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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2013

Bangladesh, desposesin y explotacin

Samuel
Rebelin


Las tareas de rescate terminaron y en los escombros de lo que fue el edificio de nueve plantas Rana Plaza en el distrito de Sava (Dacca) en Bangladesh, se llegaron a encontrar oficialmente hasta 1.127 cadveres de trabajadores; o mejor dicho, trabajadoras, pues la mayora eran mujeres jvenes, como son inmensa mayora en el sector textil (80%). La cifra de heridos se eleva a 2.438. Adems de cinco fbricas textiles, el edificio contaba con tiendas y bancos en los pisos bajos. La indescriptible tragedia sigue al incendio de la fbrica Tazreen Fashion en Dacca que mat a 124 trabajadoras en noviembre de 2012 y a otros derrumbes, como el que mat a otro centenar en el mismo distrito en otro mes de abril, en 2005. La magnitud del desastre no solo ha puesto de relieve las penosas condiciones laborales de las trabajadoras del sector textil -muchas de ellas sin contrato formal- en el segundo exportador mundial de ropa, sino la deshumanizacin que conlleva la reduccin de la vida a un mero factor de produccin.

Segn inform la prensa banglades, en los das previos al colapso se haban detectado grietas en la estructura del edificio y se haba recomendado su cierre. Sin embargo, los propietarios de las fbricas (por lo general, hombres) presionaron para que las trabajadoras acudieran al trabajo, alegando que los ingenieros haban dado su visto bueno. Algunos llegaron a amenazar con no pagar un mes de sueldo. En el incendio de Tazreen los propietarios haban cerrado las puertas. Esta coaccin laboral criminal pone en entredicho los elogios a la proletarizacin que se han escrito con el objetivo de contrarrestar las crticas a la explotacin en Bangladesh. La proletarizacin no ha sido el resultado de una comparacin racional entre oportunidades econmicas por parte de sujetos iguales en un mercado libre. Tampoco se debe a un fatalismo demogrfico y medioambiental. Aunque las condiciones ecolgicas y de sobrepoblacin son muy duras en Bangladesh, de ningn modo exigen una servidumbre que se presenta interesadamente como nica alternativa posible de supervivencia.

El xodo rural ha sido el producto de toda una historia de conflictos por el acceso a la tierra que se viene arrastrando desde el perodo colonial, que continu durante el perodo postcolonial de Paquistn Oriental y tras la independencia en 1971, y que se agrav desde la dcada de 1980 con los programas de ajuste estructural promovidos por el FMI y el Banco Mundial. Un proceso que bien puede caracterizarse como de acumulacin por desposesin, siguiendo el concepto de David Harvey, y que en el campo condujo a un acaparamiento de tierras cultivables (land grabbing).

Todo ello coincide con la gnesis histrica del trabajo asalariado en la llamada acumulacin primitiva. En este sentido, la acumulacin primitiva no constituira una etapa situada cronolgicamente en un tiempo anterior, en la prehistoria del capitalismo por as decirlo, sino que forma parte del presente continuo del capitalismo. Y en todo proceso de acumulacin primitiva (o por desposesin) el papel del Estado es fundamental. La remuneracin que procura el trabajo asalariado dependiente no basta para canalizar la movilidad en inters del capital, como ya se ha explicado en otra parte. Mientras el trabajador potencialmente dependiente disponga de un ingreso suficiente, que puede provenir de un patrimonio (en el caso de los campesinos, puede ser simplemente el usufructo de unas tierras) o de la venta del producto de su trabajo, es decir, mientras haya cierto grado de igualdad econmica y de dignidad, la libertad no favorece al capitalista. Sin mecanismos sociales extremadamente elaborados que solo pueden ser puestos en marcha por un Estado centralizador y homogeneizador, las externalidades positivas que produce la relacin salarial son superadas por las externalidades negativas y se pierden. De ah que la relacin salarial clsica suela convivir con la imposicin desde arriba de relaciones de trabajo forzado o servil en sus distintas variantes.

En Bangladesh, fue precisamenteel Estado -colonial primero, postcolonial despus- antes que las corporaciones extranjeras el principal agente encargado de arrebatar las tierras a los campesinos pobres (hindes sobre todo) y redistribuirlos en favor de la nueva oligarqua agraria musulmana (jotedar) por medio de cambios en la legislacin sobre la propiedad agraria, programas de desarrollo (la famosa "revolucin verde"), y mecanismos informales (corrupcin). Los propietarios adinerados se apoyaron tambin en la violencia de grupos paramilitares(lathiyals), en el caso de las islas formadas por sedimentos aluviales (char). Por otra parte, los programas de ajuste estructural aplicados por sucesivas dictaduras militares facilitaron la privatizacin y desaparicin de las empresas pblicas, con lo que se desactiv a los sectores ms belicosos de los sindicatos obreros que haban contribudo a las luchas por la independencia y se increment notablemente el nmero de desempleados.

Una tesis doctoral del profesor banglades A.Q.M. Mahbub (Population mobility in rural Bangladesh; the circulation of working people) escrita en 1986, en plena etapa de ajuste estructural y de aceleracin de la proletarizacin urbana, resuma el proceso de este modo:
"Las personas de clase baja son campesinos pobres que han sido desvinculados de su tierra. Vienen de familias consideradas de clase media que han sido gradualmente degradadas socialmente como resultado de la masificacin rural. Mukherjee (1948) describa la clase media como el campesinado autosuficiente en el Bengal rural. Pero hoy, cuatro dcadas despus de esta investigacin, la mayor parte de las familias de clase media pertenecen sin lugar a dudas a un campesinado dependiente. Tambin es evidente que un gran nmero de familias de clase media estn siendo "expulsadas" e incluidas en las clases bajas -la clase que ha ido creciendo rpidamente.

