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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2013

Viva la Repblica!

Luis Toledo Sande
Cubarte


Si en Cuba se hiciera una encuesta sobre cmo periodizar el devenir histrico del pas, probablemente predominara esta parcelacin u otra similar: 1) prehistoria si la impronta europea no anima a decir historia precolombina; 2) llegada de los europeos o, con inicial mayscula, Descubrimiento, otro concepto caro al pensamiento eurocntrico, conquista y colonizacin en cuyas dcadas finales se insertaran las luchas por la independencia; 3) Repblica u otras nociones equivalentes, como perodo republicano; 4) Revolucin.

No son acaso esas etapas, en esencia, las que rigen el estudio profesional y la enseanza institucionalizada de la historia de Cuba? Pero ni en la historiografa ni en ninguna otra rea del saber, de la vida, las periodizaciones sustituyen la realidad a la que se aplican. La tradicin lexical acumulada en los siglos durante los cuales se ha llamado mesa al objeto identificado con ese nombre, no ha de suscitar que la abstraccin resumida en l impida ver o imaginar la enorme cantidad de variantes de ese mueble que de hecho o en potencia existen en el mundo.

Las cuatro etapas esbozadas para explicar los caminos de Cuba daran margen a discusiones varias; pero este artculo, aunque aqu y all necesite mirar a las otras, se centra en la tercera. Eso que en las representaciones de la historia de Cuba suele denominarse la Repblica as, sin otras precisiones arrastra la mar de ideas, y cabe suponer que de modo inconsciente han llegado a imponerse las menos felices, mxime al valorar la realidad desde perspectivas revolucionarias, insatisfechas con los acontecimientos.

La explicacin pudiera estar en los contrastes vividos por el pas entre el tamao y la importancia del concepto repblica , por un lado, y por otro, o conjuntamente, el tamao y la importancia de la frustracin de los ideales que ese concepto encierra en general, y en particular para la nacin cubana y sus luchas emancipadoras. Desde la etapa marcada por el colonialismo, las aspiraciones revolucionarias se definieron por la bsqueda de fundar la Repblica cubana independiente.

El propsito republicano se irgui como programa en accin desde el 10 de abril de 1869, cuando, a solo seis meses del inicio de la primera guerra por la independencia, se reuni la Asamblea de Guimaro, que constituy la primera Repblica de Cuba en Armas. En medio de la contienda, esa era la mayor expresin de una nacionalidad que pugnaba por emerger como Estado nacin independiente. Con justicia y orgullo el territorio de Guimaro, en la provincia de Camagey, est delimitado en la Carretera Central por grandes vallas donde se lee: Aqu naci la Repblica de Cuba.

Se conocen tanto las vicisitudes de la Repblica all fundada como el desenlace trunco de aquella dcada de lucha, frente al cual los valores patriticos y republicanos fueron ratificados por la Protesta de Baragu. Tambin es sabido que, al darle continuidad al afn liberador, Jos Mart, lejos de limitarse a desaprobar las insuficiencias y los errores de una y de otra, enalteci el bufido del honor que en el levantamiento del 10 de octubre de 1868 protagoniz Carlos Manuel de Cspedes en su ingenio Demajagua, y escogi el 10 de abril para la proclamacin, en 1892, del Partido Revolucionario Cubano.

Todo lo grande atenda, y todo lo dbil quiso sanear tambin, el gua revolucionario que fund esa organizacin para que las fuerzas independentistas no se atascaran en el conflicto entre militarismo y civilismo, y combinaran adecuadamente la soltura de la accin armada y el respeto debido a la patria, para que esta no parase en secretara del ejrcito llamado a liberarla. Entre otros textos suyos sobre el tema, son claras y terminantes las notas a menudo objeto de suposiciones impropias, como las calific Manuel Isidro Mndez que en su Diario de campaa escribi acerca de la entrevista de La Mejorana.

