Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2013

Palabras para la jubilacin de un servidor pblico ejemplar

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para el profesor y maestro Francisco Gallardo Daz.

No debera ser difcil para m hablar de Paco Gallardo, el profesor de literatura de nuestro Instituto, el Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).

Ha habido cinco Pacos, o mejor, dos Franciscos y tres Pacos muy importantes en mi vida. Mi padre, el hermano de mi to fallecido a los 19 aos en la batalla del Ebro, se llamaba Francisco. El padre de mi compaera, que no llegu a conocer, se llamaba tambin Francisco. Paco era el nombre de una de las personas a las que ms debo y a quien ms he querido en mi vida, Francisco Fernndez Buey, cuya ausencia entre nosotros no logro asimilar. Francisco Tllez, Paco tambin, dos de sus hijos han sido alumnos de nuestro Instituto, tambin mos para mi honor, un amigo torturado por el fascismo, un trabajador de la construccin incansable, todo un referente para m. Y Paco, finalmente, es el nombre de nuestro Paco, del incansable profesor, compaero, maestro, activista cultural, alma de mil actividades en nuestro Instituto y fuera de nuestro Instituto, en Santa Coloma, en esta ciudad trabajadora que tanto ha hecho suya y por la que tanto sigue haciendo.

Quera decir cuatro o cinco cosas sobre l, sobre nuestro compaero recientemente jubilado.

La primera se dice pronto, en pocas lneas. Conozco a Paco desde hace ms de 30 aos, desde que llegu al Puig, y hemos sido amigos, muy prximos en algunos momentos, a lo largo de este largo perodo. Recuerdo bien momentos de felicidad, de muy agradable e infrecuente felicidad a su lado, y, sobre todo, recuerdo su generosa amistad y su firme apoyo en momentos muy difciles para mi. Gracias.

Paco, profesor de lengua y literatura castellana durante dcadas como es sabido, fue profesor de latn y filosofa en su primer ao en el Instituto. Yo llegu como profesor de filosofa dos o tres aos ms tarde. Los alumnos y alumnas notaron el cambio para peor como ya se han imaginado. Paco, Paco, Paco, gritaban a coro en mis clases. El s que es un verdadero profesor de filosofa y no t. Ni se te entiende ni se te esperaba ni se te escucha! Las comparaciones, efectivamente, son odiosas. Por llegar tarde y no estar a la altura de aquellas circunstancias!

La amistad, pues, la amistad a lo lejos y desde lejos era el primer punto que quera comentarles.

El segundo tiene que ver con una deuda, con una deuda cultural, intelectual. Si yo me recompongo, no me ciego y soy sincero conmigo mismo y mis limitaciones, debo reconocer que, mal que me pese y hasta el momento, he sido ms bien un lector de panfletos, materiales y octavillas. As es. De hecho, yo me veo ahora a mi mismo como un compulsivo autor de papeles de este ltimo gnero literario (que, se lo confieso, no me parece despreciable. Creo, incluso, que su extendida descalificacin es signo del postmodernismo a la moda e indocumentado en el que seguimos parcialmente inmersos. No fueron acaso octavillas algunas de las cosas que escribieron gentes como Spinoza, Kant, Marx, Gramsci, Einstein o Russell ?).

An as he ledo algn autor destacado del siglo XX. Al ltimo, a Mankell, me he acercado gracias a Carles Gil, otro director imprescindible del Puig. El primero, la primera de la lista quera decir, me estoy refiriendo a Patricia Highsmith, fue recomendacin de otra directora, de otra gran degustadora literaria, Mer Roman, tambin entre nosotros y tambin directora en su momento. De los otros tres autores que he ledo con insistencia y fidelidad, Jorge Luis Borges, Thomas Bernhard y Andri Platnov, estoy en deuda con Paco.

