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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2013

La (de) construccin del estado liberal posrevolucionario en Mxico

Rafael de la Garza Talavera
Colectivo La Digna Voz


Las muestras de agotamiento del estado mexicano, construido en los aos veintes a partir de las experiencias de gobierno en varios estado de la repblica, ha provocado una debate que coloca la cuestin en trminos de reformas posibles ancladas en el espritu neoliberal o de nuevas definiciones del fenmeno social superando el modelo liberal de sistema poltico. Los primeros niegan el agotamiento del liberalismo y se aferran a la dinmica legalista para administrar el sistema, procurando siempre el cambio moderado, administrado. Los segundos miran ms all del orden liberal, partiendo de la premisa que el liberalismo y su estado han cumplido su ciclo histrico.

En todo caso, al acercarse al problema parece necesario conocer la coyuntura en la que surgi y creci el sistema poltico mexicano. A partir de ello se podran definir sus caractersticas, sus marcas de nacimiento, que nos ayuden a comprender los signos de la decadencia de se sistema, pero sobre todo, los caminos posibles para una reconfiguracin del sistema poltico en Mxico, orientados a superar el estado liberal como centro del sistema poltico.

Se describir la coyuntura de la que surge el estado de bienestar en Mxico para despus organizar algunos elementos que ayuden a comprender el xito que tuvo un estado que transform al pas y que hoy se niega a desaparecer, a pesar de ser manifiestamente incapaz de honrar los principios bsicos de todo estado de bienestar para volver a la frmula del estado polica del siglo XIX, en aqullos aos con Porfirio Daz y hoy con Felipe Caldern y Enrique Pea.

El ao de 1914 representa una bisagra entre el mundo caracterizado por la hegemona del imperio britnico y la aparicin de los EEUU y Alemania como serios aspirantes a ocupar el centro del sistema mundo. El inicio de la primera guerra mundial anuncia el fin del equilibrio pactado en Europa despus de la derrota de Francia por Inglaterra pero tambin el inicio de una tendencia que, desde los aos treinta y que tom fuerza despus de 1945, hasta la llegada de Mitterrand al poder marc a todo Europa: el fortalecimiento de la presencia de la socialdemocracia en el estado liberal. De ser derrotados y reprimidos durante todo el siglo XIX, los socialistas llegarn a gobernar con sus respectivos partidos a la mayor parte de los pases occidentales. Por ltimo, en el siglo XX, que empieza en aqul 1914 y termina en 1989, sern los EEUU los ganadores de la contienda y ocuparn sin discusiones el centro del sistema mundo a lo largo de todo ese siglo, con todo lo que eso significa para la nacin mexicana y para Latinoamrica.

Tal vez por ello, la corriente sonorita de la revolucin fue la que logr iniciar el proceso de la construccin entre 1920 y 1928 de un estado que sustituyera al heredado por el porfiriato; su conocimiento y admiracin por el modelo estadounidense tuvieron mucho que ver con su proyecto de estado. Y si bien Calles tena sus diferencias con Obregn, los dos estaban de acuerdo en la urgencia de sentar las bases para la construccin del edificio estatal posrevolucionario sin enfrentarse directamente con el vecino del norte. Los tratados de Bucareli pueden tomarse como nacionalistas, sobre todo en tiempos en que nuestros gobernantes venden al pas y a su poblacin sistemticamente. Empero, le sirvieron al grupo Sonora como moneda de cambio para lograr el reconocimiento oficial de los EEUU a cambio de mantener la apropiacin del petrleo por las compaas yanquis.

La hegemona de Calles y Obregn se mantuvo tambin como consecuencia de una hbil negociacin con los poderes locales, los caciques regionales que mantenan el poder local y y que, en ausencia de un poder central fuerte, fueron actores centrales en el proceso de construccin del estado posrevolucionario en Mxico. En otras palabras, la construccin del estado estaba en manos de los caciques y militares en casi todos los estados del pas, sin olvidar la labor coordinadora del centro, que realizaron Obregn y Calles desde la presidencia que aunque no controlaban completamente las regiones, tena poder de veto real gracias a que disponan del ejrcito mexicano, al menos hasta 1923. Estos dos elementos, bajo la sombra del movimiento social de la revolucin mexicana que, para efectos de stas lneas se asume como revoluciones, como movimientos, estn claramente condicionados por las problemticas locales. Si negar que tuvo impacto en toda la repblica se parte de la idea de que no fue una revolucin, fueron revoluciones.

