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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

Las mujeres de Egipto
Entre la revolucin, la contrarrevolucin, el orientalismo y la autenticidad

Nicola Pratt
Jadaliyya.org

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


La revolucin egipcia parece presentar una paradoja de gnero. Desde la cada de Hosni Mubarak, por un lado, a las mujeres se las ha marginado de muchas de las instituciones polticas formales. Por otro, las representaciones e imgenes de las mujeres y de los cuerpos de las mujeres aparecen por todas partes. Las representaciones de las mujeres a travs de los medios de comunicacin y del arte, as como la regulacin de la sexualidad femenina a travs de leyes estatales y constituciones, son una parte esencial a la hora de definir las identidades y las diferencias nacionales, marcando los lmites entre ellos y nosotros y conformando el sistema de gobierno nacional. Las representaciones de las mujeres y las leyes especiales de gnero se utilizan tambin como marcadores simblicos para diferenciar el pasado del presente. Sin embargo, cuando consideremos las imgenes y representaciones no slo tenemos que fijarnos en los mecanismos de gobernabilidad sino que tendremos que volver a centrar nuestra atencin en su capacidad para la accin y en la importancia de los cuerpos en la revolucin. Las representaciones de gnero y la sexualidad no deberan reducirse al binario resistencia/dominacin. Al contrario, las diferentes representaciones ilustran cmo los cuerpos se (re) negocian, se (vuelven a) representar y se (re) definen en respuesta a -y en la lucha por- las transformaciones polticas. Las representaciones en conflicto de la feminidad egipcia en el actual perodo son intrnsecas a las luchas por los derechos de la ciudadana, a los lmites de la nacin egipcia y al futuro del sistema de gobierno en Egipto en el actual proceso revolucionario.

De la mujer revolucionaria empoderada a la vctima de la violencia

La mujer revolucionaria empoderada, protestando en la Plaza Tahrir, fue uno de los distintivos habituales de las imgenes del levantamiento del 25 de enero. En los medios de comunicacin occidentales, la presencia de las mujeres lleg a significar la progresividad de la revolucin (i.e., debe ser democrtica porque hay mujeres participando), desplazando en potencia los estereotipos orientalistas de la oprimida mujer musulmana. Muchos observadores occidentales han mezclado la capacidad para actuar de las mujeres en la revolucin con los deseos feministas, ocultando o eliminando los mltiples objetivos y motivaciones para la accin de las mujeres. Muchas mujeres egipcias estaban horrorizadas ante las asunciones hechas por los medios occidentales de que haban sido liberadas por la Revolucin del 25 de enero. Esas representaciones ocultan o ignoran la larga historia de desafo y resistencia de las mujeres egipcias, que tuvo una continuidad reciente durante la dcada anterior a la revolucin de 2011. Muchas de las manifestantes egipcias tenan tambin mucho inters en poner de relieve que las mujeres y los hombres haban luchado codo con codo en la revolucin exigiendo la cada de Mubarak. Sus objetivos no eran los de liberar de inmediato a las mujeres o los derechos de las mujeres. Sin embargo, en el Da Internacional de la Mujer, menos de un mes despus de la cada de Mubarak, bandas de hombres acosaron a las mujeres que se manifestaban en la Plaza Tahrir por los derechos de la mujer y les gritaron que se volvieran a casa.

La legitimidad de la mujer egipcia revolucionaria se ha visto cada vez ms contestada en el perodo post-Mubarak a travs del uso de la violencia sexual contra las mujeres que se manifestaban. Bajo el gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), el ejrcito llev a cabo pruebas de virginidad contra las mujeres revolucionarias, algo que fue ampliamente condenado por las organizaciones de derechos humanos internacionales y egipcias. La mujer del sujetador azul (el video de una mujer arrastrada por la calle Qasr al-Einy y golpeada por las fuerzas de la polica militar en diciembre de 2011) se ha convertido en una imagen icnica de la violencia patrocinada por el CSFA. El impacto de la violencia se intensifica por el hecho de que la mujer lleva velo, que le es arrancado del cuerpo. Ms recientemente, se ha producido un alarmante incremento de los ataques sexuales contra las mujeres en la Plaza Tahrir y sus alrededores durante las manifestaciones que marcaban el segundo aniversario de la Revolucin del 25 de enero. Las mujeres han llegado a ofrecer testimonios pblicos que describen cmo bandas amplias de hombres rodeaban a las mujeres, les arrancaban las ropas y manoseaban y violaban sus cuerpos. La violencia y acoso sufridos por las mujeres manifestantes en la Plaza Tahrir y sus alrededores es toda una irona trgica dada la representacin de la Plaza como una zona libre de acoso sexual durante el levantamiento de dieciocho das.

