaro. Praxis, Materialismo, Estructuralismo. Editorial Fontanella, Barcelona, 1973.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter