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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

Hasta sus mandantes abandonaron a Videla
Triste, solitario y final

Horacio Verbitsky
Pgina12


Smbolo de la dictadura militar lo llam La Nacin. Para Clarn fue idelogo del terror de la peor dictadura. Estos titulares reflejan el abandono de los asesinos por sus mandantes. Sin embargo, al morir el viernes, slo tena una condena, lo cual muestra las deudas de la Justicia. Tanto los autores de los crmenes de lesa humanidad como los familiares de sus vctimas estn muriendo de viejos sin que haya pronunciamientos judiciales en firme. Atronador silencio de la jerarqua eclesistica.

En los ltimos aos de su vida, cuando se desenga de la dictadura, Jorge Luis Borges no les ahorr pullas a sus ejecutores militares, que mueren en sus camas sin haber odo silbar una bala. Un general le inform furioso sobre los riesgos que haba corrido. Me retracto, una vez un general argentino oy silbar una bala, corrigi Borges. Esa idea de militares de escritorio, opuesta a la mitologa del coraje que Borges glorific en su poesa, le cuadra al ex dictador Jorge Rafael Videla, muerto mientras dorma en la maana del viernes, a los 87 aos.

Jefe del Ejrcito desde mediados de 1975 y presidente de facto escogido por la Junta Militar en 1976, Videla fue el jefe mximo de lo que el martes volvi a llamar lucha antisubversiva, al negarse a declarar en la causa por el plan Cndor, por desconocer la competencia de la justicia civil para ocuparse de esos crmenes. La primera condena a reclusin perpetua que recibi, pronunciada el 10 de diciembre de 1985 por la Cmara Federal de la Capital, fue justamente como autor de escritorio, desde el vrtice de un aparato organizado de poder.

Los titulares de los medios que lo apoyaron son el mejor testimonio de la soledad a la que fue abandonado por sus mandantes. Muri Jorge Rafael Videla, smbolo de la dictadura militar, anunci el portal de La Nacin. Muri Videla, idelogo del terror de la peor dictadura de la Argentina, fue la portada de Clarn. En los avisos fnebres publicados por el diario de registro no hay una sola firma significativa de sector alguno de la sociedad. Slo amigos personales y, pocos, camaradas.

Videla era el nico sobreviviente de la primera Junta Militar, que integr con el marino Emilio Massera y el aviador Ramn Agosti. De la segunda Junta slo queda con vida Omar Graffigna, el aviador que fue absuelto en 1985 y detenido este ao por el juez federal Daniel Rafecas, quien secuestr de su domicilio actas secretas de la Junta Militar y material de Inteligencia. Hace dos meses y a la misma edad que Videla muri su ministro de Economa, Jos Alfredo Martnez de Hoz, condenado por el secuestro extorsivo de dos empresarios. Llegamos a decirle de Bergoglio, cont su hijo a La Nacin. La diferencia es que Videla pas sus ltimos das en una habitacin de la crcel de Marcos Paz, mientras Martnez de Hoz goz del arresto domiciliario frente a la arbolada Plaza San Martn.

Ni el papa Francisco ni la Conferencia Episcopal argentina hicieron conocer la posicin de la jerarqua catlica sobre la muerte del jefe de la Cruzada, al que le permitieron comulgar hasta el final de sus das. Slo se conoci el repudio de miembros del Movimiento Carlos Mugica de Sacerdotes en Opcin por los Pobres.

Bien informado

El 28 de setiembre de 1977 la revista La Semana, que editaba la editorial Perfil, ilustr la portada de su N 48 con una fotografa de Farrah Fawcett, la actriz del flequillo al revs, cuyas aventuras como uno de los Angeles de Charlie comenzaron a emitirse la misma semana del golpe militar argentino y se convirtieron en uno de los hits de aquella televisin basura. Una doble pgina interior informaba que el da de la primavera Videla almuerza con 14 jvenes sobresalientes. Segn el ttulo de la revista, ese da Videla le dio la mano al futuro. Dos de los catorce eran periodistas: Eduardo Van der Kooy y Roberto Solanas, de La Nacin. A todos, La Semana les hizo dos preguntas: Por qu cree que fue invitado? y Cul fue el resultado?. Tanto Solanas como Van der