Cmo se expresa la coyuntura en el mbito local? Bueno es aqu en donde mejor se pueden observar algunos elementos constitutivos del estado posrevolucionario. Es en el plano local en donde se manifiesta la participacin poltica que constituy al poder de manera ms clara y directa, aunque siempre condicionado por la esfera nacional y mundial. Tomemos el caso de Tamaulipas. Ya en 1914 existen organizaciones de trabajadores en el puerto de Tampco y en los pozos petroleros cercanos. Uno de ellas, el Gremio Unido de Alijadores, lograra a fines de esa dcada la concesin para efectuar los trabajos de carga y descarga en el puerto despus de haberse fundado en 1911. A su vez, los trabajadores petroleros sern los primeros en contar con un contrato colectivo de trabajo. Estos hechos demuestran cmo se fortalece la tendencia socialdemcrata, amparada en la existencia de sindicatos y su alianza, en este caso, con Obregn y Calles. Son los obreros tampiqueos su principal apoyo poltico en la regin y su garanta de votos. A cambio, los de arriba apoyarn la organizacin de los sindicatos, siempre y cuando stos apoyen al poder.

Al mismo tiempo, con la derrota de la rebelin delahuertista en 1923, se crearon las condiciones favorables para la emergencia de un cacicazgo regional, el de Emilio Portes Gil, quien en 1924 fund el Partido Socialista Fronterizo para llevar a cabo el pacto corporativo en Tamaulipas, encuadrando en l a los funcionarios pblicos y maestros de escuela, a los campesinos con tierras ejidales y a los obreros sindicalizados. Portes Gil es el representante de Obregn y luego de Calles en el estado por lo que en 1924 ser gobernador y lder nato del partido local. Lo que inici Porte Gil en Tamaulipas fue la construccin del estado de bienestar en el estado, que sirvi como experimento para conformar despus el estado de bienestar nacional.

El caso de Tamaulipas no fue el nico; en buena parte del pas se estaban dando fenmenos similares, como en Veracruz, Tabasco, Yucatn y Michoacn, por mencionar los ms destacados. En todos ellos caciques y militares estaban organizando a trabajadores y campesinos para construir un estado, un orden poltico. Gracias a ello, el Partido de la Revolucin Mexicana pudo encuadrar en sectores a la mayor parte de la poblacin organizada. El cardenismo representa una etapa de integracin nacional de las organizaciones regionales y locales, con lo que se consuma la construccin del estado de bienestar en Mxico. A partir de entonces ha habido cientos de reformas pero hasta hoy el estado en Mxico mantiene la estructura bsica, construida en aqullos aos.

Cuando se pone uno a observar el estado liberal contemporneo en Mxico salta a la vista su decadencia, manteniendo sus marcas de nacimiento. Una de ellas es la existencia de sindicatos corporativos, actores institucionales del estado como el que agrupa a los maestros o a los petroleros. Este elemento confirma que a pesar de transiciones y elecciones el modelo corporativo sigue siendo el que configura al sistema poltico, con lo que el orden democrtico queda slo como apariencia: la negociacin a puerta cerrada es la constante, el principio general de la poltica institucional.

Otra marca es el lugar de los procesos electorales para la integracin de gobiernos. Las elecciones son simples frmulas rituales para confirmar que el poder es de los pocos y que se reparte en lo oscurito. El autoritarismo representa as el principio para la toma de decisiones, la manifestacin clara del lugar que ocupa el presidente de la repblica en la vida del pas. El no te preocupes Rosario ilustra el punto y demuestra que el estado posrevolucionario sigue operando, a pesar de reformas y leyes, con sus mecanismos originales. Con esto no se quiere decir que el estado benefactor sigua funcionando plenamente; las reformas neoliberales cambiaron sin duda en mucho al estado mexicano pero reforzaron ciertos rasgos, como el del autoritarismo y el del corporativismo, que se desenvuelven ahora en un ambiente militarizado, siendo ste ltimo quiz el rasgo ms reciente, en el presente siglo, para mantener el control social en el contexto de la crisis financiera mundial.

Quedara slo por responder a la pregunta cules han sido las reacciones de la poblacin a la dinmica autoritaria y corporativista del estado en Mxico?

Si se asume entonces que las marcas de nacimiento del estado mexicano surgido de la revolucin son el corporativismo y el autoritarismo, expresados en la existencia del charrismo sindical y la simulacin electoral, quedara por analizar la respuesta de la sociedad a semejante orden. Como se mencion antes, en la actualidad, al autoritarismo ha sido reforzado por la militarizacin, que al mismo tiempo que se justifica para enfrentar el narcotrfico tiene la misin de reprimir las protestas y los movimientos sociales. Criminalizar la protesta social representa el lado oculto de la poltica de seguridad, alentada desde los EEUU.

