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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2013

El fallo de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala no debe ser una derrota
Ros Montt sigue siendo culpable

Mariano Gonzlez
Rebelin


Por ms doloroso que sea el fallo de la Corte de Constitucionalidad (CC) anulando el juicio a Ros Montt, era de esperar. Hay que recordar que los poderes econmicos y polticos guatemaltecos son profundamente conservadores y que tienen al sistema de justicia en su bolsillo.

El juicio y la sentencia provisional unificaron a todos estos sectores. Se dieron cuenta de lo peligroso que era sentar un precedente de este tipo y lograron, va la apariencia de legalidad, revertir el proceso logrado hasta el momento.

Pero no hay que desanimarse. Entre otras cosas, ya no es posible callar la discusin sobre el tema y otros actores han sido implicados (como el mismsimo presidente Otto Prez Molina). El pas ya no es el mismo. Se ha revelado como un espacio contradictorio atravesado de luchas y proyectos distintos. Reconocer esto ya es un logro que quiebra el imaginario de una realidad armoniosa y es un primer paso para empezar su transformacin.

Si bien es un retroceso jurdico, el proceso y la sentencia provisional que condenaron a Ros Montt por el delito de genocidio produjeron una discusin indita en Guatemala: una revisin amplia de la barbarie pasada que coloc en primer plano los testimonios de las vctimas ixiles y a una figura simblica de esa barbarie en una situacin defensiva y vergonzosa. Quin se poda imaginar hace 10 aos a la poderosa figura de Ros Montt en el banquillo de los acusados? Quin se poda imaginar que las vctimas pudieran contar con tanta resonancia su historia y hacer que el pas y el mundo las escuchara?

Nada de esto era esperable en un pas como Guatemala. Es ms, lo lgico era que el juicio y la sentencia provisional nunca se dieran. Pero lo hicieron. Sucedieron. Estn all como signos que el proyecto hegemnico presenta fisuras y que puede cuestionarse.

Los poderes tradicionales lograron una victoria, pero no hay que desanimarse, eso la hara ms profunda. Hay que seguir dando la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

Las causas de izquierda siempre son difciles. Pero eso no significa que no deba darse la pelea. La comodidad est del lado de la derecha. A la izquierda le toca dar testimonio de su voluntad de lucha. Insistir en su razn: la razn de las vctimas, de los humillados, de los vencidos.

Contra esa razn y ese testimonio no hay sentencia legal que valga.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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