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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2013

Izquierda descafeinada/Izquierda socialista

Claudio Aguayo Brquez
Rebelin


En uno de los textos ms provocativos de su ltima produccin terica, el filsofo esloveno Slavoj Zizek constata como caracterstica radical del capitalismo de la ltima poca la existencia de objetos desprovistos de su esencia. La existencia del caf descafeinado, las cervezas sin alcohol, la leche sin lactosa y otros objetos desprovistos de su esencia maligna. Algo as como (otro tema de la elucubracin zizekiana) un knder sorpresa que, al ser abierto por la criatura ansiosa, no tuviese en su interior aquello que enuncia: el juguete esencial. Asimismo, Isaac Asimov, en sus maravillosos libros sobre ciencia ficcin, imaginaba la recuperacin de la esencia humana por parte de un ser-humano descafeinado, un robot que cumpla con todas las reglas de la accin humana y que actuaba bajo una especie de mxima kantiana en la persecusin de sus fines: la recuperacin o el acceso a una esencia vedada. Es justamente este el tipo de problema 'estructural' que tiene hoy la izquierda chilena siguiendo en este punto, como en otros, el extrao camino de la izquierda europea: se trata cada vez ms de una izquierda descafeinada. La sorpresa en su interior se encuentra en proceso de extincin pleno: la desintegracin del marxismo es un riesgo real. Se trata, en todo caso, un proceso de extincin que, como todo proceso de prdida de lo esencial, tiene que llegar alguna vez al fenmeno, a la prctica poltica de la izquierda.

Hoy da nos hayamos en una situacin en la que el retorno a la escena del marxismo es nuevamente suspendido. Y esto, atentos, no es por que haya una renuncia al camino de la revolucin por parte de la izquierda particularmente en Chile, como pretenden algunos nostlgicos, sino porque en la contingencia poltica y terica la instalacin de las consignas propias de la izquierda marxista se hace extremadamente difcil. Empero, es esta misma coyuntura sobredeterminada y confusa la que exige que los conceptos propios del marxismo y la izquierda radical comiencen a operar. El anlisis poltico y econmico, para usar el concepto de Badiou, se encuentra profundamente suturado en el marco de un pensamiento nico problemtico y obsesivo: la democracia neoliberal. Un tipo de democratismo absoluto donde el intento de pensar la totalidad ms all de las parcelas de saber (y todo lo que permanezca asociado ese concepto de totalidad; sociedad, estructura, formacin social) es denunciado como una intentona totalitaria. En efecto, este concepto de totalitarismo funciona como un punto de inflexin de toda la ideologa posmoderna, y es un amuleto que conjura a los llamados pensamientos nicos, totalitarios, apartados de la condicin posmoderna. Lyotard llam a esa condicin el fin de los grandes relatos sobre la humanidad y la historia. Nosotros diremos antes que todo, que esa condicin posmoderna es la condicin ideolgica de la clase dominante (la gran burguesa financiera) en el capitalismo tardo. El marxismo necesita volver a la escena!

Para ser honestos, la izquierda no ha hecho mayores esfuerzos para que acontezca ese retorno. Es ms, abandonando los conceptos propios de la tradicin dialctica y el materialismo histrico, ha permitido el ensanchamiento de la siempre leal y camalenica ideologa burguesa. Ettiene Balibar se quejaba en Francia de la inmensa falta de probidad terica del Partido Comunista Francs cuando decide eliminar la dictadura del proletariado como concepto terico en la lucha por el socialismo: Balibar llega incluso a decir, mediante la recurrencia a los famosos prrafos jacobinos de El Estado y la revolucin de Lenin, que la dictadura del proletariado y el socialismo son una y la misma cosa. En otro contexto, hoy podemos sealar que es el abandono progresivo del propio concepto de socialismo como nombre propio de un proyecto anticapitalista de sociedad, el que entraa riesgos funestos para la izquierda. El abandono de este concepto no slo implica una renuncia implcita a la construccin de un post-capitalismo y una nueva totalidad social, sino a una herramienta de anlisis terico del presente. No por nada profundos lectores de Marx como Paul Sweezy o Jacques Bidet (en veredas opuestas en el campo del marxismo: uno proveniente de la economa poltica norteamericana, el otro del estructuralismo francs) han insistido en que el socialismo es la generalizacin de un principio de planeacin que vive en el seno del orden burgus, y que funciona como el opuesto directo de eso que llamamos ley del valor.

Para los clsicos, sobretodo antes de Gramsci, la teora del socialismo es la teora de unas fuerzas actuantes en el seno del propio capitalismo, y que por tanto, son fuerzas histricas difcilmente negables, y evidentes. La gran industria y la fbrica dibujan as el horizonte del socialismo en el capitalismo, y no fuera de l, dice Marx. Incluso, a propsito de un socialista utpico como Robert Owen, el filsofo de Trveris seala que comprendi muy bien que el sistema fbrica es el punto de partida de la revolucin social. Cul es el punto de partida de la revolucin social en la sociedad neoliberal? Nos hacemos esta pregunta porque sabemos que el llamado sistema fbrica se encuentra relativamente desplazado en el proceso de produccin capitalista contemporneo. Adems, la emergencia de una especie de proletariado de realizacin (o clase obrera retail), masivo y sometido a las reglas de la desorganizacin del capitalismo neoliberal tardo (posmoderno), exige una teorizacin sobre cul es el nuevo sujeto (u objeto) de la revolucin proletaria. El asunto, en definitiva, es que para el conjunto de la tradicin marxista, y esto incluye a Gramsci, el socialismo es una tendencia inmanente en el seno del capitalismo: una especie de contracapitalismo que las fuerzas revolucionarias deben precipitar. El concepto de socialismo es insoslayable y central en la prctica poltica de la izquierda.