Mart fue ejemplarmente fiel a los ideales concentrados en su discurso del 26 de noviembre de 1891 en Tampa, cuando daba pasos decisivos hacia la fundacin del Partido Revolucionario Cubano. En la mdula de esos ideales figuran conocidas lneas cuyo final y sobre eso habr que volver no por casualidad ni por mero ornamento afectivo est estampado al frente de la constitucin socialista, aprobada en 1976, de la Repblica de Cuba: si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los dems, un bien fundamental que de todos los del pas fuera base y principio, y sin el que los dems bienes seran falaces e inseguros, ese sera el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra repblica sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

Afincado en ese pensamiento, brace para organizar las fuerzas independentistas y preparar la guerra, atento siempre a forjar la realidad que deseaba para la futura patria emancipada. Lo auxiliaron talento, eticidad y tesn, y el estudio del mundo. Desde joven advirti la mdula feudal de Europa, y conoci manquedades en diversas encarnaciones republicanas, como en la primera y tambaleante Repblica espaola; o en una sociedad modlica para otros: los Estados Unidos, cuya derivacin en repblica cesrea denunci; o en nuestra Amrica, donde los proyectos independistas haban incumplido lo que para l era un deber principal: Con los oprimidos haba que hacer causa comn, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hbitos de mando de los opresores.

No era un aldeano vanidoso quien amasaba para Cuba un ideal de repblica al que nadie pudiera llevar moldes o frenos, y que impidiese a los opulentos sentarse sobre el sacrificio de los humildes. Para eso lo saba y lo tuvo presente en el ncleo de sus preocupaciones y de su labor el pueblo cubano necesitaba independizarse de Espaa e impedir a tiempo que se consumaran, a partir de la dominacin de las Antillas, los planes expansionistas de los Estados Unidos. Tena en mente esos desafos cuando se plante lograr, ya en campaa, la Asamblea encaminada a constituir democrticamente, y sin trabas para la indispensable accin militar, la segunda Repblica de Cuba en Armas. Con esa aspiracin mantuvo firme en La Mejorana sus fundadores puntos de vista.

La Asamblea tuvo lugar en Jimaguay en el mismo ao de 1895, pero cuando ya Mart haba muerto en combate, en una guerra cuya efectividad planeada por l para la arrancada fracas por los conocidos sucesos de Fernandina. En ese puerto floridano la accin de autoridades estadounidenses, auxiliadas por lo que parece haber sido la complicidad de un cubano desleal, imposibilit que el levantamiento protagonizado el 24 de febrero tuviera el carcter sorpresivo favorable para asegurar el xito de la contienda.

No hay que desbarrancarse en especulaciones para estar seguros de una cosa: por muchos mritos que alcanzara, la Asamblea que fue no podra ser como habra sido con la presencia de Mart. Y tampoco lo sera el intento constituyente de La Yaya, en 1897, cuando el Ejrcito Libertador haba perdido tambin al general Antonio Maceo y sufra quebrantos que le alejaban la posibilidad de un triunfo rpido, como el que Mart saba indispensable para conjurar la voracidad imperialista de los Estados Unidos. El acierto de su previsin se confirm en 1898, cuando ese pas intervino para frustrar la posible victoria cubana contra el ejrcito de la monarqua espaola, la cual prefiri humillarse y cobro mediante pactar con la potencia invasora antes que aceptar el triunfo de los patriotas rebeldes.

En la Cuba intervenida se constituy una repblica que de ninguna manera podra consumar las aspiraciones de soberana y justicia por las cuales los independentistas haban luchado, vertido sangre y, en una alta cifra, muerto. El desgaste y la desunin con que los defensores de la independencia haban llegado a tales circunstancias, el oportunismo que ejercieron autonomistas y anexionistas, las ansias de soberana acumuladas durante dcadas, generaron modos diversos de resignacin y quietismo, y promovieron la imagen de que Cuba haba salido victoriosa, gracias a los yanquis, segn los cmplices de la intervencin, o en el pensamiento de ilusos confundidos. En lo que debi ser el nacimiento de una forma de gobierno capaz de representar plenamente el Estado nacin, aquel contexto suscit que se llamase la Repblica como si lo fuera por antonomasia o encarnase la nica o la mayor realizacin posible a la proclamada el 20 de mayo de 1902.