Entre 1920 y 1940, los sectores sociales movilizados al calor de la revolucin iniciaron una serie de luchas tendientes a aprovechar los espacios polticos para organizarse y conformar sindicatos y tomas de tierras. El proceso culmin en la creacin del Partido de la Revolucin Mexicana, que institucionaliz la poltica de masas del general Crdenas y que es mencionado como una gran triunfo de los trabajadores mexicanos. Sin embargo no se puede pasar por alto que fue entonces cuando inici el pacto corporativo, que dej una marca indeleble en la relacin entre trabajadores, sociedad civil y el estado. Imposible negar que los trabajadores y campesinos se vieron ampliamente favorecidos al constituirse en el sostn del estado posrevolucionario pero al mismo tiempo se ataron las manos para desarrollar organizaciones democrticas que eventualmente pudieran impulsar los procesos democrticos ms all de sus sindicatos. Las huelgas de ferrocarrileros, maestros, mdicos, y estudiantes, a lo largo de los aos cincuenta y sesenta, expresarn precisamente la conciencia del costo social y poltico por incorporarse al partido del estado.

A partir de 1968, la sociedad mexicana empezara a configurar una crtica que gir alrededor del corporativismo y el autoritarismo y que se procurara alejarse poco a poco del sistema institucional para abrir nuevos horizontes. Ya sea desde las manifestaciones o huelgas, o desde la clandestinidad de la guerrilla, cada vez fueron ms los sectores que fueron cobrando conciencia de la necesidad de organizarse desde abajo, buscando la autonoma del estado y la construccin de mecanismos de democracia popular. Empero no sera hasta el inicio del proceso de desmantelamiento del estado de bienestar, en los aos ochenta, que la tendencia cobrara fuerza para desembocar en el surgimiento de la rebelin indgena en Chiapas en 1994. A partir de se momento, un nuevo ciclo de luchas abrira el camino para configurar nuevas formas de accin poltica, basadas en la certeza de que slo al margen del sistema poltico institucional se podra llegar a crear una nueva nacin.

El estado y sus patrones se dieron cuenta claramente del debilitamiento del pacto corporativo y empez entonces un proceso de reformas polticas que iniciaron en 1977 y culminaron veinte aos despus. Los dueos del dinero y el estamento poltico abrieron una rendija para ampliar la capacidad de repartir canonjas a los inconformes y para ocultar que pretendan mantener al estado sin cambios de fondo. Pero esas reformas y buenas intenciones no fueron suficientes para debilitar la tendencia a la organizacin popular autnoma ni mucho menos para fortalecer al estado. Por el contrario, confirmaron que el estado no tena la menor intencin de cambiar, empecinados sus operadores en un gatopardismo cnico, rampln y sobre todo ineficaz para contener el deterioro de las condiciones de vida de las mayoras.

La solucin militar apareci entonces como segundo frente para cerrarle el paso a las rebeliones y protestas de amplios sectores sociales. El terror y la violacin sistemtica de los derechos humanos se han convertido en moneda corriente, acentuando as los rasgos fundacionales del estado. Irnicamente, los empleados del capital ahora convenientemente repartidos en partidos polticos, organizaciones civiles y gobiernos- se han empecinado en reformas y ms reformas, procurando mantener el cada vez ms dbil argumento de la existencia de un estado de derecho. Pero muy a su pesar la descomposicin del sistema, materializada en el aumento geomtrico de la corrupcin, la pobreza y la violencia, no se ha detenido sino que cobra cada vez mayor fuerza. Las comunidades neozapatistas, los campesinos organizados en policas comunitarias, los estudiantes, los desempleados y las amas de casa de los cinturones de miseria de las grandes ciudades no albergan mayores ilusiones -a pesar de la promocin del consumismo gracias al crdito- y cada vez con mayor fuerza se organizan para construir nuevas formas de organizacin, nuevas identidades, nuevas formas de accin. El estado posrevolucionario se acerca a su final tanto por su incapacidad para llevar a cabo sus funciones esenciales entre las cuales destaca la seguridad pblica- como por las acciones de miles y miles de mexicanos y mexicanas. El corporativismo y el autoritarismo no garantizan ms la dominacin. Y no ser en el plano nacional desde donde se logre acabar con el sino desde los planos locales, que fue desde donde se construy hace ya ms de un siglo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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