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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2013

Uruguay
Amodio y los crculos concntricos del charco

Marcelo Marchese
Rebelin


En la historia, como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida. Karl Marx

La negativa de varios medios de prensa a publicar una serie de cartas de Amodio Prez, considerado el ms famoso traidor de la guerrilla tupamara, desnudan ciertas fragilidades de la democracia uruguaya y arrojan una luz esclarecedora sobre los prejuicios que nublan la profesin de quienes deben informarnos.

Acaso algn lector encuentre en Uruguay un antecedente que iguale esta actitud de cuatro medios (El Pas, La Repblica, La Diaria y Brecha) que se negaron porfiadamente a dar a luz una serie de cartas que los lectores reclamaban. En caso contrario nos encontramos en una situacin indita: cuatro importantes publicaciones, de derecha y de izquierda, se negaron a s mismas como empresas que deben vender un producto y se autocensuraron negando el principal objetivo de un medio de comunicacin en una democracia: informar los hechos.

La primera excusa esgrimida fue la duda acerca de la identidad del remitente, aunque la unanimidad de personas consultadas apuntaba hacia la autenticidad, y ninguno de los peritos calgrafos neg que pudiera ser Amodio. No se pens que cada ser humano posee una especfica forma de pensar y un consecuente estilo de redaccin, toda una retrica que coincida con los textos del Amodio del pasado, retrica que en el caso que sus ex compaeros no identificaran (que para colmo identificaron) hubiera podido hacerse por cualquier especialista en estilos literarios. Ya de por s, que fueran cartas fraguadas, y en virtud de la informacin que transmitan y de la persona que se pretenda suplantar, constituan motivo suficiente para publicarlas. As hubiera actuado cualquier medio que confiara en la inteligencia de sus lectores. Fue un diario que no recibiera las cartas (El Observador) quien decidi, con un simple cuestionario on line, determinar la autora, cosa que cualquiera de los otros cuatro medios hubiera podido hacer si realmente hubieran estado animados por la resolucin del eventual enigma.

Veamos las argumentaciones esgrimidas por estas empresas para justificar por qu no hicieron lo que un medio de informacin debe hacer.

1- Fiel a su estilo periodstico, serio y responsable, El Pas prefiere perder una primicia antes de herir el honor de terceros y convertirse en portavoz de un fantasma. Debemos pensar entonces que cualquier declaracin de cualquiera (por ejemplo que un presidente diga que su vecina presidenta es una vieja terca y menos inteligente que su esposo tuerto) no debe ser transmitida si hiere el honor de terceros. As que si un Premio Nobel denuncia a las empresas de medicamentos que se niegan a financiar investigaciones de productos demasiado eficaces, o si alguien denuncia a un mdico por mala praxis, o a un poltico corrupto, o a un juez que se deja comprar determinando un resultado deportivo, o a un torturado que denuncia a su torturador, ese medio, cuidando el honor del acusado, vetara la informacin. Pero la cosa sigue, ese medio slo sera el portavoz de gente honorable, o al menos, de carne y hueso, ya que un fantasma (que haba sin embargo estampado su firma) habra escrito, vaya a saber uno por qu, aquellas inquietantes cartas. Si Hitler hubiera sobrevivido en Sudamrica y se apareciera ahora fantasmalmente contndonos su versin de los hechos, habida cuenta que goza de una psima reputacin, ese medio no lo hubiera informado, de igual manera que tampoco hubiera informado nada acerca de personas que no alcanzan cierta altura moral necesaria segn el estndar moral de ese medio.

2- Publicadas las cartas por El Observador, La Repblica se empecina en su negativa y se justifica de esta manera: Pero, adems, aunque sea el mismsimo Amodio, quin puede creerle a un traidor? Y an creyndole, tiene derecho a opinar y criticar a los dems alguien que ni siquiera ha pedido disculpas por haber traicionado a sus compaeros para salvarse junto con su pareja? Por todo eso, hoy tampoco publicaremos las cartas de Amodio. Esta justificacin se encuentra en la misma categora que la anterior. Para La Repblica una revelacin no es interesante si emana de un traidor. Ese medio olvida que en la historia infinidad de traidores nos informaron de una cantidad de cosas relevantes, y en rigor, son los traidores los que cuentan cosas relevantes, pues los fieles suelen guardar silencio. Fue el traidor a la Armada Daniel Rey Piuma, quien arriesgando no slo su profesin si no su vida, en plena dictadura publicara un libro que nos informara de las atrocidades del rgimen militar, incluyendo fotografas de gente torturada hasta la castracin. Es el traidor al ejrcito norteamericano Bradley Manning, quien arriesgando vida y profesin, filtrara informacin a WikiLeaks acerca de la metodologa del ejrcito norteamericano y fue el traidor Sammy El Toro Gravano quien traicionara a todos sus compinches mafiosos, convirtindose en la base del duro golpe que la Justicia norteamericana asestara a la mafia de su pas en los aos ochenta.