Que Paco me incitara a la lectura de Borges parece razonable. Me inici, adems, paradoja de paradojas, en Nicaragua, mientras me trasladaba en 1985 desde Managua a Boaco. All le La cifra y Los conjurados, durante el viaje de ida. Recuerdo bien el argumento gallardiano para convencerme de la excelencia de la potencial decisin: Una absurda e impresentable mano estrechada al criminal dictador Videla te va a impedir leer a uno de los grandes autores de la literatura universal? Por favor, Salva, piensa un poco. No te ciegues como un topo sin orientacin

El argumento era convincente y me convenci. Devor a Borges, al poeta tambin. Incluso me atrev a hacer una antologa de su obra desde una perspectiva filosfica que editamos el Grup de Filosofa del Casal del Mestre de Santa Coloma de Gramenet, el grupo que diriga, abonaba y cuidaba otro maestro imprescindible, Pere de la Fuente, un compaero que nos ha dejado recientemente y al que Paco tambin conoca muy bien.

Que Paco me acercara a Bernhard tiene ms mrito y resulta ms raro. Yo haba estudiado algo de alemn y en mis ensoaciones juveniles pens ser germanista. Mi maestro, Manuel Sacristn por supuesto, lo era. Lo lgico, lo razonable, hubiera sido lo contrario, que yo recomendara a Paco la lectura del autor de Extincin, novela que, por cierto, un poco ms y me extingue a mi.

Nunca le agradecer suficiente la recomendacin. No he ledo mucho teatro del autor austriaco pero s he ledo con mi mxima atencin casi todas sus novelas y narraciones. Mis preferidas, unas de mis preferidas: Correccin, Tala y su autobiografa. El nio y El aliento sobre todo.

La recomendacin del tercer autor, Platnov, es si cabe ms extraa y meritoria El autor de Chevengur proviene del rea sovitica y yo aqu estoy o debera estar ms puesto. He gritado miles de veces Vivavisca la Unin Sovitica. Y, por tanto, debera saber de sus grandes autores, ortodoxos, heterodoxos o disidentes. No era el caso. Paco me lo descubri (incluso me lo regal), y no yo a l como sera ms razonable.

(Platnov, por cierto, era tambin uno de los autores preferidos del otro Paco, de Paco Fernndez Buey. Sobre l ha escrito pginas esplndidas. De las mejores, a la altura de las que dedic a una filsofa muy singular, muy del gusto tambin de nuestro amigo, Simone Weil).

As, pues, dicho lo dicho, visto lo visto, como comprendern, es cortesa de mnimos, debo decir una y mil veces: muchas gracias.

La tercera nota que quera destacar tiene que ver con la erudicin. Les resumo brevemente la historia para hacerme comprensible.

Viajemos en el tiempo a 1968. Dos aldabonazos. Hablo del segundo, de la invasin de Praga. Fue en agosto. Antes, en invierno y primavera, una de las experiencias histricas ms importantes del comunismo democrtico del siglo XX. Su resolucin, su aniquilacin por la fuerza, un desastre de consecuencias incalculables. No es imposible que lo ocurrido veinte aos despus tuviera relacin directa con aquellos acontecimientos.

Paso pgina. Medio ao despus de la invasin, Jos Mara Mohedano, el que llegara a ser posteriormente responsable parlamentario del PSOE en la etapa de Carlos Solchaga el neoliberal sin principios, y don Felipe Gas Natural, entonces colaborador de Cuadernos para el Dilogo, hablo de Mohedano, no se confundan, propuso una entrevista a Sacristn sobre la construccin del socialismo en Checoslovaquia. Resultado de ello: uno de los grandes escritos del autor de Intervenciones polticas. Leda ms de 40 aos despus sigue teniendo tanto inters como entonces. O acaso ms.

No me resisto a recordarles algunas de las tesis que all mantena; me voy un poco a beda pero vale la pena, ganarn con el viaje.

Este paso, por ejemplo, vale su peso en oro de reflexin y muestra la honestidad de la apuesta, del compromiso del filsofo.