Es la emergencia de algunas teoras polticas de alcance medio en el pensamiento poltico de la izquierda lo que termina por borrar del horizonte poltico y terico esta palabra que, como vemos, es todo un articulado de hiptesis sobre la sociedad actual, ms que una serie de invenciones sobre la sociedad del futuro. El concepto de socialismo se encuentra as atrapado en la red oscura de una doble renuncia al marxismo: el republicanismo de izquierda y la tentacin socialdemcrata.

La reinvencin de la teora republicana en algunos tericos chilenos es una oportunidad histrica para los comunistas. Cuando se ha puesto de moda plantear, por solo poner un ejemplo, que la izquierda chilena, especialmente el Partido Comunista, es una izquierda republicana, y que ese carcter republicano estara determinado por el respeto por las normas democrticas establecidas; se hace evidente la necesidad de reinstalar la esencia perdida, los conceptos del marxismo. Fuera de la excelente crtica que realiza Renato Cristi en su texto sobre Democracia republicana al mercado electoral y al consenso neoliberal, la exposicin de la teora republicana moderna como una justa articulacin entre accin estatal y felicidad individual es absolutamente incompatible con los conceptos del marxismo-leninismo. Desarrollando la crtica de dos tipos de Estado, el estado tutelar que impone el consenso, y el Estado neoliberal que asegura la propiedad de los ciudadanos (propietarios), Cristi propone una reedicin del estado republicano basado en los modelos romano (autoridad estatal) y ateniense (autogobierno de la polis): La formacin de ciudadanos y el cultivo de las virtudes republicanas [el humanismo cvico] es la meta del republicanismo clsico [] esto implica que el Estado no puede permanecer neutral frente a los valores y proyectos de vida de los ciudadanos. Tal es la cuestin para el republicanismo. Miguel Vatter, otro republicano chileno, en abierta confrontacin con el marxismo clsico ha expuesto que el proyecto republicano es la obtencin de la libertad comn, y no la derrota de los enemigos de clase. Adems de una retrica sobre la diseminacin de los inicios y el reemplazo del relato sobre las clases antagnicas por una filosofa posmoderna y sibilina de la autoconstitucin de lo poltico a partir del antagonismo sin fondo entre gobernantes y gobernados, entre autonoma del pueblo y gobierno, Vatter insiste en que el republicanismo no es una teora totalizante, sino un principio de no-dominacin de los ciudadanos.

Para decirlo muy toscamente, la teora republicana es incompatible con el marxismo porque no plantea el problema de la lucha de clases y el carcter de clases de toda libertad comn - y con ello el carcter ideolgico de la categora de libertad humana. El bien comn de Cristi o la autonoma del pueblo de Vatter son tpicas formulaciones ideolgicas de una impotencia poltica mayor y ms profunda: la contradiccin entre capital y trabajo y la lucha de clases como fundamento del progreso capitalista salvaje. Por otra parte est la tentacin socialdemcrata, que funciona bajo el enunciado del terico de la socialdemocracia de derecha en Alemania, Eduard Bernstein, el objetivo final no es nada, el movimiento lo es todo, para relativizar el horizonte socialista, en el marco de una reduccin del problema del comunismo a una cuestin de carcter tico. Finalmente, lo curioso es que la tentacin socialdemcrata comienza en Alemania con un desliz importante de los marxistas alemanes hacia la filosofa neokantiana de izquierda. De nuevo, el problema es de incompatibilidad: incompatibilidad entre la filosofa burguesa de Kant y los autores republicanos, y el marxismo como filosofa del proletariado (lo que no quiere decir que no podamos encontrar en Kant las pistas de una nueva teora de la prctica poltica). La socialdemocracia comienza con la relativizacin del concepto de socialismo y la emergencia de una fraseologa absolutista sobre la concentracin en los objetivos reales, en lo que Lenin llamaba pequeeces reales, y no en el horizonte, que se transforma efectivamente en una mera idea de la razn que ordena la prctica tica republicana en el presente. Por el contrario, el marxismo es una dialctica de lo concreto (Korsch), no una teora tica sobre el horizonte ideal

No somos una izquierda republicana, y de nuestra prctica poltica no se ha de desprender que seamos una izquierda socialdemcrata, concentrada en el movimiento real: somos una izquierda marxista. Eso exige emprender un debate terico, histrico y poltico importante con quienes plantean que somos una izquierda republicana. Incluyendo a quienes se aferran a la tesis segn la cual la contradiccin "del perodo" es neoliberalismo versus democracia para indicar que "las tareas democrticas (republicanas) del presente" son ms importantes que el objetivo final (marxista-leninista). Quizs, de hecho, el problema esencial de nuestra prctica poltica sea la superacin de la propia democracia burguesa. Habr llegado la hora decir las cosas por su nombre: o neoliberalismo, o proyecto anti-neoliberal de superacin del capitalismo; socialismo del siglo XXI?: En todo caso, la democracia republicana nunca ser un objetivo revolucionario para la izquierda, a menos que se trate de una izquierda descafeinada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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