3- Brecha, en una larga carta, se justific diciendo que: A nuestro juicio, tanto o ms importante que la identidad del autor, es la intencin que juega tras la aparicin de este documento. No tenemos una respuesta que contemple todos los aspectos. Sea de Amodio, o de alguien que pretende poner las afirmaciones en su boca, el documento persigue objetivos polticos varios, algunos obvios y otros no tanto. Y en todo caso no se percibe la intencionalidad ltima. Parece ser que si Obama, o Graciela Alfano, o algn fsico cuntico inextricable, llegan a decir algo acerca de lo cual Brecha no perciba su finalidad ltima, nos quedaremos todos en ascuas. La idea que uno se hace de las cosas difiere bastante de esta peregrina declaracin. Este columnista cree saber qu cosas lo motivan a escribir este artculo, an a sabiendas que muchos filsofos han dicho que somos sujetos inconscientes de la historia, unos cuantos psicoanalistas afirman que existe una cosa llamada inconsciente que determina poderosamente nuestro accionar, y por fin una cantidad de artistas han sealado que el pensamiento es esclavo de la pasin, sin embargo, sin estar demasiado seguro de cul ser su intencionalidad ltima, siente la necesidad de escribir apostando a la inteligencia de sus lectores. El lector podr divagar acerca de su finalidad ltima pero el columnista le recuerda que despus de divagar, medite sobre las cosas que propone a su razonamiento. Brecha insiste en que su real motivo es la responsabilidad periodstica referida a la legitimacin de la fuente y a la autenticidad de la informacin que aporta. Esta declaracin no advierte los diferentes niveles de la verdad. Fulano se aparece y dice Uno ms Uno es Tres. Un medio periodstico transcribe: Fulano se apareci y dijo Uno ms Uno es Tres. El medio de comunicacin fue sumamente veraz, ya que Fulano dijo: Uno ms Uno es Tres. El medio mentira si dijera que Fulano dijo que Uno ms uno es dos, o que En ciertas ocasiones, como cuando se unen un hombre y una mujer, la suma de uno ms uno puede dar tres. No le importa de ninguna manera a una democracia si un medio de prensa cree que Fulano no sabe sumar. Lo que le importa a una democracia es que el medio informe exactamente lo que dijo Fulano, y despus, si quiere, que lo haga pedazos. Ya la gente sumar por s misma, e inclusive habr algunos que piensen, a partir de lo dicho por Fulano, que una gota y otra gota no hacen dos gotas, si

no una gota ms grande. Estamos lejos de alcanzar no se sabe qu saber absoluto. No podemos obviar las opiniones que no entendamos, o que no alcancemos sus ltimas intencionalidades, pues de esa manera nos cerraramos a todo nuevo conocimiento y estaramos imposibilitados de desechar los conocimientos adquiridos errneos. Brecha, si un da tuviramos la fortuna de enjuiciar a quienes torturaron desde el poder del Estado, con toda seguridad olvidar esta justificacin y transcribir buena parte de las declaraciones de los torturadores sin andar preguntndose qu dosis de verdad pueda haber en dichas declaraciones, o que dosis de verdad anida en las declaraciones de cualquier imperialista que afirma que esta guerra la llevamos a cabo por la paz mundial. Es una manifestacin de la Justicia Infinita.