[Redefiniendo las normas de gnero foto de Nicola Pratt-]

Gnero, sexo, nacin, contrarrevolucin y geopoltica

Muchos activistas afirman que la violencia contra las mujeres est organizada y polticamente motivada, incluida la de los Hermanos Musulmanes, para intimidar a las mujeres y hacer que se queden en casa y no participen en las protestas. Atacar a las mujeres de esta forma no slo consigue sacarlas de la esfera pblica sino tambin deslegitimar a las que se manifiestan. Los islamistas del Consejo de la Shura han culpado a las manifestantes que insisten en manifestarse junto a los hombres en zonas inseguras de la violencia que experimentan. La violencia pblica contra la mujer disciplina a la autntica mujer egipcia como mujer obediente, en vez de una mujer que desafa las existentes normas sexuales y de gnero. La conducta modesta de la mujer es, para ciertas tendencias polticas, un smbolo de la nacin egipcia y quienes transgreden esas normas deben ser castigadas. Un general egipcio de alto rango justificaba la necesidad de las pruebas de virginidad para impedir que las manifestantes acusaran al ejrcito de violacin y declar ante la CNN que las mujeres arrestadas no eran como su hija o la ma. Eran chicas que haban acampado en las tiendas con los manifestantes. Adems, el uso de la violencia contra las mujeres se justificaba en trminos de mantener los valores nacionales, que estn entrelazados con los valores islmicos. La oposicin del gobierno egipcio a una declaracin de las Naciones Unidas en Nueva York, en marzo de 2013, en contra de la violencia contra la mujer se bas en que su contenido entraba en contradiccin con los principios establecidos del Islam, socavando la tica islmica, destruyendo la familia y llevando a la completa desintegracin de la sociedad, lo que sera realmente la fase final de la invasin intelectual y cultural de los pases musulmanes.

La violencia pblica contra la mujer juega tambin un importante papel contrarrevolucionario. Ciertas tendencias polticas consideraron la glorificacin de la participacin de la mujer en la Revolucin del 25 de enero, vista en retrospectiva, como algo excepcional en vez de representar una redefinicin de las normas de gnero existentes. Esa excepcionalidad fue considerada necesaria a fin de rectificar la preeminencia de sexos, invertida bajo el rgimen de Mubarak como consecuencia de dcadas de dictadura y empobrecimiento. La necesitad de restaurar un orden de gnero perdido aparece implcita en la apasionada splica de Asma Mahfuz, difundida por Youtube a principios de 2011. En el video, ella dice: Si te crees muy hombre, ven conmigo el 25 de enero. Quien diga que las mujeres no deberan ir a las protestas porque van a golpearlas, que tenga honor y hombra y venga conmigo el 25 de enero.

Al desafiar a los hombres de Egipto a unirse a ella en las manifestaciones, Mahfuz present una crtica implcita a la situacin de gnero bajo el rgimen de Mubarak, sugiriendo que los hombres se haban convertido en mujeres, mientras que las mujeres como Mahfuz haban llegado a ser como hombres, enfrentndose animosamente a la brutalidad de la polica para defender su honor. Si las palabras de Mahfuz tuvieron o no amplio impacto, al menos constituyen un giro estratgico del discurso de la masculinidad en crisis que lleg a ser fundamental para la poltica de seguridad global y local bajo Mubarak. La recuperacin de la dignidad masculina fue uno de los temas de muchas de las pancartas desplegadas en la Plaza Tahrir (como ilustran las fotografas de Karima Jalil). Y la recuperacin de la dignidad masculina se hizo depender del reestablecimiento de una jerarqua de gnero ms que de su desmantelamiento. La exclusin forzosa de las mujeres de las manifestaciones a travs de la violencia sexual pretende marcar el fin del proceso revolucionario (y, con l, las demandas de justicia social y responsabilidad por los crmenes del rgimen en el pasado) y la vuelta a la normalidad, incluyendo las relaciones normativas de gnero.