[] los problemas del movimiento socialista obrero y del marxismo son tan importantes, que, en el fondo, lo ms interesante del caso checoslovaco no es su concrecin interna, aqu discutida, sino su mero ser, el que se produjera, planteando en la prctica la situacin crtica. Si la crisis se hubiera podido desarrollar abiertamente, democrticamente o sea, ante los ojos y los odos de la clase obrera y expuesta, por lo tanto, a la intervencin directa de sta, se habra tenido un fecundo efecto de catarsis epistemolgicas.

Tampoco el siguiente paso est mal del todo. En absoluto. Poner bozales a la propia Bestia, de eso se trata.

Por ltimo, querra observar que mientras no se hayan dado -como no se han dado hasta ahora- sino pocos e inseguros pasos hacia el vaciamiento del Estado, yo no usara despectivamente los conceptos de juridicidad y ley. Porque ese desprecio tiene en su historia los asesinatos de la vieja guardia bolchevique, de las vctimas de los procesos del 38, de Trotski y de Bujarin..., y ahorrmonos el resto de la cuenta; y con esos asesinatos, la falsificacin fundamental de la vida socialista. (Claro que todos esos asesinatos no "equivalen" a lo que el capitalismo inflige al mundo cada veinticuatro horas. Pero lo que aqu me importa es criticar la experiencia socialista.) Juridicidad y ley son formas del poder poltico. Consiguientemente, son algo que el movimiento socialista se propone superar. Pero superando el poder, no haciendo a ste el favor de liberarle de la relativa constriccin jurdica, de sus formas.

Por ese errado camino se haba llegado repetidas veces a algo que los comunistas checoslovacos denunciaron eficazmente: a la aplicacin (ilegal, antijurdica) de la coaccin de la democracia proletaria contra el propio proletariado.

Esa denuncia de los comunistas checoslovacos era, dicho sea de paso, clasista. Y de marxismo autntico, por ser de buena dialctica. En cambio, la tesis que identifica la clase obrera con su estado -tesis tan cmoda para los burcratas y tan atractiva para el dogmatismo de izquierda o de derecha- es, por su falta de anlisis previo, mera mstica (izquierdista o derechista) o mera hipocresa (burocrtica), ausencia de todo ejercicio de las categoras de la reflexin. No hay identidad metafsica entre el proletariado y su estado. Si la hubiera, no se ve por qu habra que desear la extincin del estado proletario. Y como no hay tal identidad, la clase ha de ponerle bozal a su propia Bestia: ha de imponerle la legalidad socialista. El poder poltico -segn la teora marxista- es un mal, aqu y donde sea. Mientras hay Estado, el desprecio de la juridicidad socialista, aunque se crea revolucionario, es en realidad, a la corta o a la larga, complicidad con la Bestia.

El ltimo, no les canso, casi como una visin trgicamente confirmada, anuncia cosas peores:

Por lo que hace a los partidos comunistas de pases capitalistas avanzados, es evidente que no se trataba de cubrir el expediente: para su estrategia era vital la experiencia checoslovaca. Ella contena su propia problemtica no respecto de la consecucin del poder, pero s respecto de la construccin del socialismo en un marco civilizatorio profundamente diverso del de las tierras del Zar, las del Hijo del Cielo o las de los encomenderos. Su protesta no poda ser "manera de salir lo ms airosamente del paso", sino verdadera cuestin de vida o muerte, al menos en el terreno de la programacin terica. Creo que, lejos de estar en puertas la solucin de los problemas a que alude la pregunta [de J. M. Mohedano], la nueva crisis del movimiento socialista y del marxismo no ha hecho ms que empezar, o no ha llegado an a su culminacin. Pasarn cosas peores.

En todo caso, vuelvo del viaje de beda, el punto que quera comentarles es el siguiente. En un momento de la entrevista Sacristn sealaba:

Una de las stiras con ms gracia entre las que se han hecho del movimiento comunista es aquella de Jorge Guilln que lo presenta como un pelotari pedante y cabezota al que la tenacidad muchas veces, acaso, petulante y subjetivamente necia le permite no cansarse nunca de devolver al muro la pelota de la historia. O lo que l cree ser la pelota de la historia. En suma, no cansarse nunca. Ni impacientarse, por lo tanto, sino saber que la impaciencia, que en un determinado momento puede ser revolucionaria, mucho ms frecuentemente tiene una naturaleza subjetivista y reaccionaria, como el impaciente odio orteguiano y las calendas griegas de la utopa clsica.

