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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

Una fbula de alcance mundial
La liebre estadounidense y la tortuga china (4/4)

Ren Naba
Renenaba.com

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


El paso del Rubicn por Ifriqiya

China y el Magreb central.

Argelia, el buque insignia, y la flota china en la zona Sahel-Sahara.

De los tres pases del Magreb central (Argelia, Marruecos y Tnez), Argelia ocupa de lejos la posicin de socio privilegiado de China, tanto por razones histricas como por afinidades polticas. Una asociacin sellada en la poca de las guerras de liberacin postcoloniales cuando China se dedic a romper el bloqueo occidental del cual era objeto y Argelia libraba su guerra de independencia contra el poder colonial francs. Marruecos de una manera firme y Tnez de una forma ms dctil se alinearon con el campo pro atlantista.

Un cuarto pas, Libia, pasarela entre el Machreq (levante) y el Magreb (el poniente del mundo rabe), apareca como uno de los principales tanques de petrleo de China, lo mismo que Sudn, dos pases sustrados a la preponderancia china durante la contrarrevolucin rabe que sigui a la Primavera rabe, con la secesin de Sudn del Sur en 2011, acto desencadenante de la revuelta popular de la Plaza Tahrir en El Cairo, y Libia por la intervencin falsamente humanitaria de la OTAN en marzo de 2011.

El pas ms rico, el ms desarrollado econmicamente, dotado del ejrcito ms poderoso en igualdad con Sudfrica, su socio y hermano de armas en la lucha por la liberacin de frica, el ms grande y por aadidura fronterizo de siete pases (Marruecos, Tnez, Libia, Mal, Mauritania, Nger y RASD), Argelia ocupa una posicin central en el Sahara y ambiciona estar en el centro del juego tanto ms imperiosamente en cuanto que en el Sahara est en su casa y dispone de una frontera comn de 1.800 kilmetros con Mal, es decir, infinitamente ms metros que el total de las fronteras de Francia con sus pases limtrofes (Alemania, Blgica, Espaa, Italia ySuiza).

Adems Argelia est con Rusia, uno de los dos principales suministradores de gas a Europa occidental, la cual quiere reducir su dependencia de esos dos pases situados fuera de la esfera atlantista. ltima superviviente del antiguo frente de rechazo rabe flanqueada ahora por dos regmenes neoislamistas, Libia y Tnez, as Argelia est clavada al suelo por la cuestin separatista del norte de Mal.

Sin embargo Argelia tiene una experiencia reconocida en el terreno de la guerrilla, adquirida durante su guerra de liberacin nacional, a la que se aade la experiencia en la lucha contra el terrorismo adquirida durante el decenio negro (1990-2000), pero tambin y sobre todo, los expertos estn de acuerdo, bajo la batuta sovitica durante la guerra de Afganistn (1980-1990). Por eso Argelia no debe a ningn Estado occidental el menor apoyo logstico o financiero en su guerra contra el terrorismo y por eso aparece como el pas rabe menos dependiente.

Con 250.000 millones de dlares de reserva, Argelia es el segundo pas rabe por la importancia de sus divisas tras Arabia Saud. De hecho constituye el punto de articulacin principal de China en la zona. Su asociacin es un reflejo de la calidad de sus relaciones polticas.

Repaso detallado de las obras de China en Argelia:

Gran Mezquita de Argel, la mayor de frica.

Aeropuerto internacional de Argel (Houari Boumediene).

Tramo centro y oeste de la autova este-oeste en 2006 (11.400 millones de dlares).

pera de Argel, en Ouled Fayet, a 15 kilmetros al suroeste de la capital, una zona de 17.900 m2.

Hotel Sheraton de Argel, centro hospitalario de Orn y decenas de proyectos de viviendas sociales en Argel, Stif, Annaba, Constantine, Orn y Rouiba.

El montante del comercio con los chinos supera los 20.000 millones de dlares, entre ellos la gran mezquita de Argel con 1.000 millones de euros. 30.000 chinos viven en Argelia, entre ellos 3.600 comerciantes y hay 567 empresas chinas.

En cuanto al petrleo, se asign un contrato de 420 millones de euros para el desarrollo del yacimiento de Zarzaitine, en el Sahara. Tambin se construir una refinera en la regin de Adrar, prxima a la cuenca del Sbaa. Segn las previsiones de los estrategas occidentales, el frica subsahariana podra sustituir a Oriente Medio como principal proveedor energtico de Estados Unidos. frica occidental dispone de casi 60.000 millones de barriles de reservas petroleras comprobadas. Su petrleo bajo en azufre es un crudo suave, muy apreciado por las petroleras estadounidenses.

