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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2013

El futuro de los discapacitados en Siria

Edward Thomas
MERIP

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn.


Yamal no perdi el tiempo calculando la responsabilidad de los costes sanitarios cuando se dispuso a ayudar a los nios heridos que se encontr en una batalla callejera. Convertido en refugiado, ha adquirido experiencia personal sobre los dilemas de la financiacin de la salud en la regin. Pasa el tiempo tumbado en una cama de hospital, con sus enormes ojos que lo miran todo desde un rostro infantil que atisba la cumbre de la adolescencia. Tranquilo y firme, su integridad es ejemplar. 

Yamal an no es adolescente. Su escuela se cerr en 2011, poco despus de que la Revolucin siria se convirtiera en un conflicto armado, y su padre le encontr un trabajo en una fbrica. Un da de 2012, al regresar del trabajo se estaba produciendo una batalla en la calle principal cerca de su casa. Inmediatamente, Yamal empez a trasladar a los nios heridos menores que l para refugiarlos en una mezquita. Luego llegaran refuerzos del ejrcito sirio limpiando las calles con armas de fuego que golpearon a Yamal en la columna vertebral. Los jvenes que lo llevaron al hospital le aconsejaron que dijera que la lesin se la haban causado terroristas. Pero Yamal no quiso mentir: dijo a los mdicos que fue un soldado quien dispar la bala. Los mdicos le pidieron que se callara y que dijera que haban sido los terroristas. Aunque de todos modos lo atendieron.

Los hospitales sirios estn en primera lnea del conflicto. Las heridas de bala en los cuerpos de los nios se consideran signos de sedicin. Hombres de seguridad merodean por las salas como si fueran personal mdico: en el exterior de los hospitales hay controles y en los tejados francotiradores. A los doctores que atienden a combatientes de la oposicin o a manifestantes les aguardan la detencin y la tortura en lugar de ser entregados a los servicios de seguridad. [1] Los mdicos leales a sus puestos de trabajo o a sus salarios son a veces objeto de secuestros por parte de bandas criminales o de grupos armados de oposicin. [2] El personal laboral sanitario de las zonas de conflicto no puede llegar al trabajo y los sistemas de vacunacin se estn desintegrando; el gobierno inform en marzo que el 36% de los hospitales estn fuera de servicio. [3] Muchas fbricas farmacuticas han sido destruidas, lo que motiv que la Organizacin Mundial de la Salud expresara su preocupacin por la escasez de medicamentos para salvar vidas. En las zonas controladas por la oposicin, los improvisados hospitales de campaa que nadan en infecciones ofrecen procedimientos quirrgicos elementales y agonizantes.

Es peor en las zonas en disputa entre el gobierno y sus adversarios revolucionarios. Ms de la mitad de la poblacin siria incluyendo a la familia de Yamal vive en asentamientos urbanos informales, distritos relativamente pobres que proporcionaron la vanguardia de la revolucin y que en la actualidad son frecuentemente campos de batalla. [4] Estos asentamientos, en su mayora poblados por inmigrantes rurales, son asimismo lugares donde en las ltimas cuatro dcadas el Estado baasista cre una nueva Siria de industrias textiles y de servicios, con educacin, sanidad y servicios sociales gratuitos y con electricidad y agua corriente casi en cada casa. En su camino hacia el desarrollo, Siria evit en buena medida la deuda exterior. En su lugar, el pas acumul renta estratgica la ayuda de Irn, y antes de sta la de la Unin Sovitica y Arabia Saud. Siria comerciaba con esos donantes su resistencia a la hegemona de Estados Unidos, posibles alternativas de futuro para los palestinos, y una versin del Estado rabe que no dependiera de las garantas israeles o estadounidenses.