Kooy respondieron que fueron elegidos para reunirse con Videla por trabajar en los principales diarios, uno en la seccin agropecuaria de La Nacin y el otro en Poltica Nacional de Clarn. Solanas dijo que todos hablamos con todos. Van der Kooy fue ms entusiasta. Segn el actual columnista de Cdigo poltico, el resultado de la reunin con Videla fue totalmente positivo. El presidente no slo escuch sino que l mismo abord los aspectos que ms preocupan a la juventud. Termin con otra lisonja: Videla est muy bien informado.

No puede decirse lo mismo de los lectores de Clarn. La madrugada en que tom el poder, Videla cre un mecanismo de control bautizado con el simptico eufemismo Sistema gratuito de lectura previa y entreg a los editores una hoja de ruta con los temas y las personas prohibidas. Pero al mes qued claro que los censores eran superfluos, porque los grandes diarios adheran en forma voluntaria a la prctica y al discurso dictatorial. Mientras Van der Kooy haca mritos por sobresalir, Rodolfo J. Walsh denunciaba en su Carta Abierta a la Junta Militar, del 25 de marzo de 1977, la sistemtica ejecucin de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga y ni siquiera se priv de la irona para caracterizar el doble mensaje de la dictadura: Extremistas que panfletean el campo, pintan las acequias o se amontonan de a diez en vehculos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no est hecho para ser credo sino para burlar la reaccin internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya su carcter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras. Los diarios repetan en sus pginas informativas esos comunicados oficiales sin detalles, anlisis ni reflexin, mientras en sus editoriales encomiaban al gobierno que los emita. Dos meses despus del envo de esta carta y de la desaparicin de Walsh, Clarn y La Nacin anunciaron en sus tapas que haban adquirido las acciones de Papel Prensa previa consulta y posterior conformidad de la Junta de Comandantes en Jefe. En una resolucin de julio de 2010, el juez federal Daniel Rafecas sostuvo que las maniobras destinadas a obtener la transmisin compulsiva de las acciones de la firma Papel Prensa en manos de la familia Graiver o sus testaferros, habran tenido como contexto la amenaza sobre futuras privaciones ilegales de la libertad como represalia, que luego se concretaron y que durante su consumacin continuada, permitieron perfeccionar la operatoria sin obstculos, al tiempo que los detenidos fueron sometidos a interrogatorios referidos a su vinculacin, participacin o conocimiento de la actividad de la empresa y de los Graiver. Por eso, consider imposible escindir la transferencia presuntamente compulsiva de acciones de Papel Prensa de los hechos de privacin ilegal de la libertad a una serie de sus directivos.

