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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

La cara oculta de Gesto por la Paz
El lazo azul ya es historia

Iaki Egaa
Gara


La Coordinadora de Gesto por la Paz ha decidido bajar la persiana. Dicen que han logrado sus objetivos, porque ha desaparecido la violencia. Casualidades de la vida, y no pretendo ser un aguador, el hecho ha coincidido con el aniversario de la muerte impune (a da de hoy) de Iigo Cabacas.

La movilizacin contra la izquierda abertzale tuvo diversos y especiales episodios. Aquella manifestacin de octubre de 1978, la de las palomas, produjo una conmocin en la sociedad que sala del franquismo. Mientras que el PNV exiga la paz a ETA porque las competencias autonmicas estaban al llegar, otros ciudadanos eran apaleados en una concentracin en recuerdo de los compromisos de varias generaciones.

El secuestro y muerte del ingeniero jefe de Lemoiz (1981), la bomba en el Banco de Bizkaia que caus tres muertos (1983), etc. originaron manifestaciones numerosas en contra de la violencia de ETA. Las ltimas de envergadura en recuerdo de Miguel ngel Blanco (1997). Es evidente que la contestacin social a ETA ha existido, tambin en la calle. Y, como en otras facetas, es notorio que grupos de tendencias distintas (defensa derechos humanos, gentes con profundas creencias religiosas...) lo han hecho de forma sincera.

Ha existido, sin embargo, una apuesta poltica destinada a combatir la disidencia con el aval de los estados, implicados, no lo olvidemos, en el conflicto como parte activa, muy activa. Un proyecto demasiado profundo como para creer en la improvisacin. Ya avanzado en el Plan ZEN.

Los grupos pacifistas apostando el fin de una de las violencias fueron creaciones de laboratorio, muy similares a las surgidas en otros conflictos tanto simultneos (Irlanda), como recientes (Argelia y Vietnam). Tomaron parte en la agenda poltica vasca al concluir el GAL (1987) y, en consecuencia, asumir Francia un papel estelar en la represin a los huidos que se refugiaban en su Estado. No sera hasta el fracaso de las Conversaciones de Argel (1989) que estos grupos fueron aupados para ser referencia contra la accin poltica de la disidencia.

Las primeras organizaciones que surgieron con el apellido de la paz (Asociacin de Afectados por la Violencia, Asociacin por la Paz...) crearon serias dudas no slo en el seno de la izquierda abertzale, sino tambin del PNV. El objetivo era evidente: movilizar a los sectores sociales contrarios a la violencia de ETA para avalar las tesis de los estados. Estados que no eran vistos como estructuralmente opresivos. De hecho, la desaparicin de Gesto avala esta tesis. No todas las violencias son iguales y, por tanto, la legtima (legal) sufra un espaldarazo.

La competencia entre los grupos, subvenciones, iniciativas, etc. fue grande. La unanimidad entre sus valedores (PP y PSOE) tena fisuras. Felipe Gonzlez gobernaba Espaa bajo la sombra del Borbn. Y la oposicin de derechas abra la espita de la investigacin de algunos detalles de la guerra sucia. Aquellas fisuras estallaron a partir del Foro de Ermua.

Antes, ocurri un hecho de envergadura. ETA y representantes del Gobierno espaol se sentaron en Argel. Una Mesa de Conversaciones Polticas, segn expresin acordada por ambas partes. La explosin social y electoral de la izquierda abertzale alert a los fsicos y qumicos de Moncloa y Ajuria Enea.

El lehendakari Ardanza (PNV) tom entonces la batuta. El pavor a la prdida de protagonismo. El Pacto de Ajuria Enea, la manifestacin pacifista de Bilbao contra las Conversaciones de Argel y... el apoyo decidido a Gesto por la Paz, surgido entre bastidores del PSOE. Un movimiento poltico que apostaba por la defensa del Estatuto de Autonoma para la CAV y el Amejoramiento Foral para Navarra. Un movimiento creado desde las alturas para el control social, para acreditar la Constitucin (espaola) en tierra vasca. Uno ms. Pero en esta ocasin diferente.

Gesto se convirti en el ariete del Pacto de Ajuria Enea, concebido, como es sabido, como un Pacto Antiterrorista (con la complejidad en el organigrama que conocemos). Algn da habr que completar las ramas de ese rbol contrainsurgente. Objetivos: deslegitimar la lucha armada, sensibilizar socialmente en el sentido de que la izquierda abertzale careca de proyecto poltico y, consecuentemente con lo anterior, reforzar las posiciones de quienes lo sustentaban. Todo ello con grandes dosis de teatralidad.