Paralelamente a esos descubrimientos Estados Unidos ha multiplicado las iniciativas diplomticas y militares con el fin de adherir a los pases africanos a la estrategia global de EE.UU. En la zona del Sahel senegals-maliense, as como en Namibia en la frontera con Angola, se han establecido centros de intervencin que facilitan el despliegue rpido de las tropas estadounidenses.

En 2003-2004 Estados Unidos lanz operaciones conjuntas con los pases del Sahel contra el Grupo Salafista para la Predicacin y el Combate (GPS), en el marco del Programa de Contraterrorismo en frica. Los ataques a los turistas franceses en Mauritania en diciembre de 2007, que dieron lugar a la anulacin del rallye automovilstico Pars-Dakar y su traslado a Amrica Latina, as como el atentado a la embajada israel en Nouakchott dan testimonio de las reticencias locales y regionales ante el despliegue estadounidense en frica.

Puerta de frica a travs del Sahara, dos pases del Magreb, Argelia y Marruecos, fueron solicitados para acoger el cuartel general del AFRICOM. Deseoso de acogerlo, Marruecos quera un medio para el reino marroqu de perpetuar su soberana sobre el Sahara occidental frente a las reivindicaciones independentistas de la Repblica rabe Saharaui Democrtica (RASD) apoyada por Argel. Una obsesin del trono marroqu. A pesar de todo, Estados Unidos profesa siempre una preferencia por Argelia, pas de nacionalismo quisquilloso cuya adhesin al proyecto habra reforzado su credibilidad.

Marruecos y Tnez: dos boyas escoltas del navo estrella Argelia

Dos pases resueltamente pro occidentales, Marruecos y Tnez, aparecen en el dispositivo chino como dos boyas escoltas del navo estrella, Argelia, su principal plaza fuerte en el Mediterrneo occidental.

China-Tnez: Durante 23 aos bajo el yugo del dictador Zine el Abidine Ben Al, antiguo funcionario en el extranjero de los servicios de inteligencia estadounidenses, Tnez redujo a la mnima expresin sus relaciones con China.

El nico hecho notable fue la cooperacin en el mbito ferroviario, con el suministro por parte de China de 20 trenes por valor de 133 millones de dinares (alrededor de 85 millones de dlares) para unir la capital, Tnez, a diez ciudades del interior: Bja, Jendouba, Ghardiamou, Gaafur, Dahmani, el Kef (hacia el noroeste), Mateur y Bizerte hacia el extremo norte y Sousse y Sfax.

China podra conseguir el gran proyecto de construccin del segundo aeropuerto internacional de Tnez. La ratificacin de un acuerdo econmico y tcnico entre China y Tnez ha dado lugar a una donacin de 80 millones de yuanes, es decir 19 millones de dinares tunecinos. Esta operacin, que se ha hecho bajo el nuevo rgimen neoislamista, ha provocado especulaciones respecto a una posible evaporacin de ingresos, un eufemismo para designar un desvo del orden de un milln de dlares.

Sobre fondo de una tensin soterrada entre Francia y Tnez, resultado de un apoyo incondicional de Pars a la dictadura de Ben Al y de las interferencias del ministro socialista del Interior Manuel Valls en los asuntos tunecinos, cualquier eventual torpeza francesa podra conducir a Tnez a adherirse ms a China en detrimento de los intereses franceses.

China y Marruecos: Dos pases de antiguas civilizaciones

Dos pases de antiguas civilizaciones, China y Marruecos, contrariamente a las apariencias, mantienen relaciones cincuentenarias establecidas en 1958 a raz de la independencia de Marruecos. Limitado durante mucho tiempo, el comercio entre ellos se ampli debido al ascenso de China a quinto proveedor de Marruecos por delante de Estados Unidos y Alemania. Quinta potencia econmica de frica, primer productor y exportador de fosfatos del mundo, en la unin del ocano Atlntico y el mar Mediterrneo, Marruecos ofrece perspectivas atractivas a China que importa, desde 2011, 750.000 toneladas de fertilizantes fosfatados marroques al ao.

