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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2013

Historias en un restaurante de Kabul

Kathy Kelly
Truthout

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


KABUL.- Desde 2009, Voices for Creative Nonviolence ha mantenido un sombro historial que llamamos Actualizacin de las atrocidades en Afganistn, que da las fechas, lugares, nmero y nombres de civiles afganos muertos a manos de las fuerzas de la OTAN. Incluso con detalles extrados de las noticias, esos datos no pueden hacer otra cosa que fusionarse en un gran hecho estadstico sobre un dolor terrible del que vale la pena preocuparse pero que sucede muy lejos.

Una cosa es narrar algunos detalles sobre esos ataques de la OTAN dirigidos por EE.UU. Algo muy diferente es sentarse frente a hombres afganos mientras tratan, entre lgrimas, de recuperar el suficiente aplomo para terminar de contarnos sus historias. Anoche, en un restaurante de Kabul, junto a dos amigos de Voluntarios Afganos por la Paz, me reun con cinco pastunes de las provincias septentrionales y orientales de Afganistn. Los hombres haban aceptado contarnos sus experiencias de vida en reas afectadas por ataque de drones [aviones teledirigidos], bombardeos areos e incursiones nocturnas. Cada uno de ellos seal que tambin temen los ataques y las amenazas de los talibanes. Qu podemos hacer, preguntaron, si los dos lados nos atacan?

La historia del socorrista

Jamaludeen, un socorrista mdico de emergencia de Jalalabad, es un hombre grande, con un comportamiento serio pero amable. Comenz nuestra conversacin diciendo que simplemente no comprende cmo un ser humano puede infligir tanto dao a otro. El invierno pasado, las fuerzas de la OTAN dispararon a su primo, Rafiqullah, de 30 aos, que estudiaba para especialista en pediatra.

Al parecer un atacante suicida se haba explotado cerca del aeropuerto. Mi primo y otros dos hombres iban en cochehacia el aeropuerto. Eran las 6:15 a. m. Cuando se dieron cuenta de que los helicpteros y tanques de la OTAN estaban disparando misiles abandonaron su coche y se acurrucaron a la orilla de la carretera, pero los vieron fcilmente. Un misil estall a su lado hiriendo seriamente a Rafiqullah y a otro pasajero y mat al conductor, Hayatullah.

Hayatullah, nos dijo nuestro amigo, era un hombre mayor, de unos 45 aos, que dejesposa, dos hijos y una hija.

A pesar de estar gravemente heridos Rafiqullah y el otro pasajero todava podan hablar. Lleg un tanque estadounidense y comenzaron a rogar a los soldados de la OTAN que los llevaran al hospital. Soy mdico dijo el otro pasajero de Rafiqullah, un estudiante de medicina llamado Siraj Ahmad. Por favor slvenme!. Pero los soldados esposaron a los dos heridos y esperaron una orden para actuar. Rafiqullah muri en el lugar, en la orilla de la carretera. A Siraj Ahmad le llevaron, todava esposado, no a un hospital, sino al aeropuerto, tal vez para esperar su evacuacin. All muri. Tena 35 aos y cuatro hijas. Rafiqullah, de 30 aos, deja cuatro pequeas.

Y Jamaludeen sabe que esas nias tienen suerte, de cierto modo. Hace cuatro aos trat de prestar primeros auxilios como socorrista en una boda atacada por fuerzas de la OTAN. Pero no pudo porque no haba sobrevivientes. Mataron a54 personas, todas ellas (excepto el novio) mujeres y nios. Fue como el infierno, dijo el doctor Jamaludeen. Vi zapatos de nios cubiertos de sangre, jirones de ropa e instrumentos musicales. Para m fue muy terrible. Los soldados de la OTAN saban que esa gente no constitua una amenaza.

La historia del jornalero

Kocji, que se gana la vida como jornalero, es de una aldea de 400 familias. Su historia ocurri hace tres semanas. Comenz con una advertencia telefnica de que lasfuerzas talibanas haban entrado en el distrito Surkh Rod de Jalalabad, donde se encuentra su aldea. Ese da, cerca de las 10 p.m., las fuerzas de la OTAN entraron en masa en su aldea. Algunos soldados cayeron sobre los tejados y bajaron habilidosamente al suelo usando escalas de cuerda. Cuando entraron en las casas encerraron a las mujeres y los nios en una habitacin mientras golpeaban a los hombres, gritando preguntas mientras las mujeres y los nios clamaban para que los liberasen. En esta incursin, no mataron ni se llevaron a nadie. Result que las tropas de la OTAN haban actuado debido a un informe falso y descubrieron rpidamente su error. Los informes falsos constituyen un riesgo constante. En cualquier aldea algunas familias disputan entre ellas y las tropas de la OTAN pueden involucrarse en esas disputas, involuntariamente y con gran facilidad, y a veces con consecuencias fatales. Kocji objeta a que las fuerzas de la OTAN ordenen ataques sin preguntar primero para tratar de descubrir si el informe es vlido o no. Le haban advertido de una amenaza proveniente de una direccin, pero en realidad las amenazas provenan de todas partes.

