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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2013

El silencio habla por el derecho a la libertad de prensa en Marruecos

Jess Blasco de Avellaneda
Periodismo Humano


A un mes de la celebracin del Da Mundial de la Libertad de Prensa, algunos de los protagonistas de la lucha por las libertades y la justicia en el reino alau alzan la voz para denunciar una situacin que no ha mejorado tras las revueltas sociales de 2011 y la aprobacin de la nueva Constitucin, sino que simplemente se ha velado y se ha vuelto ms sutil.

Han pasado 15 meses desde que, el pasado 26 de febrero de 2012, Marruecos vetara la distribucin del diario El Pas por publicar cmo se ha enriquecido en los ltimos aos Mohamed VI; poco ms de ao desde que, el 28 de abril de 2012, el periodista Rachid Nini saliera de la crcel tras cumplir la pena de un ao que le impuso el Tribunal de Apelacin de Casablanca por publicar informaciones, presuntamente, no demostradas.

Tres semanas desde que las autoridades marroques arrestaran durante algunas horas a los fotoperiodistas italianos Gianfranco Tripodo y Alessandro Penso, as como a otro compaero australiano del que no se tienen noticias, por intentar informar sobre la situacin de precariedad y violencia a la que sobreviven los inmigrantes subsaharianos en la provincia de Nador; y tan slo unos pocos das desde que, en la misma zona, las Fuerzas Auxiliares prohibieran a la periodista holandesa Jacqueline van Vugt y a su equipo rodar un documental sobre el impacto de la inmigracin en la sociedad marroqu, a pesar de contar con los permisos pertinentes.

Como ya ocurriera en el otoo e invierno de 2005 con la llamada crisis de la valla, desde que el pasado verano aumentaron los intentos de entrada a Europa desde Marruecos por parte de inmigrantes subsaharianos, la violencia, la represin y el intento de acallar voces contrarias a estas prcticas indignas de una sociedad moderna han aumentado.

Los periodistas, tanto marroques como extranjeros, tenemos cada vez ms difcil realizar nuestra labor con garantas, principalmente si el tema a tratar tiene que ver con el Sahara, con la inmigracin o con la falta de libertades en el reino alau.

Las asociaciones defensoras de los derechos humanos en la regin Oriental del pas (Oujda-Taza-Nador) y algunas de la ciudad autnoma de Melilla hablan de una constante amenaza en tres fases: Primero retienen a los periodistas y les advierten, les invitan a salir del pas o a que al menos dejen de trabajar en l, y desde ese momento les ponen vigilancia. Luego, de seguir ejerciendo el derecho a la libertad de prensa pueden llegar a detenerles temporalmente, borrarle las imgenes, quitarles los permisos si los tuviera, amenazarles y asustarles hacindoles la estancia imposible en el pas. Lo ltimo es la detencin prolongada, la expulsin violenta del pas, la apertura de expedientes judiciales, la violacin de todos sus derechos y el cumplimiento de algunas de sus amenazas, asegura Jos Palazn, fotgrafo y activista en Melilla.

En los cuatro meses transcurridos del ao 2013, se han ido sucediendo las detenciones, retenciones, persecuciones y agresiones a compaeros que han querido mostrar la situacin real que viven los inmigrantes subsaharianos, principalmente en la llamada regin Oriental y en el Sahara Occidental.

En este tiempo, periodistas espaoles, franceses, alemanes, italianos o australianos (entre ellos el que suscribe) han sido retenidos, interrogados e invitados a salir del pas si no queran provocar mayores consecuencias.

La ltima agresin contra la libertad de prensa de la que hemos tenido conocimiento se daba hace unos das cuando las Fuerzas Auxiliares prohiban rodar en la provincia de Nador a la periodista holandesa Jacqueline van Vugt un documental sobre el impacto de la inmigracin en la sociedad marroqu, a pesar de contar ella y todo su equipo con los permisos pertinentes concedidos por el Ministerio de Comunicacin, a travs del Centro Cinematogrfico Marroqu.