Yamal est buscando tratamiento en un pas vecino. El sistema sanitario sirio, que antes del conflicto presentaba mejores resultados de salud que el de Arabia Saud, est en la actualidad demasiado politizado como para hacer frente a un nio afectado por fuego indiscriminado. [5] Sin embargo, muchos de los partidarios del gobierno actual mantienen su fe en que el Estado sirio ha mirado por el pueblo. No os dimos viviendas? No os dimos escuelas? Estis cansados de ellas?, son preguntas retricas que a veces esgrimen los efectivos de seguridad en las redadas casa por casa o en los centros de tortura.

Ya no es libre

Pero la historia del xito sirio ya presentaba problemas antes de que comenzara el conflicto. El gobierno no fue capaz de proporcionar oportunidades productivas a muchos jvenes del campo, muchos de los cuales fueron enviados al duro mercado laboral de Lbano. Los conflictos entre sectores de la inescrutable elite del pas burcratas rentistas y empresarios generaron crisis econmicas peridicas que llevaron a Siria a buscar recursos e inspiracin poltica externos. [6] La crisis de la dcada anterior provoc que se reconsiderara el sistema de bienestar social del pas. En 2005, una nueva poltica de economa social de mercado foment la inversin extranjera y simultneamente recort la asistencia social. El nuevo enfoque produjo miles de millones de dlares de inversiones rabes y asiticas en el sector de la construccin, en la banca y en el turismo, y permiti que los productores sirios compitieran con pases cuyos sistemas de proteccin social son menos generosos. Cuando esta poltica entr en vigor, la produccin de petrleo en Siria alcanzaba su pico y tres aos de una mal manejada sequa azotaba a los trabajadores agrcolas. Los refugiados procedentes del campo sirio que llegaban a pases vecinos cuentan historias de provisiones sociales inesperadamente bajas de nios y nias menores de cinco aos sin vacunar y de adolescentes no escolarizados. Tales narraciones sugieren que la prestacin de servicios en las zonas rurales se estaba deteriorando antes del conflicto que el campo ya afectado por la sequa se estaba de-desarrollando mientras el centro prosperaba. O tal vez que la historia baasista de transformacin moderna era algo exagerada.

Junto con la falta de lluvias, el desplazamiento de la poltica social y econmica del gobierno constituye el teln de fondo del conflicto. Los agricultores eran expulsados ​​ de la tierra hacia las ciudades donde los trabajadores industriales estaban siendo despedidos, ya no se ejerca control sobre las rentas y el capital del Golfo alimentaba febriles mercados en la tierra. [7] Los salarios y las pensiones pblicas dejaron de cubrir las necesidades bsicas y las fuerzas de seguridad fueron teniendo un papel proporcionalmente mayor en el mantenimiento de la disciplina social. Los nuevos ricos establecieron hospitales y escuelas privados mientras que el gasto pblico en salud disminua. Con el apoyo de la Unin Europea y el Banco Mundial, el gobierno comenz a externalizar los servicios de salud y los gastos extras para cuidar la salud aumentaron. [8]

Muchas instituciones internacionales promueven un modelo de financiacin de la salud que denosta el papel regulador del Estado y que permite que se retire la financiacin pblica de la asistencia sanitaria. La adaptacin de Siria a estos modelos internacionales comenz en 2003, lo que tuvo consecuencias inmediatas para su pequeo sector de discapacitados. Adems de atencin mdica en su mayor parte gratuita, los sirios con discapacidad tienen derecho a educacin especial as como a beneficios en efectivo que les proporcionado el Estado. Como otros sistemas orientados a los discapacidad [en pases] socialistas autoritarios, Siria no promova la vida independiente. El sistema aislaba a las personas con discapacidad de la vida social y econmica cotidiana en escuelas especiales o en instituciones residenciales. Los servicios de rehabilitacin la combinacin de fisioterapia, actividades sociales y tecnologas de asistencia diseadas para incluir a los nios y jvenes con discapacidad en la vida social y econmica, y proporcionarles las capacidades necesarias para vivir de forma independiente eran raros y en su mayora corran a cargo de organizaciones de caridad locales. Pero a medida que Siria iba reestructurando su sistema de bienestar, tambin se abri al lenguaje internacional de los derechos de los discapacitados que inspir la Convencin de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en 2006. Siria ratific la Convencin en 2009, y la primera dama, Asma al-Asad, foment el lenguaje de los derechos de los discapacitados a travs de su fundacin de caridad, la Fundacin Siria para el Desarrollo. Los derechos de las personas con discapacidad, al igual que la los derechos de la mujer y de los menores, se convirtieron en un recurso para la reformulacin de la legitimidad del gobierno de su esposo cuando se retir la inversin para el bienestar social.

