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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2013

Sntesis de la historia laboral a 40 aos del Golpe Militar

Luis Mesina
Rebelion


El golpe militar de septiembre de 1973 se dio en un contexto muy particular para el pas. Las instituciones tradicionales del Estado se hallaban en una profunda crisis; los partidos de la poca haban convertido el Congreso en un campo de batalla; el poder judicial diariamente intervena para cuestionar las acciones que el gobierno llevaba a cabo y, el Ejecutivo, con Allende a la cabeza, era objeto de presiones, tanto al interior de su coalicin como fuera de ella, especialmente por sectores que reclamaban apurar el tranco de las transformaciones sociales, un sector de los socialistas; como de aquellos que llamaban a pactar con la burguesa, los comunistas.

En ese marco de agudas tensiones, los trabajadores alcanzaron niveles de organizacin superior. Nacieron los "cordones industriales", quiz la forma ms desarrollada de participacin y de democracia obrera que se conozca en Amrica Latina. All, se decidan las acciones que los trabajadores emprenderan en su lucha por avanzar hacia una sociedad sin clases. Se resolvan las tomas de fbricas, el carcter de las empresas, los ritmos de produccin y quienes las administraran; en fin, los cordones industriales se convirtieron en organismos de doble poder en esa poca y su rol cuestionaba al propio gobierno y a los partidos, siendo sus mayores adversarios la CUT y el Partido Comunista, que eran contrarios al "avanzar sin tranzar".

La lucha de clases a 1973 haba alcanzado su mayor expresin y agudizacin, no haba campo de la sociedad donde sta no se expresara: en la educacin, en las fbricas, en las poblaciones, en el campo, etc. El camino se haba trazado, las cartas estaban echadas: o triunfaba la revolucin social o triunfaba la contrarrevolucin.

La expresin ms contundente de la lucha de clases, era que los empresarios, o sea la burguesa, perdan diariamente el control y el poder sobre los medios de produccin y de cambio; eran cientos de fbricas, predios agrcolas y bancos que pasaban a formar parte de la propiedad social y eso, no estaban dispuestos a aceptarlo.

El Golpe de Estado fue la expresin ms clara del triunfo de un sector social contra otro. Fue la violencia desatada por los dueos del capital contra los trabajadores. Haba que poner fin al peligro que implicaba que en Chile se instalara una repblica socialista, sin explotados y sin burgueses. Para ello, se recurri a todos los medios, especialmente al apoyo del gobierno de EE.UU, incluido Nixon y Kissinger.


El ataque a los trabajadores

Si los trabajadores haban logrado formas superiores de organizacin y haban mejorado sustancialmente sus condiciones de vida, tanto econmicas como laborales -aunque dicho sea de paso, aun faltaba mucho-, la gran tarea que se puso de inmediato la dictadura, fue acabar con toda la organizacin y avance de la clase obrera. Se proscribieron los sindicatos y la Central Obrera, se fusilaron decenas de sindicalistas y los cordones industriales se desmantelaron con la ms brutal represin. Miles de dirigentes fueron encarcelados y otros tantos desaparecidos. Haba que destruir econmica, organizacional, poltica; pero, por sobre todo, moralmente a la clase obrera, de manera tal, que nunca ms intentara alzarse sobre los intereses de la burguesa.

Deba quedar claro, que los dueos del pas, los que dan trabajo, los que generan la riqueza, no son los trabajadores, al contrario, son ellos: los empresarios.

Y se dieron a esa tarea: cambiar estructuralmente las relaciones jurdicas entre trabajadores y empresarios, ello, determinara las relaciones sociales y econmicas entre ambos actores de la sociedad. El Golpe de Estado, no fue un golpe como sealan algunos, porque en Chile exista el "anarquismo social, el desorden, el desgobierno. Fue un golpe a la clase obrera, pues sta pona en peligro sus intereses por primera vez en los casi 200 aos de "Repblica".

Entres las tareas ms trascendentes para aniquilar la fuerza de los trabajadores y romper la memoria histrica estaba transformar la realidad, haba que convertir en negativo lo que para los trabajadores haba sido positivo. Se instal una Constitucin espuria. Se elimin el Cdigo del Trabajo y en su reemplazo se dictaron tres decretos leyes que regulaban: el contrato de trabajo, la sindicalizacin y la negociacin colectiva. Todos ellos, bajo la concepcin civilista del derecho. Es decir, arrancaban un principio de la esencia del derecho laboral que es su rol tutelar, protector y, dejaban las relaciones laborales sujetas a la suerte de las negociaciones individuales del trabajador con el empleador. Por mucho tiempo estuvo prohibida la negociacin colectiva, con lo que produjo un deterioro considerable de los ingresos y derechos laborales.