El proyecto conjunto del Pacto de Ajuria Enea y Gesto era una copia exacta de lo sucedido en Irlanda en la dcada de los 70. Incluidos los ritmos. Me permitir viajar un poco ms atrs en el tiempo, aunque me tachen de errtico, para atreverme a decir que el origen nos lleva a las reflexiones del Pentgono en las reas de guerrilla en Latinoamrica desde 1960.

Viaje resumido en una sola frase que entonces se hizo clebre: ahogar al beb en su propia leche. Se trataba de, incidiendo en la paz en abstracto, lograr en la prctica la separacin de la sociedad de la direccin poltica o de las vanguardias de los procesos de liberacin. Washington invirti millones de dlares en esa estrategia que, por cierto, luego se ampli a sectores religiosos.

La comparacin con Irlanda se refiere al fracaso de las conversaciones entre el IRA y el entonces Gobierno laborista ingls de Harold Wilson. Desde la ruptura de la tregua y de las negociaciones, las fuerzas inglesas comenzaron una fuerte ofensiva represiva contra los republicanos en los condados del norte irlands. Simultneamente, los medios de comunicacin dieron amplitud al movimiento de la paz y de manera consensuada trataron el tema uniformemente.

Tambin a causa del fin de la tregua un sector de la poblacin irlandesa expres su pesar por volver a una situacin de guerra. Y el Sinn Fin Oficial, si me permiten las comparaciones un grupo muy similar a la Euskadiko Ezkerra de Mario Onaindia, era quien mayor beligerancia mostraba contra el Provisional, es decir contra quienes continuaban en la brecha.

Cuando el Movimiento de Mujeres por la Paz, liderado por Betty Willimas y Mairead Corrigan, salt a las portadas de los diarios y revistas, temas como la presencia permanente de 15.000 soldados, las prisiones de mxima seguridad, la tortura o las acciones paramilitares dejaron de constituir, para los mismos medios, aspectos de la violencia contra la que haban partido en cruzada.

Luego se supo que el movimiento por la paz irlands haba sido concebido por el Gobierno ingls. Gestado en el cuartel general del Ejrcito en Lispurn para aislar polticamente al IRA de la poblacin de las zonas irlandesas. El Movimiento de Mujeres por La Paz norirlands lleg incluso a lograr el premio Nobel de la Paz en 1978.

En Euskal Herria, el mimetismo, como apuntaba, fue total. Al da siguiente de que el Dalai Lama recibiera la noticia de que haba sido elegido Nobel de la Paz y de que el Supremo condenara a los policas que haban matado por torturas a Joxe Arregi a 7 meses de prisin, el PP presentaba una iniciativa en el Parlamento de Gasteiz. Iniciativa que recibi el apoyo de PNV y PSOE. Hoy, quienes (re)escriben la historia nos dicen que el apoyo fue unnime. Gesto como Nobel de la Paz para 1990. No fue as porque Gorbachov se les cruz en el camino.

El resto de la historia es, precisamente, eso. Historia. El propio Gesto se ha encargado de remarcar, en su disolucin, la importancia del relato y de cargar la responsabilidad del conflicto en 50 aos a la izquierda abertzale. Un gesto muy propio de Gesto.

Y llama la atencin este relato (construido, si tienen inters, en la propia pgina web del grupo ahora disuelto) por la sinceridad del mismo. La misma que han tenido al decir que la violencia ha concluido (Lortu dugu como lema).

Quiero decir que destaca el alineamiento de su opcin y su aportacin poltica al Estado. Y como botn bien vale una muestra. Durante el secuestro de Julio Iglesias Zamora, Gesto, junto a otros colectivos, impuls el lazo azul, como rechazo a ETA. El mismo que lleg a lucir George Bush (padre). Recordarn que durante el secuestro, dos ciudadanos vascos (Gurutze Iantzi y Xabier Kalparsoro) murieron tras pasar por calabozos policiales. En su relato actual, la trascendencia gestual no recae en la muerte de Gurutze y Xabier, sino en los insultos que recibieron algunos miembros de Gesto.

Hoy, los del lazo azul han dicho adis. Y han comenzado a construir el relato de un supuesto logro: el de la paz. Una paz con las matizaciones que conocemos y otras que llegarn. Una paz, pax, que hace aos tildaron de romana, ms adelante de americana y nuestro cercano Frantz Fanon defini, acertadamente, como una creacin de la situacin colonial. Porque la verdadera paz, deca Alfonso Sastre, es una idea an subversiva.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130518/403461/es/El-lazo-azul-es-historia



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