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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2013

Entrevista a Leonardo Padura
"Si hubiera habido un asomo de Trotsky en Cuba, hubiera sido el Che"

Horacio Bilbao
Revista , Buenos Aires, 7-5-2013


La ltima vez que Leonardo Padura estuvo en la Argentina fue en 1994. Todava haca ruido la cada de la URSS, el "perodo especial" arreciaba en Cuba y aqu nos hacan creer que un peso era igual a un dlar. El cubano apenas haba publicado las primeras historias de su detective Mario Conde en La Habana y paseaba por esta feria como un perfecto desconocido. "Yo era otro escritor" dice ahora, en esta entrevista. Gran parte de ese salto a la fama se lo debe a "El hombre que amaba a los perros" (Tusquets editores). Public ese libro en 2009, y desde all no para de ganar lectores y premios, en Cuba y en Francia, en Mxico y en Espaa. Pero aqu ha ocurrido algo curioso, la difusin de esa obra se hace de boca en boca. As, Padura es hoy el autor ms vendido de Tusquets en esta feria, superando a Milan Kundera, a Henning Mankell o el mismo Haruki Murakami. Cubano mata japons, sueco y checo tambin.

En su libro ms celebrado, Padura desanda los caminos del asesinato de Trotsky. Indaga este hecho crucial para el siglo XX a travs de la vctima y su victimario, Ramn Mercader. Lo hace desde una perspectiva cubana, la suya, un autor que siempre vivi en La Habana. Pero es un libro universal. "Me llev 5 aos escribirlo, con una bsqueda documental intensa y extensa. De Trotsky haba abundante informacin, de Mercader casi nada", recuerda. Por qu eligi contar esta historia? Padura dice que all puede haber algo de nostalgia, pero tambin del resentimiento que le provoc encontrar a los culpables. "De pronto entend algunas de las razones por las que se pervirti la utopa. El papel del stalinismo, la herencia de su figura, fue algo terrible", dice, y lo asume en carne propia. Est hablando de una revolucin traicionada cuando cuenta la muerte de Trotsky. Para motorizar la historia, Padura invent al escritor Ivn Crdenas Maturell, quien en 1977 conoce a un tal Lpez, un enigmtico personaje que pasea por la playa dos hermosos galgos rusos, un hombre dispuesto a confiarle los detalles ms profundos de la vida de Ramn Mercader, el verdugo de Trotsky. Trotski tiene perros, Mercader los tiene, tambin Ivn, qu son los perros, Padura? "Recursos que utilizo para ir por encima de las perspectivas histricas y encontrar elementos de permanencia", dice. Y habla de otras dos novelas suyas, una anterior donde el personaje es el poeta Jos Mara Heredia y de Herejes, su nuevo trabajo que ver la luz en septiembre y que est enfocado en Rembrandt, el pintor. "Me identifiqu con Heredia cuando descubr que le gustaba un plato cubano que tambin me gusta a m. La sopa de quimbomb. En el caso de Rembrandt me acerc el hecho que sufriera dolores de muela, de que no tuviera casi dentadura, porque le gustaba comer caramelos en Holanda". Perros, guisos, dolores de muela. As se mete en los personajes Padura. As y con mucha investigacin bibliogrfica.

Mientras investigaba para este libro, iba sumando bronca el cubano. "Encontr un documento que me conmovi. Un editorial de un peridico mexicano comunista de los aos 30, stalinista claro, celebraba la muerte de Sandino. Deca que haba muerto como un pequeo burgus, y solo como un perro, porque la visin de Sandino violaba los cdigos que se queran imponer a travs de la Tercera Internacional. Cuando v esa mezquindad empec a preocuparme por esas historias perversas".

Esa perversin, es ceguera la refleja Mercader en la historia. Una ceguera que arras a figuras como Andreu Nin, el trotskista espaol que timone el POUM (Partido Obrero de Unificacion a Erwin Wolf y a los mismsimos hijos de Trotski, entre tantos otros. A travs de Ivn, el escritor cubano que timonea la historia, Padura busca explicar a Mercader al mismo tiempo que se va acercando a la figura de Trotsky cuya magnitud lo envuelve y enamora a la vez. Liev Davdovich Bronstein, Trotsky.

