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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

Una mirada desde fuera del duopolio
Elecciones presidenciales en Chile. Tres candidatos, un camino

Cristin Cepeda
Rebelin


Como en el futbol, los chilenos tendemos a reaccionar de forma polar. Despus de dos triunfos nos vemos en la final de la Copa del Mundo y despus de la derrota, repasamos hasta al aguatero por su incapacidad y sacamos risa fra para sealar lo malos que somos para la pelota.

En esta coyuntura electoral corremos el riesgo de pisar palitos similares.

Hoy se abre un debate sobre quien puede ser el mejor representante para ocupar el espacio televisivo contra el duopolio concertacin-derecha (y sus satlites). Los que estn afuera, al margen; Roxana Miranda, Guztavo Ruz y Marcel Claude, comienzan sus largas campaas cada uno desde su posicin.

Hoy, como cuando Chile le gana a Argentina, desde la marginalidad, algunos se ilusionan con llegara a ganar a Copa del Mundo. El descontento que hoy reina en la sociedad chilena hace que muchas demandas crezcan como espuma. Pero es necesario asumir que el descontento por si solo, aun cuando se logre expresar en votos, no cambiar la realidad.

Pero la disputa por los minutos de televisin, por la buena foto en la asamblea o los puntos y comas del programa puede hacernos perder el fondo; como sta coyuntura electoral se enmarca en un cuadro general de la poltica chilena.

La izquierda chilena, y tambin ciertos sectores sociales, acostumbrados a mirarse el ombligo con piercing, como dice sabiamente Roxana Miranda, no han hecho an una lectura correcta del momento poltico que vivimos.

Para ello es necesario mirar no solo las dinmicas propias de Chile, sino tambin aprender de los procesos similares que se han desarrollado en el contexto latinoamericano.

La leccin principal que nos dejan las dinmicas polticas del barrio es que la posibilidad de emerger como una propuesta de poder en el actual contexto de desarrollo de la sociedad capitalista pasa por el quiebre del modelo de representacin poltica imperante los ltimos 40 aos.

Pero este quiebre pasa por la visibilizacin de contradicciones irreparables entre quienes sufren la implementacin del modelo y los que no estn dispuestos a soltar ni un mango de sus actuales privilegios.

As fue en la Guerra del Agua y la Guerra del Gas en Bolivia, que posibilit la emergencia de Evo. O el largo proceso de lucha popular indgena en Ecuador, con Correa como catalizador. El propio Chavez sita el origen de su proyecto liberador en las masacres de 1989, legitimacin histrica de su intentona de golpe y de su posterior postulacin a la presidencia. Incluso en el caso de Argentina, la aplicacin del corralito con su correlato de revuelta social provoca el momento ptimo para la emergencia del proyecto Kirchnerista hasta hoy en el poder. Todos momentos de suma tensin al interior de la sociedad. Una tensin no solo discursiva, sino con la expresin real de las fuerzas de la reaccin operando directamente con su aparato armado en las calles para contener a un pueblo que desborda.

En el caso chileno, algunos quieren asimilar el ao 2011, con las manifestaciones estudiantiles, a algunos de estos procesos. De esta forma se llega a la visin equivocada de que el quiebre con su correlato de deslegitimacin del sistema de partidos ya se dio en Chile y que el actor principal de esta nueva etapa es el mundo estudiantil. Para algunos incluso siendo ms precisos; el mundo estudiantil universitario.

Pero, si bien el movimiento estudiantil (secundario y universitario) brilla con luz propia en el actual contexto, no es menos cierto que su capacidad de desborde institucional y poltico ha sido ms bien escasa. Caern algunos ministros, pero el sistema de representacin poltica claramente ha dado seales de no ceder nada ante los cientos de miles de jvenes marchando por las calles.

De desborde, por lo tanto, aun ni hablar. Piera terminar su mandato con una baja popularidad. Pero no ser el primero. El buque qued con la direccin amarrada y no hay amenaza inminente en el camino. La clase poltica chilena, todo y estar golpeada, resiste estoicamente y sigue casi como si nada hubiera pasado. Prueba de ello es que poco o nada les import a los alcaldes electos en la pasada eleccin asumir con mayoras de 1 de cada 10 o 2 de cada 10 votantes. Nadie fue capaz de moverles el piso y su gestin la operan independiente de no tener la legitimidad mnima.