4- La Diaria fundament la negativa a publicar las cartas por las siguientes razones: La primera es que, como no aporta nada sustancial que fuera desconocido hasta ahora, su valor noticioso est directamente relacionado con la identidad del autor, que no estamos en condiciones de comprobar. La segunda es que, sin realizar un contacto directo con quien escribi la carta, no nos es posible plantearle muchas preguntas necesarias para contribuir a la bsqueda de la verdad sobre el pasado reciente. 
La tercera es que antes de publicar el documento deberamos desarrollar ms entrevistas e investigaciones, para acompaarlo con otros relatos y documentos sobre los hechos que cuenta, aportando elementos de juicio sobre posibles omisiones o falsedades. De lo que resulta que, igual que Brecha, hasta conocer la Verdad Absoluta sobre cualquier aspecto de la infinita realidad tratada y sus infinitas derivaciones, o eventualmente, hasta no tener cada una de las cuasiinfinitas interpretaciones de un hecho especfico, ese medio no nos informar. Su tarea no sera informarnos para que nosotros, en plena democracia, pensemos con nuestra cabeza y ponderemos unos y otros argumentos descubriendo cada faceta de la verdad. De ninguna manera. Su tarea es conocer primero la Verdad Absoluta, para despus entregrnosla a nosotros, lectores descerebrados que en caso contrario podramos ser llevados de las narices a un abismo donde medran los cocodrilos, los tiburones y dems bestias sanguinarias. La Diaria hubiera debido publicar las cartas de Amodio, y luego hacer entrevistas a todos aquellos que quieran desmentirlo, y de yapa argumentar por su cuenta con toda la libertad del caso. Lamentablemente, ahora lo sabemos con certeza, ni los traicionados por Amodio, ni mucho menos aquellos que lo utilizaron en tanto torturaban a mansalva, quieren decir esta boca es ma, y estamos casi seguros que tampoco La Diaria ha vuelto a hablar del asunto, como si las cartas no fueran publicadas y constituyeran un hecho poltico. La Diaria, es de esperar, en lo sucesivo slo dar informacin acerca de aquellos individuos a los que La Diaria pueda entrevistar y plantear muchas preguntas necesarias para contribuir a la bsqueda de la verdad. Deber disponer no slo de la buena voluntad y del tiempo de sus informantes, si no de un ejrcito de periodistas absolutistas dispuestos a viajar al desierto, o a Marte, el da que decidamos plantar all una bandera.

Lo que subyace debajo de todas las justificaciones que transcribimos es el unnime temor a darle voz a un personaje previamente juzgado por todos nosotros. Quienes dirigen los cuatro medios citados comparten una mentalidad que tememos sea la que prevalezca en nuestra poblacin, pues casi nadie ha planteado el horror, la gravedad que reviste para una democracia este accionar de los cuatro medios, y eso, la escasa reaccin popular es lo que ms nos preocupa. Parte del pblico de izquierda lleg a justificar y aplaudir estas penosas justificaciones. Aplaudieron que no se los informara, recordando a aquellos espaoles del siglo XIX que defendan el Antiguo Rgimen contra la Constitucin al grito de Vivan las caenas. Segn este pblico pareciera que un acusado no tiene derecho a rplica. Si nos ubicramos en el plano de un juicio, creeran que en tanto Amodio es un traidor no tiene derecho a un abogado defensor, y ni siquiera a dar su visin de los hechos.

En este sentido, el problema que estamos estudiando adquiere una nueva dimensin. En un asunto menos candente, donde el aludido sea una persona menos odiable, y en tanto nada de lo que diga nos pueda perjudicar u obligar a reconsiderar nada, lo dejaramos hablar tranquilamente y amenazarnos con sus fuegos de artificio. Es precisamente por su carcter odiable, por ser tenido como un traidor, un smbolo de aquello que Dante ubicara en el ltimo crculo del infierno, que todas nuestras consideraciones sobre el derecho a rplica y la justicia se desvanecen en el aire. De igual manera, cuando se declaraba una peste, tanto en la antigedad clsica como en la Europa medieval, se disolvan las elaboradas convenciones sociales demostrando su fragilidad. Los avaros arrojaban el oro por las ventanas, los saqueadores merodeaban las casas abandonadas, las monjas se prostituan, el hijo mataba al padre, los lascivos arrancaban un placer a los bellos cadveres y el valiente guerrero que otrora salvara la ciudad ahora la incendiaba. Es en una situacin extrema, como la que plantea Buuel en El ngel exterminador donde se demuestra que debajo de nuestra apariencia civilizada se esconde un animal dispuesto a cualquier cosa.