Sostiene Padura que uno de los problemas que tiene la literatura cubana es su falta de universalidad. Esa es su gran preocupacin, algo que aprendi de Alejo Carpentier, que a su vez lo haba tomado de Miguel de Unamuno. Celebra que en la isla la literatura tenga hoy un espacio mayor que la prensa en Cuba. Pero sufre la falta difusin. "Cuando alguien en el ao 2040 lea una de mis novelas y lea un peridico Granma va a pensar que se trata de dos pases diferentes. Y creo que el pas mo se parece ms a la realidad que el del peridico", advierte. Y suma que ese es un problema que el propio Gobierno cubano critica. "Conozco poco el fenmeno de los blogs, pero all hay un embrin para hacer un periodismo diferente", sugiere. Y dice que su independencia como escritor, quiz radique en que nunca milit en la Juventud Comunista. "Ellos no me quisieron", aclara y dice que pas mucho tiempo hasta que not la importancia de ese hecho. Hoy, Padura tiene mejores condiciones de vida que la mayora de sus compatriotas. Y celebra algunos de los cambios que se estn produciendo, aunque la cambia la cara cuando cuenta que est encerrado en trmites burocrticos para comprarse un auto: "No pueden darse una idea".

-Hay dos Paduras, un autor de policiales y otro que hace un trabajo ms documental y periodstico? No. Mi obra tiene una preocupacin fundamental, la bsqueda de los orgenes. En los policiales hay una bsqueda, la de la verdad. Y en novelas como El hombre. tambin utilizo ciertas estructuras de la novela policial para hacer ms marcada esa bsqueda de una verdad que puede ser filosfica, histrica o poltica.

-Conde, el detective de sus policiales, e Ivn, el escritor que desovilla la historia de Mercader, tienen puntos comunes entonces.

Conde es la expresin de mi generacin, una figura metafrica, pero Ivn es un personaje simblico, al que le agrego elementos que lo superan como individuo. Tiene una vida tan llena de frustraciones y contradicciones que traspasa lo verosmil. Yo necesitaba esa vuelta de tuerca, para que ese solo personaje significara lo que pudo haber sido la frustracin de un pensamiento, de una vocacin de las ideas de una persona en Cuba.

-Ivn, o Padura, siente compasin por Mercader? Se siente tentado a la compasin. Y es posible que la sienta, pero no estoy seguro. Ese fue un matiz que discut mucho conmigo mismo y con los amigos que siempre leen mis libros. En el fondo Mercader tambin fue una vctima, pero fue un hombre que obedeci y en esa obediencia lleg a la perversin tica ms elemental. No le sirvi de nada, porque lo destinaron al ostracismo, primero en Mosc y luego en Cuba, viviendo bajo otra identidad. Quiz eso mueva a compasin, pero no tengo la respuesta todava.

-Me permito una crtica, los espas rusos, la NKVD, parecen tomados de una pelcula de Hollywood.

Los espas son parecidos en todo el mundo. Es un trabajo sucio en el que tienes que mentir, utilizar a los dems, esa esencia es comn. Pero no niego que pueda haber una influencia de John LeCarr. Sus espas, hombres infelices e incompletos, me fascinan.

-Hubo un Trotsky en la revolucin cubana? No lo creo. La culpa del giro poltico de Cuba, para muchos, la tiene la poltica norteamericana. En aqullos aos los Estados Unidos estaban acostumbrados a gobernar Amrica latina de una manera, y la revolucin les rompi los esquemas. En esa poca Che Guevara empieza a hacer desde el poder de sus cargos determinadas lecturas y declaraciones que, vistas en perspectiva, resultaban antisoviticas. Si hubiera habido un asomo de Trotsky en Cuba, ese hubiera sido el argentino. Se cuenta que el Che tuvo una relacin muy cercana con el grupo de trotskistas originales cubanos. A principio de la revolucin la proyeccin socialista del gobierno cubano no estaba definida. Pero s haba all un grupo de revolucionarios trotskystas con quienes el Che se relacionaba. Lleg un momento en el que el Che sali de Cuba y cuando regres haban sacado de sus puestos a muchos de estos trotkystas. Y gracias al Che muchos recuperaron sus puestos. Es quiere decir que haba un conocimiento y una simpata hacia el pensamiento trotskysta.

-La Habana, Cuba, es un imn para el mundo, corre con ventaja escribiendo desde all?

Siempre la cultura cubana ha sido ms grande que la geografa de la isla. Escribir desde La Habana es tener cierta ventaja. Como Buenos Aires, tiene una tradicin cultural reconocida.

-Qu rescatara de su experiencia para el futuro de la vida socialista?

Hay una experiencia que considero fundamental, tanto que a ella le he dedicado mi ltima novela. Es la de poder realizar su libertad individual. El individuo que no puede ejercitar su propia libertad no puede construir una sociedad libre. Hay que resolver los problemas individuales para luego resolver los colectivos. Uno de los problemas del socialismo es que se hizo al revs. Si a una persona creyente le dices que tiene que dejar de creer ya para esa persona ese mundo no es mejor.


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