Aparte de cualquier controversia, las relaciones entre China y Marruecos parece que siempre deben limitarse en razn del papel de Marruecos en el continente africano. Socio oculto de la diplomacia soterrada rabe-israel, acrbata de vanguardia de la estrategia atlantista en frica, el posicionamiento marroqu se sita en la prolongacin de la cooperacin estratgica de Estados Unidos con las petromonarquas del Golfo. En lnea con esta cooperacin, el reino marroqu se sita siempre en la vanguardia de la lucha por la defensa de los intereses occidentales en el continente africano, un combate que confunde por otra parte con la supervivencia del rgimen monrquico.

Miembro del Safary club en el apogeo de la Guerra Fra sovitica-estadounidense (1948-1989), Marruecos garantiz la proteccin y la supervivencia de los regmenes africanos pro occidentales, especialmente el Zaire de Mobutu y el Togo de Eyadema, con la firma de una alianza secreta, alentada por Estados Unidos, entre Arabia Saud, que fue financiada por Francia, su estratega, y Marruecos su ejecutor.

Base de repliegue del comando estratgico francs en la poca de la Guerra Fra, ese papel soterrado se manifest por otra parte de manera brillante en la complicidad francesa en la desaparicin de Mehdi Ben Barka, jefe de la oposicin marroqu, as como en el papel asumido por Marruecos de basurero de los tiranos pro occidentales derrocados a quienes sus antiguos protectores decretaron indeseables ipso facto a pesar de los magnficos servicios prestados. Fue el caso del asilo concedido al presidente Mobutu de El Zaire, repudiado por Francia a la que sin embargo haba servido celosamente durante casi 30 aos.

Por otra parte Estados Unidos acaricia el proyecto de establecer en Marruecos el cuartel general del AFRICOM, el nuevo cuerpo del ejrcito asignado a frica. Una eleccin por defecto tras el rechazo de Argelia y de Nigeria, dos actores principales del continente, de alojar el cuartel general del sptimo cuerpo del ejrcito estadounidense. Preocupado por diversificar sus alianzas, Estados Unidos se dirigi en primer lugar a esas dos potencias africanas emergentes, aunque la primera es blanco de acciones de tipo terrorista (Boko Haram) y la segunda de operaciones de desestabilizacin cclicas.

La regin de Tan Tan en el extremo sur de Marruecos, en el lmite de las fronteras del Sahara Occidental, prxima a la aldea de Ras Dari, est destinada a albergar ese proyecto u otros parecidos en el futuro. Debido a su proximidad a las costas atlnticas marroques, el sitio ofrece facilidades para la marina estadounidense. Adems de la base de Tan Tan, Estados Unidos dispone en Marruecos de la base area de Ben Jarir, a unos 60 kilmetros de Marrakech y la estacin radiofnica de VOA (Voice of America) en Tnger.

Superviviente de una tradicin colonial, el AFRICOM anteriormente estaba vinculado al comando europeo de Stuttgart en el USEUCOM (United States European Command). La regin del Sahel, en particular Mal y Mauritania, constituyen una base de repliegue de los grupos yihadistas. Antes Estados Unidos vigilaba frica por medio de tres comandos: Central Command (CENTCOM) cuya zona de responsabilidad se extenda por 27 pases de los cuales siete son africanos; Commandament europen (EUCOM), su zona cubre 91 Estados de los que 42 son africanos; y finalmente el Commandement Pacifique (PACOM), que tiene autoridad sobre una zona que cubre Madagascar y las islas perifricas del este del continente africano.

Casualidad o desafortunada coincidencia? Los tres pases de la zona del Sahel-Sahara, Sudn, Libia y el norte de Mal, situados en la esfera de influencia china, han sido objetivos de operaciones de desestabilizacin a favor de la contrarrevolucin rabe llevada a cabo por el campo atlantista. Mal, curiosamente a travs del movimiento islamista pro catar Ansar Ed Dine, partidario de la religin y uno de los afluentes de al-Qaida.

Smbolo de la cooperacin saud-estadounidense en la esfera rabe musulmana en el apogeo de la Guerra Fra sovitica-estadounidense, el movimiento de Osama Bin Laden tena vocacin de una dimensin planetaria, a la escala del Islam, a la medida de las capacidades financieras del reino de Arabia.

La Yihad ha tomado una dimensin planetaria conforme a la dimensin de una economa globalizada con la sustitucin de los capos de la droga por las petromonarquas en la financiacin de la contrarrevolucin mundial. En la dcada de 1990 como en la de 2010 para enfrentar la primavera rabe. Si la guerra de Vietnam (1955-1975), la contrarrevolucin en Amrica Latina, especialmente en Cuba, as como la guerra antisovitica de Afganistn (1980-1989) fueron ampliamente financiadas por el trfico de drogas, la irrupcin de los islamistas en el escenario poltico argelino seal la primera concretizacin de la financiacin petromonrquica de las protestas populares de gran amplitud en los pases rabes.

