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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

La Divisin Azul y los hechizos sin rumbo de Rajoy

Jos Manuel Rambla
Rebelin


Espaa suele demostrar una natural inclinacin a ninguna parte, siempre viajando con prisas y, si es posible, buscando atajos. Por ello, no causa extraeza esa reciente noticia sobre un coche fnebre circulando a 200 kilmetros por hora por la autopista AP-68 a su paso por Tudela, como si temiera llegar tarde a ese lugar indeterminado donde deber comenzar la Resurreccin de los Muertos. Como tampoco sorprende, hablando de atajos, las informaciones aparecidas del expresidente del CD Castelln, Jos Laparra, detenido tras asaltar la vivienda de una vidente con la intencin de recuperar los 145.000 euros que le haba entregado a cambio de un conjuro de amor, con flores y tierra de cementerio incluidas, que finalmente no funcion.

As las cosas, tampoco resulta raro que, al final, el espaol tenga cierta predisposicin por perder la cabeza. Peor an, ahora son los poderes pblicos quienes se encargan de hacerte perder la cabeza o cualquier otra cosa. La jurista Consolacin Baudn, por ejemplo, tuvo suerte y slo perdi el conocimiento cuando los antidisturbios le dispararon una pelota de goma mientras aplauda a los mineros en lucha. Otros perdieron un bazo, o un ojo como Ester Quintana en Barcelona. Son los efectos colaterales que la crisis provoca en nuestras anatomas.

Y mientras a unos nos hacen perder a pedazos las vsceras y los derechos, otros se encuentran las ms variadas cosas. La delegada del Gobierno en Catalua, Mara de los Llanos, por ejemplo, se encontr con un representante de la Divisin Azul y no tuvo ningn problema en entregarle un diploma sin necesidad de revlida. La virreina de Rajoy fue incapaz de ver malicia alguna en su gesto tras comprobar que los veteranos anticomunistas aliados de Hitler en el frente ruso hablaban en perfecto castellano, cumpliendo as las prioridades de la nueva ley Wert de Enseanza.

Son las cosas que tiene la aficin del pas por dirigirse a toda prisa a ninguna parte. Especialmente con un Partido Popular empeado en conducir la mquina del Estado con brazo firme y marcha atrs. Por eso no causa asombro que mientras el mundo recibe con alivio la muerte en presidio de Videla, a los gobernantes espaoles se les cuele una esvstica por la puerta trasera de unas consciencias derechistas que cualquier da presentarn la experiencia democrtica republicana como el prembulo ideolgico de ETA. Al fin y al cabo, para algo han sustituido la educacin para la ciudadana por los principios del espritu nacional.

Aunque las apariencias engaan porque que los gestos fascistoides son, en ltima instancia, por nuestro bien democrtico. De este modo, Rajoy y sus chicos prefieren transmitir la impresin de que los inmigrantes nos quitan los servicios. O prfidos catalanes independentistas de fisonoma judaica. O vagos andaluces agitanados. O sindicalistas vidos de volver a apropiarse del oro de Mosc. O enfermos crnicos dispuestos a prolongar estpidamente su agona para vivir de las sopa boba del Estado. Al final, cualquier argumento es bueno con tal de evitar as que en nuestro pas proliferen derivas peligrosas como las del Amanecer Dorado o el UKIP, que llenan de zozobra a griegos o britnicos.

No. Definitivamente, el PP no est dispuesto a que ningn voto ultra se vaya de su regazo. Prefiere seguir a cualquier precio a los mandos del coche fnebre del Estado de Bienestar. Conduciendo con la direccin bien firme a ninguna parte. Y aprovechar cualquier atajo, incluso el de esa austeridad que cada vez se parece ms a un conjuro con el que esperamos atraer el fin de la crisis. Eso s, a pesar de que los hechos insistan en demostrar que los filtros fallan, la troika, esa reunin de brujas que nos proporcion el conjuro, podr seguir tranquila adorando al Gran Cabrn. Aunque la chapuza nos cueste ms de 6 millones de parados y dosis insufribles de desesperanza, el bueno de Rajoy no tiene previsto irrumpir en sus aquelarres para que nos devuelvan en dinero.


Nota del editor (21/05/2013): por peticin del autor, tras desmentirse la noticia acerca de la ciudadana hondurea atendida en un hospital valenciano, se modifica levemente el contenido del artculo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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