Lo que es innegable es que las contradicciones existen, se han agudizado y abren un nuevo ciclo de luchas que incluyen como actores destacados a Federaciones de estudiantes universitario, estudiantes secundarios, sindicatos como los de la CTC, Sintrac, Siteco, Unin Portuaria, a comunidades mapuches movilizadas, a grupos ambientalistas, a la Federacin Nacional de Pobladores, entre otros. En definitiva un vario pinto conjunto de actores en lucha que recin visualiza la necesidad de generar mnimas vas de confluencia.

Como mirar entonces la presente y urgente dinmica de los presidenciables contrapuestos al duopolio.

Lo primero que surge es la necesidad de poner en su justo peso el actual proceso electoral. La campaa presidencial debiera ser el momento de la expresin de las distintas tendencias que existen en el complejo panorama de la lucha social en Chile.

Claude, fiel representante de las debilitadas clases medias y de la lgica aspiracional de los jvenes universitarios chilenos copa y proyecta su liderazgo en lo meditico. A los miles de estudiantes universitarios que lo escuchan poco les importa que haya trabajado en el Banco Central como funcionario de Pinochet, en los aos ms oscuros de la dictadura. Tampoco les importa que despus fuera destacado militante del PPD de Lagos. Lo que importa es que refleja la proyeccin de la clase media descontenta y que, a lo menos en el discurso, quiere plantear cambios para mejorar el sistema neoliberal. Hacerlo ms a escala humana le permite llegar, ms all de los estudiantes universitarios, a un conjunto de clase media profesional vida de un lder que los exprese. Claude es imagen de proyeccin, hasta esttica, de una rebelda bonita, de buen hablar y buen vestir. Algo importante para la proyeccin meditica y que ya se vio con el fenmeno Camila Vallejos, Giogio Jackson, Pancho Figueroa.

Gustavo Ruz, sale de lo ms profundo de la memoria histrica de la izquierda chilena. Profesor, preso poltico, militante del PS de Allende (como a el le gusta decir). Joven ministro en los tiempos de la UP. No esconde y perfila una imagen de intelectual orgnico, en la lgica de Gramsci. Su postura es ms tica y principista que poltica. A travs de l ciertos sectores buscan proyectar la importancia de no quedarse en la forma sino de instalar el fondo. Por ello sitan como pilar a la Asamblea Constituyente, relativizando las maniobras polticas electorales a la necesidad de atacar elementos estructurales de una derrota histrica que carga l y su generacin como una pesada mochila. Probablemente son la retaguardia de contenidos y de experiencia que necesita el perodo que viene.

Y por ltimo est mi candidata, Roxana Miranda. Sin duda la expresin ms rupturista en la poltica chilena desde los tiempos de Recabarren. Una apuesta osada de una fuerza poltica recin en creacin como es el Partido Igualdad. Basa su instalacin en la potencia de un discurso puro y trasparente, que recoge la rabia y conviccin de quienes hoy representan a los sectores ms conscientes de un modelo excluyente. Roxana es sin duda la representante de un proceso de politizacin de ciertos sectores sociales durante la ltima dcada. Surgida de las ollas a la calle y ahora de la calle a la lucha poltica. Todo sin abandonar su liderazgo social en el mundo de los deudores. Cada intervencin de Roxana resulta mediaticamente incmoda para muchos, ya sea por la forma o el contenido.

Un liderazgo en construccin situado en una encrucijada histrica del movimiento popular chileno; o se construye un proyecto poltico popular de masas o se delegan las fuerzas sociales en buscar un representante.

Cada uno de estos candidatos refleja parte del mosaico del complejo constructor social que es hoy Chile. Y faltan protagonistas. Son muchas las plazas en las que se tiene que hablar y muy diversos los pblicos. El momento no tiene que ser entonces de desesperacin. El quiebre simblico y material del pueblo an no ha llegado. Se viene, eso si. Y para eso entonces tenemos que medir la actual coyuntura electoral con la vara de cmo creemos que va a ser y quin o quienes sern los sujetos centrales que emergern en ese momento.

Desde mi perspectiva solo el sujeto popular convertido en actor poltico tiene la capacidad de transformacin con la radicalidad necesaria que se requiere, no para la acomodacin, sino para el desmontaje radical que necesidad el modelo econmico, poltico y cultural chileno. Con esos lentes tenemos que ver la apuesta electoral desde afuera del duopolio. Por ello poner todos los huevos en quin tiene ms cmara es un error tctico, que diluye lo importante que se viene en los prximos aos.

 

Cristin Cepeda es periodista y miembro del Partido Igualdad


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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