Dao colateral de las relaciones del poder, Argelia pagar el precio en cuanto que este pas revolucionario, aliado de Irn y Siria, ncleo del frente de rechazo rabe, ha evolucionado a electrn libre debido a la neutralizacin de Egipto por su tratado de paz con Israel y la fijacin de Siria en la guerra de Lbano.

Sin embargo los islamistas argelinos tuvieron mala suerte de que el despliegue de tropas occidentales entre ellas 60.000 soldados judos estadounidenses- en la proximidad de los Lugares Santos del Islam, en la regin occidental del reino, con ocasin de la primera guerra contra Irak en el Golfo, en 1990, que los coloc en una posicin inestable con sus proveedores de fondos, obligando a su lder Abassi Madani a tomar distancias de los saudes. A ttulo de dao colateral, el desembarco de las fuerzas impas en la tierra de la profeca constituir el motivo de ruptura entre Osama Bin Laden y la dinasta wahab.

La instrumentalizacin del Islam como arma de combate poltico, en tanto que antdoto del nacionalismo rabe antiestadounidense, a raz del incendio de la mezquita de Al Aqsa (1969) dio lugar a un cambio del centro de gravedad del mundo rabe de la orilla mediterrnea al Golfo, es decir, de los pases del campo de batalla a la zona petrolera bajo protectorado angloestadounidense. Con la consecuencia de la sustitucin del lema de la solidaridad islmica por el movilizador de la unidad rabe, as como la desviacin de la causa rabe, en particular la cuestin palestina, hacia combates perifricos (guerra de Afganistn, guerra de los contras nicaragenses contra los sandinistas) a miles de kilmetros de Palestina, y en la actualidad a guerras contra los propios pases rabes (Libia, Siria) o pases africanos (Norte de Mal).

Bajo el paraguas de la guerra preventiva contra el terrorismo, en realidad Estados Unidos est librando de forma subliminal una guerra preventiva contra una amenaza china mucho ms terrible. Persiguiendo con constancia un islamismo radical humillado para fabricar un malvado presentable, los estadounidenses establecen el aparato militar y estratgico necesario para un enfrentamiento inevitable con China, sostiene Jean-Franois Susbielle en su libro Chine-Etats Unis, la guerre programme, First Edition 2006. La instalacin de bases militares permanentes alrededor de China y las iniciativas geopolticas estadounidenses con respecto a Oriente Medio se inscriben en los preparativos de una logstica de guerra contra Pekn. Estados Unidos y China tienen pronto una cita con la historia, predice Jean-Franois Susbielle.

La desestabilizacin de Argelia aparece de nuevo en el orden del da de la primavera rabe de los pases occidentales, prevista a raz de la apropiacin occidental de Libia a juzgar por las predicciones de Nicols Sarkozy, que antes de su salida de la poltica exclam alegremente de forma repetida en un ao Argelia y en tres aos Irn. Argelia, igual que Irn y Siria, figura en el nuevo eje del mal diseado por los estrategas occidentales para mantener bajo presin a los pases emergentes situados fuera de la rbita occidental. Pero el posicionamiento argelino frente a la operacin Serval, la expedicin francesa a Mal, podra haber cambiado la situacin.

Quien tenga frica tendr Europa, dijo Karl Marx

El eje China-Europa constituye las dos extremidades de la vasta extensin continental euroasitica, el centro de gravedad permanente de la geoestrategia de la historia del planeta materializado en las rutas de la seda, del perfume, del incienso y ltimamente la ruta de la droga. El norte de frica constituye el segmento sur.

Tierra elegida para la subcontratacin de la industria europea, Tnez alberga casi 2.000 empresas deslocalizadas de la industria mecnica y electrnica y textiles y de ropa. Emplea a 200.000 personas y exporta el 97% de su produccin a la Unin Europea. En Marruecos existe la misma situacin.

El Magreb central constituye un conjunto regional de ms de tres millones de kilmetros y 80 millones de habitantes con la perspectiva de un incremento de un tercio de la poblacin para llegar a 125 millones en el ao 2020. Ese socio de primer orden de Europa, que bordea el flanco meridional en la unin del mundo rabe bereber y africano, ha visto siniestrada su economa por la cleptocracia, el nepotismo y el saqueo, los defectos propios de los dictadores; y en un contexto de globalizacin acelerada y competencia exacerbada, por el predominio del comercio con la antigua metrpolis sobre la cooperacin Sur-Sur y los intercambios interrabes y rabes-africanos.