Los experimentos sirios en los mercados sociales pretendan transferir los costos del Estado a las familias y a los agentes sociales a pequea escala. Tal cambio implic reestructurar sus apoyos efectivos de seguridad, funcionarios, agricultores y trabajadores industriales que se beneficiaban en mayor o menor grado del gobierno baasista. En retrospectiva, los experimentos resultaron catastrficos. Los presupuestos del gobierno posteriores al conflicto han tratado de revertir la catstrofe inyectando nuevos recursos en los sistemas de bienestar social y subsidios que contribuyeron a que el Partido Baaz mantuviera el control social durante tanto tiempo. [9] Sin embargo, esta generosidad encontrar finalmente sus lmites, y las fuerzas que incitaban a Siria hacia un sector privado neoliberal reanudarn su empuje. Probablemente Siria salga de su crisis actual con un largo perodo de endeudamiento; posiblemente, su sistema de salud y de bienestar habr dejado de ser gratuito.

Los vecinos

Qu podra ofrecer a Yamal un sistema socio sanitario sirio posterior a la crisis? Cmo podra este sistema ayudar a que Yamal y su familia encontrasen el modo de acarrear la pesada carga econmica aumento de los costes de salud y la prdida de ingresos que les ha provocado la discapacidad inducida por la guerra? Podran los vecinos de Siria, algunos de los cuales tambin han sufrido conflictos prolongados, haber hallado algunas soluciones dignas de emulacin? Estas preguntas, que pesan en la mente de todos los refugiados que en la actualidad tratan de financiarse la atencin sanitaria en Jordania, Lbano, Turqua e Iraq, no son fciles de responder, porque los sistemas socio sanitarios de los vecinos de Siria no son nada fciles de generalizar. Hay dos sistemas post-conflicto vecinos el de Iraq y el de Lbano que resultan particularmente heterogneos si bien cada uno ofrece algunos puntos de partida para la comparacin. En Iraq, hay evidencias que dan que pensar acerca de los efectos de las sanciones y los interminables bombardeos en reas urbanas sobre el sistema socio sanitario. En Lbano, la combinacin nica de mercado y sectarismo proporciona informacin detallada sobre cmo operan los sistemas de salud y bienestar social financiados por capital privado.