La Seguridad Nacional

Al ao siguiente, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) envi una misin investigativa a la Argentina, integrada por los directores propietarios de La Opinin de Los Angeles y Mercury de Kansas, Ignacio Lozano y Edward Seaton. Ellos constataron con sorpresa que La Nacin, Clarn y sus editores priorizaban la seguridad nacional sobre la libertad de expresin; justificaban la censura alegando que compartan los objetivos de la dictadura militar; se negaban a informar sobre la desaparicin de personas, incluyendo periodistas, y se beneficiaban de tal comportamiento al asociarse con el Estado para la produccin de papel, mediante un generoso crdito ofrecido por el gobierno militar. Semejante situacin encierra muchos peligros. No es el menor de ellos que esto casi imponga no antagonizar con el gobierno, escribieron. Los diarios aludidos ocultaron los alcances de esta investigacin y convirtieron el prrafo sobre Papel Prensa en un elogio al apoyo econmico de la dictadura. El informe fue presentado a la 34a Asamblea de la SIP, que sesion en Miami entre el 9 y el 13 de octubre de 1978. Ese ltimo da La Nacin titul su crnica Firme posicin de la Argentina ante la asamblea de la SIP, en la que inform que la asociacin de dueos de diarios argentinos, ADEPA, haba rechazado el premio SIP Mergenthaler, ofrecido en forma colectiva a los periodistas argentinos que por defender la libertad de prensa han muerto, desaparecido o sufrido encarcelamiento y persecucin. La delegacin argentina propuso que se cambiara aquel texto por ste: A los periodistas argentinos en la figura de Alberto Gainza Paz, quien nunca claudic en la lucha por los principios que sostiene la SIP. Gainza Paz fue el propietario del diario La Prensa, expropiado por Juan D. Pern en 1951 y restituido por la dictadura militar que lo derroc en 1955. La SIP no acept y nadie retir la plaqueta, que qued colocada en la sede central de la organizacin en Miami, de donde tambin desapareci en 2000, cuando la entidad se mud. Segn Clarn los asistentes argentinos dijeron que la aceptacin del premio slo contribuira a la campaa lanzada por ciertos elementos de la prensa internacional para denigrar el buen nombre del pas. La Nacin tambin inform que la representacin de la prensa argentina haba rechazado el informe porque parecera que en vez de ir a la Argentina a cerciorarse de si existe libertad de prensa se ocup esencialmente del caso de Jacobo Timerman, quien se encuentra a disposicin de la Justicia (sic) por hallarse supuestamente mezclado en el affaire Graiver.

Sin excepciones

El repudio a Videla no tuvo excepciones en todo el arco poltico, incluyendo a baluartes de la derecha aborigen, como el jefe de gobierno porteo Maurizio Macr y el gobernador de Crdoba Jos De la Sota. Esto hace ms llamativo el silencio eclesistico. En ocasin del Tedeum del Bicentenario, el 25 de mayo de 2010, el obispo de Mercedes-Lujn, Agustn Radrizzani, entreg al Poder Ejecutivo una solicitud de amnista firmada por Videla y otros condenados por crmenes de lesa humanidad. Como no estaba acompaada por ninguna nota de estilo, la presidente CFK orden devolverla sin respuesta. El ao pasado, en varias entrevistas periodsticas, Videla habl del apoyo y la cooperacin de la Nunciatura Apostlica y del Episcopado argentino con la represin y dijo que haba llegado a ser amigo del presidente de la Iglesia Catlica de entonces, cardenal Ral Primatesta. Durante la entrevista, uno de los periodistas, Adolfo Ruiz, vio llegar a un hombre canoso que vena, cliz y alba en mano, a darle la Eucarista. A raz de ello un grupo de laicos catlicos que se denominaron Cristianos para el Tercer Milenio, solicitaron a la Conferencia Episcopal que hiciera cesar el escndalo que implica el libre y peridico acceso a la eucarista del ex dictador Jorge Videla, a pesar de haber reconocido sus acciones criminales, el no arrepentimiento de las mismas, sus manifestaciones relacionadas con que el sinuoso camino que le toc recorrer era parte del plan de Dios para la salvacin de su alma y la inexistencia de voluntad reparadora alguna. Forman parte del grupo, que tiene varios centenares de miembros, el ex embajador en la OEA y el Uruguay, Hernn Patio Mayer, el diputado Felipe Sol, la defensora del pueblo porteo Alicia Pierini y la sociloga Ana Cafiero. El texto exiga que los obispos repudien las afirmaciones del dictador y reparen y pongan fin al dao causado por las inconductas de sus antecesores. El 9 de noviembre el Episcopado les respondi sin nombrarlos en una Carta al Pueblo de Dios, en la que neg que nuestros hermanos mayores que nos precedieron hayan tenido alguna complicidad con hechos delictivos. En una nueva configuracin de la doctrina de los dos demonios repudi el terrorismo de Estado y la violencia guerrillera. Los Cristianos para el Tercer Milenio se reunieron luego con Radrizzani, porque Videla asista a misa en el penal de Marcos Paz, que est en su jurisdiccin. Durante la reunin, Radrizzani se mostr vacilante y dubitativo: Entiendo lo del escndalo presente... Podra decirle al capelln que no d ms misa y que se limite a rezar con los presos... pero tengo que consultarlo con l, no estoy seguro de tener facultades para hacerlo. Sus visitantes dijeron que no les pareca aceptable que un arzobispo tenga que consultar con un capelln penitenciario y le recordaron que el obispo Jaime de Nevares, de quien Radrizzani fue auxiliar en Neuqun, haba prohibido dar la comunin a un represor de la dictadura. Radrizzani los sorprendi:

Yo s que ellos estn arrepentidos, pero no quieren decirlo para no darle la razn al gobierno.