Lo mismo que los dems pases rabes, el Magreb padece la falta de un proyecto viable de sociedad, un desperdicio de energa y un autoritarismo burocrtico. Un cuarto de siglo despus de los aires revolucionarios que soplaron en el Magreb (1984) insuflados por un descontento popular difuso y por el marasmo econmico mundial en un mundo rabe musulmn con una crisis de identidad, un nuevo impulso acaba de derribar el edificio inteligente erigido en la orilla sur de Mediterrneo destinado a eternizar la hegemona occidental en la zona. En contrapartida, ese edificio mantuvo el Magreb en situacin de mercado cautivo y lo convirti en un aliviadero de la sociedad occidental para el turismo masivo, un taller barato para el mantenimiento de la competitividad internacional de Europa, refugio de sus jubilados al final de la vida, rampa estratgica del pacto atlntico frente a la penetracin de China en frica y patio trasero econmico y poltico.

Precisamente el Magreb constituye el ltimo dique antes del rodeo completo de Europa a frica segn el antiguo precepto maosta de rodear las ciudades por el campo. Si China sale victoriosa de su partida, Francia, el eslabn dbil del aparato del bloque atlantista en la zona, quedar condenada inevitablemente al papel de eslabn perdido de la dirigencia mundial del planeta ya que el Magreb, su zona de influencia durante mucho tiempo, representa el principal yacimiento de la francofona y de la subcontratacin de la economa francesa, garanta del mantenimiento de la competitividad gala.

Para ganar una guerra se trata de no hacerla y en realidad, si es posible, librar otra batalla disimulada y ferozmente negada. El arte de la guerra consiste en conducir al adversario a travs de la niebla hasta el punto en el que, en el lmite del estallido del conflicto, el rival se d cuenta de que la guerra es intil porque ya la ha perdido. El autntico estratega construye su poltica (ya que se trata de poltica) por todos los medios en funcin del tratado que impondr a su rival permitindole salvar la cara e incluso llegando a hacerle creer que sale beneficiado, recomendaba Sun Tzu, el gran estratega chino del siglo IV a. C. en su famoso libro El arte de la guerra.

Una espiral paranoide: China, acreedora principal de Estados Unidos, poseedora de un slido colchn de bonos del tesoro del orden de 1,8 billones de dlares, percibe anualmente casi 50.000 millones de dlares en concepto de intereses de la deuda, que China se apresura a invertir en frica en una espiral paranoide que desemboca en que Estados Unidos financia la expansin china en frica que pretende combatir. El mismo impulso paranoide por parte de Francia, que paga anualmente 50.000 millones de euros de intereses de su deuda colosal y se niega a eliminar la carga de la deuda africana.

Al final de una navegacin centenaria, rplica lejana de la guerra del opio de 1840 que oblig a China a abrirse al comercio europeo, la flota del Gran Timonel, desafiando tempestades y escollos, lleg por fin a buen puerto. Y abord victoriosamente los Mercados del imperio a paso de tortuga.

Seis siglos despus de que Vasco de Gama llegase a China con la ayuda de su gua el navegante rabe Ahmad Ibn Majid, seis siglos despus del desembarco de Marco Polo, quien oblig a China a adoptar las normas occidentales, el imperio del Medio ahora se ve y se considera el centro del mundo. En menos de dos decenios sus descendientes han lavado la humillacin nacional desalojando a las antiguas potencias coloniales de su mercado cautivo de frica y convirtiendo a China en la segunda potencia econmica del continente. La forma china de devolver la moneda a sus rivales occidentales.

En los extremos del Mare Nostrum, una lnea mediana va de Argel al puerto griego de El Pireo, la plaza fuerte china en el comercio europeo. Una lnea percibida por el conjunto del planeta como la lnea de demarcacin de las nuevas relaciones de fuerza mundiales. Una lnea trazada con tinta china. A poca distancia del Coloso de Rodas.

Hic Rhodus, hic salta: El paso del Rubicn tambin se har por el Mediterrneo Occidental, el Norte de frica, el Magreb, el poniente del mundo rabe, la antigua Ifriqiya de la poca romana.

Primera parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168256

Segunda parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168311

Tercera parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168359

Fuente: http://www.renenaba.com/le-franchissement-du-rubicon-sur-lifriqiya/



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