Las narrativas de los medios de comunicacin occidentales que equipararon las acciones de las mujeres en la revolucin con la liberacin de la mujer han dado paso a la narrativa de que la revolucin est amenazando lo conseguido anteriormente por las mujeres, no slo porque las mujeres estn siendo cada vez ms vctimas de la violencia pblica, sino tambin porque los derechos logrados bajo el rgimen de Mubarak estn ahora bajo amenaza. Por ejemplo, la muy ambigua cuota femenina introducida en 2005 (bajo Mubarak) ha sido cancelada, la muy debatida ley khula de 2000 se est reconsiderando, y el Consejo Nacional para la Mujer, dirigido antes por la ex Primera Dama Suzanne Mubarak, est siendo marginado por el Presidente Mursi. La revocacin del nuevo rgimen de lo que muchos egipcios llaman las leyes de Suzanne marca en parte la transicin del anterior rgimen, laico de nombre, apoyado por Occidente, al nuevo gobierno islamista. Sin embargo, para los medios occidentales, la transicin marca la vuelta al imaginario orientalista de la victimizada mujer rabe/musulmana como el tropo principal a travs del cual Occidente entiende el mundo rabe.

[Sit Al-Banat. Foto Nicola Pratt]

Poltica sexual, revolucin, resistencia y Occidente

En respuesta a la violencia contra las mujeres y a los esfuerzos para excluirlas de la esfera pblica, las revolucionarias han promovido sus propias contra-narrativas y autorepresentaciones de las mujeres. El caso de Samira Ibrahim, que hizo que se abriera un caso judicial contra los militares por haber sido sometida por orden del CSFA a las llamadas pruebas de virginidad, cont con el apoyo de los revolucionarios y su valenta se celebr en las imgenes de los grafiti. Otra ubicua imagen de los grafiti es la de Sit al-Banat, en representacin de la muchacha del sujetador azul. A travs de estas y otras representaciones, las mujeres estn reinscribiendo su victimizacin como resistencia contra la dictadura y se hallan inmersas en el proceso de redefinir la autntica feminidad egipcia.

Una imagen en particular de una mujer egipcia que ha provocado muchas discusiones entre los egipcios y a nivel internacional es la de Alia El-Mahdi, la bloguera desnuda, respecto a si el hecho de mostrarse desnuda en su blog era un acto adecuado de protesta. En Egipto, esa accin de mostrarse desnuda ha provocado muchos debates y condenas desde muchos sectores, incluidos algunos revolucionarios. El Movimiento del 6 de abril neg pblicamente que fuera miembro de su organizacin. La desnudez de El-Mahdi fue condenada por muchos, incluso por los que resisten al viejo orden, por ser demasiado transgresivo de las normas sexuales existentes. Se la compara negativamente con Samira Ibrahim (vase el grafiti de abajo). La resistencia de Ibrahim ante la a que la someti el CSFA es una lucha que no se produce en el terreno de la poltica sexual sino en el terreno poltico. Al actuar as, est desafiando las normas de gnero sin transgredir las normas sexuales, definiendo asimismo el significado de la revolucin.

[Samira Ibrahim versus Alia El-Mahdi. Foto de Suzeeinthecity]

En Occidente se ha recibido bien la actitud de El-Mahdi, como puso de relieve su ms reciente protesta desnuda en Suecia con el grupo sextremista Femen contra la nueva constitucin egipcia y el Presidente Mursi. Como Sara Murad escribe en el video de la protesta de Femen: Alia ya no es un cuerpo femenino egipcio desnudo; es el cuerpo desnudo de una mujer musulmana rabe, representado con un mensaje antiislmico en ingls, en una Europa islamfoba. La accin de El-Mahdi se vuelve legible para los medios occidentales porque se re-present como una resistencia ante los brbaros hombres musulmanes.

