Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2013

El Transpacific Partnership y el Gran Mercado Trasatlntico, instrumentos al servicio de la hegemona estadunidense

Pierre Charasse
La Jornada


El 23 de mayo se concluy en Lima (Per) la 17 sesin de negociacin del Transpacific Partnership (TPP) entre 11 pases de la ribera del Pacfico (Estados Unidos, Canad, Mxico, Per, Chile, Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam), que acordaron poner en marcha dentro de pocos meses una amplia zona de libre comercio bajo la batuta de Estados Unidos. La mayora de los comentaristas, turiferarios beatos del libre comercio, se alegraron de los beneficios esperados de este acuerdo: ms crecimiento, ms empleos. Una voz disonante se hizo or, la del embajador Jorge Eduardo Navarrete en La Jornada del 23 de mayo, quien formula una visin crtica de esta asociacin transpacfica y pone en evidencia su dimensin poltica. De hecho, ms que un acuerdo comercial es todo un proyecto poltico que se inscribe en el contexto de un propsito estadunidense ms ambicioso: el de tejer acuerdos de asociacin con pases del Pacfico polticamente afines como Chile, Per, Mxico, Canad, Australia, Nueva Zelanda, y en Amrica Latina aislar a pases como Brasil, Argentina, o los del Alba, que proclaman su voluntad de independencia. Mxico se incorpor muy rpidamente al proceso, sin que nadie supiera cules fueron las concesiones que le permitieron alcanzar el avance actual de la negociacin.

Es exactamente el mismo proceso que est en marcha entre la Unin Europea y Estados Unidos, con el nombre de Gran Mercado Transatlntico (GMT).

Mediante estos acuerdos Estados Unidos busca imponer su propia legislacin y forzar a sus socios a eliminar todas las barreras tarifarias y no tarifarias, denunciadas como obstculos al comercio. Esta estrategia fue concebida por varios think tanks como el Transatlantic Policy Network (TPN), quienes tratan de proponer estrategias para contrarrestar, con cierta impotencia, el declive de Estados Unidos y de Occidente, progresivamente desplazados por las nuevas gran potencias como el BRICS, y especialmente China. Un muy reciente informe del National Intelligence Council, El mundo en 2030 ( cf. el artculo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique edicin espaola de mayo de 2013: http://www.monde-diplomatique.es ) confirma el temor de las agencias de inteligencia estadunidenses sobre la prdida inexorable de influencia de Occidente en el mundo, en beneficio de China y otros pases emergentes.

Los dos procesos avanzan de manera paralela, pero con dificultades. En Estados Unidos el proyecto TPP se tropieza con la clsica oposicin de los republicanos a los acuerdos de libre comercio, y ser muy difcil para el presidente Obama obtener una autorizacin fast track para concluir estos acuerdo en los prximos meses. Por otra parte, varios pases, muy cercanos a Estados Unidos, se muestran preocupados por la ofensiva estadunidense porque tienen intereses nacionales que proteger. Es el caso en particular de Japn, quien duda en entrar en este proceso. Sin embargo, es una pieza clave en el dispositivo estadunidense.

Del lado europeo, despus de un inicio laborioso, las cosas se aceleran. El principio de un acuerdo de libre comercio tras atlntico fue lanzado en la cumbre Estados Unidos-Unin Europea en Madrid en 1995, como parte de un acuerdo poltico ms amplio, la Nueva Agenda Trasatlntica (NAT), conjunto de declaraciones de principios que establecen el marco de las nuevas relaciones transatlnticas despus del derrumbe de la Unin Sovitica en 1991. Naturalmente el NAT tena un componente comercial, pero sobre todo una reafirmacin de sometimiento de la UE a la poltica de seguridad estadunidense, especialmente por medio de la OTAN, estructura poltico-militar cuyo campo de intervencin no para de extenderse ms all del Atlntico norte. En 2007 se pone en marcha la primera institucin del GMT, el Consejo Econmico Trasatlntico (CET), encargado de armonizar las legislaciones de los dos lados del Atlntico. Su funcionamiento es todo menos transparente. Sin embargo, se ha establecido un dilogo entre los sindicatos (AFL-CIO y confederacin de sindicatos europeos), pero son encuentros muy formales. Lo mismo pasa entre asociaciones de consumidores. Un grupo de trabajo sobre medio ambiente naci muerto, disuelto por George Bush, que encontraba que sus propuestas eran demasiado limitantes para las empresas. En junio de 2010 se cre un grupo de estudio sobre la ciberseguridad y el cibercrimen. En junio de 2012, un grupo mixto entreg un informe que retoma como base de discusin las exigencias estadunidenses y establece la entrada en vigor del GMT para 2015. Como se trata de un acuerdo comercial (aun si su verdadera intencin es poltica), los 27 estados de la Unin Europea deben negociar entre ellos y con la Comisin Europea un mandato de negociacin. La Comisin Europea es el nico organismo autorizado a negociar acuerdos comerciales: una vez empezada la negociacin los estados miembros ya no podrn oponerse a lo negociado, todo el poder lo tendr la comisin, cuyas orientaciones ultraliberales y pro-estadunidenses son bien conocidas. Varios pases tiene objeciones, Francia en especial, que quiere defender su excepcin cultural, es decir, el derecho para cualquier pas de proteger sus industrias culturales y su produccin intelectual y artstica. Pero su posicin no ser de mucho peso a la hora de negociar el mandato, texto de carcter muy general y consensual entre los 27 miembros, lo que deja a la comisin un gran margen de libertad de negociacin. El mandato debera estar listo en julio prximo para una conclusin de la negociacin en 2015.

Estas dos amplias coaliciones detrs de Estados Unidos, el TPP y el GMT, tienen un mismo objetivo estratgico: crear un cerco alrededor de China, e impedir la emergencia de poderes que no sean controlados por los occidentales. La ausencia de China en el TPP tiene como excusa oficial que su moneda, el yuan, no es convertible. Pero nadie se deja engaar, y las autoridades y los medios de comunicacin chinos no dejaron de criticar esta ofensiva estadunidense directamente orientada contra ellos.

Numerosos gobiernos y parlamentos aceptan sin objetar acercarse a los estadunidenses, aun si comercialmente no es de su inters, pero no es lo mismo con la opinin pblica, muy preocupada por estos acuerdos que tendrn fuerte impacto en cuestiones de medio ambiente, de organismos transgnicos, de libertades pblicas, de control de Internet y de limitaciones de los derechos sociales. Por estos motivos, estos acuerdos (el TPP y el GMT) se negocian en la discrecin ms absoluta, por el temor que tienen los gobiernos de provocar reacciones muy violentas en las opinin pblica.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/06/01/opinion/016a1pol


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter