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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2013

Nueva crisis en Fukushima: escape de agua contaminada

Makiko Inoue y Matthew L. Wald
The New York Times


Dos aos despus de la fusin de tres reactores en lo que lleg a ser la segunda catstrofe nuclear ms grave del mundo, la central de Fukushima Daiichi se enfrenta a una nueva crisis: una acumulacin creciente de agua residual altamente radiactiva que los trabajadores estn luchando por contener. Casi 300 litros de agua subterrnea estn infiltrndose cada minuto en los edificios derruidos que albergan los reactores, donde se contamina y de donde debe bombearse al exterior para evitar que se anegue el sistema de refrigeracin, cuya funcin es crtica. Un pequeo ejrcito de trabajadores ha estado luchando por contener el flujo continuo de agua residual radiactiva, canalizndola a unos enormes depsitos de color gris plateado que ocupan unas 17 hectreas de aparcamientos y zonas ajardinadas. Estos depsitos tienen una capacidad equivalente a 112 piscinas de tamao olmpico.

Pero ni siquiera estos depsitos tienen capacidad suficiente para retener las toneladas de agua contaminada con estroncio en la planta, lo que refleja la magnitud del desastre de 2011 y, en opinin de los crticos, se deriva de las decisiones improvisadas que tomaron la empresa que explota la planta y las autoridades supervisoras. A modo de ilustracin de la envergadura del problema, el operador de la planta, Tokyo Electric Power Company (Tepco), planea talar un pequeo bosque adyacente para poder colocar un centenar de tanques ms, un trabajo que se torn ms urgente cuando los pozos subterrneos construidos para recoger el agua registraron escapes en las ltimas semanas. El agua asciende todo el rato, mientras comemos, dormimos o trabajamos, dijo Masayuki Ono, un director general de Tepco que hace de portavoz de la empresa. Parece como si continuamente estuviramos retrocediendo, pero hacemos todo lo posible por mantenernos un paso al frente.

Mientras que la empresa ha conseguido mantenerse a flote, la continua amenaza de agotamiento de la capacidad de almacenamiento se ha convertido en lo que la propia Tepco ha calificado de emergencia; el enorme volumen de agua despierta temores de futuros escapes que podran llegar al ocano Pacfico. Este dilema, junto con una sorprendente cadena de contratiempos incluido un corte del suministro elctrico de 29 horas de duracin que afect a otro sistema de refrigeracin menos crucial ha recalcado una realidad alarmante: dos aos despus de la fusin de los reactores, la planta sigue siendo vulnerable a cualquier terremoto y tsunami de la misma envergadura que los que desencadenaron la calamidad.

Est claro que la central de Fukushima es ahora menos peligrosa que durante los terribles primeros meses despus del accidente, en gran parte gracias a los decididos esfuerzos de los trabajadores que estabilizaron los ncleos fundidos de los reactores, que ahora estn ms fros y son menos peligrosos que lo que eran en aquel entonces. Sin embargo, muchos expertos advierten de que los sistemas de seguridad y los apaos realizados en la central siguen siendo provisionales y propensos a sufrir accidentes. El conducto de refrigeracin improvisado que vierte agua sobre los ncleos de los reactores daados es un conjunto laberntico de bombas, filtros y caeras que recorren una distancia de casi 3.000 metros sobre el suelo de la central. Y en la quinta planta del edificio de uno de los reactores daados sigue colgando una piscina de almacenamiento de combustible nuclear usado, mientras Tepco lucha por trasladar las barras a un lugar ms seguro.

La situacin es suficientemente preocupante como para que Shunichi Tanaka, un defensor durante mucho tiempo de la energa nuclear y presidente de la nueva comisin de vigilancia, la Autoridad Reguladora Nuclear, explicara a los periodistas, despus del anuncio de las fugas de los pozos, que preocupa que no podamos evitar otro accidente. Cada vez ms representantes y asesores del gobierno dicen ahora que al confiar la limpieza a la misma empresa que explotaba la central antes de la catstrofe, los dirigentes japoneses allanaron el camino de retorno al status quo dominado por la misma empresa. Incluso numerosos cientficos que reconocen la complejidad de la operacin de limpieza del peor desastre nuclear ocurrido desde Chernbil temen que la crisis del agua no sea ms que un signo ms de que Tepco vuela de un problema a otro sin tener una estrategia coherente.

Est claro que Tepco no hace ms que aguantar como puede cada da, sin tener tiempo para pensar sobre el da de maana, y mucho menos sobre el ao que viene, dijo Tadashi Inoue, experto en energa nuclear que form parte de una comisin que elabor la hoja de ruta para la limpieza de la central. Pero la preocupacin va mucho ms all de Tepco. Mientras lleva a cabo su labor de vigilancia de la industria nuclear japonesa de modo ms riguroso que antes del accidente, la Autoridad Reguladora Nuclear cuenta con un equipo de tiene apenas nueve inspectores para supervisar a ms de 3.000 trabajadores en Fukushima. Y un comit separado, creado por el gobierno para supervisar la limpieza, est repleto de representantes del sector incluido el Ministerio de Comercio, el encargado de promover la energa nuclear y de fabricantes de instalaciones nucleares como Toshiba e Hitachi. La historia de cmo la central de Fukushima ha acabado inundndose de agua, dicen los crticos, ilustra perfectamente los peligros que encierra el hecho de dejar que las decisiones en materia de seguridad nuclear se adopten dentro del propio sector.

Cuando Tepco y el gobierno concibieron los planes actuales de cerrar la central, a finales de 2011, ya se saba que el agua subterrnea iba a ser un problema, no en vano la planta se encuentra sobre una veta de agua que fluye de las montaas cercanas hacia el mar. Sin embargo, segn los crticos, las autoridades no dieron mucha importancia al problema y supusieron que el agua podra almacenarse hasta que pudiera depurarse y eliminarse. Segn algunas personas que ayudaron al gobierno a planificar la limpieza, expertos externos podran haber predicho el problema del agua, pero Tepco y el gobierno denegaron las peticiones de recurrir a tales expertos o empresas externas con mayor pericia en materia de limpieza, prefiriendo mantener el control de la central en manos de la cmplice industria nuclear.

Tepco rechaz asimismo una propuesta de construir una pared de hormign hasta unos 20 metros de profundidad para bloquear el paso del agua fretica a los reactores y los edificios de las turbinas, y el Ministerio de Comercio no insisti en esto, segn expertos y reguladores que ayudaron a elaborar el plan de desmantelamiento. En vez de ello, Tepco llev a cabo una serie de ajustes temporales, incluida la construccin a toda prisa de los pozos subterrneos de almacenamiento de agua aislados con arcilla y plstico que acabaron por tener fugas. Ha sido despus del descubrimiento de estas fugas cuando el organismo regulador se integr como miembro de pleno derecho en el comit supervisor de la limpieza creado por el gobierno.

Pero el mayor problema, segn los crticos, es que al parecer la compaa Tepco y otros miembros del comit supervisor pensaron durante todo este tiempo que finalmente podran verter toda el agua contaminada en el ocano una vez instalado un nuevo y potente sistema de filtros capaz de separar 62 tipos de partculas radiactivas, incluidas las de estroncio. Estos planes se han visto ahora frustrados por lo que segn algunos expertos era un problema previsible: la protesta del pblico con respecto al tritio, un istopo radiactivo relativamente dbil que no se puede eliminar del agua. El tritio, que solo es nocivo si se ingiere, se libera regularmente en el ambiente en las centrales nucleares que funcionan con normalidad, pero incluso Tepco reconoce que el agua en Fukushima contiene unas 100 veces la cantidad de tritio que libera en promedio una central sana a lo largo de un ao. Estamos tan concentrados en las barras de combustible y los ncleos fundidos de los reactores que hemos subestimado el problema del agua, dijo Tatsujiro Suzuki, vicepresidente de la Comisin de Energa Atmica de Japn, un rgano gubernamental que particip en la elaboracin del plan de limpieza original de Tepco. Alguien ajeno al sector podra haber previsto el problema del agua.

Tepco rechaza la crtica de no haber abordado debidamente el creciente problema del agua subterrnea, afirmando que la nica manera de detener con seguridad la entrada de agua pasa por cegar las grietas de los edificios daados de los reactores. Sostiene que ninguna empresa del mundo es capaz de hacerlo porque requerira entrar en los edificios altamente radiactivos y trabar con el agua peligrosamente txica hasta las rodillas. Nosotros explotamos la central, as que la conocemos mejor que nadie, declar el Sr. Ono, portavoz de Tepco. Y luego se puso ms dramtico, aadiendo que arreglar el desastre que hemos montado ser la nica manera de recuperar la confianza de la sociedad. De momento, este objetivo parece lejano. Las protestas pblicas contra el plan de verter el agua contaminada con tritio en el ocano derivado en parte del fallo que cometi la empresa cuando no inform al pblico en 2011 cuando verti agua radiactiva en el Pacfico fueron tan ruidosas que el primer ministro Shinzo Abe intervino personalmente el mes pasado para decir que no habra ningn vertido inseguro.

Mientras, la cantidad de agua almacenada en la planta no deja de aumentar. Cmo pudo Tepco no darse cuenta de que tena que solicitar el consentimiento del pblico antes de verter eso en el mar?, se pregunt Muneo Morokuzu, un experto en polticas pblicas de la Universidad de Tokio que ha reclamado que se constituya una nueva empresa especializada para llevar a cabo la limpieza. Todo esto solo demuestra que Tepco no da la talla.

Fuente: http://www.nytimes.com/2013/04/30/world/asia/radioactive-water-imperils-fukushima-plant.html?pagewanted=1&_r=2&hp&

Traduccin: VIENTO SUR



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