Jorge Guilln hablando de pelotaris? Raro, muy raro. Pero el maestro lo haba escrito y, por tanto

Cuando algunos aos despus, en 2004, Francisco Fernndez Buey y yo editamos algunas entrevistas del autor de Panfletos y Materiales, Paco FB me coment la extraeza de ese pasaje. Juan-Ramn Capella tambin lo haba sealado en su momento. Por qu no lo miras, Salva, me seal Paco. De acuerdo, de acuerdo, respond. Cmo iba a decirlo que no? Pero cmo, dnde, de qu manera?

No saba, no logr comprobar nada. Finalmente, se me encendi la bombilla neuronal y se lo coment a Paco, al otro Paco. Te suena a Guilln este paso? No, en absoluto, me respondi. Esto debe ser de Bergamn me dijo sin ms. De Bergamn? De qu Bergamn? Te lo miro esta tarde me coment.

Dos horas despus me escribi y me dio la respuesta. Sacristn se refera, efectivamente, a un paso de la stira Coloquio espiritual del pelotari y sus demonios. La obra haba sido escrita por Jos Bergamn en 1973. El fragmento al que aluda Sacristn era el siguiente:

No puedo retener en mi mano el nico objeto de mi vida; tengo que lanzarlo siempre fuera, con todas mis fuerzas -y vuelve siempre a m-. Sufro en cuerpo y alma de esta fatiga.

Era esa la verdadera referencia, a la envidiable erudicin literaria de nuestro amigo y profesor de lengua y literatura se la debemos. Gracias. Nunca haba visto una cosa as. Qu memorin! Qu agudeza!

Despus de ello, claro est, una propuesta. Por aquello de que la mejor forma de decir es hacer, praxis corts y consistente.

Nos ubicamos ahora en Barcelona, en la plaza Urquinaona, un obispo, canario si no recuerdo, bastante conservador. Miremos al mar, por va Laietana. Al final de la calle, un monumento dedicado al Marqus de Comillas, uno de los burgueses catalanes que hizo fortuna con el trfico de esclavos y al que la ciudad de Montseny y Companys, incomprensiblemente, sigue dedicando un monumento. Y no slo es eso.

Iniciemos la marcha descendente desde la plaza, un lodazal de horrores. Tras el instituto de Estadstica, el poder fctico por excelencia de Catalua, Caixabank. A lado, justo al lado, una estatua altamente significativa. No doy ms referencias por el momento. Sigamos el paseo.

Apenas cincuenta metros despus, en la acera de la derecha, la comisara central barcelonesa, donde se torturaba a los luchadores antifranquistas (en su mayora comunistas democrticos de todos los rincones de Espaa, no slo catalanes por supuesto). Entre ellos, Paco Tllez, salvajemente torturado en diciembre de 1975, poco despus de la muerte del general asesino. Ahora una sola bandera, la neofranquista, ondea en su balcn principal. Ni una sola placa indica lo que fue: un centro de tortura y de crmenes. All, donde quieren que habite el olvido.

A pocos metros, cien tal vez, en la misma acera, otro ex poder fctico cataln que ha jugado sucio-sucsimo con las hipotecas y desahucios, Caixa de Catalunya. Cortando perpendicularmente la va Laietana, la avenida de la Catedral, smbolo por excelencia del catolicismo ultraconservador cataln (que tiene incluso un partido, Uni, a su servicio), Fomento del Trabajo, una de las peores y ms explotadoras patronales de nuestro pas de pases, y otra avenida que llega hasta el mercado de Santa Caterina. El nombre de ella: Avinguda de Francesc Camb. Es posible? Lo es, lo es. Una avenida dedicada a un empresario parafascista cataln, supuestamente catalanista, el mximo lder de la ultraconservadora Lliga? Como han ledo. Pero no habamos quedado que Barcelona era la ciudad de los prodigios, la ciudad de la excelencia democrtica, la ciudad sin smbolos franquistas? Cuadra entonces? No, no cuadra. Vamos a seguir as? No deberamos seguir as.