Los fotoperiodistas italianos, Gianfranco y Alessandro, trabajando en el monte Gurug (Nador)

Un par de semanas antes eran retenidos igualmente e invitados a abandonar Marruecos los fotoperiodistas italianos Alessandro y Gianfranco cuando intentaban documentar grficamente la vida de los inmigrantes en los campamentos del Gurug antes de intentar acceder a Melilla.

A pesar de los presuntos avances legislativos y la apuesta por la modernizacin poltica, administrativa y judicial del pas, siguen siendo malos tiempos para la libertad de prensa en Marruecos.

Es cierto que desde el ao 2008 han aumentado considerablemente los cuadernos de bitcora en donde se publican informaciones que no pasan los filtros de la Casa Real ni del Gobierno y que las redes sociales, principalmente Facebook, se han convertido en refugio de periodistas ciudadanos y activistas contrarios a tener que soportar el yugo de la intolerancia y la represin y responder al mismo con el silencio y el conformismo.

Pero, tambin en 2008, en el mes de septiembre, un bloguero marroqu, Mohamed Erraji, fue condenado a dos aos de prisin por ofender a Mohamed VI, tras acusar a la monarqua de fomentar el clientelismo. Once meses despus, en agosto de 2009, secuestraban dos revistas por publicar unas encuestas sobre Mohamed VI. Y durante todo el ao 2011 se sucedieron las detenciones de activistas del movimiento crtico 20 de Febrero que plasmaron en las redes sociales su rechazo a la nueva constitucin, o al nuevo Gobierno, o simplemente animaron a la ciudadana a no acudir a las elecciones legislativas anticipadas.

Una situacin lmite que se recrudece cuando hablamos del binomio periodista-mujer: La mujer no goza de los mismos derechos que el hombre en el mundo musulmn y, por tanto, en el Magreb. Esto mismo ocurre con el mundo de la informacin. Hay menor presencia de mujeres comunicadoras, tienen que esforzarse ms para hacer el mismo trabajo y, al final, para muchos, estn consideradas malas mujeres que intentan parecer hombres en vez de dedicarse a las labores del hogar, constata Adil, presidente de la Asociacin Marroqu de Derechos Humanos (AMDH) en la provincia de Nador.

Esta misma asociacin ha denunciado hoy, 29 de mayo de 2013, en conferencia de prensa, el retroceso de las libertades fundamentales en Marruecos y la violacin reiterada de los derechos humanos, destacando La falta de libertad de expresin y opinin. Un asunto de gran preocupacin que est permitiendo crecer la brecha entre realidad y el discurso poltico.


Hamid Naimi dice gozar de las libertades en Francia, pero su deseo es volver a Marruecos y ayudar a su regeneracin

Naimi: Si yo muero, habrn logrado silenciar otra voz libre contra la corrupcin en Marruecos

Estamos en Melilla y nos encontramos con Hamid Naimi en la sede de la Asociacin Musulmana de la ciudad autnoma. Est intranquilo, su telfono mvil no deja de sonar; va acompaado de un familiar y dos amigos, los cuales velan en todo momento por la seguridad de este periodista marroqu en el exilio.

Naimi puede decir que es uno de los tres nicos editores en la historia reciente de Marruecos a los que se les han cerrado de manera permanente sus peridicos por el simple hecho de intentar publicar la verdad de lo que acontece en un pas ms cercano a la Unin Europea que a la Liga rabe, pero en el que campa a sus anchas la censura poltica.

Hasta 2005, diriga el diario regional editado en la ciudad nororiental de Nador, KawalissRif (Lo oculto del Rif), que se dedicaba, entre otros menesteres, a destapar casos de corrupcin en la administracin local, en la Justicia marroqu y en los servicios de inteligencia regionales conocidos como la DST (Direccin de Seguridad Territorial).

