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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

La Nakba palestina
Los jvenes no olvidarn nunca

Ramzy Baroud
The Palestine Chronicle

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


El 15 de mayo de cada ao, muchos palestinos recuerdan y mencionan la Nakba, conocida tambin como la Catstrofe. El evento marca la expulsin de casi un milln de palestinos al tiempo que se proceda a destruir sus pueblos y ciudades. La destruccin de Palestina en 1947-48 se cometi a la par que se impona el nacimiento de Israel. Las generaciones de edades ms avanzadas transmiten los duros y opresivos recuerdos de su experiencia colectiva a los palestinos ms jvenes, muchos de los cuales viven hoy sus propias Nakbas.

Cuando llevan a cabo la cobertura de la Nakba, los medios de comunicacin solidarios rabes y de otras nacionalidades ponen msica triste y exponen imgenes en blanco y negro de los fatigados y asustados refugiados. Tratan de enfatizar, con razn, el concepto de Sumud, firmeza, cuando muestran a palestinos de todas las edades sosteniendo las llaves oxidadas de sus antiguos hogares e insistiendo en su derecho al retorno. Otros medios menos solidarios se refieren en todo caso a la Nakba como una nota al margen: algo fastidioso en la narrativa israel del nacimiento, supuestamente milagroso, de una nacin y de su progresin hacia un idlico oasis de democracia. Lo que nunca muestran esas representaciones reduccionistas es que, aunque la Nakba tuvo un comienzo, no ha terminado realmente nunca.

Sin embargo, quienes soportaron el dolor, el dao y la prdida de la Nakba tienen an pendiente que se haga justicia, la justicia que la comunidad internacional les prometi. La Resolucin n 194 de las Naciones Unidas resuelve que debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que as lo hagan lo antes posible (Artculo 11). No obstante, quienes provocaron esa injusticia estn sin embargo decididos a conseguir sus objetivos finales en Palestina. Despus de todo, que Israel no haya definido an sus fronteras no es algo accidental.

David Ben Gurion, el Primer Ministro de la historia de Israel, quiso profetizar una vez que los viejos [refugiados] morirn y los jvenes olvidarn. Habl con la dureza de un conquistador. Ben Gurion extendi cuanto pudo sus planes de guerra. Captur todas las regiones de Palestina de las que pudo apoderarse, expulsando a su gente o masacrndola en sus hogares y pueblos. Ben Gurion limpi la tierra, pero no consigui limpiar el pasado de Israel. La memoria persiste.

Ben Gurion hizo mencin al pueblo de mi propia familia Beit Daras-, testigo de tres batallas y una masacre. En una entrada de su diario del 12 de mayo de 1948, escribi: Beit Daras arrasado por fuego de mortero. 50 rabes (muertos). Los pueblos de Bashit y Sawafir ocupados. xodo masivo desde las zonas cercanas (de los pueblos vecinos en Majdal). Tuvimos cinco bajas y quince heridos. (Diarios de Guerra, 1947-1949).

Ms de cincuenta personas murieron ese da en Beit Daras. Una anciana de Gaza, Um Mohammed -de la que habl en mi ltimo libro My Father Was a Freedom Fighter- refiere lo que probablemente sea el mismo suceso:

La ciudad estaba bajo los bombardeos y cercada por todas partes. No haba forma de escapar. Los hombres armados [los combatientes de Beit Daras] dijeron que iban a inspeccionar la carretera hacia Isdu para ver si estaba abierta. Avanzaron e hicieron algunos disparos para comprobar si alguien les devolva el fuego. Nadie lo hizo. Pero ellos [las fuerzas sionistas] estaban escondidos y esperando para hacer una emboscada. Los combatientes volvieron y le dijeron a la gente que evacuara a las mujeres y a los nios. La gente sali, incluida la que se haba congregado en mi enorme casa, la casa familiar, en su mayora muchachos y nios. Los soldados judos dejaron que la gente saliera y despus les masacraron con bombas y ametralladoras. Murieron ms personas que las que pudieron huir. Mi hermana y yo empezamos a correr a travs de los campos; caamos y nos levantbamos. Mi hermana y yo escapamos juntas cogidas de la mano. Quienes iban por la carretera principal estaban todos muertos o heridos. El fuego caa sobre ellos como si fuera arena. Bombas por arriba y ametralladoras por todas partes.

Ben Gurion no tendra necesariamente que dudar del relato de Um Mohammed, porque afirm con total franqueza: Entre nosotros no ignoramos la verdad polticamente, nosotros somos los agresores y ellos los que se defienden El pas es suyo, porque habitan en l, mientras que nosotros queremos venir aqu y colonizarlo y, ante sus ojos, lo que queremos es expulsarles de su pas (citado en el libro Fateful Triangle de Chomsky, pginas 91-92).

Precisamente por esa razn es por la que ni los viejos ni los jvenes han olvidado. Cada da es otra nueva manifestacin de esa prolongada Nakba que dura ya 65 aos. Las dificultades de los jvenes estn hoy indisolublemente unidas a la violenta y horrenda expulsin de hace dcadas.

La Nakba contina siendo un proyecto en marcha a travs de las generaciones de sionistas israeles. Cuando Ben Gurion muri en 1973, el actual Primer Ministro Benyamin Natanyahu tena veintitantos aos. Estaba entonces sirviendo su ltimo ao en el ejrcito israel y hoy gobierna Israel con una coalicin que abarca casi a las tres cuartas partes del parlamento israel. Al igual que la mayora de los dirigentes israeles, sigue contribuyendo al mismo discurso con el que se conquist Palestina. Habla de paz mientras sus soldados y sus colonos armados se apropian de los hogares y granjas palestinas. Hace repetidas ofertas de conversaciones incondicionales a los palestinos, mientras rechaza violentamente todas y cada una de sus aspiraciones. Su lobby en Washington es mucho ms fuerte de lo que era antes. Impera sobre todo y sobre todos mientras prosigue cumpliendo la visin de los primeros sionistas.

Las viejas llaves y los hechos de las tierras robadas dan testimonio de la experiencia intergeneracional que es la Nakba. Hoy en da, a los palestinos se les sigue tratando como ganado en los controles militares. Se les niega el derecho a una atencin mdica adecuada, se arrancan despiadadamente sus viejos olivos. Sin embargo, lo que Israel no ha podido controlar es la resolucin de los palestinos. La crcel, los controles, las armas, siguen de tal forma presentes en nuestra memoria colectiva que sta no puede capturarse ni controlarse ni bombardearse.

As es, la Nakba no es una fecha especfica o una estimacin de tiempo, sino la totalidad de esos 65 aos y suma y sigue. El evento no puede colocarse en las estanteras de la historia mientras los refugiados sigan siendo refugiados y los colonos sigan robando la tierra palestina. Mientras Netayahu contine hablando el mismo lenguaje de Ben Gurion, seguirn sucedindose otros episodios catastrficos. Pero mientras los palestinos se aferren a sus llaves y a los acontecimientos vividos, los viejos pueden morir pero los jvenes no olvidarn nunca.

Ramzy Baroud ( www.ramzybaroud.net ) es editor de PalestineChronicle.com. Es autor de los libros: The Second Palestinian Intifada: A Chronicle of a Peoples Struggle and My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, London).

Fuente: http://palestinechronicle.com/palestinian-nakba-the-young-will-never-forget-2/



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