La Cruz Roja estima que 150.000 personas han resultado discapacitadas en el curso de las diferentes guerras en Iraq, que han pasado a formar parte de una poblacin mucho ms amplia de personas con discapacidad. [10] El artculo 32 de la Constitucin de Iraq de 2005 asigna al Estado la funcin de rehabilitar y reintegrar a las personas con discapacidad: en la prctica, la responsabilidad de proporcionar servicios a los menores con discapacidad se dispersa entre asociaciones gubernamentales y caritativas. [11] Y el cuidado de la salud, que representa gran parte de la carga financiera de la discapacidad, ha sufrido terriblemente durante la singularmente desafortunada historia reciente de Iraq. Tras la derrota de Iraq en la Guerra del Golfo de 1991, su autoritario sistema de salud, eficientemente financiado y de alto rendimiento, fue aniquilado por 13 aos de sanciones, lo que finalmente supuso reemplazar las finanzas pblicas por un sistema sin dinero en efectivo, el del Programa Petrleo por Alimentos. Con las arcas del Estado vacas, el gasto pblico en salud se redujo al 1% del gasto total y acab por endosar casi todos los costos de atencin sanitaria sobre las familias. [12] Bajo la ocupacin dirigida por Estados Unidos, el gasto en salud vio un aumento modesto. Entre 2008 y 2010, cuando los ocupantes se retiraron y el gobierno iraqu trat de conseguir legitimidad popular, el gasto en salud per cpita se dobl, pasando de 118 dlares a 247 (340 dlares en paridad de poder adquisitivo). [13] El gasto sanitario en Iraq sigue estando muy por debajo del nivel medio y los individuos discapacitados son gente empobrecida Celine Cantat, que trabajaba con discapacitados en Damasco antes de que estallara el conflicto en Siria, se refera al gran nmero de nios iraques con discapacidad que se encontraban en las calles de all en aquellos das. Un informe de 2011 sobre discapacidad infantil financiado por el Fondo para la Infancia de la ONU lamentaba la continua falta de estadsticas sobre la prevalencia de la discapacidad, los bajos beneficios (o salarios sociales) que procuraba el Estado a las personas con discapacidad, y la forma en que el Estado ha transferido a las ONG su responsabilidad constitucional respecto a los servicios a los discapacitados y su financiacin. [14]

La financiacin de las ONG y la de sus servicios son una seal de que el Estado est renunciando a la carga financiera de atender la discapacidad. Las familias pueden hacer frente a las enfermedades de corto alcance utilizando sus propios recursos, pero los costes de las enfermedades crnicas y de la discapacidad son mucho ms difciles de privatizar. Las instituciones sociales tienen que desempear un papel. Los sistemas privados de salud y de bienestar social de Lbano ilustran la importancia y el coste poltico de ofrecer a entidades privadas la responsabilidad de los servicios sanitarios y sociales. Tres cuartas partes de todo el gasto sanitario de 2011 recayeron en el sector privado segn datos de la Organizacin Mundial de la Salud. [En Lbano] Las asociaciones religiosas privadas son las que proporcionan la mayor parte de la asistencia social. Los sistemas privados de salud y de bienestar social no ofrecen necesariamente mejores resultados: en 2010, la renta nacional bruta per cpita en Lbano era ms de tres veces la de Siria, pero las tasas de mortalidad infantil y las de esperanza de vida en Lbano eran ligeramente peores. [15]

En el sistema de bienestar social mayoritariamente privatizado de Lbano, las cargas financieras de la discapacidad estn en su mayora a cargo de los particulares y de las familias. Dado que los fondos pblicos estn severamente limitados, las personas con discapacidad tienen que buscar afiliaciones y redes al margen del Estado a fin de soportar los costes de la discapacidad. En el sistema poltico sectario libans, las personas con discapacidad buscan frecuentemente la ayuda de instituciones religiosas. La mayora de las instituciones que prestan subsidios de salud y asistencia social estn vinculadas a las sectas reconocidas oficialmente en Lbano. Se financian a travs de donaciones caritativas internacionales o utilizando la influencia poltica de sus sectas para colonizar los modestos presupuestos de asistencia social del gobierno. Con el fin de tener acceso a este sistema de asistencia social subsidiada, los discapacitados y sus empobrecidas familias se ven obligados a invocar frecuentemente su identidad religiosa. Como en cualquier sistema privado, los recursos para los sectores empobrecidos estn limitados. Una forma de limitar recursos para los menores discapacitados es prestar servicios en instituciones que los separan de la vida familiar y social. A menudo se les conoce como orfanatos, y no porque los menores que all residan no tengan padres ni madres, sino porque las instituciones con insuficiente financiacin pueden limitar los costes imponiendo la drstica condicin de separar de sus familias a los beneficiarios de sus servicios. En 2003, el sistema privatizado de seguridad social de Lbano contaba con 32.484 menores en centros de acogida; en 2004, Siria contaba con 3.904 de estos menores (con una poblacin en Siria de ms de cinco veces la de Lbano).  [16]