Naimi vio cmo el entramado poltico-judicial de un sistema infecto clausuraba la publicacin que l mismo haba fundado y convertido en pocos aos en la cabecera regional ms leda en la zona oriental del pas. Tuvo que huir a Alemania y posteriormente a Francia despus de ser agredido, denunciado por diversos motivos falsos e infundados y haber sido vctima de dos atentados e incluso de un intento de secuestro.

Al igual que otros compaeros como Mustapha Alaoui o Ali Lmrabet me convert en un elemento incmodo para un sistema corrupto que no est acostumbrado al periodismo libre, de investigacin y denuncia, y que no se ajustaba a las reglas del juego, asegura.

l quiso exponer temas que hasta entonces eran tab en Marruecos, como las propiedades y las inversiones de jueces y miembros de los servicios de inteligencia alaues en el extranjero, y eso le cost la salud y el dinero: Me dieron varios toques de atencin para que parara de sacar expedientes y documentos, pero no acced. Entonces utilizaron la violencia y la extorsin, pero tampoco lograron aplacarme. Entonces pusieron en marcha la maquinaria judicial y, con catorce procedimientos abiertos y la posibilidad de verme toda la vida en prisin, no pude ms que salir del pas para por lo menos seguir mi lucha desde el extranjero.

Cuenta que sus principales confidentes eran funcionarios de las distintas administraciones que le pasaban informacin no por principios o por creer que as las cosas podran cambiar, sino porque estaban resentidos porque tenan compaeros ms corruptos que ellos y que sacaban una mayor tajada del pastel y no lo podan permitir.

Hace siete aos recibi asilo poltico en Francia, pas donde reside y ejerce el periodismo, y certifica que, como l, muchos otros informadores, editores, escritores, pensadores o blogueros marroques viven exiliados en pases como Francia, Alemania, Blgica, Holanda y Canad, principalmente, porque en su pas de origen les resulta imposible expresarse libremente o tener una idea firme contraria a los intereses del Gobierno o de la Casa Real.

Yo quiero volver a mi pas y ejercer all el periodismo libremente y sin censuras, pero soy persona non grata. Soy rifeo y periodista contrario al rgimen, imagina, no tengo estatus ni de ciudadano, comenta enrgicamente y con los ojos inyectados en sangre y cargados de lgrimas.

Piensa que es feliz en Europa, que la diferencia entre el periodismo en Pars y en el norte de Marruecos es abismal, como hablar del da y la noche y que los europeos libres nos quejamos mucho, pero no sabemos lo que es no poder expresarte y vivir siempre con miedo y esperando que suceda lo peor.

En 2002, cuando trabajaba en un caso de corrupcin a gran escala, los servicios de inteligencia marroques sospecharon que el confidente de Naimi era Abdelhilah, un simple funcionario al que condenaron injustamente a un ao y medio de prisin y que, tres meses despus de ser encarcelado, apareci muerto en su celda. Este hecho fue el detonante de las persecuciones a Naimi que terminaron con su exilio permanente.

En mi pas, lamentablemente, o ests al servicio del Rey y del Gobierno o buscarn la forma de quitarte de en medio, te estrangularn econmicamente, te bombardearn con denuncias judiciales y acabarn utilizando el mtodo necesario para silenciarte. Cualquier periodista marroqu que no se ajuste a la lnea del Gobierno y no sirva al sistema y a sus intereses, es alguien sin futuro en el pas, relata.

Al no poder cruzar hacia Marruecos, este periodista se rene al menos una vez al ao en Melilla con su familia. El ao pasado vino para celebrar el fin del Ramadn y, tras aparecer en un medio local criticando al rgimen alau, recibi amenazas de muerte por telfono y not cmo era seguido por la calle.

RSF manifest entonces su preocupacin por la seguridad de este periodista que finalmente interpuso una denuncia por amenazas ante el Cuerpo Nacional de Polica en Melilla. Me han seguido desconocidos y he recibido casi a diario llamadas telefnicas en las que amenazan con matarme, aseguraba. Desde que particip en un programa de Popular Televisin Melilla para denunciar casos de corrupcin y desvos de fondos pblicos que involucran a altos dignatarios del rgimen marroqu, en especial en la regin del Rif, Naimi ya no se siente tranquilo tampoco a este lado de la frontera.