La historia del estudiante

Rizwad, un estudiante del distrito Pech de la provincia Kunar, fue el siguente.

Hace veinticinco das, entre las 3 y las 4 a. m., doce nios estaban recogiendo lea en las montaas, cerca de su aldea. Tenan entre 7 y 8 aos. Rizwad vio el avin que se diriga hacia las montaas. Cuando lleg al lugar, dispar a los doce nios, sin dejar sobrevivientes. El primo de 8 aos de Rizwad, Nasrullah, un escolar de tercer grado, fue uno de los muertos esa maana.

Los doce nios pertenecan a ocho familias de la misma aldea. Cuando los aldeanos encontraron los cuerpos ensangrentados y desmembrados de sus hijos se unieron para pedir al gobierno provincial una explicacn de por qu lasfuerzas de la OTAN los haban matado. Les dijeron que fue un error.

Es imposible que la gente hable con los militares de EE.UU., dice Rizwad. Nuestro propio gobierno trata de calmarnos diciendo que se ocupar del asunto.

La historia del agricultor

Riazullah de Chapria Marnu fue el siguiente. Quince das antes, tres agricultores del rea de Riazullah estuvieron regando su campo de trigo. Era temprano por la tarde, cerca de las 3:30 p. m. Uno de ellos solo tena 18 aos y haca cinco meses que se haba casado. Los otros dos agricultores tenan alrededor de 45 aos. Sus nombres eran Shams Ulrahman yKhadeem and Miragah y las dos pequeas hijas de Miragah estaban con ellos.

Llegaron once tanques de la OTAN. Uno dispar misiles que mataron a los tres hombres y a las dos nias, qu podemos hacer?, pregunt Riazullah. Estamos atrapados entre los talibanes y las fuerzas internacionales. Nuestro gobierno local no nos ayuda.

La historia de la ocupacin por parte de EE.UU. y OTAN

El mundo no parece hacer muchas preguntas sobre los civiles afganos cuyas vidas destruyen las fuerzas de la OTAN o los talibanes. Los amigos estadounidenses verdaderamente preocupados dicen que realmente no llegan a comprender nuestra lista, las noticias se funden en una gran abstraccin, en estadsticas, en dao colateral, de formadiferente a como nos presentan los ataques similares (aunque mucho ms pequeos y menos frecuentes) a los civiles estadounidenses. Naturalmente la gente aqu, en Afganistn, no se ve como una estadstica; se pregunta por qu los soldados de la OTAN tratan a los civiles como enemigos en el campo de batalla al primer indicio de oposicin o peligro, por qu los soldados y drones estadounidenses matan a sospechosos desarmados debido a informaciones annimas cuando todo el mundo sabe que los sospechosos merecen seguridad y un proceso y son inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad.

Todos preguntamos continuamente por qu nos matan las fuerzasinternacionales, dijo Jamaludeen. Un motivo parece ser que no diferencian entre la gente. Los soldados temen a cualquier afgano barbudo que lleve turbante y vestimenta tradicional. Pero por qu matan a los nios? Parece que tienen una misin. Les dicen que vayan y maten talibanes. Cuando salen en sus aviones, tanques yhelicpteros tienen que matar para poder informar de que han completado su misin.

Esas son las historias que se cuentan aqu. La OTAN y los pases que la forman pueden tener otros relatos, pero no son muy convincentes. Las historias que cuentan de las explosiones y de soldados vociferantes que invaden casas arrasan cualquier otro sentimiento y parecen representar todo lo que los ocupantes de EE.UU./OTAN han venido a decir. Nosotros, que vivimos en pases que apoyan a la OTAN, que toleran esta ocupacin, somos responsables de los hechos que cuentan losafganos atrapados en nuestra guerra. Esas historias ahora forman parte de la nuestra y no son populares en Afganistn. No suena bien cuando las fuerzas de EE.UU./OTAN declaran que vinimos aqu debido al terrorismo, por un coste en vidas civiles perdidas, que ya se excedi en Afganistn en los tres primeros meses de una guerra que dura desde hace una dcada.

Kathy Kelly, ( [email protected] ), es coordinadora de Voices for Creative Nonviolence, www.vcnv.org .Vive en Kabul durante el mes de mayo como invitada de Afghan Peace Volunteers (http://ourjourneytosmile.com/blog)

Fuente: http://truth-out.org/opinion/item/16591-tales-in-a-kabul-restaurant

rCR



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