Las personas con discapacidad en el sistema de bienestar confesional y privatizado de Lbano tienen que negociar sus comedores y enfatizar su adscripcin sectaria para sobrevivir. Los refugiados sirios en Lbano (a fecha de abril haba casi medio milln) se ven a veces atrapados en este sistema de servicios sectario. Debido a que Siria y Lbano tienen una diversidad tnica y religiosa similar, los refugiados sirios pueden negociar el acceso a los servicios sectarios presentndose a s mismos como musulmanes chies o griegos ortodoxos o lo que sea de la misma manera que se ven forzados a hacerlo muchas personas libanesas con discapacidad. Obligando a las personas empobrecidas con discapacidad y a otras a que apelen a la identidad sectaria para alimentarse y para obtener tratamientos mdicos, los sistemas de bienestar social libaneses confieren a su sistema confesional una base material, una tangibilidad de la que carece en muchos aspectos de su curiosa poltica identitaria.

De laico a sectario

La poltica identitaria de Siria es un asunto diferente. Oficialmente, Siria an tiene una constitucin laica y servicios sociales gratuitos. Pero todo eso est cambiando. El gobierno mantiene funcionando los servicios sociales de las zonas controladas por el gobierno y mal funcionando los de las zonas en disputa o dominadas por la oposicin. El acceso a los servicios sociales y de salud se est reconfigurando entorno a la geografa del conflicto. Esta geografa tiene, tambin, una dimensin sectaria, pues algunos de los grupos religiosos ms pequeos de Siria se concentran en zonas donde ha habido menos enfrentamientos. De manera que la gente de estas zonas, y los grupos, son considerados como distritos de simpatizantes del rgimen. La diversidad religiosa y tnica de Siria se est convirtiendo en la base para el sectarismo, con muchos actores sirios e internacionales utilizando las diferencias religiosas para movilizar el apoyo militar, construir grupos polticos, y para incluir o excluir a personas de la proteccin del Estado.

Los posibles futuros de la financiacin del bienestar social sirio pueden agravar las tendencias hacia la divisin sectaria. El gobierno se enfrenta a una crisis econmica a pesar de que su presupuesto para 2013 contemple un aumento del gasto, el gobierno est siendo incapaz de generar suficientes ingresos para desembolsarlo. [17] El flirteo del gobierno con el neoliberalismo reform la manera en que se organizaba la sociedad civil. Permiti que florecieran organizaciones religiosas financiadas por empresarios beneficiados por las transformaciones econmicas. En el perodo previo al conflicto, ms de la mitad de las organizaciones caritativas sirias eran islmicas y sus beneficiarios eran en su mayor parte sirios que buscaban nuevas redes sociales que satisficieran sus necesidades bsicas, ya que el Estado haba dejado de proporcionar bienestar social. [18] El conflicto de Siria har que la gente dependa radicalmente para sobrevivir de las nuevas redes sociales.

Estas transformaciones tienen consecuencias graves para los menores discapacitados. Los servicios orientados a la discapacidad deben ser integrales, deben conjugar educacin accesible y atencin sanitaria con medidas de inclusin social y econmica para que las personas con discapacidad puedan llevar a cabo una vida independiente y digna. Pero el sistema de bienestar social de Siria se est quebrando bajo mltiples presiones. Los futuros sistemas de proteccin social financiados por el Estado sern probablemente mucho ms parsimoniosos e impondrn los draconianos mtodos de los orfanatos libaneses. Las familias desorientadas y empobrecidas por la discapacidad son propensas a buscar nuevas redes sociales para sobrevivir redes que tienden a pronunciar las diferencias sociales. Es poco probable que las agencias de ayuda internacional acompaen el proceso. Salvo pocas excepciones, tales organismos internacionales invierten poco en discapacidad a pesar de que unos buenos servicios orientados a la discapacidad son un poderoso mecanismo para construir una sociedad inclusiva, no ofrecen el rpido y decisivo impacto que sus asesores les prometen desde otro lugar.