Ya ha sufrido agresiones en Melilla en dos ocasiones anteriores, es una reconocida figura de la oposicin marroqu, colaborador de diversos medios de comunicacin -como la cadena de noticias France24 y la web informativa Maghreb.info- y propietario del diario KawalissRif, cerrado en 2005 por el Ministerio de la Justicia de Marruecos. Ha sufrido duras presiones pero es una figura en la defensa de la libertad de expresin, comenta Abdelouafi Hartit, director del programa Amazigh de Popular TV Melilla.

Naimi asegura no tener miedo por su vida, pero si me silencian a m, habrn ganado una batalla, y eso no lo podemos permitir. Si yo muero, habrn logrado silenciar otra voz libre contra la corrupcin en Marruecos.

La suerte de los periodistas, internautas y blogueros en Rabat durante 2012 muestra que los temores de Naimi son justificados. Sus actividades y antecedentes, por su naturaleza, constituyen un riesgo real para su seguridad, afirma RSF, que concluye que su caso demuestra la dificultad de los periodistas marroques para criticar abiertamente al rgimen establecido o a los servicios secretos (DST), decididos a hacer callar toda voz disidente.

Marzouki

En Rabat, la capital del reino alau, quedamos a las puertas del Tribunal de Primera Instancia con Ahmed Marzouki, que despus de pasar ms de 20 aos prisionero en crceles secretas, tras ser obligado a participar en el golpe de Estado de Sjirat contra Hassan II, se convirti en un icono de la libertad de expresin en Marruecos con su primer libro Tazmamart, celda 10.

En ese texto autobiogrfico, que tuvo que publicarse en el ao 2000 fuera del reino alau debido a la censura, Marzouki relataba todo tipo de torturas y vejaciones a las que fue sometido de manera rutinaria tras haber sido juzgado sin garantas y condenado sin haber cometido delito alguno. Viv un autntico infierno. He estado muerto en vida y ahora puedo contarlo, aunque sea fuera de mi pas. He sido maltratado y he recibido torturas programadas con el nico objetivo de ir matndonos a todos los condenados. La intencin de los carceleros era ir minando nuestras ganas de vivir, convertirnos poco a poco en autmatas y finalmente en autnticos zombis. Y la intencin del Gobierno y del Rey era que sirviramos de ejemplo para que nadie ms hiciera nunca lo que supuestamente nosotros hicimos. Cunta gente ha sufrido en este pas slo para servir de ejemplo, comenta con la voz tenue pero firme y la mirada perdida en los recuerdos, mientras se frota las manos suavemente con los brazos apoyados sobre la mesa.

Hace escasas fechas presentaba en Tnger su segunda obra, titulada Mihnat al Faragh (algo as como El calvario del vaco), un libro que critica duramente los problemas sociales y econmicos en Marruecos como el paro, los abusos de las autoridades, la falta de justicia, la pobreza- y que, esta vez s, ha podido publicar en su pas.

Marruecos est cambiando, pero no necesariamente en el buen sentido. Adems, el sistema sigue corrompido, no existe una libertad de expresin real. En Marruecos se destapan escndalos a diario y no ruedan cabezas, forma parte del da a da. Es un sistema basado en la corrupcin y lo anormal sera tener a alguien decente dentro de la Administracin. La corrupcin empieza desde arriba y empaa todos los niveles, explica Marzouki, quien asegura que el 90 por ciento de los periodistas marroques tiene como primera labor ejercer como informadores del sistema y que todos los diarios estn, sin duda, al servicio del Gobierno.