Monseor, son pecadores pblicos responsables de crmenes gravsimos, si se arrepienten deben decirlo en lugar de reivindicar sus crmenes pblicamente.

Tienen razn pero, no habrn sido tergiversadas las declaraciones de Videla?

Podra ser, pero l nunca las ha desmentido, y adems fue grabado y pasado por la TV le respondieron.

Radrizzani tambin les cont que la decisin de mencionar a Videla en el documento haba provocado una dura discusin entre los obispos. Sus interlocutores objetaron la inexplicable benevolencia de la mencin como el ex presidente de facto cuando es un tirano, un criminal, un genocida y que a consecuencia de estas posiciones ambiguas de la jerarqua, comienza a hablarse del golpe cvico, militar y eclesistico. Los Cristianos para el Tercer Milenio tenan planeado viajar a Roma para insistir ante la Santa Sede, propsito que qued pendiente cuando Benedicto XVI renunci al cargo y en su reemplazo la burocracia romana design a Bergoglio.

Juzgado y condenado

Otra coincidencia generalizada entre quienes se pronunciaron fue que Videla haba muerto en la vejez, juzgado y condenado en democracia, posibilidad que no tuvieron sus jvenes vctimas. Esto es cierto y distingue al extraordinario proceso de Justicia que singulariza a la Argentina en el mundo, a partir de la reapertura de las causas en 2001. Sin embargo, a sus 87 aos, la nica condena firme contra Videla es la que pronunci la Cmara Federal de la Capital en 1985, lo cual tambin marca los desafos pendientes. El presidente Carlos Menem lo indult en 1990, pero dos dcadas despus la Corte Suprema de Justicia declar nula esa decisin. En mayo de 2010, Videla fue condenado a reclusin perpetua por los delitos de homicidio y tormentos contra personas detenidas en la Unidad Penitenciaria 1 de Crdoba, y a cincuenta aos de prisin por la sustraccin, retencin y ocultamiento de menores. Pero ninguna de estas condenas estaba firme. La de la UP1 de Crdoba haba sido ratificada en junio de 2012 por la Cmara de Casacin pero estaba pendiente de resolucin en la Corte Suprema de Justicia. Por el plan sistemtico de sustraccin de hijos de detenidos-desaparecidos lo conden un Tribunal de Juicio, pero ese fallo no fue tratado por las instancias superiores. Adems estaba procesado en otras nueve causas, por delitos cometidos en distintos campos de concentracin del Cuerpo de Ejrcito I, y en la Capital Federal, Santiago del Estero, Baha Blanca, Campo de Mayo, Santa Fe, La Rioja, Chubut y Crdoba. La ms adelantada era la del Plan Cndor, en la cual el martes ltimo se neg a declarar. Del resto, estaba procesado en tres pero la causa an no haba sido elevada a juicio. En otras tres luego de la elevacin a juicio faltaba la apertura del debate oral. Hasta el viernes, esta no ha sido la excepcin, sino la regla. Del total de causas abiertas ms de la mitad no han pasado de la etapa de instruccin y slo una cuarta parte ha llegado a una sentencia. Pero el 59 por ciento de esas sentencias son de primera instancia, 24 por ciento han sido confirmadas en segunda instancia, 2 por ciento quedaron firmes porque no fueron apeladas ante la Corte Suprema y slo el 15 por ciento recibieron confirmacin del mximo tribunal, tan absorbido por la defensa de la libertad.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-220327-2013-05-19.html



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