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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2013

Constitucionalismo ecolgico en Amrica Latina

Leonardo Boff


Las constituciones modernas se fundan sobre el contrato social de cuo antropocntrico. No incluyen el contrato natural que es el acuerdo y la reciprocidad que deben existir entre los seres humanos y la Tierra viva que nos da todo y a la que nosotros en retribucin cuidamos y preservamos. En razn de eso sera natural reconocer que ella y los seres que la componen son portadores de derechos. Los contractualistas clsicos como Kant y Hobbes restringan, sin embargo, la tica y el derecho solo a las relaciones entre los humanos. Solamente se admitan obligaciones humanas para con los dems seres, especialmente los animales, en el sentido de no destruirlos o someterlos a sufrimientos y crueldades innecesarias.

No considerar que cada ser posee un valor intrnseco, independiente de su uso humano, uso racional, y que es portador del derecho de existir dentro del mismo hbitat comn, el planeta Tierra, abri el camino a que la naturaleza fuese tratada como mero objeto a ser explotado sin ninguna otra consideracin, en algunos casos hasta su agotamiento. Sin embargo, cupo a Amrica Latina, como lo mostr un notable criminalista y juez de la corte suprema de la Argentina, Eugenio Ral Zaffaroni (La Pachamama y el Humano, Ediciones Colihue 2012) desarrollar un pensamiento constitucionalista de naturaleza ecolgica en el cual la Tierra y todos los seres de la naturaleza, particularmente los vivos y los animales son titulares de derechos. Estos deben ser incluidos en las constituciones modernas que han abandonado el arraigado antropocentrismo y el paradigma del dominus, del ser humano como seor y dominador de la naturaleza y de la Tierra.

Los nuevos constitucionalistas latinoamericanos unen dos corrientes: una de ellas, la ms ancestral, la de los pueblos originarios, para los cuales la Tierra (Pacha) es madre (Mama),de ah el nombre de Pachamama, y titular de derechos porque esta viva y nos da todo lo que necesitamos y, finalmente, porque somos parte de ella y pertenecemos a ella, asi como los animales, los bosques, las selvas, las aguas, las montaas y los paisajes. Todos merecen existir y convivir con nosotros formando la gran democracia comunitaria y csmica.

Ensamblan esta tradicin ancestral, eficaz, de la cultura andina, que va de la Patagonia a Amrica Central, a la nueva comprensin derivada de la cosmologa contempornea, de la biologa gentica y molecular, de la teora de los sistemas, que entiende la Tierra como un super-organismo vivo que se auto-regula (autopoiesis de Maturana-Varela y Capra) con vistas a mantener siempre la vida y la capacidad de reproducirla y hacerla coevolucionar. Esta Tierra, denominada Gaia, engloba a todos los seres y genera y sustenta la tela de la vida en su inconmensurable biodiversidad. Ella, como Madre generosa, debe ser respetada, reconocida en sus virtualidades y en sus lmites y por eso acogida como sujeto de derechos -la dignitas Terrae- base para posibilitar y sustentar todos los demas derechos personales y sociales.

Dos pases latinoamericanos, Ecuador y Bolivia, han fundado un verdadero constitucionalismo ecolgico; en eso estn por delante de cualquier otro pas desarrollado.

La Constitucin de Montecristi de la Repblica de Ecuador de 2008 dice explcitamente en su prembulo: Celebramos la naturaleza, la Pacha Mama, de la cual somos parte y que es vital para nuestra existencia. Enseguida enfatiza que la Repblica se propone construir una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y en armona con la naturaleza, para alcanzar el bien vivir, o sumackawsay (el vivir pleno). En el articulo 71 del captulo VII dispone: la naturaleza o la Pachamama, donde se reproduce y se realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia, el mantenimiento) y regeneracin de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos; toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podr exigir de la autoridad pblica el cumplimiento de los derechos de la naturaleza el Estado incentivar a las personas naturales y jurdicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza y promover el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema.

Son conmovedoras las palabras del prembulo de la Constitucin Poltica del Estado boliviano, aprobada en 2009: Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia. El artculo 33 prescribe: las personas tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado. El ejercicio de este derecho debe permitir a los individuos y a las colectividades de las presentes y futuras generaciones, incluidos otros seres vivos, desarrollarse de manera normal y permanente. El articulo 34 dispone: cualquier persona, a ttulo individual o en representacin de una colectividad, est facultada a ejercer acciones legales en defensa del medio ambiente.

Aqu tenemos un verdadero constitucionalismo ecolgico que ha ganado cuerpo y letra en las respectivas Constituciones. Tales visiones son anticipatorias de lo que deber ser en todas las constituciones futuras de la humanidad. Solo con tal mente y disposicin garantizaremos un destino feliz en este planeta.

Leonardo Boff es Telogo/Filsofo

Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=562


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