Propongo un cambio: un Francisco por un Francesc, un Francisco Gallardo, como representante de los servidores pblicos entregados y honestos, por un Francesc Camb, dignsimo representantes de aquellos que prefieren -no es el nico como hemos podido saber estos das- ante todo el orden (es decir, su orden, su orden de clasismo y desigualdades) y las cuentas abultadas de resultados. A que ganamos con el cambio? Por supuesto, por 1.000 a 0.

Y con la estatua?, qu decimos de la estatua? Pues que tambin est dedicada a don Francesc, a don Camb. Paco no quiere estatuas, no es lo suyo. Podemos imitar a las palomas. Nos reunamos los jueves, a las 19 horas, los antifranquistas de la ciudad y amigos prximos y realizamos un acto preformativo, como diran los filsofos de lenguaje analticos: defecamos, en casa o en pblico, todos y todas a una, unimos resultados, y los ubicamos con cuidado para cubrir una de las estatuas que ms dao hace a la memoria democrtica antifascista de Barcelona, de la ciudad de Neus Porta, Paco Fernndez Buey y Pere de la Fuente.

Acabo. En el mismo lugar donde celebramos este acto, dio una conferencia hace algunos aos Jos Mara Valverde. Yo fui su alumno durante aos, fui puntualmente a sus clases de Esttica, en la Facultad de Filosofa de la UB. No me enter de mucho, no era lo mo, pero me quedaba y sala de cada clase con la boca abierta. Orle recitar a Machado era orle recitar a don Antonio Machado.

Aos despus, coincid con Valverde y su compaera Pilar, recientemente fallecida, en actos de solidaridad con la Nicaragua sandinista, con el primer sandinismo. Le cog un poco de confianza, un poco, slo un poco. Un da, haba bebido ms de la cuenta, y me atrev con una impertinencia. Haba ledo a Russell y a Hanson Russell y pensaba que todo estaba resuelto. Y esto del Juicio final, le coment, de qu va? Es algn examen? Te preguntan por el argumento ontolgico, por la creatio ex nihilo, por si te has tragado el misterio de la Santsima Trinidad?

Valverde, paciente en general, me mir con cara enrgica y ms que enfadado. No te enteras, es que no te enteras! Lo de los simbolitos lgicos puede ser lo tuyo pero ests negado sin remisin para asuntos sustantivos. El Juicio, me seal, va de metforas y de las siguientes preguntas centrales: Y t qu has hecho en verdad para dar de beber al sediento? Y t qu has hecho en verdad para dar de comer al hambriento? De eso va. Lo has captado? Tragu saliva, mucha saliva. Y me call desde luego.

Me cost pero lo entend, creo haberlo entendido al cabo de los aos. En ese examen, dentro tal vez de 40 o 50 aos, cuando llegue el momento que deseamos lejano-muy-lejano, Paco sacar un 10 porque, entre muchas otras cosas, ha ayudado siempre a dar de comer y de beber a los hambrientos y a los sedientos. Gracias tambin por ello.


PS. Si me atreviera acabara con un tocayo, con Salvador Espriu, con un Espriu aflamencado a la Enrique Morente, como este He mirat aquesta terra que interpretan Silvia Prez Criz y Toni Soler.

Qu puetas! Me atrevo, ah voy. Por buleras.

Quan la llum pujada des del fons del mar

a llevant comena just a tremolar,

he mirat aquesta terra,

he mirat aquesta terra.

Quan per la muntanya que tanca el ponent

el falc s'enduia la claror del cel,

he mirat aquesta terra,

he mirat aquesta terra.

[]

Quan el vent es parla en la solitud

dels meus morts que riuen d'estar sempre junts,

he mirat aquesta terra,

he mirat aquesta terra.


Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter