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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2013

Siria, S. Alba Rico, S. Lpez Arnal y G. Atzmon
Solidaridad con qu Siria?

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Como era de esperar, el cruce de la atroz situacin siria y el pensamiento polticamente incorrecto de Gilad Atzmon han generado, una vez ms, fricciones. El disparador ha sido una declaracin de solidaridad de intelectuales de variado origen, en que menudean los apellidos rabes y los radicados en EE.UU., con la dignidad y la libertad siria, en el cual estos firmantes describen crticamente, con sobradas razones, el rgimen sirio. *

Criticar a la autocracia que ha gobernado Siria, a travs de dos generaciones Assad, es entendible y saludable; no creo que despierte el disgusto de quienes se ubican como Gilad Atzmon. En Siria se llev adelante una peculiar experiencia de llamado socialismo, el BAAS, anticlerical y por lo tanto antiislmica, ms cercana a un bonapartismo, verticalista, o si queremos, con ciertos contactos sociales e ideolgicos con el peronismo. Estudiosos han insistido con que la segunda generacin Assad ha incluso atenuado rasgos represivos que fueron muy marcados en tiempos de su padre, Hafez al Assad, aunque las protestas devenidas levantamiento, abierto desde 2011, han puesto otra vez al rojo vivo a los cuerpos represivos.

Ante lo acontecido en Siria desde principios de 2011, los intelectuales de marras, en abril de 2013, optan por sealar la crudeza represiva del gobierno (hasta con bombardeos areos, afirman, sobre zonas urbanas del pas), pero dejan en nebulosa el papel de los rebeldes a lo largo de estos dos aos.

Condenar, en abril de 2013, al gobierno sirio sin decir ni una palabra de los gobiernos de Turqua, el Reino Unido, Arabia Saudita, Qatar e Israel, empeados en nutrir a la rebelin y ayudar a la cada del rgimen sirio, es, a mi modo de ver, inaceptable, profundamente sesgado. Y entiendo que es esa bizquera la que ha soliviantado a Gilad Atzmon.

En Siria, las fuerzas que procuran dominar el mundo (y lo dominan, apreciablemente) a travs de la OTAN, del eje Israel-EE.UU.-R. U. y la red de consorcios transnacionales ms ligados a tales centros de poder a travs de lo que se llama globalizacin, estn procurando repetir lo que les diera tan buenos rindes en Libia y ms en general con los levantamientos y las resistencias rabes. Aunque se noten diferencias entre, por ejemplo, los poderes nacionales respectivos, y en la reticencia de EE.UU. para intervenir manu militari. Pero esas diferencias situacionales no disculpan la llamativa ausencia en esta declaracin de una referencia a los verdaderos opresores y privilegiados planetarios, empeados en la destruccin de Siria, que se les presenta como un obstculo (como en la regin pueden serlo en dimensiones diferentes, el Hamas, el Hezbollah, el estado persa).

Cuando GA les enrostra en su rplica a la declaracin de solidaridad a intelectuales probadamente crticos del Estado de Israel si ahora se acuestan con B. Netanyahu, entiendo que personaliza el tono para mejor clavar los dardos, pero no porque se desvalorice o se niegue todo lo que los firmantes han aportado en el esclarecimiento y la lucha contra el racismo entronizado en Israel.

Sin embargo, tanto Santiago Alba Rico como Salvador Lpez Arnal hacen hincapi en la personalizacin emprendida por Atzmon, como si agraviar intelectuales crticos fuera el motivo principal del escrito, de la reaccin de GA.

A mi modo de ver, la prueba de que la personalizacin de las crticas ha perdido el foco de la cosa est en la respuesta de GA a SAR y SLA (conjunta).

GA aclara que sus alusiones a camas y firmantes han sido hechas para provocar, precisamente. Pero que el nudo de la cosa est en qu posicin tomar ante el arrasamiento, en este caso de un estado rabe, Siria, por parte de esta brigada geopolticamente occidentalista (a su vez, ms bien constituida, paradjicamente o no tanto, por fanticos islmicos) que tan prestamente ha activado en varias primaveras.

Mencionar, reconocer a los luchadores contra la dictadura de Assad en Siria y no mencionar el nefasto papel de los intervencionistas que cada vez ms tienen el protagonismo del enfrentamiento, es penosamente parcial.

Queden para otra oportunidad la serie de cuestiones disparadas por el escrito de Atzmon, sobre izquierda, derecha, pueblo elegido

Porque lo cierto es que el despedazamiento de Siria sigue, casi como en un libreto, las prescripciones que Oded Yinon, un sionista adscripto a la cancillera israel de los 80 haba diseado, mediante el recurso del divide et impera:

La disolucin total del Lbano en cinco provincias sirve como precedente para todo el mundo rabe, incluidos Egipto, Siria, Iraq y la pennsula rabe; en El Lbano ya es un hecho cumplido.

La disolucin de Siria e Iraq en reas tnicas o religiosamente homogneas, como en El Lbano, es el principal objetivo de Israel en el frente oriental en el largo plazo, mientras que la disolucin del poder militar de esos estados debe ser el principal objetivo en el corto plazo. Siria se dividir de acuerdo con su estructura tnica y religiosa, en varios estados, tal como ocurre en el Lbano actual, de modo que habr un estado chiita alawita a lo largo de su costa, un estado sunn en el rea de Aleppo, otro estado sunn en Damasco, hostil a su vecino del norte [Aleppo] y los drusos que establecern un estado, tal vez aun en nuestro Golan y sin duda en Hauran y en Jordania del norte.