El propio prncipe Moulay Hicham, tercero en la lnea de sucesin al trono del Reino de Marruecos, califica el sistema alau como rgimen autoritario y seala que la multiplicacin de las formas de corrupcin amenaza la continuidad del Estado de Marruecos, apuntando que la mayora de los actores sociales reconocen a la autoridad pero no estn satisfechos con la concentracin de poder. La ampliacin de los poderes del Rey desde la independencia del pas ha ido en contra de las aspiraciones de los ciudadanos.

El primo hermano del monarca Mohammed VI comenta que en Marruecos no han dejado de crecer la corrupcin poltica y la delincuencia y aade que Europa tiene que despertar y dejar de apoyar a los dictadores y condenarlos a desaparecer. Y tiene que apoyar firmemente a los movimientos que aspiran a cambiar, a modernizarse y al pluralismo.

El conocido como Prncipe Rojo cree que la nueva generacin marroqu es la sociedad de las demandas de libertad y la dignidad enfrentada a unos regmenes por pisotear los derechos humanos; tambin que su nico objetivo es acabar con la corrupcin poltica y terminar con el rgimen autoritario.

2012: Cesaron las detenciones, pero continu la frrea censura

El ao 2012 fue muy duro en Marruecos para la libertad de expresin, ya que comenz con la censura de algunos medios espaoles y acab con la salida de Mdicos Sin Fronteras (MSF) del pas por no poder hacer libremente y con dignidad su trabajo, entre otras razones.

A principios del pasado ao, RSF escribi a las autoridades para expresar su preocupacin por el aumento de los actos de censura en Marruecos. En una carta, enviada el 9 de febrero, la organizacin de reporteros denunciaba las sucesivas prohibiciones de varios diarios y revistas bajo el pretexto de no herir la sensibilidad religiosa. Segn la agencia espaola EFE, entre enero de 2011 y febrero de 2012, haban sido prohibidas un total de 29 publicaciones extranjeras.

En febrero, las autoridades marroques vetaron la edicin del peridico espaol El Pas, del da 26, por contener supuestas declaraciones difamatorias que atentaban contra la imagen del rey y las instituciones del pas. El artculo al que se referan contena extractos de un libro escrito por Catherine Graciet y Eric Laurent, titulado Le Roi prdateur (El Rey depredador), sobre el enriquecimiento del rey Mohammed VI, cuya fortuna se habra duplicado en los ltimos cinco aos, segn los autores.

En marzo, los blogueros Walid Bahomane y Abdelsamad Haydour fueron condenados a un ao y medio, y tres aos de crcel, respectivamente, por atentar contra los valores sagrados de la nacin al criticar al rey en un comentario de Facebook y un video de Youtube.

En junio, RSF denunci una vez ms el uso de cargos criminales para condenar a blogueros. Es el caso de Mohamed Sokrate, que fue sentenciado a dos aos de crcel por trfico y posesin de estupefacientes a pesar de haber sido juzgado en un proceso marcado por numerosas irregularidades y de que su familia asegurase que nunca haba tenido relacin con las drogas y que la detencin se debi a sus actividades polticas.

En octubre, el periodista Ali Lmrabet, que dirige la web DemainOnline.com, aseguraba haber sido objeto de amenazas e intimidaciones desde que public un artculo, el 31 de julio, donde hablaba de la presencia en los Juegos Olmpicos de Londres del general Hosni Benslimane, buscado por la justicia francesa por una investigacin sobre el caso Mehdi Ben Barka, al que da nombre un disidente marroqu desaparecido en las calles de Pars hace ms de 40 aos.

Ese mismo mes, el jefe del Consejo de la Comunidad Marroqu en el Extranjero demand al portal Yabiladi.com por un artculo donde se detallaban sus gastos en viajes y por el que reclam 45.000 euros de indemnizacin; y el gobierno marroqu decidi retirar la acreditacin al reportero de AFP en Marruecos, Omar Brouksy, acusndole de informar de forma no profesional sobre las elecciones en Tnger.

Fuente original: http://periodismohumano.com/sociedad/comunicacion/el-silencio-habla-por-el-derecho-a-la-libertad-de-prensa-en-marruecos.html



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