A lo largo del tiempo, la movilidad de clase en Bangladesh muestra una clara tendencia hacia abajo que conduce al empobrecimiento (si no proletarizacin) por medio de la desintegracin de la clase media".
Podemos discutir la aplicacin del trmino "clase media" en el Bangladesh de la poca, pero est claro hacia dnde apunta el autor. En ciudades como Dacca las apropiaciones de tierras, con frecuencia ilegales, dieron lugar a expulsiones que sirvieron a la especulacin inmobiliaria y al desarrollo industrial de las maquilas en el rea metropolitana de Dacca: el mismo edificio Rana Plaza fue levantado sobre terreno que haba sido apropiado por un lder poltico local con vnculos con el crimen organizado, y el edificio de la Bangladesh Garment Manufacturers and Exporters Association (BGMEA) se construy sobre terreno pblico. Mientras, los migrantes rurales fueron hacinndose en los suburbios. El desarrollo de sector textil, orientado a la exportacin y basado en la explotacin intensiva de trabajadoras jvenes doblemente subcontratadas (las empresas localizadas en las zonas francas industriales subcontratan fuera de las mismas el grueso de la produccin) con salarios pauprrimos y condiciones laborales inhumanas, fue el corolario de las reformas estructurales. Los propietarios de las fbricas, que suelen ser a su vez parlamentarios, ministros o dueos de medios de comunicacin, lograron reducir los salarios reales entre 1993 y 2006. Un xito en competitividad frente a unos vecinos del sudeste asitico que han visto incrementarse los salarios reales en el sector industrial.

Evolucin de la escala salarial de los trabajadores del sector textil en Bangladesh. Fuente: Anu Muhammad (EPW, 2011).
Esta situacin no surgi espontneamente como ejemplo de la teora de las ventajas comparativas: el Estado lo promovi con fuertes incentivos fiscales, las instituciones financieras internacionales lo financiaron y los pases occidentales lo estimularon con acuerdos comerciales que integraron Bangladesh en lo ms bajo de una cadena de produccin liderada por corporaciones multinacionales.

"Sin embargo, la industria textil orientada a la exportacin no ha representado una mejora clara en las condiciones laborales comparado con el resto de la economa", escriben desde la secretara de la Commonwealth en el marco de un programa de gnero. El carcter forzado tiene de hecho bastante que ver con el "elevado nivel de rotacin. Estas mujeres son fuente de trabajo explotado, trabajan intensamente por un perodo de tiempo y luego se van, solo para ser reemplazadas por un continuo suministro de mujeres jvenes del campo. Los graves daos a la salud y los conflictos en la vida marital hacen que la industria textil sea insostenible a largo plazo. No obstante, las que consiguen algn dinero tienen la oportunidad de empezar su propio negocio despus, y las mujeres han sido capaces de cambiar su papel como dependientes."

Esta transformacin de la subjetividad femenina en busca de una mayor autonoma se refleja tambin en las fuertes resistencias laborales que han sido reprimidas duramente por la polica. Al margen de los sindicatos tradicionales, las mujeres del sector textil han protagonizado las movilizaciones laborales ms potentes de los ltimos aos, en reclamo de mayores salarios, el pago de salarios atrasados, la reduccin de la jornada laboral (actualmente una media de 12 horas diarias), mayor seguridad en el trabajo y fin del acoso sexual en las fbricas y del abuso fsico, cuando no tortura. Las trabajadoras lograron arrancar incrementos en el salario mnimo en 2006 y 2010 (an as, el ms bajo de los trabajadores textiles a nivel mundial) pero de momento estos logros han resultado insuficientes frente al incremento del coste de la vida. Ya el ao pasado las multinacionales extranjeras que compraban las prendas fabricadas en Bangladesh (Walmart, Inditex, H&M, Carrefour, Tesco, JC Penney, Nike, Marks & Spencer, Levi's) mostraron su preocupacin ante el gobierno por la situacin de los trabajadores en el pas, pero no por una sbita responsabilidad social corporativa, sino porque la continua rebelin interrumpa los flujos de aprovisionamento. "Las interrupciones industriales y las quejas de los trabajadores estn impactando ahora nuestra habilidad para gestionar nuestros negocios en Bangladesh", declar uno de ellos al diario banglades Daily Star.

La indignacin que provoca la crueldad, la injusticia y la explotacin no tiene nada de moralista, como han escrito algunos. Es, eso s, una posicin tica. "La indignacin es el odio hacia alguien que ha hecho mal a otro" (Spinoza, Etica, III, def. XX de las pasiones). No es conmiseracin, sino empata, reconocimiento de ese comn expoliado que llamamos humanidad, aunque haya grados y clases en un escalafn en el que es fcil descender si el gobierno de los pocos as lo exige. Las primeras que expresaron esta indignacin fueron las propias mujeres trabajadoras bangladeses, que se unieron frente al mando capitalista y patriarcal exigiendo dignidad. Son ellas las que nos dicen que siempre hay alternativas y que la miseria no es lo que definen desde arriba para chantajear con un empleo servil, sino la desposesin y opresin que genera la acumulacin insolente de la riqueza de todos.

Blog del autor: http://www.javierortiz.net/voz/samuel/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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