Sin embargo no todo estaba dicho. Uno de los cerebros del ataque a la clase obrera fue Jos Piera Echeique, quien en 1981 a travs del D.L. 3.500 acab con el sistema de Seguridad Social que los trabajadores chilenos tenan a ese poca, un sistema con muchas imperfecciones, pero que permita entregar pensiones dignas y que cubra eficientemente la salud, las pensiones y los accidentes laborales derivados de las relaciones de produccin. En su reemplazo se instalaron, sin ningn debate instituciones con fines de lucro, las AFP, que se han convertido en la ms grande estafa para los millones de trabajadores, pues entregan pensiones miserables al fin de la vida activa de los trabajadores y las ISAPRES que han hecho de la salud, uno de los mejores negocios para los dueos del capital.

Si miramos retrospectivamente estos 40 aos, nos daremos cuenta que Chile ha perdido mucho, en especial sus trabajadores. Hemos perdido derechos esenciales como el derecho a la salud, a la previsin, a la vivienda digna, en fin, una serie de derechos que estaban consagrados como fundamentales, hoy no lo estn. Hemos quedado al arbitrio de la prepotencia patronal, sin que el Estado y sus instituciones resguarden o garanticen el ejercicio de derechos bsicos.



Despus de la dictadura

Bajo los cuatro gobiernos de la Concertacin, al comienzo se intentaron dar pasos en la perspectiva de recuperar derechos, sin embargo a dos aos del gobierno de Aylwin, el Democristiano y presidente de la CUT, Manuel Bustos, llegaba a un acuerdo con el mximo representante de la clase patronal de la poca, Manuel Feliu y, sin ningn debate con los trabajadores suscriban un Acuerdo Marco cuyo reconocimiento mereci los elogios de la Iglesia y de todos los partidos polticos, incluido el PC. En l se hipotecaba la independencia poltica de los trabajadores y se comprometa la CUT a no hacer olitas a cuidar la democracia no haciendo huelgas, ni movilizaciones, es decir, garantizar el orden institucional emanado de la dictadura.

A cambio qu ganamos los trabajadores?, prcticamente nada, al contrario. A partir de la dcada de los 90, los empresarios arremetieron en todos los campos, logrando mayores niveles de flexibilidad y desregulacin en las relaciones laborales y acabaron con las pocas normas que quedaban del anterior plan laboral de la dictadura.

Responsablemente, podemos sostener que la capitulacin de la mayor parte de los partidos autodenominados de izquierda, como el PS y el PC durante estos 20 aos, los hace responsables de la situacin de desproteccin en que se hallan actualmente los trabajadores. Ha sido bajo los gobiernos de la concertacin que se legaliz la subcontratacin permitiendo consagrar como lcito una prctica que precariza el empleo. Ha sido en estos ltimos aos, donde la negociacin colectiva lejos de aumentar comenz una fuerte cada, al punto que hoy, menos del 7% de los trabajadores negocia colectivamente y las tasas de sindicalizacin disminuyen considerablemente.

La recomposicin del movimiento sindical y los trabajadores

El desafo para los trabajadores despus de 40 aos es confiar en su propia fuerza, ninguna confianza con las instituciones tradicionales del Estado. Con mayor unidad, con mejor organizacin, con el ejemplo reciente de los trabajadores portuarios podremos avanzar hacia formas superiores de lucha que resiten al trabajo por sobre el capital y restituyan al verdadero sujeto de las transformaciones: el trabajador, todos sus derechos, desterrando la hegemona del capital, cuyo nico fin ha sido y ser destruir la integridad fsica y moral de la mayora de los chilenos, especialmente la de aquellos que viven de un salario.

Son mltiples los esfuerzos que hacen pequeos sindicatos, colectivos de trabajadores, coordinadoras laborales, etc., buscando potenciar sus organizaciones. A pesar de lo complejo que significa enfrentar el entramado institucional que el sistema ha creado para negar el ejercicio de derechos a los trabajadores, son cientos los ejemplos de cmo los trabajadores logran zafarse de las amarras y avanzan tras sus derechos. Los portuarios, los forestales, los trabajadores subcontratistas, los del comercio de alimentos, los del retail, los del sistema financiero, en fin, en casi todas partes, los trabajadores luchan defendindose del capital.

Falta aun, los intentos de la burocracia sindical por pactar con el empresariado migajas y pequeas transformaciones a la legislacin no son ms que una seal, significa que nada podremos conseguir si no es con nuestra propia fuerza, y ello exige, mayor unidad, deponer los sectarismos y colocar de relieve la lucha por reconstituir al trabajador como nico sujeto de derechos, lo cual ser posible bajo una forma diferente de Estado, que por supuesto no cambiar solo porque lo pidamos, habr que avanzar para transformarlo estructuralmente en beneficio de las mayoras.

Como rezaba el eslogan de la Primera Internacional: La emancipacin de los trabajadores ser obra de ellos mismos o no lo ser



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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