Esta situacin ser la garanta de paz y seguridad en el rea a largo plazo, y ese objetivo est ya a nuestro alcance hoy. [1]

Vale recordar que esto fue escrito a principios de 1982, a menos de 15 aos de aduearse Israel de las colinas de Golan, del que Yinon habla como nuestro, y a pocos meses de la invasin israel a El Lbano, que el autor considera ya perfectamente descuartizado.

Tambin vale la pena confrontar el estado que Yinon le destina a los alawitas sirios en la costa mediterrnea con su propia observacin de que en un mundo nuclear, es decir con potenciales usos militares nucleares, el Estado de Israel no puede permitirse estar asentado en la costa y por eso debe ampliar su superficie extendindose hacia regiones mediterrneas. [2]

Los firmantes de lo que declaran su solidaridad con la dignidad y la libertad sirias y defienden lo que con mucha elocuencia describe SAR: en Siria, sobre el terreno, hay miles de hombres y mujeres (de las Coordinadoras Locales a los partidos de la izquierda revolucionaria, incluyendo a muchos palestinos) que se juegan el pellejo defendiendo los principios (democracia, laicismo, soberana, socialismo) pasan por alto de donde proviene, cada vez ms, la ayuda contra la dictadura baasista. En el caso de SAR, su anlisis procura ser ms profundo porque habla de cmo los amigos de los rabes en el concierto internacional (Rusia, China, Irn) mantienen el apoyo a la dictadura y no a los rabes masacrados y en cambio, EE.UU. y su claque han intervenido en apoyo de los revolucionarios [sic]. Estamos bordeando la campaa desplegada por la OTAN en Libia. Pero SAR nos advierte: Lo han hecho con un claro y cnico inters propio [como por otra parte lo aclar el mismo SAR en algn momento en Libia]. De hecho, su intervencin ha tratado de aplastar y subvertir el levantamiento, mientras que venden ilusiones y mentiras engaosas. Esta ltima frase escapa a mi entendimiento, puesto que no conozco qu acciones de EE.UU y los suyos habran aplastado el levantamiento Y escapa a mi comprensin asimismo la mera mencin a mentiras engaosas.

SAR remata estas consideraciones: Teniendo en cuenta que las potencias regionales y mundiales han dejado el pueblo sirio solo [ ]. Esta afirmacin me llevara a reclamar el cese absoluto e inmediato de la violencia dentro del pas, mediante la presencia lo ms masiva posible de veedores no es eso lo que veo reclamado en la declaracin, sino nicamente un acusacin, probablemente certera, de la represin oficial, pero sin mencionar el comportamiento tan atroz o peor de los insurrectos, lo que los medios de incomunicacin de masas, occidentales, llaman, los revolucionarios o los rebeldes, lo cual significa brindar el apoyo y el aval a una serie de combatientes, yihadistas en buena medida, seleccionados de las peores escuelas de fanatismo.

Entiendo que no mencionar ese papel de Occidente en la peripecia siria actual es otra falencia bsica en la proclama de solidaridad que cuestionara GA.

Porque GA es concreto: sostiene que hay complejidad en el caso sirio, donde una resistencia inicial no violenta se enfrent al rgimen brutal, como nos lo recuerdan los firmantes del llamado solidario. GA acota sobre el particular: la situacin sobre el terreno ha cambiado radicalmente y ya no es el pueblo sirio ni sus intereses los que dan forma a este conflicto. Creo que estamos siendo testigos de una extraa alianza entre Qatar, mercenarios extranjeros, EE.UU. e Israel.

De all provienen, a mi modo de ver, las preguntas insolentes.

Para m, la discusin no pasa por defender o cuestionar a seres humanos por los que tengo mucho respeto como Ilan Pappe (y podra mencionar a algunos ms que conozco, por lecturas, en la lista) ni por desconocer el esforzado papel de los refractarios a la pesadilla proteccionista del estado baasista, sino por saber a qu servimos, a qu ayudamos, qu cohonestamos con el derribo del BAAS y la ascensin al poder de salafistas, Karzais, Talabanis, de la OTAN ya totalmente librada a una labor extracontinental?

La sociedad siria, entre tanto, sus ciudades, calles, escuelas, mercados, cuerpos humanos con sus vnculos y ocupaciones, sigue siendo destruida, bien destruida. Tal vez eso permita a Occidente reconstruirla

Notas:

* 11/4/2013 / Solidaridad con la lucha por la dignidad y la libertad siria

8 /5/ 2013 / Gilad Atzmon, En la cama con Bibi

9 / 5/2013 / Santiago Alba Rico, Gilad Atzmon, Siria y el pueblo elegido

9 / 5 /2013/ Salvador Lpez Arnal, Falacias en una crtica impropia de Gilad Atzmon

13/5/2013 / Gilad Atzmon, Mi respuesta a Salvador Lpez Arnal y Santiago Alba Rico


[1] Una estrategia para Israel en la dcada del 80. Traducido por Israel Shahak en El estado de Israel arm las dictaduras de Amrica Latina, Editorial Canan, Buenos Aires, 2007.

[2] ibid., p. 137.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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