Aquella repblica no poda dar al pas la realidad por la que l haba combatido, y si generaba ilusiones y espejismos, tambin mostraba, sobre todo a los ms esclarecidos, que no se haba llegado al estadio de soberana y justicia por el que haban luchado muchos de sus mejores hijos, e hijas. Junto a gritos de Viva la Repblica!, aumentaron las aspiraciones de llegar a tener una repblica digna, verdadera.

Tambin creci la luz sobre un hecho: la beligerancia dio a Cuba un camino diferente del reservado a Puerto Rico, que entonces no lleg a alzarse como ella miembros de su vanguardia patritica optaron por unirse a la cubana, y pas de colonia de Espaa a colonia de los Estados Unidos. Esa potencia, que no ignorara lo que el Ejrcito Libertador cubano haba representado y poda volver a representar, logr que esa fuerza se desactivara, y despleg aqu el plan, previsto por Mart como peligro para toda nuestra Amrica, de ensayar un nuevo sistema de colonizacin.

Frente a ese sistema, que luego se llamara neocolonialismo, el espritu de lucha del pueblo de Cuba mantuvo en pie los ideales republicanos. Por lo menos desde Julio Antonio Mella hasta Fidel Castro, pasando por Antonio Guiteras y otros lderes, la vanguardia revolucionaria cubana del siglo XX mostr plena claridad en cuanto a qu era lo digno: afincada en las aspiraciones que Mart encarn, fue lcida en lo relativo a la necesidad de darle a la patria una repblica legtima. La lucha contra la Enmienda Platt ces cuando en 1934 ese engendro fue legalmente derogado, y en lo formal Cuba pas de protectorado a repblica neocolonial. En ese braceo se fortaleci la lucha antimperialista y se acendraron los ideales republicanos.

Indicio de esa realidad fue el intento sanador concentrado en la Asamblea Constituyente de 1940, en la que brill la ms radical izquierda organizada, incluyendo a los comunistas. En la medida en que la constitucin aprobada la burlaron sistemticamente los gobernantes de turno, su defensa devino uno de los pilares de la lucha revolucionaria. La ms alta expresin de esa defensa correspondera a la avanzada de la generacin que se llam del centenario de Mart : su lder, Fidel Castro, sometido a juicio por los sucesos insurreccionales del 26 de julio de 1953, en el centro del alegato con que fundament los motivos de esos hechos enfatiz la necesidad de hacer valer la Constitucin del 40 y, por tanto, las aspiraciones republicanas avaladas en ella.

Complejos retos y caminos esperaban a la Revolucin que triunf el 1 de enero de 1959. Pero, por ser ella verdadera, ni unos ni otros podan desviarla de los ideales republicanos. Por muchas traiciones que estos hayan sufrido en el mundo, y en l a propia Cuba, en la lucha contra las monarquas y sus reminiscencias polticas, ideolgicas y funcionales son, para la humanidad, un logro que merece ser fortalecido, profundizado, no abandonado. No est en rescate el Capitolio Nacional para sede del parlamento revolucionario cubano?

Para redondear una primera etapa en la institucionalizacin del socialismo en el pas, se aprob en 1976 la Constitucin de la Repblica de Cuba, y en 1977 se establecieron los rganos de gobierno correspondientes. Valorar esos hechos como realidad programtica, no como formulacin vaca de significado, demanda no seguir regalando el rtulo la Repblica y sus derivados, como perodo republicano a una etapa que, aunque marcada asimismo por mpetus revolucionarios, se caracteriz por la frustracin de los ms profundos ideales republicanos. Mantener aquella tradicin verbal tendra sentido si se quisiera negar o impedir que la nacin cubana de hoy sea tambin una repblica, a cuya cabeza organizativa actan los Consejos de Estado y de Ministros de la Repblica de Cuba; o si se optara por figurar entre quienes sostienen que Cuba solamente brill como nacin desde el 20 de mayo de 1902 hasta el 31 de diciembre de 1958.

Cuba est envuelta en el afn de perfeccionar su funcionamiento social y, para ello , su economa. Tal fin debe conducirla citemos el lema en boga a un socialismo prspero y sustentable. En ese camino, tanto ms si consigue tan altas y dignas metas, merece revalidar para ella, con plena dignidad, el grito de Viva la Repblica!.


Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/periodico/letra-con-filo/%C2%A1viva-la-republica!/24418.



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