Samira Ibrahim representa el caso opuesto. El gobierno estadounidense la invit en marzo a EEUU para darle un premio por su valenta (El Premio Internacional a la Mujer Coraje). Este premio le fue despus retirado debido a sus supuestos tweets antiestadounidenses y antiisraeles. Este episodio ilustra cmo el reconocimiento occidental de la capacidad de accin de las mujeres musulmanas depende de la representacin de su resistencia ante el brbaro hombre musulmn y no ante la barbarie de Occidente y sus aliados. De forma simultnea, la incapacidad de Occidente para apropiarse de la accin de Samira Ibrahim para sus narrativas orientalistas refuerza potencialmente su representacin de la feminidad dentro del contexto egipcio.

Gnero, revolucin y sacrificio

Miles de mrtires se han convertido en vctimas de la violencia perpetrada contra los manifestantes, tanto durante los dieciocho das de levantamiento como, y con mayor dureza an, durante las manifestaciones posteriores. Las imgenes predominantes de los mrtires en los murales callejeros y grafitis y en los memoriales populares son de hombres jvenes (a pesar del hecho de que hay mrtires femeninas). En la imagen de la madre del mrtir, contemplada en un grafiti en los alrededores de El Cairo, la accin femenina se reduce a la de una madre afligida por su hijo muerto. Sus lgrimas son un smbolo de los sacrificios que se han hecho por la revolucin y al mismo tiempo incita a los espectadores a continuar la revolucin para vengar a los mrtires. Su imagen se ajusta a las normas de gnero existentes de las mujeres como madres, sacrificadas por sus familias, por sus comunidades y, en ltimo trmino, por su nacin. Esta imagen puede contrastarse con la de la revolucionaria empoderada, que se representa desafiando las normas de gnero mediante su participacin en las protestas y su resistencia ante la dictadura. Sin embargo, al ver la imagen de la revolucionaria empoderada junto con la de la madre del mrtir es posible interpretarlas ambas como smbolos de los sacrificios hechos por la revolucin: una sacrifica su cuerpo y la otra a su hijo. Podra decirse que ambas imgenes estn circulando como ejemplo para animar a los otros a sacrificarse y continuar la revolucin. Ver esas dos imgenes juntas plantea preguntas acerca del grado en el que las representaciones de las mujeres que circulan por los espacios pblicos egipcios desafan las normas de gnero-sexuales existentes o si estn redefinindose de forma revolucionaria las normas de gnero-sexuales existentes, o quiz se trate de ambas posibilidades al mismo tiempo.

[La madre del mrtir. Foto de Nicola Pratt]

Feminidad egipcia, ciudadana y el sistema de gobierno futuro

Las representaciones de la feminidad egipcia en pugna en el perodo post-Mubarak reinscriben y/o reafirman las nociones de sexualidad, gnero y nacin, y, al hacerlo as, estn reflejando los contornos de la competicin por el poder entre los diferentes actores sociales y polticos. Aunque la captura de las instituciones estatales por los Hermanos Musulmanes les permite definir la autntica feminidad egipcia en las leyes estatales, sin embargo, esos esfuerzos estn siendo continuamente desafiados por los nuevos significados de la condicin de la mujer en las plazas y calles de Egipto, as como en los medios sociales. Si prestamos atencin a las representaciones y actuaciones enfrentadas alrededor de la autntica feminidad egipcia, podremos observar un terreno en constante cambio, donde an queda espacio para volver a imaginar y volver a crear la identidad, la ciudadana y el sistema de gobierno (en oposicin a las conclusiones ms pesimistas que se estn trazando acerca de la transicin y el desarrollo de los derechos de las mujeres en Egipto).


(Con todo mi agradecimiento a las participantes en el Taller sobre Mujer, Cultura y la Revolucin del 25 de enero de 2011, por sus comentarios y sugerencias a anteriores versiones de este ensayo Universidad Ayn Shams, marzo de 2013.)

Nicola Pratt es Profesora Adjunta de Poltica Internacional de Oriente Medio en la Universidad de Warwick (Reino Unido). Es autora, junto con Nadje Al-Ali, de What Kind of Liberation? Women and the Occupation of Iraq (University of California Press, 2009) y coeditora, tambin with Nadje Al-Ali, de Women and War in the Middle East (Zed Press, 2009). Forma parte de Stop the War UK, Palestine Solidarity Campaign y de Womens International League for Peace and Freedom.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/11559/egyptian-women_between-revolution-counter-revoluti  



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