Yamal no perdi el tiempo calculando la responsabilidad de los costes sanitarios cuando se dispuso a ayudar a los nios heridos que se encontr en una batalla callejera. Convertido en refugiado, ha adquirido experiencia personal sobre los dilemas de la financiacin de la salud en la regin. Pasa el tiempo tumbado en una cama de hospital, con sus enormes ojos que lo miran todo desde un rostro infantil que atisba la cumbre de la adolescencia. Tranquilo y firme, su moral es ejemplar. Las enfermeras dicen que con el tratamiento adecuado podra volver a caminar y ha tomado medidas con dispositivos de asistencia. Su padre, trabajador, pobre, agudo y afable, con los antiguos modales del campo intactos tras aos de vivir en la ciudad, se est moviendo rpida y valientemente para reunir los miles de dlares que cuesta una operacin de columna vertebral mientras tratar de seguir dando de comer a su familia.

 

Notas:  

[1] Torture in Syrias Hospitals, The Lancet, November 5, 2011, p. 1606.
[2] UN Human Rights Council, Report of the Independent International Commission of Inquiry on the Syrian Arab Republic, A/HRC/22/59, Geneva, February 5, 2013.
[3] World Health Organization, Error! Referencia de hipervnculo no vlida. , March 12, 2013, p. 1.
[4] Robert Goulden, Housing, Inequality and Economic Change in Syria, British Journal of Middle Eastern Studies 38/2 (August 2011).
[5] UNICEF and Syrian Commission for Family Affairs, Situation Analysis of Childhood Status in Syria (Damascus, 2008), p. 26.
[6] See Volker Perthes, The Political Economy of Syria Under Asad (London: I. B. Tauris, 1995); and Bassam Haddad, Syrias State Bourgeoisie: An Organic Backbone for the Regime, Middle East Critique 21/3 (Fall 2012).
[7] Raymond Hinnebusch, Syria: From Authoritarian Upgrading to Revolution? International Affairs 88/1 (January 2012).
[8] Kasturi Sen and Waleed al Faisal, Syria: Neoliberal Reforms in Health Sector Financing: Embedding Unequal Access? Social Medicine 6/3 (March 2012).
[9] Syria Report, October 26, 2011.
[10] International Committee of the Red Cross, Iraq: Giving Disabled People a Chance to Live a Normal Life , October 20, 2011.
[11] Alison Alborz et al, A Study of Mainstream Education Opportunities for Disabled Children and Youth and Early Childhood Development in Iraq (London: Council for Assistance to Refugee Academics, London South Bank University, 2011).
[12] Segn datos de la Organizacin Mundial de la Salud.
[13] Thamer Kadum Al Hilfi, Riyadh Lafta and Gilbert Burnham, Health Services in Iraq, The Lancet, March 13, 2013, p. 946.
[14] Alborz et al, op cit.
[15] UNICEF, State of the Worlds Children (New York, 2012), pp. 89-90.
[16] UN Committee on the Rights of the Child, Consideration of Reports Submitted by States Parties Under Article 44 of the Convention: Third Periodic Reports of States Parties Due in 2003, Lebanon, CRC/C/129/Add.7, Geneva, October 25, 2005, p. 60; UNICEF and Syrian Commission for Family Affairs, Situation Analysis of Childhood Status in Syria(Damascus, 2008), p. 138.
[17] Economist Intelligence Unit, Country Report: Syria, March 2013, p. 6.
[18] Line Khatib, Syrias Civil Society as a Tool for Regime Legitimacy in Paul Aarts and Francesco Cavatorta, eds.,Civil Society in Syria and Iran: Activism in Authoritarian Contexts (Boulder, CO: Lynne Rienner, 2013), p. 30ff.

Fuente original: http://www.merip.org/mero/mero051413



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