A diferencia de La Diaria, que opina que el supuesto Amodio no aporta nada sustancial que fuera desconocido hasta ahora, nosotros observamos que no slo las cartas, sino las diferentes reacciones ante ellas, inclusive negndolas, inclusive dndoles existencia por la no existencia, nos estn demostrando una cantidad de cosas sustanciales que fueran desconocidas hasta ahora, o que no fueran suficientemente subrayadas hasta ahora. Misteriosamente un medio de derecha y tres de izquierda mostraron solidaridad absoluta. Misteriosamente ni sus ex compaeros, los tupamaros, ni sus ex compaeros, los militares que reprimieron a los tupamaros mediante torturas, dijeron nada que no fueran descalificaciones. El nico que apunt algo, como siempre ocurre, fue Zabalza, que comentando la respuesta de Luca Topolansky, quien dijera que para ella Amodio estaba muerto, dijo: Hay que decirle a Luca que est vivito y coleando y de repente puede decir algunas cositas que a ella la comprometan. El debe tener la intencin de ensuciar a todo el mundo. Los historiadores oficiales del MLN nos hablaron largo y tendido de la traicin de Judas Amodio, pero ahora que aparece, le responden con un silencio csmico. Ahora nos enteramos que luego de la reapertura democrtica lo siguieron buscando para ejecutarlo. Para castigarlo o para silenciarlo? Nuestras FFAA, que vienen saliendo impunes de los horrores a que nos sometieron, son indiferentes a las declaraciones del traidor? No las afecta en nada? De quines se oculta Amodio? Qu parte de las delaciones de otros dirigentes se le endilgaron a Amodio? Por qu declin el ex represor Armando Mndez, a quien Amodio le ordenara las declaraciones de los presos, una entrevista a El Observador? No peligrara, tras un domin de declaraciones, el pacto de silencio entre tupamaros y FFAA? En qu consiste dicho pacto? No condujo a ningn tipo de tareas conjuntas en plena democracia? Debemos permitir que ellos callen por motivos desconocidos ocultndonos elementos no slo de sus historias, si no de Nuestra Historia? Nada tenemos que aprender del pasado? Qu sentido tiene el estudio de la historia entonces?

Tenemos una cantidad de preguntas para hacerles a estos buenos padres y profesores que piensan y deciden por nosotros lo mejor para nosotros. Mientras esa situacin idlica de encuentro con la verdad llegue, tenemos algo ms para agregar. De ninguna manera nos parece que esta carta implica un operativo poltico, y mucho menos de ningn servicio de inteligencia. En todo caso cul sera? Desprestigiar al gobierno de Mjica? Esta conjetura tiene menos peso que un suspiro, as que descartmosla por ridcula. Es evidentemente una carta poltica escrita por la pluma de un extupamaro que no ha perdido ninguno de sus recursos, como salir con revelaciones espectaculares, las cuales, por aadidura, vienen dosificadas. A quienes digan que Amodio no expresa el ser tupamaro le decimos que el MLN comprendi a aquellos que con una infinita fuerza de voluntad resistieron ante las peores torturas por el bien de sus compaeros, y a otras personas que entregaron todo lo que pudieron para salvarse. El hombre, se nota, no perdi sus maas. De igual forma que la conquista a sangre y fuego de todo un continente tuvo su justificacin y as como cualquier guerra tiene su justificacin, de igual manera, cualquier accionar del ms vil de los seres logra hacerse porque ese ser encuentra una justificacin. Una cosa es lo que somos y otra cosa lo que creemos que somos. Amodio no va por el mundo diciendo soy un ser vil y despreciable, y cuando ve un film pico, como todos nosotros, se identifica con el hroe. l cree que la lucha por el poder interno nubl la actividad del MLN, que perdieron la guerra por errores organizativos y mucho antes de lo que se cree, que no perdieron por su causa, o en todo caso, que no fue el nico que traicion al MLN, que muchos deben haber delatado una cantidad de cosas que se le atribuyeron a l, y que la organizacin transfiri la culpa de la derrota a una cabeza de turco. Esa es su justificacin. En nosotros est o creerle a ciegas, o ponderar cada una de las cosas que dice, las cuales, desde el punto de vista del conocimiento histrico, de ninguna manera es negativo que las diga. Y jams de los jamases debemos olvidar que si colabor con la represin que se abati sobre los guerrilleros y sobre todo el continente, lo hizo para evitar esas condiciones monstruosas que son la tortura de un hombre por el hombre.

Eso no quiere decir que deba ser perdonado ni nada por el estilo. Eso quiere decir que antes y despus de la condena al traidor, debe existir una condena a los actos brbaros que convirtieron a uno en un pequeo delator y a otro en un gran delator. Las cartas de Amodio tambin inquietan a quienes educaron y prepararon para aplicar el dolor exacto en el lugar exacto, pues nos sitan en aquel pasado que se pretende silenciar, y ponen de manifiesto los extremos a los que se puede empujar un ser humano bajo circunstancias inhumanas, que entraan tal horror, que nuestra sociedad no se ha animado a enfrentarlas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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